Razón del nombre del blog

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El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

lunes, 28 de septiembre de 2015

Tras una histórica visita de seis días, que le llevó a Washington, Nueva York y Filadelfia, Francisco puso rumbo a Roma. La llegada está prevista para las 10 horas locales

El Papa se despide de Estados Unidos
Tras una histórica visita de seis días, que le llevó a Washington, Nueva York y Filadelfia, Francisco puso rumbo a Roma. La llegada está prevista para las 10 horas locales
Por Redacción
Madrid, 28 de septiembre de 2015 (ZENIT.org)
El papa Francisco concluyó este domingo por la tarde su gira de seis días por Estados Unidos. A las 19:46 hora local, el Pontífice abandonó el país a bordo de un avión de la compañía American Airlines, tras ser despedido en el Aeropuerto Internacional de Filadelfia por el vicepresidente estadounidense, Joe Biden.
En el Hangar Uno, el Santo Padre asistió a una ceremonia de despedida en la que se dirigió en inglés al Comité organizador, a los voluntarios y a los benefactores del VIII Encuentro Mundial de las Familias que clausuró hoy en Filadelfia.
En su intervención, el Papa pidió a Biden, con quien mantuvo una reunión privada, que trasladara su gratitud al presidente Barack Obama. También dio las gracias a los organizadores de su visita, al afirmar que los “días con ustedes han sido breves, pero han sido días de gran gracia para mí y rezo por ustedes también”.
“Para mí fue especialmente emotivo la canonización de san Junípero Serra, que nos recuerda a todos nuestro llamado a ser discípulos misioneros. También lo fue la visita, junto a mis hermanos y hermanas de otras religiones, a la Zona Cero, lugar que nos habla con fuerza del misterio del mal”, dijo al hacer balance de su gira estadounidense.
Francisco aprovechó hasta el último momento de su estancia para insistir en su mensaje de cuidar el medio ambiente, uno de los principales temas durante el viaje. “Ruego al Señor para que ustedes sean administradores buenos y generosos de los recursos humanos y materiales que les han sido confiados”, indicó dirigiéndose a las autoridades políticas presentes.
Sus últimas palabras antes de subir al avión de regreso fueron: “Los saludo a todos en el Señor y los encomiendo al cuidado maternal de María Inmaculada, Patrona de los Estados Unidos. Los tendré presentes en mis oraciones a ustedes y a sus familias, y les pido, por favor, que recen por mí. Que Dios los bendiga. ¡Que Dios bendiga a América!”. Al frente de la comitiva gubernamental, el vicepresidente de Estados Unidos acompañó al Pontífice hasta la escalerilla de la aeronave.
El Santo Padre partió hacia Roma un par de horas después de oficiar una misa para poner el broche al VIII Encuentro Mundial de las Familias, que congregó en la céntrica avenida de Benjamin Franklin Parkway a casi un millón de personas.
Durante su visita a este país, Francisco cumplió con una apretada agenda que le llevó a Washington, Nueva York y Filadelfia.
En la capital estadounidense, se reunió con Barack Obama, ante quien se presentó en la Casa Blanca como un “hijo de familia de inmigrantes”. También en Washington, el Papa canonizó al misionero español Junípero Serra en el Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción, con una misa al aire libre a la que asistieron más de 25 mil personas.
Además, hizo historia al convertirse en el primer pontífice en dar un discurso ante el pleno del Congreso de Estados Unidos, donde el Santo Padre pidió “no dar nunca la espalda a los vecinos”, en alusión a los millones de inmigrantes cuyos derechos “no siempre fueron respetados”.
La siguiente parada de Francisco fue en la Gran Manzana. En una histórica alocución ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el Papa pidió reemplazar la “indiferencia global” por una “solidaridad global”.
En la ciudad que nunca duerme, el Santo Padre ofició una misa en el Madison Square Garden a la que asistieron miles de personas y tuvo un baño de masas en Central Park.
En Nueva York, el Pontífice celebró también unas vísperas en la Catedral de San Patricio y otro acto con representantes de distintas religiones en el World Trade Center, donde rindió un homenaje a las víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Ya en Filadelfia, el Papa presidió la Santa Misa en la Catedral de San Pedro y San Pablo, donde dijo que los laicos tienen en sus manos el futuro de la Iglesia y destacó especialmente en ese contexto el papel de las mujeres.
En esta misma ciudad, Francisco habló el sábado ante miles de personas desde el Independence Hall, que acogió la firma de la Declaración de Independencia y la Constitución de Estados Unidos, donde apoyó nuevamente a los inmigrantes, con mención especial a los hispanos.
Asimismo, el Pontífice participó ayer en la Fiesta de las familias y hoy se reunió con víctimas de abusos sexuales cometidos por miembros de la Iglesia, ante quienes prometió que los responsables “rendirán cuentas”.
Antes de clausurar el VIII Encuentro Mundial de las Familias, el Santo Padre visitó la prisión Curran-Fromhold, en la que lamentó la existencia de sistemas penitenciarios que no ayudan a la reinserción de los presos.
El papa Francisco llegó a Estados Unidos el pasado día 22 procedente de Cuba, la primera escala de un viaje marcado por el papel crucial que ha desempeñado el Pontífice argentino en el restablecimiento de las relaciones entre esos dos países.
También puede leer: Discurso del Papa al comité organizador, los voluntarios y los benefactores del Encuentro Mundial de las Familias


Dublín será la próxima sede del Encuentro Mundial de las Familias
Al final de la Misa de claurura del VIII Encuentro Mundial de las Familias, Mons. Vicenzo Paglia, presidente del Pontificio Consejo de la Familia, anunció que la próxima cita será dentro de tres años en Irlanda
Por Redacción
Madrid, 28 de septiembre de 2015 (ZENIT.org)
El presidente del Pontificio Consejo de la Familia, Mons. Vincenzo Paglia, anunció este domingo por la tarde que Dublín, en Irlanda, será la sede del IX Encuentro Mundial de las Familias (EMF) que tendrá lugar en 2018. El anuncio oficial lo hizo al finalizar la Misa de clausura del EMF Filadelfia 2015, presidida por el papa Francisco en el Benjamin Franklin Parkway ante una multitud de fieles.
Este evento, instituido por Juan Pablo II, y que tienen lugar cada tres años, se ha celebrado a una semana del inicio del Sínodo de los Obispos sobre la familia en el Vaticano, que se llevará a cabo del 4 al 25 de octubre.

Francisco a las familias: el amor se manifiesta en pequeñas cosas
El Encuentro Mundial de las Familias de Filadelfia concluye con la misa presidida por el Santo Padre, quien pidió que cada uno de nosotros se abra a los milagros del amor
Por Rocío Lancho García
Ciudad del Vaticano, 27 de septiembre de 2015 (ZENIT.org)
El santo padre Francisco ha advertido que “poner en duda la obra del Espíritu, dar la impresión que la misma no tiene nada que ver con aquellos que ‘no son parte de nuestro grupo’, que no son ‘como nosotros’, es una tentación peligrosa”. Y es una tentación que “no bloquea solamente la conversión a la fe, sino constituye una perversión de la fe”. Lo ha hecho durante la misa de clausura en Filadelfia del Encuentro Mundial de las Familias, con la que además finaliza su viaje apostólico a Cuba y Estados Unidos.
Antes miles de familias que han participado en esta eucaristía en el B. Franklin Parkway, el Papa ensalzó los pequeños gestos de amor, que están vinculados a la santidad.
Durante su homilía, Francisco recordó que el Amor de Dios “nos da una certeza honda: somos buscados por Él, somos esperados por Él”. Y esta confianza --aseguró-- es la que lleva al discípulo a estimular, acompañar y hacer crecer todas las buenas iniciativas que existen a su alrededor.
“Dios quiere que todos sus hijos participen de la fiesta del Evangelio. No impidan todo lo bueno, dice Jesús, por el contrario, ayúdenlo a crecer”, indicó Francisco.
El Santo Padre aseguró que la fe “abre la ventana a la presencia actuante del Espíritu y nos muestra que, como la felicidad, la santidad está siempre ligada a los pequeños gestos”.
Gestos mínimos --subrayó-- que uno aprende en el hogar; gestos de familia que se pierden en el anonimato de la cotidianidad pero que hacen diferente cada jornada. Como por ejemplo: el “plato caliente de quien espera a cenar, del desayuno temprano del que sabe acompañar a madrugar. Son gestos de hogar. Es la bendición antes de dormir y el abrazo al regresar de una larga jornada de trabajo”.
Asimismo, el Pontífice dijo que “el amor se manifiesta en pequeñas cosas, en la atención mínima a lo cotidiano que hace que la vida tenga siempre sabor a hogar”. La fe crece con la práctica y es plasmada por el amor. Por eso, las familias “son verdaderas Iglesias domésticas”. El lugar “donde la fe se hace vida y la vida se hace fe”. Y Jesús, recordó el Papa nos invita a provocar y hacer crecer esos pequeños gestos milagrosos                    
Por otro lado, el Santo Padre advirtió que “nuestra casa común no tolera más divisiones estériles”. El desafío urgente de proteger nuestra casa --explicó-- incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar. Ante la gran multitud presente en la celebración eucarística, Francisco reconoció que
“somos muchos los que participamos en esta celebración y esto es ya en sí mismo algo profético, una especie de milagro en el mundo de hoy”. Y deseó que “cada uno de nosotros se abriera a los milagros del amor para el bien de todas las familias del mundo, y poder así superar el escándalo de un amor mezquino y desconfiado, encerrado en sí mismo e impaciente con los demás”.
Qué bonito sería --indicó-- si en todas partes, y también más allá de nuestras fronteras, pudiéramos alentar y valorar esta profecía y este milagro.
Todo el que quiera traer a este mundo una familia, concluyó el Santo Padre, que enseñe a los niños a alegrarse por cada acción que tenga como propósito vencer al mal –una familia que muestra que el Espíritu está vivo y actuante– encontrará nuestra gratitud y nuestra estima, no importando el pueblo, la región o la religión a la que pertenezca.
                    

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