Razón del nombre del blog

Razón del nombre del blog
El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

miércoles, 27 de abril de 2016

A partir del jueves 28 de abril, Mercurio, planeta de las comunicaciones y relaciones públicas, entra en su fase retrógrada, es decir, de retroceso en el zodíaco, y lo hace en Tauro, signo que tiene la particularidad de darle cierta lentitud, que puede ser algo desesperante, sobre todo en lo que respecta a la toma de decisiones.

Mercurio retrógrado en Tauro: “Parálisis…”

Tomado del blog "Termómetro Zodiacal" de Pedro González Silva
A partir del jueves 28 de abril, Mercurio, planeta de las comunicaciones y relaciones públicas, entra en su fase retrógrada, es decir, de retroceso en el zodíaco, y lo hace en Tauro, signo que tiene la particularidad de darle cierta lentitud, que puede ser algo desesperante, sobre todo en lo que respecta a la toma de decisiones.

Y si Mercurio en Tauro se torna lento, en su movimiento retrógrado llegará a límites que pueden tornarse explosivos, si tomamos en cuenta que también Marte está retrocediendo, y ello se traduce en acumulación de energías que frenan la acción y que trae estados de descontento o agresividad.

Mercurio en Tauro tiende a “rumiar” las ideas, los pensamientos. Esto significa que bajo esta energía, se piensan demasiado las cosas, se reflexionan en exceso, se tardan en tomar decisiones, se tiende a consultar demasiado a otros antes de tomar alguna medida, y ello trae una sensación de parálisis.

La estadía de Mercurio en Tauro se prolongará debido a su movimiento retrógrado. Su retroceso durará hasta el 22 de mayo, pero su tránsito por Tauro será hasta el 12 de junio.

El efecto retrógrado agregará a la sensación de parálisis, un elemento distorsionador en los procesos de comunicación, algo así como sentir que no estamos siendo escuchados, y a la vez tenderemos a no escuchar, y es que estaremos tan metidos dentro de nuestra mente, “rumiando”, masticando las ideas, dándole vueltas a las cosas, que terminaremos por no escuchar debidamente al otro, incluso a pesar de haber pedido su opinión; y es que a pesar de consultar opiniones, seremos algo tercos en aceptarlas de buenas a primeras.

En este ciclo debemos hacer un esfuerzo adicional en prestar atención, y está bien que reflexionemos, pero pongamos fecha a las decisiones que tengamos que tomar; asumamos la responsabilidad de nuestras decisiones y no las descarguemos en los demás, y no pospongamos las cosas, a menos que sea realmente necesario. Si dejamos de tomar acciones por pensar demasiado las cosas, cuando nos decidamos, puede que ya haya pasado el momento oportuno.

Es importante no acumular en nuestra mente las cosas que nos molesten, es importante expresarlas en el momento adecuado,  porque si dejamos pasar las cosas, se van tornando en una olla de presión que en algún momento estalla.

domingo, 24 de abril de 2016

En un dibujo de antología, Edo pinta a Pedro León Zapata como conductor de un autobús repleto de personas anónimas, unas personas anónimas a quienes sirvió con su genio

Zapata siempre


En un dibujo de antología, Edo pinta a Pedro León Zapata como conductor de un autobús repleto de personas anónimas, unas personas anónimas a quienes sirvió con su genio. ¿Hacia dónde las conduce? ¿Cuál es el itinerario de ese viaje aparentemente corriente? El chofer de festivo rostro no tiene las manos en el volante del trasporte colectivo, sino en sus colores y en sus pinceles. No es una guagua que va en reversa, como dice la canción. El chofer que no se ocupa del volante, sino de su asunto de pintar y pintar, hace un viaje hacia hechos que no han pasado, hacia lo que no ha sucedido todavía, con el propósito de meter a sus pasajeros en la historia; para hacer de la presencia de todos nosotros un asunto posterior e insustituible sin el cual no se puede llegar a un entendimiento cabal del país contemporáneo.
Los trabajos cotidianos de Zapata se diferencian de los otros de la misma especie por el vínculo singular que establecen con la realidad. ¿Por qué es el dibujante y el artista que se ha convertido en una referencia especial, en una referencia obligatoria, en una necesidad compartida por la colectividad? No tengo una respuesta nacida del saber profesional, ni del conocimiento de las bellas artes, pero es evidente que supo poner el ojo en los asuntos de incumbencia general para dar siempre en el clavo y para que sintiéramos que el martillo que daba en ese clavo lo movíamos nosotros, sus lectores y sus espectadores. Recreó la realidad con una subjetividad que, debido a sus altos vuelos, dejó de ser una sensibilidad individual para devenir en aceptación general y gozosa, en trabajo de todos hecho por todos, aun por los que carecemos de habilidades artísticas. De allí la importancia de su legado, sin menoscabo de los que otros de su oficio hicieron y hacen por Venezuela.
Semejantes resultados se deben a una formación profesional meticulosa y comprometida, pero también a cómo, mientras maduraba en ella, supo buscar caminos de autonomía que lo llevaron a ser lo que fue y lo que sigue siendo. Tengo al respecto una hipótesis que quizá lleve a una conclusión digna de crédito. Como deben ustedes saber, después de estudiar en la Escuela de Artes Plásticas de Caracas, en 1947 el joven Pedro León Zapata fue a perfeccionar su oficio en México. Allí estuvo durante once años, como discípulo y después como docente. No solo estaba entonces en su apogeo el muralismo posrevolucionario, sino también la dictadura personal de Diego Rivera. Zapata recogió en algunos relatos sobre su establecimiento mexicano el impacto que causaba el gran Rivera ante sus discípulos y ante el público en general, pero también la tiranía que pretendía imponer sobre las tendencias pictóricas y sobre temas políticos. La clientela que le seguía era entusiasta, caudalosa y fanática, según los fragmentos del joven venezolano que lo escuchaba o que aprendía de él. Sin expresar críticas fulminantes en sus relatos, ese joven perspicaz y talentoso advirtió que lo más conveniente era distanciarse de esa autocracia capaz de encasillarlo para que mirase la realidad según los ojos y los caprichos de un genio orientado a la omnipotencia. Tomó las prevenciones del caso, y se convirtió del todo en Pedro León Zapata. Un artista en proceso de formación que es capaz de llegar a una conclusión de esa magnitud estaba llamado a los grandes destinos que celebramos hoy.
Es la madurez  y la lúcida independencia que advierten los venezolanos a partir de 1958, cuando vuelve para colaborar en importantes publicaciones, o para fundarlas. Es entonces cuando se convierte en traductor imprescindible de la realidad, a través de unos aportes cotidianos que, aparte de expresarse con una peculiaridad capaz de trasmitirse y de pegarse en ojos y en corazones ajenos, hacían radiografías profundas de la sociedad. De allí el respeto y la confianza que inspiraban en los destinatarios de las publicaciones periódicas, pero también el temor y aun el odio que provocaron en los detentadores del poder ante el cual jamás se inclinó. De allí el hecho de que todavía El Nacional se aferre a sus viñetas, o que solo se atreva a insinuar un sucedáneo en quien lo pintó manejando un autobús atiborrado de venezolanos.

El papa Francisco lanzó hoy un llamamiento en el Vaticano a miles de adolescentes, a los que pidió que luchen por un "amor concreto", no "de telenovela", y que rechacen ver la felicidad como un "app" que se descarga en el móvil.

Papa Francisco asegura que el amor no debe ser visto como una aplicación móvil

El papa Francisco es uno de los aspirantes al premio este año. | Foto:  AP
El papa Francisco es uno de los aspirantes al premio este año. | Foto: AP
El pontífice defendió que "el amor es siempre concreto, si no, es una telenovela" e invitó en una misa organizada para adolescentes de edades comprendidas entre 13 y 16 años a que estos acepten la "invitación de Jesús" para ser sus discípulos

El papa Francisco lanzó hoy un llamamiento en el Vaticano a miles de adolescentes, a los que pidió que luchen por un "amor concreto", no "de telenovela", y que rechacen ver la felicidad como un "app" que se descarga en el móvil.

El pontífice defendió que "el amor es siempre concreto, si no, es una telenovela" e invitó en una misa organizada para adolescentes de edades comprendidas entre 13 y 16 años a que estos acepten la "invitación de Jesús" para ser sus discípulos.

"El amor es el documento de identidad del cristiano", defendió Jorge Bergoglio en su homilía en la Plaza de San Pedro, donde proclamó que ese sentimiento debe ser "concreto" y no puede estar "en las nubes".

El papa argentino aconsejó a los congregados "querer a las personas sin desearlas como algo propio, sino dejándolas libres".

"Siempre existe la tentación de contaminar el afecto con la pretensión instintiva de tomar, de 'poseer' aquello que me gusta. Y también, la cultura consumista refuerza esta tendencia", dijo.

"Pero cualquier cosa, cuando se exprime demasiado, se desgasta, se estropea; después se queda uno decepcionado con el vacío dentro", explicó el pontífice.

Bergoglio volvió a utilizar, como ha hecho en repetidas ocasiones durante su pontificado y en alusión a los adolescentes y jóvenes, el recurso del abuso de las nuevas tecnologías mediante la alusión a los teléfonos móviles.

El papa explicó a los presentes que su felicidad no depende de tener "muchas cosas" ni es un "'app' que se descarga en el teléfono móvil".

"Ni siquiera la versión más reciente podrá ayudaros a ser libres y grandes en el amor", proclamó el pontífice, quien dijo: "No confiéis en quien os distrae de la verdadera riqueza, que sois vosotros, cuando os digan que la vida es bonita solo si se tienen muchas cosas".

"Desconfiad de quien os quiera hacer creer que sois valiosos cuando os hacéis pasar por fuertes, como los héroes de las películas, o cuando lleváis vestidos a la última moda. Vuestra felicidad no tiene precio y no se negocia", afirmó.

En su homilía también aludió al "deseo de libertad" que experimentan los adolescentes y explicó: "muchos os dirán que ser libres significa hacer lo que se quiera. Pero en esto se necesita saber decir no".

"Si no sabes decir no, no eres libre", les dijo el pontífice.

La misa que el papa presidió ante la basílica vaticana forma parte de los actos organizados, durante este fin de semana, dentro del programa del Jubileo de la Misericordia, el Año Santo que proclamó Bergoglio y que comenzó el pasado diciembre.

En esta ocasión, decenas de miles de adolescentes han llegado a Roma para participar en eventos específicos organizados para ellos, en lo que se denomina "Jubileo de los Adolescentes" y que concluirá mañana, lunes.

Durante tres días se han visto grupos numerosos de adolescentes, en su mayor parte procedentes de Italia y otros países europeos, que han podido participar en peregrinaciones a varias iglesias de Roma y en confesiones al aire libre.

El propio papa participó en ese sacramento de la iglesia católica mediante la confesión a varios jóvenes, a quienes escuchó el sábado sentado en una silla en la Plaza de San Pedro.

El sábado por la noche se celebró un concierto en el estadio olímpico de la capital italiana, al que el pontífice no acudió, pero a cuyos asistentes envió un vídeomensaje.

En este, el papa apareció con un teléfono móvil en sus manos, lo mostró al público en el estadio y afirmó: "si en vuestra vida no está Jesús es como si no tuvierais cobertura".

sábado, 23 de abril de 2016

Francisco en Santa Marta nos exhorta a anunciar la Resurrección de Jesús El Santo Padre recuerda que Jesús intercede por cada uno de nosotros y debemos tener la esperanza de que Jesús volverá

El papa Francisco celebrando en la Casa Santa Marta (Foto Copyright Osservatore Romano)
El Papa Francisco Celebrando En La Casa Santa Marta (Foto Copyright Osservatore Romano)
(ZENIT – Ciudad del Vaticano) Anuncio, intercesión, esperanza. Estas son las tres palabras centrales que ha indicado el papa Francisco en la homilía de este viernes en la misa de la Casa Santa Marta.
Anuncio:El Papa ha subrayado que el cristiano “espera que el Señor vuelva”. Y exhortó a tener el coraje de anunciar como los apóstoles que dieron testimonio de la Resurrección de Jesús, incluso con la propia vida.
“Jesús está vivo es el anuncio de los apóstoles a los judíos y a los paganos de su tiempo y de este anuncio dieron testimonio con su vida y su sangre”.
“Cuando Juan y Pedro –prosiguió el Papa– fueron llevados al Sinedrio, después de la curación del cojo, los sacerdotes les prohibieron hablar del nombre de Jesús, de la Resurrección. Ellos con mucho coraje y simplicidad decían: ‘Nosotros no podemos callar lo que hemos visto y escuchado’.
Y nosotros los cristianos tenemos el Espíritu Santo en nosotros, que nos hace ver y escuchar la verdad sobre Jesús, que murió por nuestros pecados y resucitó. Este es el anuncio de la vida cristiana: ¡Cristo está vivo, Cristo ha resucitado, Cristo está entre nosotros en la comunidad, nos acompaña en el camino!”.
Intercesión
Después Francisco entró en la segunda idea: la intercesión. Durante la cena del Jueves Santo, los apóstoles estaban tristes, y Jesús les dice: ‘No se turbe vuestro corazón, tengan fe. En la casa del Padre hay muchas moradas. Voy a prepararles un lugar’. Y el Papa indica que esto significa, que con su oración Jesús intercede por cada uno de nosotros.
Así como a Pedro le ha dicho una vez antes de la Pasión: ‘Pedro yo he rezado por ti’, ahora Jesús es el intercesor entre el Padre y nosotros, dijo el Papa.
Y sobre cómo Jesús reza por nosotros Francisco dijo: “Creo que Jesús haga ver las llagas al Padre, porque las llagas las ha llevado consigo después de la Resurrección, las haga ver al Padre y nos nombre a cada uno de nosotros”.
La tercera dimensión del cristiano que indicó el Santo Padre es la esperanza: “El cristiano es un hombre de esperanza, que espera que el Señor vuelva”. Toda la Iglesia “está en la espera de Jesús, Jesús volverá. Esta es la esperanza cristiana”.
El Pontífice invitó a interrogarnos: ¿Cómo es el anuncio en mi vida? ¿Cómo es mi relación con Jesús que intercede por mi? ¿Cómo es mi esperanza? ¿Creo realmente que el Señor ha resucitado? ¿Creo que reza por mi ante el Padre? ¿Y que cada vez que lo invoco Él está rezando por mi, e intercede? ¿Creo realmente que el Señor volverá, vendrá? Nos hará bien interrogarnos a nuestra fe sobre esto: ¿Creo en el anuncio? ¿Creo en la intercesión? ¿Soy un hombre o una mujer de esperanza?

miércoles, 20 de abril de 2016

El Papa en Santa Marta: ‘Los cristianos tenemos un Padre, no somos huérfanos’ ‘A los de corazón duro, ni siquiera el testimonio de las personas que asistieron a la Resurrección les hizo cambiar de opinión’

OR - Osservatore Romano  Misa en Santa Marta
OR - Osservatore Romano Misa En Santa Marta
(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- “Un cristiano que no se siente atraído por el Padre es un cristiano que vive como un huérfano.” Lo aseguró el Papa Francisco en la homilía de la misa celebrada este martes en la capilla de la Casa Santa Marta.
Francisco parte de la pregunta que los Judíos le hacen a Jesús: “¿Eres tú el Mesías?”. La interrogación que los escribas y fariseos le plantean varias veces nace de un corazón ciego. Una ceguera de la fe que Jesús mismo explicó: “Ustedes no creen porque no son de mis ovejas”.
Ser parte del rebaño de Dios es un don, pero es necesario tener un corazón disponible: “Mis ovejas oyen mi voz, yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna y ellas nunca se perderán. Y nadie me las arrebatará de mi mano”.
Estas ovejas habían estudiado para seguir a Jesús y luego no creyeron. La dureza de corazón de los escribas y fariseos, que ven las obras realizados por Jesús, pero se niegan a reconocer en él al Mesías es “un drama”, dijo Francisco, que “va adelante hasta llegar al Calvario”.
O mejor dicho –precisa el Papa– continúa incluso después de la Resurrección, cuando sugieren a los soldados que custodiaban la tumba decir que estaban dormidos y así acusar a los discípulos de haber robado el cuerpo de Cristo. Ni siquiera el testimonio de quienes asistieron a la Resurrección les hizo cambiar de opinión.
“Ellos son huérfanos”, reiteró Francisco, “porque negaron a su Padre”. “Estos doctores de la ley tenían el corazón cerrado, se sentían dueños de sí mismos y de hecho, eran huérfanos porque no tenían una relación con el Padre. Hablaban sí, de sus padres: nuestro padre Abraham, los Patriarcas …, pero como figuras distantes”.
La importancia de ser atraído por Dios –subraya el Papa al recordar la primera lectura– se puede ver en la noticia que llegó a Jerusalén: muchos paganos se abrían a la fe en Cristo gracias a la predicación de los discípulos que llevaron la palabra a Fenicia, Chipre y Antioquía, donde en un primer momento tuvieron miedo.
Porque el corazón abierto los guió, un corazón como el de Bernabé, que enviado a Antioquía no se escandaliza por la conversión de los paganos, porque –concluye el Papa– “aceptó la novedad” se “dejó atraer por el Padre, por Cristo”.
“Jesús nos invita a ser sus discípulos, pero para serlo, debemos dejarnos atraer por el Padre hacia él. Y la oración humilde del hijo que podemos hacer es: “Padre, atráeme hacia hacia Jesús; Padre, permíteme conocer a Jesús. y el Padre enviará el Espíritu que abrirá nuestros corazones y nos llevará a Jesús”.
“Un cristiano –concluye el Santo Padre– que no se siente atraída por el Padre hacia Jesús es un cristiano que vive en condición de orfandad; y nosotros tenemos un Padre, no somos huérfanos”.

Estamos cayendo al vacío. No hablo de la crisis económica, que ya es noticia vieja. Hablo del ánimo. Del entusiasmo para seguir apostando por el país. Quedan pocos metros de reserva. Es la consecuencia natural del derrumbe colectivo. Pero mientras nuestro cuerpo siga de pie, algo podemos hacer. Hay que ayudar a la mente. Atender su quejumbre. Sabemos que una densa calima ha penetrado sus pasillos. El optimismo se nos ha constipado. En la mente, ahí está ocurriendo nuestro principal desastre.

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¿De dónde agarrarse?

Estamos cayendo al vacío. No hablo de la crisis económica, que ya es noticia vieja. Hablo del ánimo. Del entusiasmo para seguir apostando por el país. Quedan pocos metros de reserva. Es la consecuencia natural del derrumbe colectivo. Pero mientras nuestro cuerpo siga de pie, algo podemos hacer. Hay que ayudar a la mente. Atender su quejumbre. Sabemos que una densa calima ha penetrado sus pasillos. El optimismo se nos ha constipado. En la mente, ahí está ocurriendo nuestro principal desastre. Ella tiene clara la magnitud del descalabro. Los antidepresivos, los pocos que quedan, no alcanzan para barrer con el desánimo. Hay que apostar por estimulantes que no suelen ubicarse en las farmacias. Es una estrategia. Puede que funcione. Hagamos una lista. Odio la liturgia de la autoayuda, pero estamos en emergencia.
Por ejemplo. Contra las cadenas presidenciales, rock and roll. Fíjense, apenas llegaron los Rolling Stones a Cuba, Maduro tuvo que devolverse. La lista es amplia, desde Chuck Berry y Elvis Presley pasando por Aerosmith y desembocando en Led Zeppelin. ¿A quién no le alegra el ánimo una canción de Los Beatles? Tararee su estribillo favorito, mientras apaga las sandeces que emiten desde Miraflores. Si el rock está contraindicado para su perfil 20, encienda las cuatro esquinas de su casa con el repertorio de Ismael Rivera y Héctor Lavoe. Se descubrirá moviendo los labios y no para enunciar anatemas. No hay limitaciones, no hay censura. Si el antidepresivo que le funciona es el reguetón, pues bienvenido sean Daddy Yankee y su amplia corte de imitadores. Sí, ya sé que con eso no se consigue Harina Pan, pero ponerle música a su estupor puede agregar una diferencia.
Aprovechemos, por ejemplo, el decreto no oficial de oscuridad, los apagones eléctricos, para el cultivo de la lujuria. Volver a la piel del otro. Eso se impone. Muchas veces, el ritmo de vida atenta contra ese festejo que amerita laxitud, tiempo, pausa. Si usted ha espaciado sus afanes eróticos por las tribulaciones de la cotidianidad, es hora de recuperarlos. Si trabaja en la administración pública, con más razón, ahora sus viernes son no laborables. Y el cuerpo lo sabe. El imperio de las caricias es un territorio de entusiasmos. Nadie es triste en el sexo.
Cuando vuelva la luz, si eso ocurre, viaje. Prescinda de Cadivi y sus insufribles carpetas, de la carestía de dólares, de las aterradoras tarifas aéreas. Métase en otra historia. Cambie de realidad por dos horas. Evada sin pudor. Ese es uno de los portentos del cine, ofrece pasajes a cualquier rincón de la historia, a cualquier geografía, incluso a las imposibles. Si quiere sentir que todo podría ser peor (porque eso consuela), vea películas sobre el holocausto nazi, sobre la guerra civil española, alquile un documental sobre los espantos de las dos guerras mundiales, sobre Hiroshima, Chérnobyl, Vietnam, el exterminio de indios en Norteamérica, la Inquisición, o la opresión del Islam en el África negra. Pero si la idea es balancear cotufas en su mano y recuperar la risa, la oferta es infinita y va desde Woody Allen, Rob Reiner, Billy Wilder o Almodóvar hasta el mismísimo Charles Chaplin. La desconexión total se la ofrecen George Lucas o Peter Jackson y la saga del Señor de los Anillos, por nombrar los que me cruzan la memoria apuradamente. En ese tiempo de cotufas, lo juro, dejarán de existir Diosdado Cabello, los pranes, las cifras de inflación y el siniestro Tribunal Supremo de Justicia.
Hablamos de la mente. De su ofuscación. Pues creo fervientemente en el poder de la palabra. En ella vivo, acato sus exigencias y reboso en sus placeres. Lanzarle al cerebro unos cuantos libros puede ser muy rentable. Leer es una aventura que merece ser masiva, convertirse en epidemia y ritual cívico. Leer es tan subversivo como el sexo en la vía pública. Leer es la gimnasia feliz del cerebro. Cuando no tengas adónde ir, gira el rostro hacia tu biblioteca, allí el mundo. No hay mejor antídoto contra la oscuridad. Leer es quedarse y salir a la vez, escalar y sumergirse, hacer del sótano un domingo con mesa de noche. Leer te hace mejor y distinto. Cada vez que abres un libro, prendes un fósforo en tu cerebro. Leer es esa acrobacia que te permite comprender, interrogar y avanzar. Leer es entender que un orgasmo no necesita piel. Un libro es un tren, un niño que dibuja finales, una casa que se estrena, una fiesta en el silencio. Un libro es un categórico acto de civilización. Si queremos sorprender al hastío o deponer el abatimiento, allí esa caja de palabras que convenimos en llamar libro. Ábrela, lánzate en su estómago blanco, suprime el pudor y los prejuicios. En los libros está la mejor reunión de aventuras que conozca el mundo. Es un club para la inteligencia. Una clave para acceder al misterio de la belleza. Un libro es un espectáculo portátil, una montaña y un amuleto, una zona de revelaciones. Leemos para entender la vida, para convertirnos en ficción, para recuperar el asombro. Leemos para reinar en la perplejidad y el conocimiento.
No tarde más, comience a lanzarle libros a su cerebro. La depresión se irá extinguiendo como una bruma que se aleja.
Cuatro placeres al alcance de la mano. Una forma de resiliencia contra la oscuridad. La esperanza y la acción también necesitan asideros. Algo de dónde agarrarse mientras construimos la salida final de la pesadilla.
Leonardo Padrón

Convengamos en un primer punto: los venezolanos estamos agotados. Ya, ya basta. Suficiente. Necesitamos regresar a la vida. Más aún, los venezolanos estamos asustados. Muy asustados. No entendemos cómo pudimos llegar a este derrumbe general. A este naufragio de la normalidad

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Tiempo de solicitudes

Convengamos en un primer punto: los venezolanos estamos agotados. Ya, ya basta. Suficiente. Necesitamos regresar a la vida. Más aún, los venezolanos estamos asustados. Muy asustados. No entendemos cómo pudimos llegar a este derrumbe general. A este naufragio de la normalidad.
Los temas de la vida cotidiana fueron arrasados por el huracán de la revolución. Ya casi nadie habla de la película que vio en la víspera, de la ropa que compró en un centro comercial, de la playa que visitó el fin de semana, de las hazañas escolares de los hijos o de la telenovela de moda, entre otras razones, porque ya no hay telenovela de moda, ya no hay temas frugales, ya no hay levedad posible. Todo es grave, penoso, incierto.
Se habla solo de la descomunal escasez. Del laberinto de colas en los supermercados. Del precio desmedido de la vida. Comprar un apartamento es un evento inaccesible. Un carro es una extravagancia de cifras. Un mercado es un asalto a la quincena. Un aguacate es un grito en el bolsillo.
Se habla solo de apagones y racionamientos de agua. Somos eclipse y sequía.
Las conversaciones solo cuentan violencia: el general y su esposa asesinados con 30 tiros, el video del hombre que quemaron en Catia, el chef que lincharon por un equívoco, los criminales que asesinaron a tres CICPC, el secuestro propio, del hermano o del vecino, gente degollada, duelos entre bandas que llenan el cielo de metralla. Sobredosis.
Se habla de la gente enferma y desesperada. De la muerte haciendo fiesta en los quirófanos. De un holocausto de la salud.
No hay temas agradables. Se quedaron en algún lado. Calcinados.
Se solicita urgente otro país.
***
Cuando vas de la cotidianidad a la política la aflicción se agrava. Te topas con un gobierno enajenado, fuera de sí, arbitrario hasta la indecencia. Un gobierno que se pasa por la entretela de su cinismo la decisión de un pueblo que votó por un cambio. Pero para el régimen pueblo es solo el que aplaude sus arengas. El resto, millones y millones, no califica. ¿Se nos olvida aquel desorbitado Hugo Chávez que sentenciaba al que no fuera chavista como extranjero? El justiciero de los pobres le rompía simbólicamente la partida de nacimiento en la cara al que osara criticarlo.
Uno solo ve cadenas presidenciales que transmiten ofuscación e irresponsabilidad. Uno ve cómo pulverizan, en menos de una vuelta de reloj, el intento de la Asamblea Nacional por legislar alguna coherencia. Uno ve la democracia rota, hecha polvo, arrinconada en la basura.
Y depresión. Uno ve la depresión. El mapa postrado en la tristeza. Nos hemos vuelto gente hosca, callada, con la mirada turbia. El país que tanto se ufanaba de triunfar en las estadísticas de la felicidad, ahora galopa su cómodo primer lugar en las listas de la violencia mundial, de la inflación mundial, de la corrupción mundial.
Se solicita una buena noticia, al menos una semana de sentido común, una cierta dosis de aire fresco.
Se solicitan medicinas para los niños. Urgente y masivamente. Se solicita detener la catástrofe.
***
Y entonces se ha vuelto a escuchar en las calles la amarga canción del éxodo. Muchos de los que apostaron por lo que ocurriría después del triunfo opositor en las elecciones parlamentarias, ahora voltean hacia la gaveta donde los aguarda el pasaporte. Chequean su visa, retoman las preguntas a los venezolanos ya en diáspora, sacan cuentas, evalúan el riesgo del salto al vacío. Otros, una buena cantidad de otros, ni siquiera se pueden permitir el ejercicio de imaginar. Están confinados a la zona de desastre. Otros muchos insisten en dar la pelea. Pero saben que esa fiesta que significó el pasado triunfo electoral acabó, se terminó el hielo, los mesoneros recogieron las sillas, ya no hay ni la pista de un tequeño, ni el alborozo de un merengue. La corte de los malandros, toga y birrete mediante, destrozó el festejo en poco más de dos meses.
Entonces, ¿qué nos queda?
A las angustias solo falta ponerlas en orden alfabético.
***
Un domingo, a la salida de un restaurant, me cercan seis damas de temple y elocuencia. Me llenan de preguntas. Quieren saber. Quieren dejar de ser una letanía de quejas. Quieren participar en la salvación colectiva. Sentirse útiles y no morir de inopia en sus casas. “¿Qué podemos hacer aparte de difundir los artículos que ustedes escriben y desahogarnos con nuestros vecinos? Queremos hacer algo pero no sabemos qué”, braman al unísono.
No son preguntas fáciles. Se solicitan respuestas.
***
Asisto a la boda de un amigo de mi mujer. Antes era un evento grato colgarse una corbata y concurrir a una fiesta. Ahora lo piensas mucho. Sabes que te vas a jugar la vida esa noche. Y no vale la pena. Pero los compromisos existen. Piensas en la ruta que elegirás, en la hora de regreso, en el sobresalto garantizado. El nudo de la corbata es pura paranoia.
Ya en el sitio algo es notorio. Nadie habla de la cena, de los arreglos florales, de la música que coloca el DJ. Hay un solo tema: el país y sus derivados.
Ocurre que cuando tienes cierta figuración pública la gente cree que tienes respuestas. La ráfaga de preguntas no cesa en toda la noche. Y la tanda de ideas. Un joven me entrega un papel –previamente escrito, ¿sabía que me iba a encontrar allí?- donde me explica por qué para él la solución es la enmienda. Un whisky y tres pasapalos más tarde un abogado me exige que en mi próxima crónica trate el dilema de la nacionalidad de Nicolás Maduro. “Ese hombre ni siquiera tiene cédula de identidad venezolana”, me jura. Una canción de Juan Luis Guerra más tarde, una señora me pide que escriba cosas que no la depriman. Otra me insiste en la idea de convocar energía positiva a través de algún mantra. En el cuarto whisky un experto en seguridad me sugiere que haga énfasis en el tema de la criminalidad y me recuerda que menos del 2.7 % del presupuesto nacional se dedica a la seguridad, lo cual –sin duda- es una de las explicaciones al origen del problema. Las preguntas, comentarios y solicitudes se extienden a lo largo de la fiesta: “¿Cuándo vamos a salir de esto?”; ¿Qué crees tú que va a pasar?”; “¿Qué pasó por fin con el revocatorio?”; “¡Propongan una marcha sin retorno!”; “¿Es verdad que al gordo Escarrá le pagaron medio millón de dólares?”.
Y así, ad infinitum.
Todo el mundo quiere saber. Ya la tolerancia se está secando, al mismo ritmo que el Guri.
***
Al día siguiente, hablo con un amigo que trabaja en la administración pública. Me cuenta que lo obligaron a ir a la marcha del viernes 8 de abril contra la ley de amnistía. Se consiguió allí con un primo que vive en Valencia. “¿Qué haces tú aquí?”, le preguntó. Lo trajeron en un autobús, le pagaron 500 Bs y le dieron las tres comidas. Me asegura que en su trabajo ya son cada vez más las caras ceñudas, el desánimo, la decepción. Ya muchos no apoyan el proceso. “¿Y qué les pasó?”, le pregunto, solo por ser metódico.
“Les dio hambre”, me dice.
***
• Se le solicita al señor Nicolás Maduro que no vuelva a insultar a ningún otro venezolano que no esté de acuerdo con su forma de pensar. Que ponga en cuarentena su intoxicación doctrinaria. Que no vuelva a consumir sus horas laborables hablando sobre el trabajo de otros presidentes. A nadie le importa si Rajoy es una basura y Obama un conspirador, camarada. La gente está agonizando en los hospitales, presidente obrero. A su patria la están matando en la calle, comandante heredero. Cada minuto de su desidia empeora la miserable vida que hoy tienen los venezolanos, primer combatiente. No gaste tiempo reviviendo la épica de su padre. No dilapide horas de televisión con chistes baratos sobre la virilidad de los líderes de oposición. No lance acusaciones irresponsables sobre los crímenes que desangran al país. Sea serio. Trabaje. Sea humano. Ocúpese de lo que realmente le importa al venezolano. ¿No se da cuenta que gobierna a un país triste, hundido en la miseria y la depresión, gracias a su incompetencia y dogmatismo?
• Se le solicita a los líderes de la oposición que sepan ponerse de acuerdo. Hoy la prioridad es activar el revocatorio. Hoy abril y domingo. Si la rectora Tibisay Lucena ignora olímpicamente al país, vendrán las otras opciones. Pero es inaceptable distraerse. No es hora de cálculos internos. La gente exige una sola brújula, un solo norte.
• Se le solicita a los pesimistas vocacionales atenuar la quejumbre. Es tiempo de acciones. Cierto, la esperanza necesita una nueva dosis de oxígeno. Hay que convertirse en químicos de nuestro futuro. ¨La fe es una pasión difícil”, escribió María Negroni.
No hay otra opción que la desgarradura hacia la luz.
Leonardo Padrón