Razón del nombre del blog

Razón del nombre del blog
El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

miércoles, 22 de febrero de 2017

LA ZONA FANTASMA Javier Marías "HUGO TRUMP O DONALD CHÁVEZ" Ha llegado ya, muy pronto, el momento de hacer algo. Los Gobiernos están semiatados, las sociedades no tanto. El Pais DOMINGO 19 DE FEBRERO DE 2017


CUANDO ESCRIBO esto, Trump lleva dos semanas como Presidente. Cuando ustedes lo lean, llevará cuatro, así que los estropicios se habrán duplicado como mínimo. A mí no me da la impresión de que ese individuo con un dedo de frente quiera cumplir a toda velocidad sus promesas electorales, o hacer como que las cumple, o demostrar que lo intenta (hoy, un sensato juez de Seattle le ha paralizado momentáneamente su veto a la entrada de ciudadanos de siete países musulmanes). La sensación que me invade es de aún mayor peligro, a saber: se trata de un sujeto muy enfermo que debería ser curado de sus adicciones, la mayor de las cuales es sin duda su necesidad de hiperactividad pública, de tener las miradas puestas en él permanentemente, de no dejar pasar una hora sin proporcionar sobresaltos y titulares, provocar acogotamientos y enfados, crisis diplomáticas y tambaleos del mundo. Su incontinencia con Twitteres la prueba palmaria. Quienes tuitean sin cesar, es sabido, son personas megalomaniacas y narcisistas, es decir, gravemente acomplejadas. No soportan el vacío, ni siquiera la quietud o la pausa. Un minuto sin la ilusión de que el universo les presta atención es uno de depresión o de ira. Precisan estar en el candelero a cada instante, y los instantes en que no lo están se les hacen eternos, luego vuelven a la carga. Hay millones de desgraciados que, por mucho que se esfuercen y tuiteen, siguen siendo tan invisibles e inaudibles como si carecieran de cuenta en esa red (si es que esa es la palabra: lo ignoro porque no he puesto un tuit en mi vida).
Pero claro, si uno se ha convertido misteriosamente en el hombre más poderoso de la tierra, tiene asegurada la atención planetaria a las sandeces que suelte cada poco rato. El eco garantizado es una invitación a continuar, a aumentar la frecuencia, a elevar el tono, a largar más improperios, a dar más sustos a la población aterrada. Es el sueño de todo chiflado: que se esté pendiente de él, y no sólo: que se obedezcan sus órdenes. Ya han surgido comparaciones entre Trump y Hitler. Por fortuna, son prematuras. A quien más se parece el Presidente cuyo incomprensible pelo va a la vez hacia atrás y hacia adelante; a quien ha adoptado como modelo; a quien copia descaradamente, es a Hugo Chávez. Éste se procuró a sí mismo un programa de televisión elefantiásico (Aló Presidente), obligatorio para todas las cadenas o casi, en el que peroraba durante horas, sometiendo a martirio a los venezolanos. Era faltón, no se cortaba en sus insultos (“¡Bush, asesino, demonio!”, le gritaba al nefasto Bush II que ahora nos empieza a parecer tolerable, por contraste), le traían sin cuidado las relaciones con los demás países y los incidentes diplomáticos, gobernaba a su antojo y cambiaba leyes a su conveniencia, y sobre todo no paraba, no paraba, no paraba. Recuerden que la desesperación llevó al Rey Juan Carlos, por lo general discreto y afable, a soltarle “Pero ¿por qué no te callas?”, ante un montón de testigos y cámaras. Trump es un imitador de Chávez, sólo que con tuits (de momento). Es su gran admirador y su verdadero heredero, porque Maduro es sólo una servil caricatura fallida.
TRUMP ES UN IMITADOR DE CHÁVEZ, SÓLO QUE CON TUITS (DE MOMENTO). ES SU GRAN ADMIRADOR Y SU VERDADERO HEREDERO, PORQUE MADURO ES SÓLO UNA SERVIL CARICATURA FALLIDA
Pero detrás de Trump hay más gente, aparte de los 62 millones de estadounidenses suicidas que lo votaron, bastantes de los cuales deben de estar ya arrepentidos. Detrás están Le Pen y Theresa May y Boris Johnson y Farage, están Orbán y la títere polaca del gemelo Kaczynski superviviente, está sobre todo Putin. Está el Vicepresidente Pence, un beato fanático, tanto que en Nueva York se me dijo que había que rezar por la salud de Trump, paradójicamente, para que su segundo no lo sustituyera en el cargo. Y está Stephen Bannon, su consejero principal, un talibán de la extrema derecha en cuya web Breitbart News se ha escrito que abolir la esclavitud no fue buena idea, que las mujeres que usan anticonceptivos enloquecen y dejan de ser atractivas, que “padecer” feminismo puede ser peor que padecer cáncer … Este comedido sabio va a estar presente en las reuniones del Consejo de Seguridad Nacional por imposición de Trump, contraviniendo la inveterada costumbre de que a ellas no asistan asesores ideológicos del Presidente, que le puedan persuadir de tirar bombas donde y cuando no conviene.
Ha llegado ya, muy pronto, el momento de hacer algo. Pero ¿qué? Los Gobiernos están semiatados, las sociedades no tanto. Antes o después a alguien se le ocurrirá un boicot a los productos estadounidenses. Según Trump, todos los países se han aprovechado del suyo. Pero a todos el suyo les vende infinidad de cosas (desde cine hasta hamburguesas), y de eso depende en gran medida el éxito o el fracaso de su economía. Si la economía falla, los empresarios y las multinacionales se enfadan mucho. Y se enfadarán con Trump, Pence y Bannon, quizá hasta el punto de querer que se vayan, o de obligarlos a cambiar de estilo y de ideas. El estilo Chávez es ruinoso, eso ya está comprobado.


Trump es como Chávez
El Nacional 22 DE FEBRERO DE 2017 
Debemos la analogía al destacado escritor español Javier Marías, quien ganó hace veinte años el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos. Fue entonces la primera vez que el galardón cruzaba el mar para que distinguiera la obra de un autor peninsular. Desde entonces Marías ha estado pendiente de los asuntos venezolanos, razón que habitualmente lo conduce a apreciaciones cabales sobre lo que pasa entre nosotros. En esta ocasión se fijó en el comandante Hugo Chávez para tratar de arrojar luz sobre el flamante presidente de Estados Unidos.
En reciente artículo publicado en El País, Marías se alarmó ante el hecho de que los analistas, especialmente los que pululan en las redes sociales, se empeñaran en comparar a Donald Trump con Adolfo Hitler. Le pareció una demasía, de momento, y quiso buscar un cotejo más razonable. Para eso se puso a pensar en los males del populismo, que no es una planta exótica ni un producto exclusivo de los países calificados de atrasados en materia política y social, para llegar a una conclusión difícil de rebatir: así como ha florecido en los países que sobreviven más abajo del río Bravo, también echa raíces y crece vigoroso en la potencia del Norte. No hay muros para esa patología, ni alambres de púas que impidan su reproducción. Ahora encarna en Donald Trump, un agitador aclamado por soflamas que rebuscan en los instintos primarios de la sociedad el abono para su establecimiento.
Marías encuentra en los discursos y en la arbitrariedad de Chávez la posibilidad de una adecuada comparación. Trump imita los programas del caudillo barinés, afirma, abundantes en afirmaciones irresponsables y en ataques injustificables contra la institucionalidad. Si no los calca del todo, agrega, va por el camino de seguirlos de cabo a rabo hasta el extremo de producir emisiones que duren horas y horas ante un público entusiasta y cautivo. Como lo que quiere es el seguimiento de una manada de borregos como los que acudieron a los gritos de un hombre deslenguado e irreflexivo, está tomando apuntes para hacer lo mismo. Ya lo ha comenzado a llevar a cabo, pero no tardará en perfeccionarlo para ser un Chávez estadounidense en la fragua de una deplorable hegemonía.
El autor también encuentra soportes para su analogía en los ataques de Trump contra el Poder Judicial y contra los medios de comunicación independientes, a los cuales ya ha dedicado improperios como los que el comandante lanzaba en sus intervenciones públicas. La puesta en marcha de acciones inconsultas, es decir, de decisiones que no consideran la opinión del partido republicano, lo lleva igualmente a la misma conclusión. Un ego desbordado, una voluntad de dominación que no permite frenos ni contrapesos, como las del milico venezolano, se adueñan de la Casa Blanca y del destino de los estadounidenses, concluye.
Estados Unidos, una sociedad pagada de sí misma, un pueblo en la vanguardia de la democracia occidental, seguramente sentirá que Javier Marías está exagerando, en el mejor de los casos, o creerá que es víctima de la locura. Sin embargo, tal y como observa desde su atalaya la conducta del nuevo mandamás del Norte, parece que está dando en el clavo. Mal van las cosas allá arriba, si Chávez ha encontrado un discípulo esclarecido en el flamante inquilino del despacho oval.  

Poco a poco, como el agua que golpea la roca, la “revolución” ha ido cumpliendo la destrucción estratégica de Venezuela “para comerte mejor”.

 

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Rafael Gallegos    Blog núm. 285

DEMOCRATICIDIO EN GOTAS

Poco a poco, como el agua que golpea la roca, la “revolución” ha ido cumpliendo la destrucción estratégica de  Venezuela “para comerte mejor”.

Padecemos un  proyecto totalitario. Ante la derrota que valientes políticos y militares venezolanos le infringieron a Fidel Castro en los años sesenta, los comunistas abandonaron la guerrilla y cambiaron de táctica. Comenzaron por incorporar cuadros “revolucionarios” en la en la milicia, apoyados desde Cuba y Libia. Con paciencia esperaron a un Chávez. Se hicieron del poder y comenzó la destrucción estratégica para implantar el socialismo. Aplicaron  los exprópiese, las invasiones, los insultos, la inoculación del odio, el “ser rico es malo”, la falsificación de la historia y un largo etcétera. Se jactaron de multitud de elecciones… mientras ganaban. Paralelamente “gobiernizaron” al árbitro electoral.

Ahora están en la fase de desechar la democracia para llegar al modelo totalitario cubano. Gota a gota la democracia se agota. Veamos la ruta:
-      Declaran fraude en las parlamentarias y anulan cuatro diputados de Amazonas. Así evitan la mayoría calificada en la Asamblea Nacional, que podría convocar  por ejemplo, a una Asamblea Constituyente que los sacaría del poder. El  Estado Amazonas  tiene casi año y medio sin representación. Si tuvieran el menor chance de ganar, harían elecciones en una semana. ¿Verdad Tibi? 
-      A partir de ese “y que” fraude, declaran en desacato a la Asamblea Nacional, no le pagan a los diputados, los amenazan con prisión, los golpean, les anulan pasaportes, declaran inconstitucionales sus leyes. En  cualquier país medianamente democrático, eso sería un golpe. 
-      Luego, declaran otro “y que” fraude, que por supuesto nadie les cree, y anulan el proceso Revocatorio. Puro pánico a la voz del pueblo. 
-      Después, inconstitucionalmente postergan (¿hasta el infinito?) las elecciones de gobernadores correspondientes a Diciembre 2016. Más miedo al mismo pueblo en el nombre del cual destruyen a Venezuela. Y el presidente dice… ¡que no tiene tiempo! 
-      Ahora, quieren legalizar (o ilegalizar) 59 partidos. Con una reglamentación que implicaría por lo menos siete millones de firmas. Saque cuentas: cada uno con 0,5 % de la población en doce estados y sin repetir en firmas en partidos distintos. O sea, misión imposible. Y como saben que los grandes (PJ, AD, VP, UNT, Copei, ABP y otros) tienen probabilidades de sobrevivir, vuelven a ofrecer la gran invención revolucionaria: los reparos. Ya volverán con los cuenticos de muertos y presos firmando, de rúbricas falsificadas a miembros del oficialismo… o sea, con la misma película del Revocatorio; pero mejorada.  Y conseguirán que  algún obediente juez de algún alejado pueblo invisible al mapa, declare que los partidos de oposición quedan ilegalizados… por fraude. 
-      Por si acaso no logran anular a los partidos sobrevivientes en los reparos, procederían a inhabilitar administrativamente o a “privar de libertad”, lo que sea más fácil, a Capriles, Ramos Allup, Falcón, María Corina, Rosales, o cualquier líder cuya candidatura presidencial descuelle en las encuestas, para que acompañen en la “no candidatura”, a Leopoldo y a Ledezma. Esto en caso que no logren dividir a la MUD, para lo cual lamentablemente parecieran ayudar algunos líderes opositores. Ojo: romper la unidad es traición a la patria. 
-      Y hablando de MUD, ya está en la manga su anulación como “partido MUD” por el “y que” fraude del Revocatorio. Otro por si acaso. 
Ah! y cuando realicen la elección presidencial, si es que hay dinero y el presidente tiene tiempo ¿adivinen quién será el nuevo presidente reelecto otra vez? Y todo al mejor estilo de Daniel Ortega. “Nicaraguazo” en puerta… a menos que nos pongamos las pilas.

Nada nuevo bajo el sol. Así son y fueron todos los comunismos. En Cuba, China comunista, la Unión Soviética, Camboya, Corea del Norte, la Europa tras la cortina del hierro… sí había elecciones: con un solo partido, sin libertad de expresión, y bajo el lema “aquí no habla mal de Stalin”, o “aquí no se habla  mal de Pol Pot”, o “aquí no se habla mal de Fidel”… Al final invariablemente lograban el  99 % de los votos a favor del gobierno.

El comunismo fue la gran farsa del siglo XX. Hoy, que engañen a otros, en Venezuela ya nadie les cree. Las encuestas muestran un  90% de rechazo. Con unidad y estrategia pasaremos adelante por arriba de las tumbas adelante. Hay que exigir las elecciones para ya.

Pueblo hambriento y amordazado solicita democracia.

ÚLTIMA HORA: LOS JÓVENES LE DAN UNA LECCIÓN AL PAÍS

Los jóvenes  de la UCV vencen sombras y nos muestran una luz al final del túnel del totalitarismo. Burlaron el leguleyismo del gobierno y realizaron sus elecciones estudiantiles. Tenemos mucho que aprender de los estudiantes. Gracias, y a Rafaela Requesens  mucho éxito. 

Falleció un icono de la locucion en Venezuela, el locutor Iván Loscher El periodista César Miguel Rondón lamentó la muerte del locutor, con el que compartió labores en Circuito Éxitos...Unión Radio Hasta el momento se desconocen los motivos del deceso


Ivan Loscher


Mi nombre es Iván Loscher. Algunos piensan que es un nombre artístico, pero mi imaginación no da como para inventar un nombre tan rebuscado. Como nacer, al fin y al cabo, es un accidente genético, mediante la azarosa comunión de los flujos íntimos de los progenitores que me tocaron en suerte, a la postre, nací en Caracas. http://ivanloscher.net/ 
By EL NACIONAL WEB
22 DE FEBRERO DE 2017 11:40 AM | ACTUALIZADO EL 22 DE FEBRERO DE 2017 11:46 AM
El locutor venezolano Iván Loscher falleció este miércoles en la mañana, según informó el periodista César Miguel Rondón en Twitter.
“Con inmenso dolor les informo la muerte de mi hermano, nuestro querido y entrañable Iván Loscher. Paz a su alma”, indicó Rondón, quien compartió labores con el locutor en Circuito Éxitos de Unión Radio.
Loscher inició su carrera a los 21 años de edad y desde entonces fue la voz insignia de más de 3.000 comerciales internacionales. También fue filósofo y escritor, publicó siete obras literarias de su autoría. 
El locutor también escribió para varios periódicos, revistas y columnas humorísticas. 


Con inmenso dolor les informo la muerte de mi hermano, nuestro querido y entrañable Iván Loscher. Paz a su alma.

ULTIMAS NOTICIAS .Grace Oria.-Este miércoles murió el famoso locutor venezolano Iván Loscher, figura emblemática de la radiodifusión latinoamericana y voz de múltiples marcas en el mundo.Varios de sus colegas y figuras del espectáculo lamentaron la pérdida del locutor más emblemático de Venezuela.“Qué duro nos trata la vida a ratos… Lamento profundamente la partida de Ivan Loscher una de las más hermosas voces de la radio venezolana”, escribió Ana Vaccarella.Al momento de su fallecimiento, Loscher trabajaba en el Circuito Éxitos de Unión Radio (Venezuela), Radio Tiempo Network (Colombia), Actualidad Radio (Miami), Pop Radio (Argentina), Radio Mágica y Americatel (Perú).Era la voz insignia del banco Mercantil, el canal HBO, el Banco Santander, la Universidad Santo Tomás (Chile), Lan Ecuador, RPC Network (Panamá), Tienas Jumbo (Dominicana), entre otras marcas.

Iván Loscher: "Yo siempre quise ser locutor" - YouTube

https://www.youtube.com/watch?v=-ZCSnxa2Up8
31 ene. 2014 - Subido por Globovision Noticias
"Tengo más de 40 años de trayectoria y he trabajado en algunos medios nacionales como Radio Capital, Éxitos ...

LUIS BETANCOURT OTEYZA Y EL ARTÍCULO DE GUSTAVO CORONEL INTITULADO: FALSOS Y VERDADEROS LÍDERES EN LA VENEZUELA DEL SIGLO XXI


LUIS BETANCOURT OTEYZA Y EL ARTÍCULO DE GUSTAVO CORONEL INTITULADO: FALSOS Y VERDADEROS LÍDERES EN LA VENEZUELA DEL SIGLO XXI
Luis Betancourt Oteyza y Gustavo Coronel | febrero 22, 2017 | Web del Frente Patriotico
Estimados amigos:
Sé, no creo, sé, que todos a quienes voy a dirigir este reenvío saben del autor de este artículo; unos lo conocen y otros han oído sobre o de él. No lo he tratado en persona pero lo sigo con persistencia y mucho respeto. Respeto intelectual, político y profesional, en lo que cabe de mi ignorancia sobre el tema petrolero. En algunos temas, quizás en uno solo,  discrepo de sus opiniones, como cuando se desahoga, explicable pero no justificablemente, contra los malos militares, militaristas, al decir de Andrés Eloy Blanco: “El militarismo es la ausencia de buenos y reales militares”, y pregona acabar con la Institución Militar en nuestro país. Algo imposible, innecesario, imprudente e inconveniente. Pero esa es harina de otro paquete, como dicen.
Hoy he recibido este maravilloso razonamiento sobre nuestros líderes, y no líderes, de la oposición, que coincide con el editorial de El Nacional de hoy en su análisis de la presunta “renovación ” de la MUD, y creo mi deber oportunista de hacérselo llegar. Mas adelante reenvio el editorial de marras.
Este artículo es una sucinta pieza de razonamiento, buena fe, sensatez y valor político de un venezolano que no se resigna y tampoco quiere dejar de serlo. Nunca le he dado la mano pero abrazo estas posturas. Saludos, LBO
Editorial de EL NACIONAL WEB
21 DE FEBRERO DE 2017 Después de mucho anunciar, por fin la MUD ha informado sobre su reestructuración. Hemos esperado la información con el interés que merecía, pero nuestras expectativas no quedaron satisfechas. Sabemos que se trata de un primer paso en un plan de renovación, y que, por lo tanto, deben seguir otros capítulos ante cuyo advenimiento seguimos pendientes, pero hasta hora los partidos coligados solo nos han sorprendido con un parto de los montes.
La MUD es importante para la sociedad que clama por cambios urgentes en la política venezolana. A su organización debemos pasos trascendentales para la recuperación de la democracia, como el triunfo en las elecciones parlamentarias. Ha tratado de mantener la llama de la controversia civilizada frente a la dictadura y se ha ocupado de movilizar a sus líderes en las diferentes regiones de nuestra geografía. Llevó los anhelos de la sociedad hasta cúspides que parecían inaccesibles, en suma, pero después, en poco tiempo, en cuestión de un año desolador, protagonizó o acompañó un declive que apenas permite hacer reminiscencia de los logros obtenidos. De allí la necesidad de mirar con cuidado lo que hace, pero especialmente lo que deja de hacer.
De momento, apenas ofrece una nómina de dirigentes que en general son poco conocidos, un repertorio de ciudadanos de buena voluntad a quienes deben presentar en detalle para conocimiento de la ciudadanía. Se trata de personalidades honorables, no cabe duda, pero sin un trabajo previo que no obligue a solicitar que los presenten en detalle, que los suban a la pasarela para apreciar a cabalidad las cualidades que deben tener y sobre las cuales no dudamos, pero que requieren un desfile previo para que no sigan inadvertidas.
El refrescamiento de las élites es bueno y necesario, por supuesto, pero tal vez estemos ante un desfile de medianías de las cuales no se pueden esperar las hazañas que requiere la sociedad para recuperar la confianza en sus dirigentes, para tener la seguridad de que su destino está realmente en las mejores manos. No descalificamos a los integrantes del elenco que ahora se nos presenta, entre otras cosas porque hay que dejarlo actuar para juzgarlos con propiedad, pero parece evidente que, si no son debutantes en la escena, hacían hasta la fecha el papel de segundones en el reparto.
Las circunstancias exigen un esfuerzo político de proporciones extraordinarias. La situación no está para medias tintas. Los reproches se hacen en función de la trascendencia del reto de salir de una dictadura que está acabando con el país. La lucha contra la adversidad requiere de políticos capaces de convocar inmediatamente la atención y el entusiasmo de las masas. ¿Está en eso la MUD actualmente? ¿Dio en el calvo con la nómina que ahora nos ofrece? El hecho de que nos ponga a averiguar la identidad de los miembros de su nuevo equipo de coordinación


Gustavo Coronel Falsos y verdaderos líderes en la Venezuela del siglo XXI

Gustavo Coronel
MARTES, 21 DE FEBRERO DE 2017


Gustavo Coronel
Para escribir esta nota me he apoyado en la obra de Joanne Ciulla: “Ethics, the Heart of Leadership”, 2004

Una cosa es el liderazgo y otra cosa es el ejercicio del poder político. Nicolás Maduro ejerce el poder político pero carece de liderazgo. Luis Ugalde es un líder pero carece de poder político. Más aún, un gobernante puede cambiar la fisonomía de una nación pero no sería un líder a menos que cambie esa fisonomía para el bien de la Nación, no para su deterioro.
Un gobernante puede ser eficiente en la consecución de sus objetivos. Pero si esos objetivos son de engrandecimiento personal, de satisfacción de deseos de poder eterno, ese gobernante no es un líder sino, a lo sumo, un buen operador político. Esa es la historia del difunto, a quien sus herederos políticos llaman el Comandante Eterno, tratando de vivir políticamente llevando su ataúd a cuestas. Hugo Chávez fue un mandatario que ejerció el poder con eficiencia para lograr sus fines pero esos fines estaban lejos de ser los que necesitaba su país. Por ello, dejó al país en la ruina. Fue un operador político eficaz, no un líder en el verdadero sentido moral de la palabra.

James McGregor Burns, a quien hemos citado en el pasado, decía que un líder debe actuar en todo momento en un plano de valores de mayor nivel que sus seguidores, a fin de elevar la calidad de la conciencia colectiva. Un líder que trate de liderar en base a consensos, arreglos y negociaciones, tratando de lograr beneficios personales a costa de sus seguidores, ese no es un verdadero líder.
Por ello McGregor Burns ha desarrollado la teoría del verdadero liderazgo como un liderazgo transformador. Este tipo de líder no diluye sus valores y sus principios para complacer a la galería sino, de ser necesario, promueve el conflicto a fin de elevar la conciencia ciudadana. En Venezuela 

han surgido en el siglo XXI dos ejemplos de ese tipo de liderazgo: María Corina Machado y Leopoldo López, ambos dispuestos a transitar el camino más largo en aras de sus principios.
Ese liderazgo transformador requiere de dos ingredientes esenciales: uno es el uso moral del poder y el otro es la congruencia entre la vida pública y la vida privada. El operador político ordinario generalmente exhibe un desdoblamiento entre su vida privada y su vida pública. Chávez fue un líder que careció de esos dos ingredientes. Su ejercicio del poder fue inmoral y su fachada pública era muy diferente a su vida privada, caracterizada por el machismo y la codicia. Usaba relojes de $50.000 pero decía que ser rico es malo, decía que donaría su sueldo a los niños de la calle pero llegaba a los hoteles más costosos del planeta con una legión de guardaespaldas, familiares, cocineros y correveidiles pagados por el pueblo. Se burló de sus seguidores y, para hacerlo, se entregó en brazos de los cubanos, quienes lo manejaron a su antojo y luego lo desecharon, cuando les pareció oportuno.
Lo que diferencia un operador político eficiente como Chávez del verdadero líder es el uso que se le da al poder. Si el uso del poder es para enaltecer, inspirar, unir, educar y mejorar a su pueblo, ese es un verdadero líder. Si el uso del poder es para el endiosamiento, el culto a la personalidad, el vivir a costa de la nación y enriquecer a su familia y amigotes, estamos ante un fraude.
El problema del verdadero liderazgo se complica cuando el falso líder tiene carisma. Se habla mucho del liderazgo carismático pero el carisma que le permite a una persona persuadir al pueblo a seguirlo puede ser el peor atributo del verdadero liderazgo. Si ese carisma no se usa para enrumbar a sus seguidores por el buen camino no es posible hablar de verdadero liderazgo, el cual siempre debe tener un substrato ético y moral. Ese fue el caso de Hugo Chávez, un operador político de gran carisma, quien utilizó ese carisma para engañar a sus seguidores y tratar de convertirse en gobernante eterno, propósito frustrado por el destino. Si el destino no se hubiera atravesado probablemente lo tendríamos todavía mandando, consultando la hora en Rolexes, Patek Phillipes, Omegas y Vaucheron Constantines.
Llegará el día en el cual el líder venezolano será un seguidor de su pueblo, un líder de servicio. Estamos todavía lejos de ello. Cuando tenía unos seis años vi una película que nunca he logrado 

olvidar: “Gunga Din”, basada en el poema de Ruydard Kipling, quien  – a su vez – se basó en un hecho real. Es la historia del humilde ayudante que llevaba agua a los soldados ingleses en India y que se convirtió en el factor fundamental de la victoria, por su iniciativa y heroísmo. El humilde seguidor se convirtió en el líder.  La autora Joanne Ciulla cita otro ejemplo de este tipo de liderazgo 

en la obra de Herman Hesse: “Viaje hacia el Este”. El carga maletas de la expedición, Leo, es quien organiza al grupo, lo mantiene unido con sus canciones pero desaparece un día, lo cual causa la disgregación del grupo. El carga maletas era el verdadero líder.

En Venezuela hemos confundido por muchos años la figura del operador político con la figura del líder. De allí que con excepciones notables como Betancourt y algunos destellos de Leoni, Caldera I y CAP,  lo que hemos tenido en el poder a partir de 1958  son operadores políticos bastante 

mediocres, una mediocridad que llegó a su apogeo con Chávez y Maduro.

El adiós a Sofía Ímber revivió la nostalgia por el país que fue La mayoría de los asistentes al velorio coincidieron en su gran aporte a la cultura del país. “Con ella nos construimos todos intelectualmente”, dijo Julia Cohen


By Mª ANGELINA CASTILLO BORGO | MCASTILLO@EL-NACIONAL.COM
21 DE FEBRERO DE 2017 11:59 PM
Ese país cultural que fue y del que queda poco. Ese que Sofía Ímber amó y defendió. Esa intelectualidad que lucha por no quedarse muda se reunió ayer para despedirla, para darle el último adiós, porque hoy su cuerpo será enterrado a las 10:00 am. No así su alma, que ya va camino a la pinacoteca de la eternidad.
La Capilla II de la Funeraria Monumental del Cementerio del Este comenzó a llenarse de flores y amigos de la que fuera figura del periodismo y la cultura nacional cuando aún no se abrían sus puertas. Rodolfo Izaguirre aguardaba aferrado a su bastón; Ramón Guillermo Aveledo pasó rápido, como sin querer ser visto. “Fue una mujer muy importante, una trabajadora de verdad. No solo amaba la excelencia, la procuraba”, señaló el político.
Entre coronas enviadas por la Fundación Oswaldo Vigas, Globovisión, Televen y la Galería Dimaca se encontraba el féretro de madera. Sobre él, un cojín con la Medalla Picasso que le otorgó la Unesco. A la izquierda, la fotografía de 1975 tomada por José Sigala en la que su rostro está intervenido por el artista plástico israelí Yaacov Agam. Al fondo, un tótem de Rubén López que ella tenía en la entrada de su casa. Todo delicadamente dispuesto para recibir a los de siempre.
“Esto es un mar de apoyo, de cariño. Me llena de orgullo que estén aquí, esto habla del trabajo hecho. A ella le hubiera encantado verlo”, dijo su hija Adriana Meneses antes de que la abrazara Rolando Salazar. “Eres muy afortunada de estar rodeada de esta gente”, le dijo.
Junto a ella estaban los nietos. También las personas que durante muchos años trabajaron en el que fuera Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Ímber. Empleados de los departamentos de publicaciones, registro, secretaría, montaje y talleres estaban allí, acompañándola. Incluso la subdirectora, Glenda Dorta, que no estaba autorizada por el ministro de Cultura para dar declaraciones.
“Continúa siendo un museo, porque sigue la colección. No se la han llevado. Hay espacios para recordar la maravilla que fue. Ahora queda la nostalgia de los buenos tiempos, de la época en la que llegó Botero, en la que se expuso a Soto. Una época en la que llegaron piezas de Miró, Chagall, Picasso y Matisse, la obra de Georges Braque”, recuerda una de las trabajadoras del MAC.
La poeta Patricia Guzmán, el diseñador Álvaro Sotillo, Diego Arroyo Gil –que escribió su biografía–, Mara Comerlati, María Luz Cárdenas, María Elena Ramos, Alfredo Chacón. Tantos. Tantos.
“La conocí en París, a través de Antonia Palacios. Comenzaban los años sesenta. Era una persona sumamente inquieta. Una mujer incontenible”, expresó Chacón.
También asistieron el artista plástico Perán Erminy, quien recordó a Guillermo Meneses como el hombre que introdujo a Ímber en el mundo cultural; Helios Zapata (hijo del caricaturista), que recordó a la Sofía que conoció de niño, cuando montaba bicicleta junto a Adriana en el patio de la casa; y Carlos Delgado Flores, que reconoció en ella a la maestra del periodismo comprometido, “ese que es un ejercicio constante de solidaridad, que se consagra en la verdad de ponerse en los zapatos del otro”.
Julia Cohen, que coordinó talleres en el Ateneo de Caracas y en el MAC, mencionó su carácter de mujer internacional y su aporte al traer las mejores exposiciones. “Con ella nos construimos todos intelectualmente, en el arte, como personas”, dijo con las manos temblorosas.

‘Posverdad’, palabra del año El 'Diccionario Oxford' entroniza como palabra del año un neologismo que trata de captar la conmoción del 'Brexit' o la victoria de Donald Trump

EL PAIS 17 NOV 2016

El Diccionario Oxford ha entronizado un neologismo como palabra del año y como nueva incorporación enciclopédica. Se trata de la post-truth o de la posverdad, un híbrido bastante ambiguo cuyo significado “denota circunstancias en que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública, que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal”.
La definición es una manera de describir el contratiempo y hasta la conmoción que han supuesto el Brexit o la victoria de Donald Trump. Dos posverdades en la medida en que una y otra noticia han sobrepasado cualquier expectativa ortodoxa o racional, reflejando por añadidura la miopía de la clase política en sus iniciativas plebiscitarias o el escaso predicamento de los medios informativos convencionales en su esfuerzo de sensatez editorial. Es una verdad que Trump ha ganado las elecciones. Y es también una posverdad o una metaverdad, precisamente porque no se hubiera producido sin las variables de la emoción, de la creencia o de la superstición.
Se diría que el Diccionario Oxford necesita verbalizar las conmociones políticas del año. Ninguna tan gruesa como la derrota de Hillary Clinton, aunque la sorpresa ya presentaba los antecedentes de la salida de Reino Unido de la UE o del fracaso del referéndum de las FARC en Colombia.
Todos los ejemplos plantean la relevancia de las cuestiones emocionales. Se votaba más con las vísceras y el instinto que con la razón o la lógica, de tal manera que el Diccionario Oxford considera necesario acuñar un término a medida, como el año pasado sucedió con el emoji o emoyi, neologismo de fonética japonesa, e ideograma a disposición en el teclado de cualquier móvil inteligente al que se recurre para simplificar un discurso.
La posverdad se antoja una definición más ambiciosa en sus resonancias orwellianas y en el reconocimiento de un hueco semántico que discrimina la verdad revelada de la verdad sentida. La prueba está en que la concepción del neologismo, entre otros argumentos, proviene de un editorial publicado en The Economist que ya insinuaba el desenlace de las elecciones americanas a propósito de la emoción . "Donald Trump es el máximo exponente de la política 'posverdad', (...) una confianza en afirmaciones que se 'sienten verdad' pero no se apoyan en la realidad”.
Puede sentirse como una verdad que Pedro Sánchez ha sido la víctima de una conspiración del IBEX sin que la realidad lo demuestre, del mismo modo que Mariano Rajoy adquirió la naturaleza eterna del plasma por haberlo utilizado en una ocasión. La posverdad, por tanto, puede ser una mentira asumida como verdad o incluso una mentira asumida como mentira, pero reforzada como creencia o como hecho compartido en una sociedad.
Estamos en tiempos de posverdades por la proliferación de las teorías de la conspiración, aunque el uso regular del término proviene de un libro que el sociólogo norteamericano Ralph Keyes publicó en 2004: Post-truth. Se refería a las apelaciones a la emoción y a las prolongaciones sentimentales de la realidad, si bien fue un colega y compatriota suyo, Eric Alterman, quien revistió la idea de un valor político, tomando como ejemplo la manipulación que habría ejercido la Administración Bush a raíz del trauma del 11-S, precisamente porque una sociedad en situación de psicosis iba a resultar mucho más sensible y fértil a la inoculación de posverdades. Más aún cuando se trataba de restringir libertades o de emprender iniciativas militares, empezando por la posverdad de las armas de destrucción masiva.
La diferencia, ahora, consiste en que el Diccionario Oxford no sitúa la posverdad como un arma a disposición de la clase política dominante, sino como un poderosísimo y descontrolado recurso de los súbditos. Trump y el Brexit serían expresiones inequívocas de rebelión al sentido común.
Ha sido disputada la “victoria” del neologismo porque la sociedad editora del Diccionario Oxford había llevado a la fase final hasta nueve términos anglosajones nuevos. Entre ellos, el adulting (comportarse como un adulto en tareas mundanas), el woke (alerta usada en EEUU en referencia a una injusticia social), el latinx (persona de origen latino) y el brexiteer, cuya definición alude a los partidarios del Brexit.
La Vanguardia

16/02/2016

El imperio de la mentira

Xavier Vives

El diccionario de Oxford define el término posverdad como relativo a las circunstancias en que los hechos objetivos son menos influyentes en la conformación de la opinión pública que las apelaciones a las emociones y a las creencias personales. El diccionario entronizó, con gran éxito, este adjetivo como la palabra del año en 2016. En efecto, la campaña de los partidarios del Brexit se basó en buena parte en afirmaciones manifiesta y demostrablemente falsas en torno a los efectos de la inmigración las consecuencias de pertenecer a la Unión Europea (UE), pero que apelaban a los sentimientos patrióticos de recuperar el control. La frase en el autobús rojo de campaña “Enviamos a la UE 350 millones de libras a la semana, vamos a dársela a nuestro NHS (sistema nacional de salud) en su lugar” inducía a pensar que esto era posible. Los dirigentes pro Brexit se hicieron los desentendidos una vez ganaron. La campaña de Trump se basó en su mayoría en afirmaciones falsas según diversos analistas, acompañadas de rumores lanzados en las redes sociales. La campaña fue dirigida por el ahora todopoderoso Sreve Bannon., directivo del portal extremista Breitbart News, yconsejero estratégico principal del presidente Trump, así como miembro de la cúpula del Consejo de Seguridad Nacional. Nueve de cada diez adultos en EE.UU. afirman que noticias falsas le crearon confusión sobre hechos de actualidad según una encuesta del Instituto Pew. El mismo Trump lanzó, sin proporcionar ninguna evidencia, la acusación de fraude electoral en su contra para contrarrestar el haber perdido las elecciones en voto popular, y los portavoces deTrump, cuando se les presenta prueba clara en contra de sus afirmaciones, aducen "hechos alternativos" que no tienen ningún fundamento.
La historia nos enseña que se paga un precio muy alto si la posverdad y el imperio de la mentira se acaban imponiendo

   El uso de la mentira como instrumento político no es nuevo y trae a la memoria uno de los peores episodios de la historia de la humanidad en los años treinta. La influencia actual de este instrumento se debe en mi opinión a la conjunción de cinco elementosEl primero es tecnológico y es la facilidad para propagar rumores falsos bajo el anonimato de las redes sociales. El caso del pizzagate, en el que se expandía el rumor de que en una pizzería de Washington. Hillary Clinton su jefe de gabinete dirigían una red de trata de blancas, es paradigmático, sería de risa si no hubiera podido acabar trágicamente cuando un individuo fue armado al restaurante a descubrir a los malhechores. El segundo se debe a los incentivos de los medios de comunicación públicos y privados a maximizar, en muchos casos, la audiencia a toda costa, y ciertamente a costa de las más mínimas comprobaciones de veracidad. En las tertulias televisivas y de radio escuchamos disparates de gran magnitud siempre que representen un punto de vista ideológico y que tengan como contrapunto otro de signo contrario para maximizar el espectáculo. El resultado es que la opinión informada es desplazada por la desinformada pero ideológicamente en los extremos. Es un paralelo a la ley de Gresham según la cual la moneda mala (de cobre) desplaza a la buena (de plata). El tercer elemento es psicológico está relacionado con la tendencia de las personas a hacer caso a las fuentes de información que confirman sus apriorismos. El reforzamiento de este factor es evidente en EE.UU., donde la polarización ideológica de los medios de comunicación ha crecido con el tiempo, teniendo un papel muy destacado en este proceso la cadena Fox. Este elemento explica también los fallos recientes en las predicciones electorales dado que se han creado circuitos diferenciados estancos de formación de opinión. sobre todo entre la población mayor con menor nivel de educación. La falta de una prospección adecuada en estos segmentados espacios ha sesgado las predicciones. El cuarto es la tendencia a informarnos sin análisis y esfuerzo crítico a partir de frases cortas estilo Twitter. Es el triunfo del pensamiento rápido basado en emociones e intuiciones más que en la reflexión, según el acertado trabajo del premio Nobel Daniel Kahneman.Finalmente, no hay que olvidar la capacidad de regímenes autoritarios para intentar desestabilizar los regímenes democráticos o influir en su política. Las recientes alegaciones de manipulación en las redes sociales en las elecciones en EE.UU. por hackers basados en Rusia son una indicación de este fenómeno. Holanda ha decidido un recuento manual de los votos en las próximas elecciones para evitar interferencias electrónicas.

   Los estándares de responsabilidad social de las empresas de comunicación, tanto las tradicionales como las más recientes digitales, se ponen en cuestión. En efecto, la lógica de maximizar audiencia y beneficio sin un alto nivel de integridad lleva a efectos perversos dado que fomenta la expansión de rumores. El problema es que las redes sociales permitan que individuos propaguen falsedades. algunos de manera inconsciente, pero otros simplemente porque aumentan sus seguidores en la red y generan más ingresos por publicidad.

   ¿Prevalecerá la posverdad el imperio de la mentira? Esperemos que no sea así puesto que, como nos recuerda Hannah Arendt, la experiencia histórica nos enseña que el precio que pagar si esto sucede es muy elevado.

X. VIVES, profesor del Iese

¿Con la misma gente? ¡Ni de vainas! Humberto Seijas Pittaluga


Sesquipedalia
¿Con la misma gente? ¡Ni de vainas!
Humberto Seijas Pittaluga

Recientemente, Eddy Barrios, uno de los hijos adoptivos de Puerto Cabello con más enjundia, bagaje cultural y cantidad de artículos de opinión —aparte de ser buen piloto naval, buen músico y buena gente— compartió con un grupo de amigos un intercambio epistolar que tuvo con un cuñado.  Básicamente, era la respuesta a una hipótesis que le esbozaba este.  El planteamiento —palabras más, palabras menos— era: ¿qué tal si la alternativa democrática busca el acercamiento con eso que llaman el “chavismo crítico” para salir del ilegítimo?  Vale decir, unir fuerzas con la gente de Nícmer Evans, de Juan Barreto, del PPT y del PCV para hacer un grupo tan numeroso que ni las madamas del CNE —con todo y la maestría que tienen en trácalas electorales— podrían intentar desconocer esa realidad o robarle los votos.  Reconozco que la idea es tentadora; y que lo más probable es que ya haya gente propiciándola por ahí, pero pienso que habrá que decir como en los garitos: barájamela más despacio.

Primero, porque, como dice el capitán Barrios, eso de unirse o permitir a los chavistas entrar en un nuevo proyecto de país, hace recordar dos momentos ya experimentados: “el del ‘chiripero’ y el de 1988, cuando todos nos unimos con grandes esperanzas contra el puntofijismo y los errores de la IV República y votamos por el Mesías Redentor”.  A todos, esos momentos nos hacen sentir un sabor áspero y reverdecer malos recuerdos.  Puesto de nuevo en palabras de Eddy, “un nuevo ‘chiripero’; donde se amancebaren los nuevos ‘buenos’ contra los viejos ‘malos’ del régimen corrupto, incapaz y narcoterrorista sería como reeditar esas dos experiencias harto conocidas”.

Por otro lado, añado yo, eso no sería gratis.  Ellos buscarían su cuota de poder; se pondría de moda esa forma de operar que, a falta de una palabra en español que la describa, importamos del francés: “cohabitación”.  Con lo chocante que me cae la palabreja porque, originalmente, significaba: amancebamiento, contubernio.  Con todo lo que eso implica.  Sobre todo si ese “arreglito”, ese “entendimiento”, se va a hacer con unos resabidos (y resabiados) veteranos de la vieja manera de hacer política.  Todos son “perros que comen manteca”.  No hay que intentar solucionar el problema mayúsculo que tiene el país poniendo a los mismos hombres que nos han traído al estado de cosas actual.  ¿Para qué, para llevar a la práctica las mismas ideas que han sido la línea de acción (o de inacción, más bien) del régimen?  Habrá que poner de moda aquello del Cabito: “Nuevos hombres, nuevos ideales, nuevos procedimientos”.  Pero de verdad-verdad; no el reencauchamiento de personajes ya gastados y mañosos que intentarán hacer lo de siempre: conseguir su ñemeo mediante los mismos procedimientos y descartando por la borda eso, tan abstruso para ellos, que mientan “ideales”.

O sea, puesto nuevamente en el verbo del capitán Barrios: “Quiero que hombres con conocimiento, preparación y experiencia en sus áreas profesionales, con honestidad y capacidad asuman la gerencia pública, para que Venezuela pueda reconstruirse, reorganizarse y reinstitucionalizarse, y saquemos provecho de los inmensos recursos de toda índole que seguimos teniendo por la gracia de Dios (…) Más democracia, economía de mercado, integrarnos al siglo XXI, dejar atrás el castro comunismo y el socialismo del siglo XXI (…) No quiero oír nada mas de Fidel, el Che o el difunto. Déjenlos en sus tumbas.  Que descansen en paz y nosotros descansar de ellos”.

No es, entonces, dar dos saltos generacionales para entregarle la conducción del país a los hoy estudiantes, como propician algunos.  No, a ellos hay que rendirles el agradecimiento por la labor patriótica que están haciendo diariamente, estimularlos para que sigan adquiriendo conocimientos y experiencia, no dejar que se extinga en ellos la llama de la devoción por Venezuela.  ¿Pero es que se puede entregar la conducción de un Boeing 777 a un piloto recién graduado de una escuela de aviación civil donde, cuando mucho, tripuló una Cesna 206?  Con un poquito más de edad, pero con mucha más experiencia profesional en sus respectivos campos, hay miles de conciudadanos bienintencionados que pueden echarse al hombro la pesada carga de sacar a Venezuela del foso donde los actuales mangantes han tratado de enterrarla durante dieciocho largos años.  Casi cuatro períodos presidenciales de los de antes, y estos zarandajos siguen echándole la culpa al “gobierno anterior”.  Requiere gente con —además de experiencia y conocimientos— capacidad de sacrificio, visión de futuro y, sobre todo, resiliencia.  Porque van a ser el blanco de todas las críticas de gente que no entiende que habrá que tragar grueso; todos, ellos y nosotros.  Que no existe eso que les han vendido todo este tiempo de que se puede vivir sin trabajar, pegados a la ubre de la res pública; que tienen que despertarse de la obnubilación comunista y del echarle la culpa de sus pobrezas a los que generan riqueza porque generan, a su vez, los puestos de empleo.  En fin, que como explica el adagio gringo, "There ain't no such thing as a free lunch".

Remato con palabras de Eddy: “Estos dieciocho años deben quedar atrás; no volver a ellos”.
hacheseijaspe@gmail.com