El país es un hervidero
Nada hace pensar que aquí habrá una enmienda a favor de la convivencia pacífica
MIGUEL SANMARTÍN | EL UNIVERSAL
sábado 15 de marzo de 2014
Con agravios, arrestos, juicios y balas asesinas cree el régimen que estaría logrando lo que se propone. Lo que conviene a sus propósitos y ambiciones: formalizar el Estado socialista (dictadura) a la cubana.
No es precisamente eso lo que le exige la sociedad. Ni lo que le sugieren políticos y personalidades del mundo. Tampoco lo que procede y se requiere en medio de tan descomunal crisis política, social y económica.
Pero es lo que planeó la camarilla regente. Asesorada y sometida a los intereses de La Habana. Presa de la codicia de los hermanos Castro. Estima -esta cofradía- que la feroz arremetida de colectivos motorizados (paramilitares) afectos al régimen, guardias nacionales, policías, agentes de inteligencia, fiscales y jueces es lo que conviene a sus fines políticos e intereses pecuniarios. También creen que el sectarismo, exclusión y criminalización, además de la dependencia intensiva del Estado y la represión indiscriminada como instrumentos de control social, completarían la pócima autocrática para continuar indefinidamente en el poder. Sin importarles afianzarse sobre los escombros y cadáveres de un pueblo indómito que lucha por sus derechos y libertades.
No hay otra lectura posible de este caos. Por un lado la represión desmedida y por otro el contradictorio discurso de los voceros del régimen. Tan pronto se disfrazan de corderitos y convocan al país (sus aliados incondicionales y también a quienes tildan de escuálidos, chuckys, fascistas y conspiradores) como ofician de ogros intolerantes y disparan insultos de grueso calibre contra la oposición democrática, despojan de inmunidad a sus parlamentarios o amenazan con destituir y enviar a celdas "oscuras y frías" a alcaldes y gobernadores electos por el pueblo. ¿Quién entiende?
El país es un hervidero. A punto de implosión. Todos conocen quién lo provocó. También saben que este es un régimen incoherente, camorrero, vulnerable que pierde apoyo popular. Desprestigiado y cuestionado internacionalmente y que carece de recursos -divisas- para importar lo que se dejó de producir internamente debido a sus políticas erradas y medidas arbitrarias. Ante este panorama la pregunta e inquietud sería si al régimen le conviene y pudiera manejar una hipotética revuelta popular -pensando contrarrestarla a sangre y fuego- o, por el contrario, le resultaría mejor optar por la concertación y el reconocimiento de "ese otro" país que hoy le combate en las calles y le exige rectificar el rumbo.
Ni el verbo incendiario ni la violencia sectaria ni la reivindicación del malandraje que el régimen atiza para agredir a quienes ejercen su legítimo derecho a protestar hace pensar que habrá enmienda a favor de la convivencia pacífica de los venezolanos.
msanmartin@eluniversal.com
No es precisamente eso lo que le exige la sociedad. Ni lo que le sugieren políticos y personalidades del mundo. Tampoco lo que procede y se requiere en medio de tan descomunal crisis política, social y económica.
Pero es lo que planeó la camarilla regente. Asesorada y sometida a los intereses de La Habana. Presa de la codicia de los hermanos Castro. Estima -esta cofradía- que la feroz arremetida de colectivos motorizados (paramilitares) afectos al régimen, guardias nacionales, policías, agentes de inteligencia, fiscales y jueces es lo que conviene a sus fines políticos e intereses pecuniarios. También creen que el sectarismo, exclusión y criminalización, además de la dependencia intensiva del Estado y la represión indiscriminada como instrumentos de control social, completarían la pócima autocrática para continuar indefinidamente en el poder. Sin importarles afianzarse sobre los escombros y cadáveres de un pueblo indómito que lucha por sus derechos y libertades.
No hay otra lectura posible de este caos. Por un lado la represión desmedida y por otro el contradictorio discurso de los voceros del régimen. Tan pronto se disfrazan de corderitos y convocan al país (sus aliados incondicionales y también a quienes tildan de escuálidos, chuckys, fascistas y conspiradores) como ofician de ogros intolerantes y disparan insultos de grueso calibre contra la oposición democrática, despojan de inmunidad a sus parlamentarios o amenazan con destituir y enviar a celdas "oscuras y frías" a alcaldes y gobernadores electos por el pueblo. ¿Quién entiende?
El país es un hervidero. A punto de implosión. Todos conocen quién lo provocó. También saben que este es un régimen incoherente, camorrero, vulnerable que pierde apoyo popular. Desprestigiado y cuestionado internacionalmente y que carece de recursos -divisas- para importar lo que se dejó de producir internamente debido a sus políticas erradas y medidas arbitrarias. Ante este panorama la pregunta e inquietud sería si al régimen le conviene y pudiera manejar una hipotética revuelta popular -pensando contrarrestarla a sangre y fuego- o, por el contrario, le resultaría mejor optar por la concertación y el reconocimiento de "ese otro" país que hoy le combate en las calles y le exige rectificar el rumbo.
Ni el verbo incendiario ni la violencia sectaria ni la reivindicación del malandraje que el régimen atiza para agredir a quienes ejercen su legítimo derecho a protestar hace pensar que habrá enmienda a favor de la convivencia pacífica de los venezolanos.
msanmartin@eluniversal.com
Delatores en la Venezuela de Maduro
Las delaciones de vecinos "maduristas" han provocado ataques y allanamientos
FRANCISCO OLIVARES | EL UNIVERSAL
sábado 15 de marzo de 2014
En la última oportunidad que estuve en Cuba por allá en el 2000, junto a un grupo de periodistas venezolanos, visitamos la fábrica artesanal de habanos Cohiba, ubicada en La Habana. Durante el recorrido nos llamó la atención un insólito letrero ubicado en un pequeño pasillo de la vieja casona que decía algo así como: "Denuncia a los traidores de la revolución" firmado por el CDR de la unidad de producción.
Entonces, aquella atrocidad contra el individuo, contra su libertad de pensamiento, la mirábamos como parte de la excentricidad de la revolución cubana y con la distancia de quienes hemos vivido en democracia, muy lejos de tan grave forma dictatorial de oprimir al ciudadano.
En estos días de fuertes protestas han circulado instructivos muy similares en Venezuela, en el que se le indica a los "revolucionarios" el modo de identificar, grabar y fotografiar, a los vecinos que protesten, suenen cacerolas, hagan barricadas y en especial a los que actúan como líderes de las protestas. Seguidamente está colocada la dirección y teléfonos a donde debe ser enviada tal información.
Nunca habríamos imaginado que unos años después tal aberración sería práctica cotidiana del chavista común, quien ya inmerso en una ideología cultivada en 15 años, siente que sus pares venezolanos son sus enemigos a quienes tiene el deber de destruir.
Pero como en Venezuela aún hay resistencia a sucumbir a un sistema totalitario, el fenómeno de las redes sociales y el valor de los periodistas quienes narran bajo nubes de gases y disparos, la desigual lucha de piedras contra balas, cientos de crónicas dejan para la historia, cientos de testimonios de la ignominia de esa práctica.
El pasado miércoles el profesor Yerson Carrero de Táchira, fue delatado por un activista de la revolución, por haber "caceroleado". Las consecuencias de su afrenta a Nicolás Maduro, le costó que su vivienda fuera allanada y destrozada por la GNB, el profesor fue golpeado con las armas, con los cascos, fue secuestrado durante horas y al final terminó recluido en un hospital de San Cristóbal con graves lesiones.
Las delaciones de vecinos "maduristas" han provocado allanamientos sin orden judicial a viviendas en las que se han llevado a familias completas. Han provocado la acción abiertamente delictiva de los grupos armados del gobierno, suficientemente documentados, fotografiados y grabados, por las propias víctimas. En las viviendas allanadas no se escapan de la requisa ni los bultos de los niños.
Independientemente de ser seguidores de una ideología, es repudiable que venezolanos se pongan al servicio de una bajeza tan degradante en contra de sus propios hermanos.
twitter: folivares10
Entonces, aquella atrocidad contra el individuo, contra su libertad de pensamiento, la mirábamos como parte de la excentricidad de la revolución cubana y con la distancia de quienes hemos vivido en democracia, muy lejos de tan grave forma dictatorial de oprimir al ciudadano.
En estos días de fuertes protestas han circulado instructivos muy similares en Venezuela, en el que se le indica a los "revolucionarios" el modo de identificar, grabar y fotografiar, a los vecinos que protesten, suenen cacerolas, hagan barricadas y en especial a los que actúan como líderes de las protestas. Seguidamente está colocada la dirección y teléfonos a donde debe ser enviada tal información.
Nunca habríamos imaginado que unos años después tal aberración sería práctica cotidiana del chavista común, quien ya inmerso en una ideología cultivada en 15 años, siente que sus pares venezolanos son sus enemigos a quienes tiene el deber de destruir.
Pero como en Venezuela aún hay resistencia a sucumbir a un sistema totalitario, el fenómeno de las redes sociales y el valor de los periodistas quienes narran bajo nubes de gases y disparos, la desigual lucha de piedras contra balas, cientos de crónicas dejan para la historia, cientos de testimonios de la ignominia de esa práctica.
El pasado miércoles el profesor Yerson Carrero de Táchira, fue delatado por un activista de la revolución, por haber "caceroleado". Las consecuencias de su afrenta a Nicolás Maduro, le costó que su vivienda fuera allanada y destrozada por la GNB, el profesor fue golpeado con las armas, con los cascos, fue secuestrado durante horas y al final terminó recluido en un hospital de San Cristóbal con graves lesiones.
Las delaciones de vecinos "maduristas" han provocado allanamientos sin orden judicial a viviendas en las que se han llevado a familias completas. Han provocado la acción abiertamente delictiva de los grupos armados del gobierno, suficientemente documentados, fotografiados y grabados, por las propias víctimas. En las viviendas allanadas no se escapan de la requisa ni los bultos de los niños.
Independientemente de ser seguidores de una ideología, es repudiable que venezolanos se pongan al servicio de una bajeza tan degradante en contra de sus propios hermanos.
twitter: folivares10
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