martes, 18 de marzo de 2014

Para los Ucevista una reflexión muy hermosa de Claudio Nazoa.



Carlos Raúl Villanueva Astoul (Londres, Reino Unido 30 de mayo de 1900 - Caracas, Venezuela, 16 de agosto de 1975)
Carlos Raúl Villanueva paseaba por la Universidad Central de Venezuela, su universidad.....


Se detiene frente al reloj y compra una chicha ligadita con ajonjolí.
Escucha que alguien lo llama. Voltea a todos lados hasta que levanta su cabeza y descubre 


que es el Gran Reloj quien le habla:
-!Maestro, auxilio!!Ayúdenos! Estas horas son negras y pesadas. Son horas de brutalidad e ignorancia. Y suplicante añade:  -Por favor, sáqueme de aquí, regréseme al hermoso diseño que creó sobre su mesa de dibujo.
Calcinado por el sol, el Gran Reloj de la UCV continuaba su monólogo:
-Yo, maestro Carlos, apuré siempre a profesores y alumnos que llenos de alegrías, ideas, proyectos y sueños pasaban por aquí. Yo no fui diseñado para andar hacia atrás y Ud lo sabe; solo puedo y debo andar hacia adelante, pero parece que algunos no lo entienden.
Carlos Raúl escuchaba en silencio...
-Mi base en forma helicoidal me inspira a ir hacia arriba, a ese lugar donde está Ud junto a su colega, el gran arquitecto del universo. Soy el símbolo del tiempo universitario que marca la sublime inteligencia que siempre me ha rodeado.
-Soy el vigilante silencioso del tiempo que alumnos y maestros invierten en descubrir los cimientos de las ciencias y la filosofía.
-Mis agujas señalan optimistas los segundos, que se convierten en minutos y éstos en horas y luego en años.
-Soy mi estimado Carlos, el tiempo útil que jóvenes llenos de ilusiones, emplean para descubrir los misterios de la vida...
Tras una larga pausa, unió las agujas que giran en su esfera numerada y casi como si fuera a orar, marcando las doce imploró con dolor:


(El Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela es el auditorio más importante de esta casa de estudio,una de las cinco salas con mejor acústica del mundo, propiedad que aún conserva gracias a un sistema que combina la tecnología y el arte: los Platillos Voladores o Nubes Flotantes de Alexander Calder. Dichas estructuras fueron instaladas en el techo bajo la supervisión de la firma estadounidense Bolt, Beranek y Newman, mientras una orquesta tocaba en el escenario para calibrar la acústica de forma exacta).

-Maestro dígale a Calder que nos preste las nubes de la cubierta arqueada que flotan sobre nuestra Aula Magna.
-Dígale, que montados sobre ella, ud y yo podremos volar hacia un sitio donde existe la UCV que Ud soñó.

José María de los Dolores Vargas Ponce (La Guaira, Vargas, Venezuela, 10 de marzo de 1786 - Nueva York, Estados Unidos, 13 de julio de 1854)


-!Apúrese Maestro! Vargas nos espera y nos recuerda que el mundo no es de los violentos, sino de los justos que habitan en él.
Y mientras escuchaba el reloj, Villanueva terminó de tomar su chicha, tras una breve pero significativa pausa, con dulzura en la voz dijo:
Alexander Calder, by Carl Van Vechten, 1947
(Alexander Calder (Lawnton, Pennsylvania on July 22, 1898-November 11, 1976 (aged 78)
New York City)


-No querido reloj Tu, Calder, Vargas y yo, nos quedamos aquí acompañando a los justos, a los que piensan, enseñan, estudian y aman la Libertad.
Recogiendo sus instrumentos de diseño, Villanueva levantó su cabeza y con el sol de frente le dijo al Gran Reloj:
-Ten calma, guía el tiempo, que lo que hay aquí es un problema de plomería; se rompió una cloaca y la porquería, las ratas y las cucarachas han invadido momentáneamente este recinto.
-No te preocupes, seguramente ya vienen 50 mil plomeros de boinas azules a limpiarlo.
El Reloj más erguido que nunca, miró con nostalgia hacia Tierra de Nadie, hacia las instalaciones de su ahora mancillada Casa de Estudios. Uno de sus números, como si fuera una lágrima se desprendió de su esfera y cayó sobre la Plaza del Rectorado.




-Ten calma, no eres el único reloj que se queja en Venezuela, los relojes como tú, nos alertan que el tiempo se diluye en esperanzas inútiles. Sólo te pido lo que sabes dar, dame tiempo Reloj Ucevista. Ese tiempo que tu mismo marcas, el que nos avergüenza después que pasa por no haber tomado partido por la verdad.
-Por favor, tranquilízate, pronto será todo como antes, recuerda que eres el principal testigo de que la UCV SIEMPRE HA VENCIDO LA SOMBRA, la brutalidad y la estupidez; que en vano tantas veces ha tratado de posarse en ella.
 
Claudio Nazoa

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