martes, 4 de agosto de 2015

‘Los círculos concéntricos’ de Carlos Patiño, ganador del 70mo Concurso de Cuentos de El Nacional Por Material cedido a Prodavinci | 3 de agosto, 2015

A continuación compartimos con los lectores de Prodavinci el cuento Los círculos concéntricos, ganador de la 70ma edición del Concurso de Cuentos de El Nacional, que fue gentilmente cedido por el autor.
Los círculos concéntricos; por Carlos Patiño
Yo sentí el horror de los espejos
No sólo ante el cristal impenetrable
Donde acaba y empieza, inhabitable,
Un imposible espacio de reflejos.
(Los espejos, Jorge Luis Borges)
Si así fue, así pudo ser; si así fuera, así podría ser; pero como no es, no es.
(Lewis Carroll, autor de A Través del Espejo)
En la última página del San Cono de mi abuela hallé el extracto del Libro de los Muertos. Era la hoja arrancada de una versión latina de 1607, transcrita al español y oculta por años en la biblioteca del poeta Cruz Salmerón Acosta. Aquél fragmento del capítulo treinta y cinco denominado Oculus, era, al mismo tiempo, la puerta de acceso al Más Allá y el secreto para ganar a la lotería.
Había regresado a la península de Araya por la venta y demolición de la casa. Como abogado, me correspondía poner todo en orden y dar a cada uno lo suyo (véase Ulpiano). La muerte de Munda, nuestra mater familiae, trastocó el frágil equilibrio del universo Menard.
En vida, superó la pobreza apostando a la lotería. Mi ludopatía nació admirando su prodigio. Mujer del hijo bastardo del hermano del poeta, debió bregar sola mientras el hombre se reproducía en cientos de hijos ilegítimos[1]. Del marido ausente heredó los espejos circulares y la página suelta del Necronomicón.
Recuerdo que de niño me enviaba a las casas de apuestas a jugar terminales y triples, combinaciones numéricas y zoológicas, y a cobrarle las ganancias al día siguiente. Al verificar los documentos y bienes por motivo de la herencia, supe que ganó más de un millón de dólares en casas de juego de todo el país. Sólo el cáncer la detuvo.
Crecí intentando descifrar sus secretos. Ya en la universidad, las apuestas consumían la mesada que me enviaban mis padres y debía, como todos, recurrir a ella por un “préstamo”. Fui estudiante de derecho, pero también astrólogo, tarotista, estadístico y filósofo autodidacta (quise encontrar la verdad como en el Hayy ibn Yaqdhan de Ibn Tufail). Endeudado por la compra masiva de billetes, inventé nuevas fórmulas aritméticas y sistematicé todas las combinaciones factibles que doblegaran al azar.
En mi primer año de graduado, en vez de patear tribunales, levanté una estadística de los números ganadores de la lotería nacional para no jugarlos, por simple lógica de probabilidades de que no repetirían. Descarté ese razonamiento de inmediato porque mi estudio demostró la existencia de combinaciones recurrentes; un fantasma en la máquina. Los patrones de las series premiadas favorecían mayoritariamente a dos números impares y a uno par intercalado. Así, pude dar con los tres números más sorteados de los últimos veinticuatro meses y armar mi triple ganador: el 325. Me propuse jugar ese mismo número durante los siguientes trecientos veinticinco días con la certeza de mi éxito. Terminé en la ruina.
Era imposible que a mi abuela se le revelaran los números en sueños, efemérides, caricaturas del periódico o en la superstición de que un vendedor determinado empavara su racha. Jamás di con su método (véase Descartes). No hasta después de velarla entre los rezos católicos y los cánticos budistas que irremediablemente separan a los Menard.
Vender su casa fue algo en lo que nunca estuve de acuerdo; sin embargo, la mayoría se impuso y debí regresar al pueblo a recoger los últimos enseres antes de que fuera demolida para convertirse en un pintoresco supermercado de pueblo.
Tomé un vuelo a Cumaná y desde allí me trasladé en bote, atravesando el golfo hasta la costa donde fueron esparcidas sus cenizas. Desde la embarcación pude respirar la cálida brisa, mientras surcaba las aguas negroazuladas que bordean colinas fracturadas como restos fósiles. Divisé el castillo en ruinas, el desierto amarillo hendido de cicatrices, las rosadas lagunas con súbitas montañas de sal.
Arribé al siempre concurrido muelle. Saludé a algún conocido y eché a andar bajo el sol de mediodía. En el agreste camino divisé viviendas precarias con ojos curiosos tras las puertas, niños sin camisa exhibiendo miseria, botellas de cerveza vacías como rastros del quehacer cotidiano, y siete chivos bebiendo agua en pozos estancados.
La casa Menard estaba apartada, a pocos metros de la playa. Su sombra rectangular se proyectaba en el muro amarillo que la cercaba. Al llegar, abrí la oxidada verja y me sostuve de una palmera del patio, exhausto y fundido por el calor. Mi lengua humedecía el salitre reseco en mis labios.
Solté mi bolso dejándolo caer al piso de cemento y me quedé viendo el cielo sin nubes, retrasando la oscuridad que profanaría al penetrar su puerta roída y sus paredes desconchadas de color indescifrable.
Mi abuela tenía un apartamento en Caracas y otro en Cumaná, así que era poco lo que podía rescatarse. Mis tíos se habían llevado o regalado el mobiliario y sólo quedaban utensilios rotos y un portarretrato con su foto que alguien olvidó. Habían cortado la luz y el agua, por lo que debía devolverme en el último bote de la tarde. Pero no fue así.
Revisé la sala y la cocina, corrí cortinas e inhale el polvo de los dos cuartos principales, dejando de último el que estaba al final del corredor. Ese que era casi un depósito.
Hallé ropa vieja, colchones destajados, objetos inservibles y una docena de cajas mohosas. Descubrí tras un escaparate de madera carcomida, ocultos bajo una sábana, dos espejos redondos idénticos. Junto a estos había una caja casi vacía que sobre el cartón tenía escrito en marcador negro “libros del tío Cruz Salmerón”. Allí estaba el San Cono, libro de los sueños de Munda, y dentro de él, el manuscrito del conjuro.
Ella comentó una vez que esos espejos pertenecían a la casita de retiro del bardo en la cual se ocultó quince años mientras lo consumía la lepra; en la época en que el pueblo era apenas una aldea de pescadores subyugada por la dictadura del general Gómez (Véase La casa de agua). El poeta del martirio sostenía la pluma con su mano descarnada mientras miraba su deforme y lacerado reflejo multiplicarse en ambas paredes.
En una noche solitaria cualquiera, al mirar con amargura su facies leonina, hubo de pasar al otro lado. ¿Cómo si no explicar el hecho sobrenatural de su famosa predicción, vaticinando que a partir del día y hora de su muerte llovería por semanas luego de un año de sequía que estaba matando a los pobladores?
Luego supe que los espejos enmarcados en oro y con el talle de un ojo como único ornamento, llegaron con los soldados españoles que ocuparon el castillo de la Real Fortaleza de Santiago de Araya en 1626 para defender las valiosas salinas de incursiones holandesas; se cree que traídos por el conquistador catalán Joan Orpí i del Pou. No es de extrañar que al pasar los años fueran adquiridos por la familia del escritor, una de las más ricas de la península.
Y por algún giro impredecible, la humilde Munda Menard, sufrida mujer del sobrino natural de Cruz Salmerón Acosta, encontró las instrucciones para hacer funcionar los arcanos.
Tomé el San Cono y retiré la hoja suelta del libro de los muertos. El ritual del Oculus extraído delNecronomicón y que permite pasar de dimensión para dominar las claves de la clarividencia, estaba escrito con sangre humana. Confirmé que tal como asegura Borges, todos los libros existen.[2]
Organicé el rito antes de la caída del sol. Saqué los cachivaches del cuarto mientras el eco de mi tos alérgica rebotaba en las paredes. Para la medianoche, sólo la tenue luz de un velón blanco alumbraba la habitación proyectando móviles sombras. Ubiqué los espejos circulares uno frente al otro, contrapuestos con un espacio suficiente para ponerme en el medio y mirar el reflejo de mi imagen que se distorsionaba en secuencias infinitas. Sentado desnudo entre los dos espejos, yo era el centro de los círculos concéntricos. El reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo del reflejo de mi reflejo.
Eran los círculos del infierno (véase Dante). Fijé la mirada por varios minutos. Mi rostro fragmentado recordaba el de un demonio. Luego desaparecieron las formas, y el inesperado apagón de la vela me dejó huérfano en la oscuridad más fría que pueda soportar un ser humano. Cuando mis ojos distinguieron las sombras, ya me encontraba al otro lado del espejo.
El otro lado es un laberinto. La niebla limitó mi visión y hube de guiarme por el susurro de los Antiguos, avanzando con la piel hecha jirones y calada por el frío. Era elemental que en mi condición de zurdo debía girar siempre a la izquierda para no perderme en sus bifurcaciones infinitas. Tanteaba lo que creí eran paredes rocosas hasta caer en cuenta del tacto poroso de estructura ósea. El laberinto era una pila milenaria de huesos soldados entre sí. Recorrí sus senderos curvos, dando vueltas y vueltas con el vigor de un anciano al que le pesa el cuerpo, hasta llegar a su centro. Allí, en ese medio perfecto, me esperaba sentada en una mecedora. Conservaba su mirada penetrante y luminosa como lunas incrustadas en su tez morena. Fumaba la colilla de un cigarro invertido apretando los labios semiocultos que sostenían el fuego dentro de su boca. Expulsó el humo por la nariz en una espiral de hilillos fugaces. Me señaló con sus dedos torcidos por la artritis.
—Al fin.
—Te vi morir abuela.
—¿Qué es una familia sin un dolor?
—Dime ¿Cómo puedo ganar?
—¿Qué es una familia sin un secreto?
—¡Dímelo!
—Tus métodos son necios. Tienes que creer. Rézale a San Cono conmigo: Speculum, speculum, San Cono de Teggiano, santo de temprana muerte y devoción ardiente, haz que los misteriosos hilos del azar se tejan para mí. Amén.
—Sabía que tus números no podían provenir de sueños.
—¿Y cómo sabes que no estás soñando? ¿Acaso no te dormiste frente al espejo? Cuando vuelvas, verás el triple ganador entre las noticias del periódico, en la disposición de los vegetales en tu comida, en una hilera de dientes y hasta en la mierda del perro callejero que ronda la plaza. ¿Verdad que sí, Cruz María?
Oí su voz o el eco de su extinta voz que respondía:
—Yo fui Quijote por algunos años.
Cuando volví en mí, ya había amanecido. Cubrí los espejos, guardé el San Cono y el manuscrito en el bolso, y corrí hasta el muelle. El número del ticket para abordar la embarcación era el 325, el mismo de mi perdición temprana. Debía actuar con rapidez, jugar ese número, cobrar el dinero y detener la venta de la casa. Esa noche desbanqué todas las agencias de apuestas. Era rico.
Entonces me sobrevino el terror de perder los espejos. Urgía resguardarlos en caso de no poder impedir la transacción. Aunque en realidad lo que tenía era necesidad de entrar de nuevo; sentir la inexplicable gracia del limbo. Y en medio del sorpresivo pánico, comencé a toser. Tosí y tosí sintiendo el desgarro interno de mis órganos. Me ahogué en mi flema y las arcadas culminaron en un vómito sanguinolento. Era el precio de lo profano.
Mi abuela nunca imaginó que el resto del libro advertía sobre el uso irresponsable de las fórmulas y sortilegios. Yo lo deduje. De ahí que el cáncer la fuera minando prematuramente. En el caso del poeta comprendí que la enfermedad no lo llevó a conocer el portal sino que primero descubrió el conjuro y de ahí devino su lepra. Almas penitentes atrapadas en el espejo. Y ahora mi tuberculosis. Era la muerte cíclica, la condena por descubrir lo que está vedado a los hombres.
Esta vez no regresé a Araya como un pasajero más sino que renté una lancha privada para llevarme de noche los espejos dimensionales. Pero sentí el llamado. Debía traspasar el umbral antes de irme. Entré de incógnito a la casa e improvisé una nueva expedición al laberinto. Y esta vez me perdí adentro.
Rodé y rodé por escaleras circulares infestadas de serpientes ovilladas. Frené frente a la puerta negra tras la cual se halla el mar bajo el castillo que oculta la ciudad de R´Lieh donde mora el dios primigenio Cthulu (véase Lovecraft). Escuché el hambriento succionar de ventosas cuya baba goteaba por sus tentáculos y gelatinosas alas. Me alejé del monstruo y su hedor a limo hasta desfallecer en medio de una nevada. Pasaron horas. Alcé la vista desde el suelo osificado y miré a través del laberinto; tenía al frente una pared acuosa que daba al otro lado del espejo desde la visión de otro espejo.
Pude ver la casa desde afuera y una máquina retroexcavadora (véase Caterpillar), dispuesta a demolerla conmigo adentro. Me arrastré impulsado por el miedo y los espasmos de la tos. Divisé la primera embestida de la máquina contra la pared del patio. El estruendo y el temblor reverberaron amplificados en el infierno frío del laberinto.
Las terribles y milenarias voces de los muertos se encimaron como un pesado lastre que me impedía escapar. El siguiente impacto hizo desplomarse el muro y darle paso a la pala demoledora. Una grieta zigzagueó por la pared de espejo filtrando haces de luz que entibiaron mi hipotérmico cuerpo. Ahora el ruido era el de millones de insectos que aguijoneaban mis oídos. Otro muro cayó y el cristal estalló de repente haciendo volar ráfagas de mortales astillas. Atravesé el umbral de los espejos rotos pero aún me encontraba en la sísmica casa que sobre mí caía en pedazos.
Casi oculta por los escombros vi la página suelta bajo el retrato de Munda. Me lancé sobre ambos, apretándolos contra mi asmático pecho. Desnudo, corrí al exterior con mi último y desesperado aliento, ahora apuñaleado por el calor y las heridas de mis pies sangrantes. Vi la garra de hierro acercarse destrozando todo a su paso como un tanque de guerra; arrancando puertas, ventanas y recuerdos. De las losas partidas del piso comenzaron a brotar chorros de agua salada que rápidamente cubrieron mis ardidas piernas hasta las rodillas. La tormenta de polvo y humedad me escoltó hasta la salida, mientras a mi espalda, un remolino se tragaba los restos de la casa.
***
[1] Por eso los Menard, estirpe de madres solteras y varones sátiros, llevamos el apellido materno (y también porque era una época de radionovelas y melodramas).
[2] Eso no fue lo que literalmente expresó Borges pero así lo recordé en ese momento. Él afirmó que basta que un libro sea posible para que exista (véase La biblioteca de Babel). Por lo que el resultado es el mismo, el Necronomicón existe, todos saben que fue escrito por Alhazread y revelado por H.P. Lovecraft. Incluso inicia su relato Tlön, Uqbar, Orbis Tertius con la frase: Debo a la conjunción de un espejo y de una enciclopedia el descubrimiento de Uqbar. Más aún, es probable que Borges haga referencia a Lovecraft en su obra, pero mi edición de Ficciones tiene 2 páginas arrancadas.

“Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción; la ambición, la intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil; adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad, la traición por el patriotismo, la venganza por la justicia”, Simón Bolívar.

La ignorancia, mal endémico del chavismo


“Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción; la ambición, la intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil; adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad, la traición por el patriotismo, la venganza por la justicia”, Simón Bolívar.
Lo diferente, lo nuevo, lo inesperado, tiende a verse como algo peligroso y amenazante en el proceso cognitivo. En este sentido tendemos hacia la ignorancia, frente a la tensión que supone la ampliación de lo conocido. No es extraño, pues, que algunas creencias de tipo ideológico y moral alaben la ignorancia como fuente de deleite. Dichas creencias promueven que la tradición es el valor social fundamental respecto a las preguntas que puedan abrir la mente al conocimiento de nuevos aspectos de la realidad. En casos extremos algunos valores culturales convertidos en absolutos, pueden producir «absoluta ignorancia» y extremado fanatismo, que a su vez es un subproducto de este sentido de la ignorancia, fácilmente transformable en fanatismo religioso o doctrinario, racismo e intolerancia, dirigido, casi siempre, por intereses de poder.
Cuando se escucha al presidente de Conatel decir que “los saqueos de San Félix fueron incitados por las redes sociales”; al Ministro de la Alimentación que “las colas son producto de la demanda de alimentos por parte del pueblo”; a un Ministro del Trabajo, manifestar  “que un médico no debe ganar más que un barrendero”; al Gobernador de Bolívar, expresar que “la crisis es buena, porque nos enseña mucho”; al presidente de la Asamblea Nacional señalar con el mazo en la mano: “A esa señora no la quiere nadie”, refiriéndose a María Corina Machado, por el simple hecho de haberlo retado públicamente a medirse en cualquier terreno, llegamos a la sencilla conclusión de que los militantes del chavismo, enchufados en el régimen, no solo utilizan torpes pretextos  para justificar su ineficiencia, negligencia e incapacidad en el manejo de las responsabilidades que les ha sido confiadas, sino también dejan entrever una supina ignorancia.
Estos seudo revolucionarios del socialismo bolivariano y marxista (arroz con mango), olvidan que el país, mejor dicho el pueblo venezolano, despertó del letargo en el que se hallaba sumido en estos 16 largos y penosos años, pues ahora tiene otra óptica, más aún luego de los acontecimientos que se vienen desarrollando en los últimos tiempos, pues ha tomado clara conciencia de que los vericuetos de quienes pretenden adueñarse de la patria,  sin inhibirse y sin escrúpulos de ninguna naturaleza, muestran su talante totalitario, con acciones como la expropiación de galpones Polar en terrenos de La Yaguara, y la permanente amenaza de que si la oposición llegara a ganar las elecciones parlamentarias del próximo 6 de diciembre, el pueblo y el mismo Maduro tomarían la calles. Poco, o mejor dicho nada les importa violentar la Constitución de la República, vulgarmente denominada La Bicha por el extinto “Comandante galáctico”, al que por cierto no lo dejan descansar en paz en su sepulcro,  y aunque conocen que incitar al odio y la violencia está penado por la Ley, pasan por encima de ella, porque mantienen el control de los poderes: Ministerio de Justicia, Defensoría del Pueblo y Fiscalía General de la República, entre otros, que como mirones de piedra nada hacen ni harán para sancionarlos.
Se sabe que los totalitarismos siempre vienen presididos de una aureola redentora y mesiánica, pero también por los impulsos y extravíos de la razón política, la cual es aprovechada por líderes tóxicos que se venden como salvadores de esperanzas y sueños, a través de la propaganda, que como en el caso venezolano el régimen utiliza a su libre albedrío, todos los medios de comunicación (televisión, emisoras, periódicos, quincenarios, semanarios y hasta panfletos), en desproporcionada ventaja y abusivo uso del erario. Y por otra parte el “marketing publicitario” a través de falsas encuestas, para vender la idea de que en socialismo se vive mejor y que Maduro cuenta con el respaldo de 72% del pueblo.
Es difícil que los socialistas venezolanos de nuevo cuño actúen  de otra manera, pues la irracionalidad es su dogma, por lo que sus camaradas entienden bien esto y se encargan de predicarlo a tambor batiente, en campañas con las que ejercitan sus músculos del poder, provocando irritación en la gente que sin empacho alguno, manifiesta su malestar y disgusto en comercios, abastos, supermercados, bancos y lugares públicos. Lo ocurrido en San Félix, es las respuestas de un pueblo humillado, atropellado e indignado, que irracionalmente dio curso a su contenida impotencia.
Todo lo anteriormente señalado, tiene su origen desde que empezó el carnaval populista y demagógico que puso en práctica Hugo Chávez hasta los últimos días de su vida, y que su heredero Nicolás Maduro, no ha dejado de seguir predicando con menos retórica y recursos oratorios que su padre putativo, pero que sin embargo, erosiona las entrañas de una nación y sus habitantes, que se niegan a seguir sosteniendo un régimen autoritario enemigo de la crítica,  y que domesticó a quienes tiene a sus órdenes para mantener una actitud hostil con los que lo adversan políticamente, y servil para con sus amos en el poder.
En anteriores columnas hemos comentado que el país viene enfrentando una grave enfermedad que está haciendo metástasis en todo su cuerpo social, político, económico y militar. El régimen se ha enfrentado a la iglesia atacando a sus más altos dignatarios, a los que ha insultado, agraviado y expuesto al escarnio público, pese a que muchos de sus militantes se confiesan católicos e invocan a Dios por encima de todas las cosas. Cosa curiosa por cuanto “comunista no es católico”. Creo que no se remitirían a las pruebas. También militares, que por una u otra razón se han desligado del régimen, han sufrido las consecuencias. Unos purgan condenas en Ramo Verde y otros decidieron exiliarse. Los llaman apátridas y traidores, al igual que  a estudiantes que solo por manifestarse en contra del régimen, se encuentran encarcelados, y por último, empresarios y políticos como Leopoldo López, Antonio  Ledezma, y Daniel Ceballos, criminalmente víctimas del más brutal ensañamiento, que llega a extremos inauditos de prohibirles la visita de familiares. Sin embargo, Maduro, la Fiscal General de la República y el Defensor del Pueblo, proclaman cínicamente que “en el país se respetan los derechos humanos, porque el gobierno es amante de la paz”
No se puede decir que se vive en democracia, cuando desde el poder se coarta la libertad de prensa, mediante la utilización de medios coercitivos como la negación de los dólares para la importación de papel, razón por la cual más de una veintena de periódicos de provincia han cerrado sus puertas y dejado sin empleo a un centenar de comunicadores sociales. No se puede hablar de democracia,  cuando canallescamente se enfilan las baterías con groseros insultos, que desde Maduro hasta sus más cercanos conmilitones profieren contra el presidente-editor de El Nacional, Miguel Henrique Otero, hombre de firmes convicciones democráticas, heredero de la valentía y honor de su padre, Miguel Otero Silva, cuyo legado permanece y permanecerá siempre presente en la memoria de su familia y de quienes tuvimos el grato honor de compartir sus sabias lecciones y experiencias. Es preciso entender esto, para evitar que el régimen termine por acabar con una de las escasas ventanas con las que cuenta el pueblo venezolano.
La historia juzgará el comportamiento de los verdaderos demócratas. De aquellos que entendieron que esta es una batalla más de la prensa ante el poder, como lo ha hecho de manera valiente en otros tiempos con otros tiranos. La victoria siempre estará del lado de los que difunden y buscan la verdad, y no de aquellos que impiden su difusión censurando toda forma de expresión crítica, a lo que tiene sentido de libertad y democracia. Necesario es que se apoye una cruzada contra el autoritarismo, que más temprano que tarde, caerá de su pedestal. El 6 de diciembre venidero, está a la vuelta de la esquina.

Miembro fundador del Colegio Nacional de Periodistas (CNP-122)
careduagui@yahoo.com// @_toquedediana

pinión
Román José Sandia
ND
 

El chavismo ignorante 

El chavismo, entre otras muchas cosas, es un atajo de ignorantes, que comanda –hasta que sea confirmada su muerte- el más ignorante de todos los gobernantes de nuestra historia. Alguien dirá que esta no debe ser la forma para referirse a un movimiento político que durante 14 años (¡casi tres periodos constitucionales de la de la Venezuela democrática!), pero, en mi caso, estoy curado de demagogia fácil y de la fulana “corrección política” en boga en el viejo continente y en la tierra del Tío Sam.

Ser chavista es ser ignorante. Es creer que el mundo empieza y acaba en la figura de Hugo Chávez. Y usted se puede llamar Luis Britto García o Gustavo Pereira o Lina Ron (QEPD) o Cilia Flores y su postración ante el jefe ignorante es la misma. En todo chavista hay un desprecio por los hechos del pasado y pero igual por los del presente. En todo chavista hay siempre la intención de torcerle el pescuezo al devenir histórico plasmado en los libros, la hemeroteca, la red y en la tradición oral pero también quieren enterrar la Lógica y la Ciencia.

No es poco lo que ha hecho el chavismo en el poder para llevar a Venezuela al nivel de atraso en que se encuentra Cuba. Eso lo reconocemos tirios y troyanos. Nadie niega los éxitos que ha tenido el proyecto troglodita chavista en llevarnos a ser un país miserable y humillado como lo es la Cuba de los hermanos Castro. Pero que lo hayan hecho falseando la historia y mientiendo a cada segundo es lo que más desespera.

Y que lo hayan hecho validos de la ignorancia o de la interesada y cínica astucia gobiernera de siempre de los intelectuales que se vendieron –una vez más- por bagatelas, bien sean créditos, contratos, ediciones es triste. Muy triste.

Hoy asistimos a la muerte del chavismo. Lenta, como toda muestre de un monstruo social, pero segura. Le bastaría al profesor Briceño Guerrero (prologado en su Obra Selecta por el gobernador de Apure, el asesinado capitán Jesús Aguilarte, QEPD) contarnos cómo ese pueblo venezolano que endiosó a Bolívar, después lo maldijo y execró de su tierra pero también de su alma, al mismo líder que que lo condujo a la independencia política.

Bastaría que el tornasolado Herman Escarrá nos recordara la historia del Derecho Constitucional venezolano (que pisoteó su hermano Carlos Escarrá, QEPD) para dejar claro que antes que respeto a la Ley, en Venezuela ha prevalecido la voluntad del hombre fuerte. Pero una vez muerto el hegemón, desaparece la hegemonía. De la Constitución chavista no quedará ni el nombre. Es cuestión de meses. Si Escarrá, el de la marcha sin retorno hasta sacar a Chávez, no lo quiere ver, forma parte entonces de ese atajo de ignorantes.

Y el mayor ignorante de la dirigencia chavista es Nicolás Maduro. Un oscuro personaje que ha hecho de la adulancia y el servilismo una forma de vida. Casado (o arrejuntado) con la ignorante en Derecho más no en nepotismo Cilia Flores, cree que la circunstancia de ser escogido por Fidel y Raúl Castro como heredero de la dictadura chaviana, lo encumbrará.

Son hasta ingenuos estos ignorantes de nuestra historia. Dar este golpe de Estado que desconoce lo que taxativamente dispone la Constitución detonará la reacción indetenible e histórica de la inmensa mayoría del pueblo venezolano. La ignorancia es atrevida, dicen. Y nadie como Hugo Chávez para confirmarnos hasta dónde puede un ignorante llegar. Pero no sirve (la ignorancia) para detener los cambios que la historia anuncia y desvelará.

P.D.: ¡Feliz 2013 a todos los venezolanos de buena voluntad, entre los que están mis lectores!. 

rjsandia@hotmail.com


RESPUESTA DE UNA CHAVISTA EJERCIENDO EL DERECHO A RÉPLICA QUE TENGO COMO
POLÍTICA DE ESTE BLOG.

¿A que se debe que los chavistas seamos llamados ignorantes?

Será que SOMOS ignorantes porque nos cansamos de ver como solo una cúpula de traidores se repartían los bienes y las riquezas del país… Será que somos ignorantes porque nos cansamos de que nos cuartearan la libertad de poder estudiar para poder formarnos profesionalmente como algunos otros … Será que somos ignorantes porque que nos cansamos de que nos limitaran los atributos y beneficios de la nación… Será que somos ignorantes porque nos cansamos de ver a una partida de señores de BIEN que solo se preocupaban de la difícil decisión de cual seria el club social o el restaurante al que tenían que ir a resolver los asuntos de estados … Será que somos ignorantes porque nos cansamos del no poder expresarnos por miedo a REALMENTE ser sujeto de REPRESION, debido a no gozar de libertad de expresión … Será que somos ignorantes porque nos cansamos de cómo si podían comer los SEÑORES DE BIEN y sus familias y que el PUEBLO PENDEJO se muriera de hambre porque no teníamos el poder adquisitivo suficiente para subsistir … Será que somos ignorantes porque nos cansamos de oír comentarios como aquel en el cual un PRESIDENTE muy ilustres y preparado determino que “el pobre tenia que usar alpargatas” y no zapatos … Será que somos ignorantes porque nos cansamos de ver como a los ESTUDIANTES (esos que si sufrieron los desmanes de aquellos gobiernos salvajes y perversos) los masacraran, los vejaran y los mataran cada vez que les daba la gana… Será que somos ignorantes porque nos cansamos de que nuestras viviendas fuesen allanadas cada vez que a la policía o a los gobernantes se les diera la gana porque en nuestras casas no queríamos al gobierno de turno y por eso éramos considerados un peligro para la patria o mejor dicho para sus planes… Será que somos ignorantes porque nos cansamos de permitir que en nuestra patria existiesen campos de concentraciones en donde torturaron y mataron a tantos hombres, mujeres, jóvenes y niños cuantas veces les dio la DESGRACIADA GANA … Será que este pueblo es ignorante porque se canso de que solo fuese tomando en cuenta por AD Y COPEI (partidos cuales, solos gobernaron una nación por décadas, y nunca permitieron a ningún otro partido o a ninguna otra corriente tener la oportunidad de demostrar que estaban preparados para gobernar mejor que ellos… y de lo cual aquí no se menciona la existencia de una perpetuidad en el poder) nos tomaran en cuenta solo cuando se acercaban las elecciones presidenciales… Será que somos ignorantes porque después de tanto daño, humillación, maltrato, muerte, pobreza, desidia, rechazo, olvido, y baste usted de contar decidimos VOTAR por una nueva alternativa que nos asomaba una esperanza de paz, amor, reivindicación , respeto y sobretodo que realmente nos tomara en cuenta como lo que éramos y “UN PUEBLO SUFRIDO Y ABUSADO… PERO ENTRE TODO NOBLE” y por lo tanto salimos a votar por esa esperanza… Somos ignorantes porque no apoyamos un PARO PETROLERO que nos hizo perder miles de millones de bolívares por antojos de algunos… Somos ignorantes porque no permitimos que nos robaran el proyecto revolucionario cuando el GOLPE DE ESTADO… Somos ignorantes porque seguimos apoyando el proyecto revolucionario y que cada vez que sea necesario salimos y VOTAMOS A FAVOR DEL MISMO… Seños quiero que sepan que si todo lo antes plasmado es lo que me hace ser IGNORANTE me siento como uno de los ignorantes mas grandes pero mas felices de esta PATRIA BELLA… Y espero que algo les quede realmente claro, aquí hay un pueblo que esta dispuesto a dar el todo por el todo, en la defensa de los beneficios que hemos podido lograr en esta nueva etapa político-social del país, antes de volver a vivir los miles de sufrimientos de épocas pasadas cuando quienes gobernaron fueron los de la DERECHA PODRIDA, que lo único bueno que dejaron; fueron las ganas de apoyar un cambio drástico que los alejara de el poder.



Señores amigos, compañeros y camaradas de la oposición… les formulo una pregunta. Quienes son mas ignorantes??? Nosotros los CHAVISTAS O USTEDES LOS OPOSITORES??? Si la pregunta va entorno a ustedes… Ustedes que se niegan a reconocer la libertad de expresión de la cual gozamos, la democracia en donde vivimos, las mejoras económicas de las cuales aquí disfrutamos, de los beneficios sociales a los cuales todos absolutamente todos tenemos acceso día a día, si ustedes que cada día salen a las calles llenos de odio y rechazo para con nosotros los chavistas, los bolivarianos, los revolucionarios y aun así tienen el cinismo de decir que somos nosotros los que no tenemos mente para tolerarlos a usted; odio y rechazo tal que en todo momento usan tonos y frases despectivas llenas de descalificativos racistas y sociales por el solo hecho de no pensar como ustedes.



Señores nosotros los chavistas no pedimos que quieran, amen, idolatren, ni nada por el estilo a este gobierno ni al Señor Presidente, pero si que por favor respeten la decisión de la mayoría de los venezolanos que de forma integra y firme ha respaldado al proceso revolucionario.



NOTA: Estas líneas están dedicadas a todos los venezolanos, sean chavistas, izquierdistas, revolucionarios y opositores a los que les interesa esta tierra. Y quiero dejar en claro que no todos los que se encuentran en las filas de la oposición piensan de la misma forma de lo que estoy seguro son pocos!!!



Viva la Patria

m_2003patt@hotmail.com

Cuando la democracia peligra, se habla de ella con lengua principista y agónica. Con el deterioro de las libertades también se pierde una lengua: esa que no nos obligaba a estar invocando la democracia en cada conversación. A medida que la amenaza y la persecución avanzan sobre el conjunto de la sociedad, las libertades se vuelven el pan nuestro, la voz de cada día. Hablamos de la democracia para protegerla y lo hacemos de forma recurrente. Pero también la convertimos en oración. La transformamos en silencioso ruego, en deber, en horizonte. También en un lugar en el cielo cuando la angustia nos acecha.

La causa de las pequeñas cosas


Cuando la democracia peligra, se habla de ella con lengua principista y agónica. Con el deterioro de las libertades también se pierde una lengua: esa que no nos obligaba a estar invocando la democracia en cada conversación. A medida que la amenaza y la persecución avanzan sobre el conjunto de la sociedad, las libertades se vuelven el pan nuestro, la voz de cada día. Hablamos de la democracia para protegerla y lo hacemos de forma recurrente. Pero también la convertimos en oración. La transformamos en silencioso ruego, en deber, en horizonte. También en un lugar en el cielo cuando la angustia nos acecha.
Bajo la sensación de que la perdemos por goteo, la narramos con nostalgia. La Democracia se convierte en-aquellos-años-en-que. La invocamos como a un tiempo perdido. Sin darnos cuenta, la convertimos en un objeto de múltiple potencia narrativa: cada quien ofrece a los demás sus relatos de los días y años que fueron mejores. Otro tiempo. Cada historia constituye un acto de apropiación, una manera de inscribirnos, de restituir en nuestros pensamientos un modo de vivir. Cada relato da forma a una aspiración. Dota a la convivencia de una especie de aura: una dimensión que intuimos, que deseamos de forma persistente, pero que no siempre adquiere plena nitidez.

Apropiarse de la democracia es contarla. Poblarla de episodios, de referencias, de los ejemplos de cada quien. La nostalgia democrática bien podría ser un género literario: cándido, vivencial, compasivo. Ejercicios orales en primera persona del singular. Sucesión de actos de fe. Pedazos de buena voluntad que los ciudadanos intercambian los unos con los otros, como una manera de decir aquí estoy, sobrevivo, no he olvidado quién fui y sé cómo quiero vivir.
La paradoja, me parece, es que solo bajo la amenaza de perder ese modo de vivir que no pone en duda el deber de convivencia (que no recuperaremos nunca y que, de aquí en adelante, no podría ser el mismo que alguna vez conocimos) es que dejamos de pensar en nosotros mismos, para abrirle paso a ese complejo, escurridizo y abigarrado pensamiento que consiste en reconocernos como demócratas.
Asumirnos como demócratas: una responsabilidad que no se agota en las palabras y que debe adoptar formas concretas. El alma democrática se obliga a los demás. Sus verbos: dialogar, aceptar, conceder, limitar (limitarse a sí mismo), reconocer: reconocer las pequeñas cosas de cada día que hacen posible el bienestar de las personas. Porque de eso trata la democracia, en sus pliegues más profundos: es la causa de las pequeñas cosas. De los empeños diarios. De los deberes más que de los derechos. De la aceptación más que de la soberbia.
En las páginas que siguen, producto de los desvelos de Verónica Ríos y Alejandro Sebastián Verlezza, está presente una específica voluntad: la de recordar los aportes de un grupo de respetables venezolanos a la vida democrática. Sobra decir que hubiésemos querido incluir a más y más personas que han ejercido alguna forma de ciudadanía que ha sido provechosa para sí mismos y para el país.
 El lector que nos señale la ausencia de tal o cual persona en la selección, estará en lo cierto: por obvias limitaciones de espacio, no fue posible incluir a tantas como hubiésemos querido. Pero es menester reivindicar aquí la diversidad política –capítulo esencial de la convivencia democrática–, así como la multiplicidad de los oficios y vocaciones que aquí se ofrecen al lector.
Médicos, lingüistas, pensadores, científicos, pedagogos, escritores, estetas, reporteros, arquitectos, críticos, dramaturgos, editores, políticos, estudiosos de varia especialidad, abogados, universitarios y otras personas de bien hacer: pluralidad. No un pensamiento único sino lo contrario: ciudadanos que afirmaban y disentían. Especies humanas del difícil arte de convivir.
En su estructura, esta Constructores de la democracia es semejante a un fichero: textos breves que nos recuerdan las contribuciones de un puñado de hombres y mujeres a la Venezuela de nuestros padecimientos. Si alguna sugerencia contiene es esta: lograr la convivencia democrática es arduo: requiere de muchos. Lo mesiánico, la niega. Si se quiere sostenible, la convivencia debe estar fundamentada en una cierta humildad. Es una disposición a escuchar. De insistir a pesar de los obstáculos. Quizás lo único que las personas aquí reunidas tienen en común es una testarudez en los propósitos y en la faena, una necesidad de realización que, con el paso del tiempo, logró hacerse visible y reconocible por la sociedad.
Esa testarudez vertebradora es, además, un signo de esta casa: a pesar de todo, El Nacional ha seguido y sigue adelante. Insiste en cumplir con las promesas que ha formulado a sus lectores y al país, tanto a quienes comparten su línea editorial como a quienes difieren de ella. Persistir: tal el signo de esta organización. Salir a la calle cada día, ir a por el país, ofrecerlo a las personas en forma de periodismo. Hay en todo esto, se quiera o no reconocer, una entidad admirable. Una vocación que anuda todo lo que cabe entre los dos extremos: el diario hacer de las pequeñas cosas y la palabra firme para defender a la Democracia de sus poderosos enemigos.

No es necesario ser adivino, para decir que las parlamentarias, de realizarse con transparencia, propinarían al régimen del desgobierno que hoy tortura a Venezuela, una de las más espectaculares derrotas en los anales de las decisiones populares, tampoco es un desatino informativo decir que la señales que emanan del centro mismo del poder, indican que está en vías de ejecución, un intento de fraude absolutamente descomunal producto no de un invento informativo, ni de la guerra sucia, si no de la propia voz de los amos del poder

Torpes y furiosos


No es necesario ser adivino, para decir que las parlamentarias,  de realizarse con transparencia, propinarían al régimen del desgobierno que hoy tortura a Venezuela, una de las más espectaculares derrotas en los anales de las decisiones populares, tampoco es un desatino informativo decir que la señales que emanan del centro mismo del poder, indican que está en vías de ejecución, un intento de fraude absolutamente descomunal producto no de un invento informativo, ni de la guerra sucia, si no de la propia voz de los amos del poder.
Aquí la mayor verdad de todas las que circulan, que son muchas, como que la escasez llegó para quedarse por largo tiempo, que la fabula del bolívar fuerte no pasó de ser un mal cuento, que la corrupción y la inseguridad se adueñaron del territorio, que las expropiaciones fueron un estruendoso fiasco, que las viejas tribus por arte de la impunidad y la concupiscencia  se multiplicaron, que el narco tráfico penetró las barreras del Estado, y que la soberanía está desde hace mucho tiempo en entre dicho,  que a    este gobierno se la acabó el discurso y las  fábulas que ahora cuenta entran en los espacios oscuros del terror. Después de dieciséis años  de pésimos resultados en lo político en lo social, en lo económico, pareciera que al régimen  no le ha quedado otro camino que la posibilidad de golpear la lámpara e imponer el recurso final de los regímenes autocráticos y totalitarios como es el despeñadero que significa la instalación formal de una dictadura sin que medie escrúpulo alguno. Y la verdad es que en eso andan desde hace dieciséis años sin haberlo logrado con sus artimañas en los predios del disimulo democrático,  gracias a la resistencia civil de una conciencia democrática que está en el ADN de los venezolanos que una y otra vez le ha puesto freno a los delirios estalinistas que anida el proyecto político que el castro comunismo mal sembró  en este infortunado país.
Las señales son abundantes y están tan a la vista que la comunidad democrática mundial se ha atrevido a denunciar que en Venezuela el régimen está ejecutando hora tras hora, un fraude descomunal, sin que los organismos internacionales hagan nada para detenerlo. Y a este punto es bueno aclarar que por fraude se entiende no solo el ventajismo evidentísimo, los abusos de poder, las acciones parcializadas del rector electoral, las continuadas agresiones al liderazgo opositor, las inhabilitaciones y otras artimañas, que lleven a  un resultado adulterado y fraudulento de las parlamentarias,  también lo sería su suspensión de la mismas por  escenarios que el propio régimen puede inventar para lograrlo. Las evidencias están a la vista. 
Por una parte Maduro dice abiertamente cada vez que se le antoja y de manera desafiante, que nunca permitirá que Venezuela sea “monitoreada” y que por lo tanto la oposición debe olvidar de una vez por todas la presencia  observadores del proceso electoral para las parlamentarias.  Ni el régimen, ni el organismo que rige el proceso quieren ver ojos extraños capaces de denunciar ventajismos, y atrocidades mayores en un evento que según él,  solo importa a los venezolanos.
En la otra esquina el troglodita que mal dirige la AN  usurpando funciones que no le corresponden, mientras blande su mazo de calumnias y descalificaciones con un lenguaje que enrojece incluso a los bajos fondos,  repite cínicamente que ya tiene más de trescientos opositores en la lista de los próximos inhabilitados y a esas voces se les une  ese compendio de ignorancia y fanatismo que se resumen en el actual Ministro de la Comunas llamado por sus afectos el virrey inauditable de Miranda, no encontró una mejor manera de manifestar su ira contra el nuevo SG de la OEA que acusar al señor Almagro de traidor y de enemigo de Venezuela por el solo hecho de haber dicho que el único que puede inhabilitar es el pueblo con su voto. 
Si hay una cosa cierta en este tipo de regímenes es que cada palabra proferida por miembros dominantes de la cúpula tienen todas destinatarios y objetivos precisos. Nada que salga de la troika visible puede llamar a engaño y todas proceden de otras instancias seguramente menos visibles pero con más poder definitivo a la hora de tomar decisiones. Y es a esa tecno estructura dictatorial a la que todo país que se respete debe enfrentar con las armas de la democracia que aún quedan, como es la solidaridad mundial de los demócratas y de los países democráticos,   más allá de los organismo internacionales hoy aparentemente de poca utilidad para estos menesteres, 
Si a esto añadimos las operaciones que a nivel de represión se ejecutan en las barriadas populares disfrazadas de acciones que favorecen  al pueblo que no son otra cosa que una manera de impedir, a sangre y fuego,  que el pueblo descargue su desencanto, su inmensa arrechera por las penurias a las que lo han confinado dieciséis años de engaños, comenzamos a comprender que las advertencias de los demócratas del mundo sobre el destino incierto de nuestro país con un  acento fundamental puesto en el peligro de una dictadura formalizada en nombre de una supuesta revolución, no es ni una estrategia desestabilizadora, ni un ejercicio de terrorismo informativo como pretenden señalar los más radicales defensores de las arbitrariedades del llamado proceso. La pata insolente de las tiranías existe y en nuestro caso está a la vera de nuestras puertas y no para tocar y pedir permiso, sino para arrasar con todo, incluida la cristalería, riéndose  a mandíbula batiente  de la Constitución y aplastando los derechos humanos.
¿Quiénes están detrás de semejante despropósito? ¿Es una decisión de la troika más visible, es producto del miedo a perder el poder legislativo que es como perder casi todo el poder y las  consecuencia que ello traería,  o es acaso una orden venida de otras partes impuestas por otros actores a los cuales estaría subordinada la cúpula? Materia toda hecha  la medida para que cada quien opine, en la mía es todo lo que dicen los escenarios indicados con un común denominador: miedo a perder el poder, lo cual trae consigo esa hiper inflación de la torpeza  que estamos viendo en un régimen que  nunca tuvo claridad,  aprisionado como está por intereses que nada tienen que ver con los verdaderos intereses de una nación llamada Venezuela. Más acorralado se siente, más torpe y furioso se hace, más se presenta el fantasma de una derrota electoral parlamentaria que tiene absolutamente merecida como consecuencia de todos sus abusos, atropellos, arbitrariedades, engaños, malas decisiones, más torpe y errático se hace y en esas circunstancias la espesura del fango crece, los errores cometidos se hacen cada vez visibles mostrando en carne viva  los estragos causados por sus despropósitos.

Carlos Monsiváis en un excelente libro de crónicas, Los rituales del caos, nos dice que en este se inicia el perfeccionamiento del orden. Si esto en algún momento, en relación directa con el universo-mundo, fue y pareciera ser cierto, en la realidad venezolana ha dejado de serlo. ¿Se puede extrapolar la teoría del caos para explicar nuestro caos? ¿Podemos aceptar nuestro desorden, nuestro caos tal como se da, renunciando a la ilusión de un mejor país como realizable y previsible?

Crónica del caos y la improvisación


En astrofísica se ha desarrollado una teoría que se ha dado en llamar “teoría del caos”, la cual ha originado todo un estudio acerca de las irregularidades y el desorden en que se encuentra el universo como parte de la realidad. En la naturaleza, por supuesto que en la vida como un todo, existen irregularidades y fenómenos complejos que hacen que nuestra percepción de las cosas resulte inacabada, por decir lo menos. En tal sentido, se ha configurado una disciplina que propone estudiar la existencia desde un nuevo modo que consiste en aceptar al mundo tal cual es y tal cual se nos presenta.
Desde la Caología, así se le llama al estudio del caos, el mundo visto como sistema es caótico, flexible y no lineal y está impregnado de caos ordenado. Conceptos como la no linealidad, el efecto mariposa y la complejidad de la vida y su conocimiento constituyen categorías, mejor paradigmas, para entender y explicar el orden como un desorden armonioso. La película El efecto mariposa escrita y dirigida por Eric Bress es una buena muestra del intento de explicar, en imágenes, lo que nos plantea esta teoría: “El aleteo de una simple mariposa puede provocar un tsunami al otro lado del mundo”.
Carlos Monsiváis en un excelente libro de crónicas, Los rituales del caos, nos dice que en este se inicia el perfeccionamiento del orden. Si esto en algún momento, en relación directa con el universo-mundo, fue y pareciera ser cierto,  en la realidad venezolana ha dejado de serlo. ¿Se puede extrapolar la teoría del caos para explicar nuestro caos? ¿Podemos aceptar nuestro desorden, nuestro caos tal como se da, renunciando a la ilusión de un mejor país como realizable y previsible?
En estos diecisiete años del gobierno, primero con Chávez y ahora con Maduro, la vida del país se ha convertido en un “feroz desorden”. Desde el poder se ha venido imponiendo la raíz de ese desorden, de la improvisación y de la incapacidad llevada a extremos inimaginables: proyectos que han ido y venido; políticas públicas que se contradicen entre sí; planes que no atienden al mínimo sentido común; la improvisación como método para atender las urgencias; los operativos que confluyen en las llamadas misiones llenas de voluntarismo pero de mucha incapacidad para atender las realidades; la creación de nuevos poderes públicos como intento de refundar al país; la ideología como instrumento para explicarlo todo y polarizar, incluso para producir exclusiones y marcar diferencias… En fin, esos rituales marcados políticamente han servido para mostrarnos el fracaso rotundo del régimen. Otra vez el mexicano Monsiváis acude para que intentemos entender: “El desorden se aquieta, las multitudes admiten las disciplinas del pasmo, y tiene lugar la mezcla perfecta de imposición autocrática y nivelación democrática”.
La antropóloga Paola Vásquez nos ofrece una gran investigación para que podamos explicarnos la tragedia de 1999, en el momento mismo en que Hugo Chávez salía triunfante por la aprobación de la nueva Constitución, cuando se dio el llamado deslave por las copiosas lluvias que se precipitaron desde el 11 de diciembre. Aquello fue nombrado por los medios y el discurso presidencial como “La tragedia”. El estudio se tituló Poder y catástrofe. Venezuela bajo la tragedia de 1999(Editorial Taurus, 1999). En la investigación la antropóloga demuestra, entre muchos aspectos, “la manera en que se atribuyen y distribuyen las responsabilidades en las instituciones del Estado” y “la justificación política de la militarización”.
Desde ese trabajo pudiéramos entender lo ocurrido la semana que ha transcurrido en la carretera Panamericana. Estas son las imágenes vistas:
–Jueves 23 de julio. A la altura del kilómetro 4. Un grupo de familias portaban una pancarta: “Presidente Nicolás Maduro, nosotros lo apoyamos con el voto. Están montados ahí gracias a nosotros. Pedimos su ayuda”.
–Viernes 24 de julio. Funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana, del Servicio Bolivariano de Inteligencia, de la Guardia Nacional Bolivariana y gran cantidad de maquinaria pesada se hacen presentes para proceder al desalojo. No hay paso hacia Caracas. Los vecinos del lugar, El Cují, manifiestan por la acción llevada a cabo y se niegan a ir a los refugios. Desde el poder se les llama “ocupantes ilegales”. El operativo responde a la Operación Liberación del Pueblo que adelanta el Ministerio de Interior y Justicia. Estábamos celebrando 448 años de la fundación de Caracas, además del natalicio de Simón Bolívar.
–Sábado 25 de julio. Sigue cerrada la carretera Panamericana. Despliegue del Ejército, Infantería de Marina, GNB, PNB, Sebin… Camiones militares, tanquetas antimotines… Habitantes del lugar y desalojados observan impasibles la escena. No pueden hacer nada, sino mirar cómo las paredes y techos de sus viviendas son destrozadas y ruedan por la montaña. La gente no renuncia a su espacio, no tienen otro sitio adonde ir, y en rigor, no quieren ir a otro sitio.
Aludamos ahora a un intento de comprender:
–Estos “ocupantes ilegales” están en el lugar desde hace seis años.  Se instalan allí con apoyo de las autoridades. Se les hizo vías de acceso, escalinatas, terrazas… Las autoridades estaban al tanto del surgimiento de ese barrio. Se les dejó construir viviendas bien edificadas. Hasta tenían legalizado su consejo comunal, Emmanuel.
–Algunos testimonios de los desalojados: “Esto nos agarró por sorpresa a todos los vecinos, pues somos una comunidad organizada como lo establece la Constitución. Nos parece muy extraño la medida, venga de donde venga, no sabemos quién la tomó”.  Otro habitante: “Nunca se sentaron a conversar con nosotros. Aquí hay muchos niños… A las mujeres nos han agredido y se las llevaron presas por defender lo que es nuestro”.  Uno más: “Se están llevando a las familias engañadas y luego la GNB dice que no les sale refugio porque nos califican de invasores”.
–La voz oficial. La del ministro del Interior, Justicia y Paz: “Estos despliegues, apegados a las leyes, son para la protección de los ciudadanos. Este es un trabajo pueblo-pueblo; pueblo-soldado, contra las bandas criminales que atentan contra la paz, el amor y la fe”. También se ha dicho que los terrenos serán utilizados para el proyecto de construcción del Parque Hugo Chávez Frías.
¿Por qué ese ensañamiento? ¿Por qué se les dejó invadir unos terrenos? ¿Por qué se les ayudó y aupó desde instancias gubernamentales? ¿Qué ocurrió ahora para llevar a cabo tal operativo militarizado? ¿Por qué se aludió a temas como la seguridad, la protección, la reubicación? ¿Por qué?
Cualquier explicación resulta incierta. Lo que sí está claro es que la teoría del caos no funciona para explicarnos y descifrarnos este des-orden militarizado que nos gobierna a los venezolanos. Estas escenas que se dieron en la carretera Panamericana y las que se darán en los meses y días siguientes, nos están hablando de aquello que nos dice la canción de Héctor Lavoe: “Todo tiene su final, nada dura para siempre, tenemos que recordar que no existe eternidad”.

Hablando de George Orwell he aquí un ejemplo de seres básicos actuando como lo describe el novelista inglés en su obra La Granja.

PSUV logró “alianza perfecta” al dejar sin tarjetas a disidentes

Maduro leyó los nombres de los candidatos por lista: “Esta será la campaña más dura” | Foto AVN
Maduro leyó los nombres de los candidatos por lista: “Esta será la campaña más dura” | Foto AVN
Las primeras damas Cilia Flores y Karla de Mora son candidatas al Parlamento por Cojedes y Táchira, respectivamente. Roque Valero, por Aragua

Por medio de presiones, el PSUV logró que la disidencia no tuviera tarjetas para postularse y, por eso, sellaron una alianza perfecta. Por primera vez en 16 años, 11 partidos del Gran Polo Patriótico tendrán los mismos candidatos. El Partido Revolucionario de Trabajadores iba a inscribir a militantes del MBR-200, Círculos Bolivarianos, Proyecto Dignidad y UPRA, pero fue llamado por Miraflores y el secretario general del PRT, Otto Boudeguer, terminó al lado del Polo. “Por las presiones nos dejaron sin tarjetas, pero mantendremos la conciencia en alto en defensa de la revolución”, afirmó el coordinador de CB, Rubén Mendoza.
Por otra maniobra, el partido de Yoel Acosta Chirinos, VBR, estará al lado del chavismo, porque el CNE aceptó la directiva de Eustoquio Contreras, denunciada por Acosta Chirinos en la Fiscalía General por falsificación de firmas para apropiarse del partido, denunció el secretario general del VBR, Julio Millán.
El presidente Nicolás Maduro resaltó el “acuerdo histórico” en un acto en el teatro Teresa Carreño, donde oficializó el pacto y expresó preocupación porque se produjera una ruptura del Polo: “¿Qué sentirían las bases si existieran cuatro grupos en elecciones? Sería una tragedia política que la revolución, por mezquindad, se divida. Estamos en unión perfecta en todos los estados, circuitos”.
La alianza se concretó luego de 72 horas de tensiones, reuniones y llamadas telefónicas entre el PSUV, el PCV, PPT, MRT y Redes, que serán lanzados como suplentes.
El PCV logró tener “presencia en 20 estados”, con candidatos principales y suplentes, dijo el secretario general, Oscar Figuera, que aspirará por Guárico. PPT alcanzó 12 fichas, entre ellos un solo principal, Rafael Uzcátegui, en Lara. Redes nominará a Juan Barreto. El Movimiento Revolucionario Tupamaro tendrá 12 puestos, la mayoría como suplentes. La primera dama, Cilia Flores, encabezará la lista por Cojedes, y karla Jiménez, esposa del gobernador del Táchira, José Vielma Mora, va por Táchira. Maduro anunció que cinco ministros dejarán sus cargos para ser candidatos: Ricardo Molina (Viviendas) por Aragua, junto al cantante Roque Valero; Carmen Meléndez (Despacho de la Presidencia) en Lara; Asdrúbal Chávez (MEM), Barinas; Aloa Tamaronis (Pueblos Indígenas) por Zulia; y Hayman El Troudy (Infraestructura) en Miranda.
Diosdado Cabello irá en la lista por Monagas, el medallista Rubén Limardo por Bolívar y dos alcaldes dejarán sus cargos para competir por el Parlamento: se trata de Omar Prieto, de San Francisco, Zulia; y Rafael Calles, de Guanare, por Portuguesa. “Renovamos 80% de la Asamblea Nacional”, afirmó Maduro, quien dijo a estos diputados que no van a reelección, sino que trabajarán en otros frentes.
Ricardo Sánchez se mete en el PoloAlianza para el Cambio, partido de los diputados suplentes Ricardo Sánchez (Miranda), Andrés Avelino Álvarez (Lara) y Carlos Vargas (Anzoátegui), se incorporará al Gran Polo Patriótico, y serán candidatos a la reelección. “¡Bienvenidos a las filas de la patria!”, expresó Nicolás Maduro, mientras las cámaras de VTV enfocaban a los parlamentarios que fueron elegidos siendo de oposición.
El presidente ordenó armar comandos en las UBCH y que cada candidato busque votos en “el pueblo opositor”. “Vamos a tocarles las puertas y a darles la mano”, emplazó.
A la MUD le envió un mensaje: “Con 40 puntos no se gana”, aunque admitió que hay 40% de población descontenta y que rechaza la política: “Ese porcentaje que tiende a la despolarización es peligroso porque si al pueblo no le interesa la política, lo manda la élite”.

El mensaje de Leonardo Padrón para los diputados de la AN

Leonardo Padrón
Leonardo Padrón
El escritor menciona que no se debe tener mucho conocimiento para ser alcalde o gobernador 

El escritor Leonardo Padrón anunció en su cuenta oficial en Twitter, @Leonardo_Padron, que para poder aspirar a un cargo en el Gobierno no se debe tener mucha formación en estos días.