domingo, 26 de abril de 2015

Solo los imbéciles

Las tres cosas son muy simbólicas. Que el Premio Ortega y Gasset en su edición 2015 y en la mención “Trayectoria profesional” recaiga sobre un venezolano. Que ese venezolano sea Teodoro Petkoff. Y que, en razón de la intimidación judicial de la que es víctima por parte del gobierno rojo, no vaya a poder asistir a recibirlo en Madrid.
El jurado, que tomó la decisión por unanimidad, dice que está premiando “la extraordinaria evolución personal que le ha llevado (a Petkoff) desde sus inicios como guerrillero a convertirse en un símbolo de la resistencia democrática a través del diario que dirige”.
Dos reconocimientos en uno. De una parte, el jurado celebra la capacidad y el valor intelectual y ético de alguien que fue capaz de reconocer el equívoco histórico de intentar tomar el poder por vías no democráticas –por la vía guerrillera, que tanto dolor y muerte ha traído a países vecinos como Colombia–, para adherirse luego de manera convencida a la convivencia pacífica y democrática. Y, de la otra, está dejando sentado que en Venezuela la democracia está amenazada y que Petkoff, a travs. ﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽cialismo europeo como lo es El Paario de filicionesrgaemocracia esta amenazada, que teodoro és de Tal Cual, se ha convertido en un “símbolo” de los demócratas que la defienden.

El Ortega y Gasset es un premio de gran prestigio internacional. Entre otras razones porque lo otorga El País, un diario de filiaciones abiertamente progresistas que algunos consideran el mejor entre todos los escritos en español. En segundo lugar, por la calidad del jurado. El de este año lo integraron, entre otras figuras, el conocido escritor Félix de Azúa; Carmen Iglesias, la directora de la Real Academia de la Historia; y Juan Luis Cebrián, el propio presidente deEl País. Y, en tercer lugar, por sus antecedentes. El año pasado en el mismo renglón que ha obtenido Petkoff, el premio le fue asignado a Alan Rusbridger, el director de The Guardian, en reconocimiento a su trabajo frente al diario británico, al que ha logrado convertir en uno de los líderes mundiales en Internet, y en particular, declaró el jurado de entonces, por “su lucha por la defensa del periodismo y de la información al ciudadano, ejemplificada en la publicación de la exclusiva de las filtraciones de Edward Snowden, una información que cambiará la forma de relacionarse entre los gobiernos y los ciudadanos”.
La gestión de Tal Cual en estos quince años hay que calificarla de heroica. Ha recibido multas, intimidaciones de todo tipo, y en esta semana se prepara a enfrentar la séptima demanda por parte del sistema judicial venezolano. Un asunto de libro Guinness. En estas condiciones llega el premio.
No podía ser más oportuno. Se anuncia, además, en un momento cuando la opinión pública española, su dirigencia política y su Parlamento se va convenciendo cada vez más de la naturaleza autoritaria del modelo rojo venezolano. Incluso El País, un diario que en un comienzo trataba con guante de seda al presidente Chávez, se ha hecho severamente crítico del gobierno de Maduro. Con más fuerza aún luego de que el mismo reuniera a un grupo de directivos de empresas españolas que operan en Venezuela intentando chantajearles para que intercedieran ante los diarios madrileños y lograran bajarle el tono crítico hacia su gestión.
Que una institución de prestigio celebre la capacidad de cambio de Petkoff es como para alegrarse. Porque hay en Venezuela dos tipos de extremos ortodoxos que se tocan. El de quienes no le perdonan jamás su pasado comunista. Y el de quienes no le perdonan lo contrario, que haya dejado de serlo. De los primeros hay muchos en el ala más radical de la oposición. De los segundos, en el gobierno, que a un mismo tiempo le odian, le persiguen pero le respetan. Por eso siempre me resultó altamente revelador que el libro de Alonso Moleiro sobre Petkoff se titulara Solo los estúpidos no cambian de opinión.
Hay una frase de Ortega y Gasset que podría suscribir Teodoro: “Nuestras convicciones más arraigadas, más indubitables, son las más sospechosas. Ellas constituyen nuestro límite, nuestros confines, nuestra prisión”.

El discurso del presidente Maduro es uno de los más rudimentarios que haya pronunciado jamás un jefe del Estado en Venezuela, uno de los más lampiños en materia de argumentos y propuestas. Parecido al de Chávez, pero sin recursos histriónicos y sin imán capaz de atraer a los destinatarios, es una muestra de indigencia que llama la atención por su persistencia, es decir, porque ninguno de sus asesores le haya aconsejado la necesidad de meter más carne en el asador, más consistencia de vez en cuando, para que las palabras machacadas sin cesar no lleguen a los extremos de la inopia.

El discurso de Maduro

ELÍAS PINO ITURRIETA
El Nacional Siete Dias epinoiturrieta@el-nacional.com
 El discurso del presidente Maduro es uno de los más rudimentarios que haya pronunciado jamás un jefe del Estado en Venezuela, uno de los más lampiños en materia de argumentos y propuestas. Parecido al de Chávez, pero sin recursos histriónicos y sin imán capaz de atraer a los destinatarios, es una muestra de indigencia que llama la atención por su persistencia, es decir, porque ninguno de sus asesores le haya aconsejado la necesidad de meter más carne en el asador, más consistencia de vez en cuando, para que las palabras machacadas sin cesar no lleguen a los extremos de la inopia.
Pero no se quiere afirmar aquí que el orador no esté en capacidad de ofrecer presentaciones adecuadas cuando se encuentra frente a los micrófonos, ni que viva rodeado de adjuntos sin talento para descubrir las debilidades de su oratoria. Todo lo contrario. Estamos frente a una anemia pensada de antemano y resistida a recibir vitaminas, ante un raquitismo que se regodea en su flaqueza porque de ella depende la fortuna del predicador y la permanencia del régimen que representa. Ahora es más evidente que en el pasado próximo porque la verborrea muestra unas goteras que supo disimular el demagogo anterior, pródigo en truculencias y tocado por la sensibilidad de las ferias pueblerinas, pero estamos ante la continuación de una manera de comunicar cuyo objetivo uno y único impide la densidad de lo que a duras penas se trasmite.

El propósito del discurso es el de los catecismos religiosos de la antigüedad: pregonar la pureza de un credo y la maldad de quienes se le oponen, dentro y fuera del contorno. No hay otra meta y, por lo tanto, rara vez admitirá la alternativa de una novedad, o los juegos sonoros con los cuales se regocijaban y calentaban al auditorio los tribunos memorables que hemos tenido a través de la historia. Así como abunda en bendiciones repartidas entre los seguidores de la única fe verdadera, es generoso en insultos contra los enemigos de la ortodoxia. Ellos son, a fin de cuentas, como los herejes o los pecadores de la Edad Media enfrentados a la enseñanza del pontífice. Nadie va a escuchar a Maduro para llevarse algo que pueda sorprender, o para comentar después los alardes de un político capaz de deslumbrar con el anzuelo de sus recursos, sino solo para recibir la lección preparada para una grey disciplinada y crédula. De eso se trata, en términos absolutos, y no pocos se acostumbran a un aburrimiento así de gigantesco.
El catecismo es la realidad, y la reproducción de la realidad depende necesariamente del dictamen de la cartilla inamovible. Solo suceden las cosas admitidas por el cuaderno de rudimentos y desembuchadas por el repetidor. Pueden sobrevenir sucesos que se salen del monótono cauce, pero son accidentes indeseables, o fantasías sin asidero que se deben eliminar para  protección de la ortodoxia. Puede aparecer la disidencia, pero se debe expurgar como criatura del Maligno. Si ya las ideas, o lo que se considera como ideas, se han presentado en el apostolado original, no hay que devanarse los sesos sino para preservarlas sin variación, o con retoques que tapen sus insuficiencias o les den respiración artificial hasta la consumación de los siglos.
Porque es un discurso para la explicación de cualquier fenómeno, para el entendimiento del pasado y para anunciar lo que aún no sucede, para descifrar con meridiana claridad lo que ocurre entre nosotros y en la Malasia oriental,  para la actualidad y para un futuro sin conclusión, para 2015 y para épocas venideras, para ocultamiento de las oscuridades del día y para la fábrica de una tiempo dorado que todavía no tiene fecha de presentación, conforme a como lo pensó su promotor y según lo divulga el arcipreste de la actualidad. Ni siquiera el discurso de la Independencia tuvo tal pretensión de infinitud, mucho menos las voces de la federación o las de la democracia representativa. Los que piensan en el fin de la “revolución”, pero también quienes consideran  la búsqueda de una transición de naturaleza política como empresa accesible, deben detenerse en la borrachera de unas palabras que, pese a su vaciedad, tienen planes para sonar en los oídos de nuestros bisnietos. 

El terremoto que sacudió este sábado Nepal -el más letal de las últimas décadas- dejó centenares de muertos además de miles de personas atrapadas y heridas.Los hospitales de la capital intentan lidiar con el elevado número de heridos, al tiempo que los suministros van disminuyendo / EFE Los equipos de rescate intensificaron su trabajo en una desesperada búsqueda de sobrevivientes del peor terremoto que ha sacudido al país en los últimos 80 años

El drama humano que deja el terremoto en Nepal

La radio local le está recomendando a la gente permanecer en la calle debido a las posibilidad de réplicas / EFE
Los hospitales de la capital intentan lidiar con el elevado número de heridos, al tiempo que los suministros van disminuyendo / EFE
Los equipos de rescate intensificaron su trabajo en una desesperada búsqueda de sobrevivientes del peor terremoto que ha sacudido al país en los últimos 80 años
El terremoto que sacudió este sábado Nepal -el más letal de las últimas décadas- dejó centenares de muertos además de miles de personas atrapadas y heridas.
Los equipos de rescate intensificaron su trabajo en una desesperada búsqueda de sobrevivientes del peor terremoto que ha sacudido al país en los últimos 80 años.
Las autoridades temen que la cifra de muertos suba bruscamente por la cantidad de personas que siguen atrapadas o desaparecidas.


Más de mil personas murieron en la capital, Katmandú, y 17 murieron en el Everest por las avalanchas, el peor desastre de la historia de esta montaña.
Los hospitales de la capital intentan lidiar con el elevado número de heridos, al tiempo que los suministros van disminuyendo.
Algunos trabajadores de los equipos de emergencia usaron sus manos desnudas para cavar en búsqueda de sobrevivientes que puedan estar enterrados bajo los escombros.
El oficial Santosh Nepal le dijo a la agencia de noticias Reuters que él y sus soldados tuvieron que cavar con hachas un túnel hacia un edificio residencial de tres plantas en Katmandú porque las excavadoras no pudieron atravesar las estrechas calles de la ciudad.
"Creemos que todavía hay gente allí atrapada", añadió.
Algunos de los testigos le contaron a la BBC lo que vieron en esta devastadora jornada.
Sandesh Kaji Shrestha, Katmandú
La capital nepalí, Katmandú, fue gravemente impactada por el terremoto. Algunas zonas quedaron completamente destruidas.
Estoy en el área Thamel y el hotel Budget colapsó totalmente con más de 50 huéspedes dentro.
He estado ayudando a sacar gente y cadáveres de entre los escombros, junto con un amigo. Sacamos a un niño con su abuela más temprano. No sobrevivieron.
Estoy muy triste. Ha sido una experiencia muy mala y un día terrible y muy difícil.
Estaba en casa cuando ocurrió y tuve muchísimo miedo.
Salí a la calle y vi personas en el suelo y edificios colapsados.
Acudí a ayudar todo lo que pude. No hay suficientes equipos de rescate. Los hospitales están fuera de control. Necesitamos ayuda.
Sajiya Gurung, Katmandú
Estaba en casa viendo televisión cuando llegó el terremoto.
Fue aterrador.
Todo empezó a caerse en la casa. Rápidamente corrí afuera, como hicieron todos mis vecinos.
Hemos estado parados en la calle desde entonces. Mis vecinos nos hemos tomado las manos, dando las gracias a Dios por estar bien.
Muchas casas se han caído y hay personas heridas.
También hay agua por todas partes por la rotura de algunas cañerías.
Pasaron muchas ambulancias para ayudar a los heridos.
Menos mal que el tiempo ha mejorado, pero todavía tenemos demasiado miedo como para volver a nuestros hogares.
Hay temblores moderados cada 15 minutos.
Rob Stiles, turista en Katmandú, nativo de Los Ángeles, EE UU
Cuando sentimos el sismo, saltamos hacia la entrada de nuestro hotel. Sabíamos qué hacer, ya que somos nativos de California.
Había personas corriendo fuera del hotel. Simplemente cayeron al suelo.
Una pared de unos 2,5 metros de altura se cayó sobre la carretera. Afortunadamente no hirió a nadie.
En un margen de 15 minutos, hubo cuatro réplicas.
Había cables eléctricos caídos sobre los autos.
Bajamos por la calle principal, donde la fachada completa de una escuela había colapsado.
Vimos a militares y trabajadores de los equipos de rescate retirando escombros y sacando cadáveres.
Arjun Vajpai se grabó a sí mismo en el campamento base del monte Makalu, donde el terremoto desencadenó varias avalanchas.
Se colocó un puesto de asistencia médica en medio de la calle. Aquellos que no estaban gravemente heridos eran arropados y los colocaban a un lado para tratarlos más tarde.
Ha sido el terremoto más grande que nunca he vivido. Parecía que duraba dos minutos.
Todos aquí están muy confusos.

Cuatro cantantes y 14 músicos rememoran el repertorio de Billo Frómeta.

Cheo Garcia - Pa Maracaibo Me Voy - YouTube

  1. www.youtube.com/watch?v=Wmb81g9KY6k
    8 dic. 2009 - Subido por Gaitaszulianas
    Billo's Caracas Boys con Don Cheo Garcia uno de las canciones mas recordadas de la orquesta y muy ...

Voces de Billo: una orquesta que honra la música tropical

Cuatro cantantes y 14 músicos rememoran el repertorio de Frómeta.

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Jorge, Oswaldo, Ender y Gustavo brindan el estilo tropical bailable (Ana María Hernández G.)
ANA MARÍA HERNÁNDEZ G. |  EL UNIVERSAL
lunes 20 de abril de 2015  08:20 AM
Cierra los ojos, y le parece estar escuchando a la misma orquesta dirigida por Luis María Frómeta. Los abre, y ve a los músicos que la homenajean con la novísima agrupación Voces de Billo Hoy, que apenas con dos años de existencia, promueve los arreglos del maestro Billo, así como canciones propias, siempre dentro del estilo de la música bailable tropical.

El pasado miércoles 15 de abril se realizó la presentación a la prensa de la orquesta, integrada por los cantantes Gustavo Farrera, Oswaldo Delgado, Ender Carruyo y Jorge Velásquez. 

Los tres primeros, ya habían pasado por la escuela de Billo, mientras que Velásquez aporta frescura, y sobre todo, un timbre vocal que evoca al del fallecido Felipe Pirela.

Guarachas, merengues, porros, boleros, cumbias, danzones: los géneros tradicionales de la música tropical no se hicieron esperar, y los músicos fueron dando vida a los sones, una vez que el comediante y actor Wilmer Ramírez realizó la apertura de rigor.

Luego de una selección instrumental, Ender Carruyo entonó Macondo, y seguidamente continuó el tema Te fuiste y no me dejaste nada... cantado Velásquez. Carruyo volvió a tomar la voz cantante con Yo soy Cartagena, con lo que los asistentes no dudaron en comenzar a echar un pie. 

Una de las sorpresas fue escuchar al propio Gustavo Farrera entonar una de las canciones emblemáticas del repertorio tropical: Amparito.

Voces de Billo Hoy acompañó su concierto con el álbum doble Tributo tropical, CD y DVD, que contiene doce temas, entre los cuales hay música de los propios cantantes, como los temas El Currambero, Tío Simón, Bacana es y Voces de Navidad, originales de Farrera; mientras que Jorge Velásquez se luce con el tema Tributo al bolerista.

Y aunque el estilo evoca a Billo, no dejan de aportar su propio sello, en giros y cadencias diferentes.

El escritor Juan Goytisolo ha protagonizado una de las ceremonias del Premio Cervantes de las letras más reivindicativas de la historia. Goytisolo, nacido en Barcelona en 1931 ha “disparado” en todos los sentidos con denuncias sobre la situación política, la corrupción, el paro o el nacionalismo

El escritor Juan Goytisolo ha protagonizado una de las ceremonias del Premio Cervantes de las letras más reivindicativas de la historia. Goytisolo, nacido en Barcelona en 1931 ha “disparado” en todos los sentidos con denuncias sobre la situación política, la corrupción, el paro o el nacionalismo.
El discurso ha sido breve, pero contundente, “Porque las razones para indignarse son múltiples y el escritor no puede ignorarlas sin traicionarse a sí mismo”, subrayó el autor catalán afincado en Marraquech.
En esta ceremonia del Cervantes, presidida por los reyes de España, Felipe VI valoró “la mirada crítica” del nuevo premio Cervantes, cuya “deslumbrante obra” ayudará a los españoles a replantearse “visiones e ideas establecidas” y les impulsará a reflexionar sobre el presente y el pasado, “para así quizás afrontar mejor el futuro”.

Discurso de Juan Goytisolo al recibir el Premio Cervantes

 
Mi condición de hombre libre conquistada a duras penas invita a lamodestia. La mirada desde la periferia al centro es más lúcida que a lainversa y al evocar la lista de mis maestros condenados al exilio y silencio por los centinelas del canon nacional-católico no puedo menos querememorar con melancolía la verdad de sus críticas y ejemplar honradez.La luz brota del subsuelo cuando menos se la espera. Como dijo con ironíaDámaso Alonso tras el logro de su laborioso rescate del hasta entoncesninguneado Góngora, ¡quién pudiera estar aún en la oposición!Mi instintiva reserva a los nacionalismos de toda índole y sus identidadestotémicas, incapaces de abarcar la riqueza y diversidad de su propiocontenido, me ha llevado a abrazar como un salvavidas la reivindicada porCarlos Fuentes nacionalidad cervantina. Me reconozco plenamente en ella.Cervantear es aventurarse en el territorio incierto de lo desconocido con lacabeza cubierta con un frágil yelmo bacía. Dudar de los dogmas ysupuestas verdades como puños nos ayuda a eludir el dilema que nosacecha entre la uniformidad impuesta por el fundamentalismo de latecnociencia en el mundo globalizado de hoy y la previsible reacciónviolenta de las identidades religiosas o ideológicas que sientenamenazados sus credos y esencias.En vez de empecinarse en desenterrar los pobres huesos de Cervantes ycomercializarlos tal vez de cara al turismo como santas reliquias fabricadas probablemente en China, ¿no sería mejor sacar la luz los episodiososcuros de su vida tras su rescate laborioso de Argel? ¿Cuántos lectores delQuijote conocen las estrecheces y miseria que padeció, su denegadasolicitud de emigrar a América, sus negocios fracasados, estancia en lacárcel sevillana por deudas, difícil acomodo en el barrio malfamado delRastro de Valladolid con su esposa, hija, hermana y sobrina en 1605, añode la Primera Parte de su novela, en los márgenes más promiscuos y bajosde la sociedad?Hace ya algún tiempo, dedique unas páginas a los titulados Documentoscervantinos hasta ahora inéditos del presbítero Cristóbal Pérez Pastor,
impresos en 1902 con el propósito, dice, de que “reine la verdad ydesaparezcan las sombras”, obra cuya lectura me impresionó en la medida
en que, pese a sus pruebas fehacientes y a otras indagaciones posteriores,la verdad no se ha impuesto fuera de un puñado de eruditos, y más de unsiglo después las sombras permanecen. Sí, mientras se suceden lasconferencias, homenajes, celebraciones y otros actos oficiales queengordan a la burocracia oficial y sus vientres sentados, pocos, muy pocosse esfuerzan en evocar sin anteojeras su carrera teatral frustrada, los tantos
 
años en los que, dice en el prólogo del Quijote
, “duermo en el silencio delolvido”: ese “poetón ya viejo”
(más versado en desdichas que en versos)que aguarda en silencio el referendo del falible legislador que es el vulgo.Alcanzar la vejez es comprobar la vacuidad y lo ilusorio de nuestras vidas,
esa “exquisita mierda de la gloria” de la que habla Gabriel García Márquez
al referirse a las hazañas inútiles del coronel Aureliano Buendía y de lossufridos luchadores de Macondo. El ameno jardín en el que transcurre laexistencia de los menos no debe distraernos de la suerte de los más en unmundo en el que el portentoso progreso de las nuevas tecnologías corre parejo a la proliferación de las guerras y luchas mortíferas, el radio infinitode la injusticia, la pobreza y el hambre.
Es empresa de los caballeros andantes, decía don Quijote, “deshacertuertos y socorrer y acudir a los miserables” e
imagino al hidalgomanchego montado a lomos de Rocinante acometiendo lanza en ristrecontra los esbirros de la moderna Santa Hermandad que proceden aldesalojo de los desahuciados, contra los corruptos de la ingenieríafinanciera o, a Estrecho traviesa, al pie de las verjas de Ceuta y Melilla queél toma por encantados castillos con puentes levadizos y torres almenadassocorriendo a unos inmigrantes cuyo único crimen es su instinto de vida yel ansia de libertad.Sí, al héroe de Cervantes y a los lectores tocados por la gracia de su novelanos resulta difícil resignarnos a la existencia de un mundo aquejado de paro, corrupción, precariedad, crecientes desigualdades sociales exilio profesional de los jóvenes como en el que actualmente vivimos. Si ello eslocura, aceptémosla. El buen Sancho encontrará siempre un refrán paradefenderla.El panorama a nuestro alcance es sombrío: crisis económica, crisis política, crisis social. Según las estadísticas que tengo mano, más del20% de los niños de nuestra Marca España vive hoy bajo el umbral de la pobreza, una cifra con todo inferior la del nivel del paro. Las razones para indignarse son múltiples el escritor no puede ignorarlas sintraicionarse a sí mismo. No se trata de poner la pluma al servicio de unacausa por justa que sea sino de introducir el fermento contestatario de estaen el ámbito de la escritura. Encajar la trama novelesca en el molde deunas formas reiteradas hasta la saciedad condena la obra a la irrelevancia yuna vez más, en la encrucijada, Cervantes nos muestra el camino. Su
conciencia del tiempo “devorador y consumidor de las cosas” del que
habla en el magistral capítulo IX de la Primera Parte del libro le indujo a
 
adelantarse a él y a servirse de los géneros literarios en boga comomaterial de derribo para construir un portentoso relato de relatos que sedespliega hasta el infinito. Como dije hace ya bastantes años, la locura deAlonso Quijano trastornado por sus lecturas se contagia a su creadorenloquecido por los poderes de la literatura. Volver a Cervantes y asumir lalocura de su personaje como una forma superior de cordura, tal es lalección del Quijote. Al hacerlo no nos evadimos de la realidad inicua quenos rodea. Asentamos al revés los pies en ella. Digamos bien alto que podemos. Los contaminados por nuestro primer escritor no nosresignamos a la injusticia.