Razón del nombre del blog

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El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

martes, 14 de diciembre de 2010

Pesebre donde aparece su creador San Francisco de Asis.


Cómo llegó ese pesebre franciscano y la Navidad a tierras latinoamericanas, pobladas de ricas tradiciones indígenas?¿Cuándo se coló San Nicolás por las chimeneas latinoamericanas y le pusimos un árbol bajo el cual poner regalos? ¿Y cómo fue que un pavo voló hasta una mesa navideña en París?.

La Navidad, palabra derivada del latín nativitas o nacimiento, es una de las principales fiestas cristianas que marca el nacimiento de Jesús de Nazareth.
Nadie sabe a ciencia cierta cuándo nació Jesucristo pero se cree que en la Edad Media los líderes de la Iglesia cristiana, inspirados en los evangelios de San Mateo y San Lucas, fijaron la fecha con el fin de sus fieles se alejaran de las celebraciones paganas, en este caso, vinculadas al solsticio de invierno.

LA PRIMERA NAVIDAD.
Documentos históricos señalan que la primera Navidad celebrada en América Latina tuvo lugar el 25 de diciembre de 1492. La celebración se realizó en "La Hispaniola", la isla que actualmente conforman Haití y República Dominicana, poco después de que los europeos descubrieran que existía América.
De acuerdo con la historia, Cristóbal Colón realizaba un reconocimiento del área cuando la carabela "Santa María" registró problemas. Ante este obstáculo y con la ayuda de indígenas, se puso a salvo la carga que traían los conquistadores y con la madera de la carabela se procedió a construir un fortín.
Allí se quedaron 39 hombres, parte de la tripulación, según relata la autora Virigina Nylander Ebinger en el libro "Aguinaldos, costumbres navideñas, música y comida de los países de habla hispana en América".
El fuerte se terminó de construir el 25 de diciembre y en consecuencia Colón lo llamó "La Navidad", día en el que los españoles celebraron esta fecha religiosa por vez primera en suelo americano.
En conversación con BBC Mundo, la profesora de Filología Hispánica de la Universidad de Alicante Beatriz Aracil señala que la primera navidad propiamente americana de la que se tiene registro fue en 1526. Fray Pedro de Gante le escribió al Rey Carlos V sobre esta celebración con los indígenas en México, territorio que entonces se conocía como la Nueva España.
El misionero franciscano -tras dedicar buen tiempo a aprender y asimilar la lengua (Nahuatl) y las costumbres indígenas- le describe al monarca cómo introduce la Navidad dentro del proceso de evangelización. Así, detalla cómo había transformado las costumbres indígenas en ritos cristianos.
Fray Pedro de Gante le escribe a Carlos V y le cuenta que mantuvo la música de los cantos indígenas pero les cambió la letra y describe cómo compuso versos solemnes en honor a Dios.
Además, las mantas que llevaban los indígenas mexicanos las pintó con temas alusivos a la Navidad e incorporó a los más pequeños disfrazándoles de ángeles, para que cantaran en villancicos Nochebuena, señala Aracil.


ARBOL DE NAVIDAD.
La tradición del árbol de Navidad tiene raíces germánicas pero son diversos los orígenes que se le atribuyen. Algunos historiadores ubican bases iniciales del árbol de Navidad entre los años 680 y el 754, cuando San Bonifacio -quien daba un sermón a druidas- cortó un árbol que simbolizaba el denominado árbol del Universo, sagrado por los paganos, y en su lugar plantó un abeto que adornó con manzanas y velas como símbolo del amor de Dios.
Entre las diferentes versiones, otros apuntan a que fue en el siglo XVI cuando los cristianos en Alemania comenzaron a decorar árboles con luces en sus casas y que el reformador Martín Lutero fue el primero en poner en su hogar un árbol de Navidad.
Cada lugar tiene sus símbolos navideños. Los británicos hacen coronas de holly berries.
El árbol de Navidad -como lo conocemos en la actualidad- llegó primero a Finlandia a principios del siglo XIX. En Inglaterra en la década de 1840, cuando el castillo de Windsor exhibió el primer árbol navideño.
En Estados Unidos, ilustraciones del árbol y la familia real británica fueron adaptadas. Se le eliminó la corona a la reina y el bigote al príncipe Alberto para que la escena luciera como una familia estadounidense reunida alrededor del árbol de Navidad. Esa ilustración es considerada la primera imagen influyente de un árbol de Navidad en Estados Unidos. Registros apuntan a que en 1870 se inició esta costumbre en España.
Algunos historiadores señalan que en 1864, Maximiliano de Habsburgo y su esposa Carlota llegaron a la ciudad de México para tomar posesión del recién formado Imperio Mexicano. Los emperadores austriacos llevaron la tradición a México pero tras el fusilamiento del monarca esta costumbre fue abandonada y retomada posteriormente.
Tras su popularización en Europa y Estados Unidos, el árbol pasó a ser utilizado en América Latina. La profesora Aracil señala que tanto el árbol de Navidad como San Nicolás son elementos relativamente recientes que surgieron a mediados del siglo XIX y que se han arraigado con más fuerza en los países en donde no existen o no han prevalecido tradiciones más antiguas.


SAN NICOLAS, SANTA CLAUS, PAPA NOEL.
Se trata de un personaje legendario que en Occidente le trae regalos a los niños en Navidad. San Nicolás, el Viejito Pascuero, Santa Claus o Papá Noel, vive en el Polo Norte y viaja en un trineo.
Sin embargo, San Nicolás necesita de varios renos voladores mágicos que empujan el trineo y que permitirían repartir los regalos en la noche que va del 24 de diciembre al 25 de diciembre.
Aunque es una leyenda muy antigua, que se vincula a la mitología escandinava y a dioses como Odin, Thor y Saturno, e incluso algunos ubican sus orígenes en Asia, se señala que la figura estaría inspirada en un obispo cristiano, San Nicolás de Myra, que vivió en el siglo IV en Anatolia -territorio que hoy es Turquía- y cuyas reliquias se conservarían en Bari, Italia.
Se cuenta que el obispo era muy bondadoso y la historia más popular señala que ayudó a tres doncellas pobres, que no tenían dote para casarse y que estaban a punto de ser vendidas por su padre en desesperación. Ante el infortunio de esa familia, durante la noche el obispo tiró por la ventana tres bolsas de oro que las salvó de ser vendidas.
Fue en el siglo XVII cuando la imagen de Santa Claus llegó a Estados Unidos procedente Holanda,-país en el que se venera a Sinterklaas o San Nicolás, un personaje que trae regalos a los niños el 5 de diciembre.
Los medios de comunicación han tenido un papel muy importante en promover este personaje. Santa Claus tal y como lo conocemos hoy -regordete y vestido de rojo- fue producto de una ilustración realizada en 1870 por el dibujante alemán-estadounidense Thomas Nast sobre la base de un poema de Clement Moore.
Curiosamente, en 1902, Nast fue nombrado cónsul general de Estados Unidos en Ecuador bajo el gobierno de Theodore Roosevelt y murió en ese país latinoamericano producto de la fiebre amarilla.
Santa Claus ha sido utilizado ampliamente como herramienta comercial. En particular la empresa Coca Cola utilizó su imagen por primera vez en anuncios publicitarios destinados a promocionar la bebida carbonatada a partir de 1930 y esos anuncios también fueron llegando adaptados a la región.
Aunque la figura de San Nicolás ha sido difundida en América Latina, en algunos países de la región los regalos corren principalmente por cuenta del Niño Jesús como en los casos de Colombia, Venezuela y partes de México, mientras que los Reyes Magos reparten presentes en países como Puerto Rico y España.


EL PESEBRE, BELEN O NACIMIENTO.
El origen del belén, nacimiento o pesebre, como se le denomina a la escena del nacimiento de Jesús, presenta bastantes problemas, señala el historiador y antropólogo Luis Pérez Armiño.
Y es que entre los historiadores no hay acuerdo en torno a la fecha de origen exacto de esta costumbre de raíces itálicas. Sin embargo, Pérez indicó que las fuentes más fiables dicen que surgió entre el siglo XIV y XV y que tuvo que ver con una serie de representaciones teatrales que se iniciaron en la Edad Media.
No es sino hasta el siglo XVIII cuando surge el belén típicamente americano. Posteriormente estas representaciones que se hacían en las iglesias se fueron sustituyendo por imágenes estáticas.
De acuerdo con Pérez Armiño, el pesebre llegó a América de la mano de los conquistadores españoles, quienes acompañados de misioneros utilizaban la imagen del misterio que resultaba "muy ilustrativa para el proceso de evangelización".
Las imágenes eran un recurso valioso para propagar la fe. "En principio, estas imágenes se hacían en España y se llevaban a América. No es sino hasta el siglo XVIII cuando surge el belén típicamente americano", afirma.
"La iglesia ponía mucho énfasis en la ortodoxia, que se siguieran fielmente los postulados católicos. Sin embargo, en América existen religiones indígenas muy arraigadas y, por ejemplo, es muy normal en los belenes de Bolivia que el niño en vez de nacer en un pesebre lo haga en la puerta del Sol de Tiahuanaco, en el Lago Titicaca", expresa Pérez Armiño.
En cuanto a la imagen del nacimiento, el historiador señala que en principio se representaba sólo a la Virgen, a San José y al Niño. Posteriormente se añadieron los pastores y los Reyes Magos, hasta llegar a las escenas de mercado y de posadas que surgen entre el siglo XVIII y XIX.
Es precisamente en el siglo XVIII cuando el pesebre alcanza su auge derivado de la tradición de Nápoles, pues es allá donde el belén se convierte en un verdadero arte, pues los mejores escultores del momento participan en su elaboración.


EL PAVO.
Y si muchas costumbres europeas han pasado a formar parte de nuestras tradiciones, nuestro aporte a la Navidad fue el sabor. La profesora Aracil señala que la gastronomía indígena de América se ha mantenido aunque en cada país existen variaciones.
Los guajalotes o pavos son originales de México y su forma de prepararlo tiene raíces aztecas. Después de España, Francia fue el segundo país europeo que adoptó el pavo mexicano. Según Heriberto García Rivas en el libro "Cocina prehispánica mexicana", a la llegada de los españoles el guajalote no era un ave silvestre, ya era criada en patios.
Algunos historiadores señalan que a principios del siglo XVI un grupo de jesuitas españoles, que vinieron con los conquistadores, lo llevaron de América a Europa y le llamaban gallina de las Indias.
El autor afirma que el pavo se puso en boga en la época de ese rey francés y durante la guerra de independencia de Estados Unidos, "pues todo lo que venía de América estaba de moda en el mundo".
Así, los nobles y la monarquía de la época consideraban al exótico plato una exquisitez y de allí se fue popularizando entre los europeos que sustituyeron el cordero por el pavo.


POINSSETTIA O NOCHEBUENA.(FLOR DE NAVIDAD EN VENEZUELA)
Esta planta originaria de México y Centroamérica, y cuyo nombre científico es Euphorbia pulcherrima, se ha popularizado desde el siglo XIX no sólo en nuestra región sino también en Estados Unidos y Europa como símbolo de la Navidad.
¿Cómo se llama esa planta roja?
México: Nochebuena. Venezuela: Flor de Navidad. Nicaragua: Pastora. Argentina: Estrella Federal. Chile y Perú: Corona del Inca.
La planta recibe muchos nombres diferentes a lo largo de América Latina. Se trata de un arbusto de hojas verdes y triangulares que se ponen rojas en el invierno y actualmente es una de las plantas más vendidas en la época navideña.
Antes de los conquistadores, los aztecas la llamaban "Cuetlaxochitl" y la usaban para teñir vestidos y para curar fiebres, el arbusto también era utilizado en ceremonias religiosas pues los indígenas consideraban que el color rojo era símbolo de pureza.
A pesar de que se trata de una planta mexicana, fue el embajador de EE.UU. en México, Juel Roberts Poinsett, quien a partir de 1825 se encargó de hacer famoso el arbusto y de allí que en muchas partes se le conozca como Poinsettia.
Así que no sólo fue el sabor sino también el color, lo que América le dio al mundo para celebrar la Navidad.
Tomado de Londres (BBCMundo)


Y no puedo olvidar a Venezuela, la que presentaré a través de la creación libre de un periodista del diario "El Carabobeno" de Valencia, Estado Carabobbo, Venezuela...

Oswaldo Pulgar Pérez || Despertares
La literatura permite ciertas licencias, que no se permitirían al hacer un análisis rigurosamente crítico de la historia. Este es el caso de aquel aguinaldo: -”Si la Virgen fuera andina/ Y San José de los llanos/ El Niño Jesús sería/ Un niño venezolano. Y éste es nuestro caso. Vamos a poner un poco de imaginación para acompañar, en fecha tan señalada, a la Sagrada Familia de Nazareth.
El Niño sería cachetón y sonrosado, con la piel tostadita, como los niños andinos. Además, le pondríamos un liquilique planchao. Sus ojos negritos, quién sabe si aguarapaos, acompañarían las sonrisas que desarman al adulto más pintao. Las maravillas que hace Dios con los hombres.
No podemos dejar de agradecerle su misericordia. Ha venido a redimirnos, a limpiarnos de aquella falta que ensombreció al género humano: El pecado original que heredamos sin haberlo cometido.
El Niño se levantaría muy temprano para ayudar a San José en sus labores. Los cabritos y las vacas del huerto son las fuentes alimenticias que podía tener una familia de clase media pobre para sus necesidades más inmediatas. El trabajo de San José completaría los ingresos necesarios para subsistir.
Entre los altos montes, la Virgen iría al río a lavar la ropa de la casa. Esas frescas aguas permitirían al Niño, darse de vez en cuando un chapuzón en el verano, para divertirse. El invierno es crudo y no permitiría, salvo que uno quiera coger un resfriado, sumergirse en aquellas aguas heladas.
“La Virgen está lavando/ Entre cortina y cortina/ Sus cabellos son de oro/ Y el peine de plata fina/. Pero mira cómo beben/ Los peces en el río/ Pero mira cómo beben al ver a Dios Nacido/. Beben y beben, y vuelven a beber/ Los peces en el río/ por ver a Dios nacer”.
Otros campesinos de la comarca recibieron de los ángeles el anuncio del nacimiento. El Niño nacería, y les serviría como señal una estrella, que les ayudaría para localizarle.
Llegaron con ellos unas simpáticas visitas. Otras familias se hicieron presentes para llevarle obsequios al Niño. Los venidos del Zulia le traerían unas mantas guajiras que la Virgen se resistiría a lucir, porque son muy llamativas. Los de Lara le trajeron un cuatro al Niño para que aprendiera a cantar. El Niño lo mira y lo agradece con una sonrisa.
De Ciudad Bolívar le traen una zapoara, ya aderezada para comerse casi de inmediato. San José mira la escena complacido, aunque a él no le traen nada. En esto pensaba cuando una familia de los llanos le trae un caballo cimarrón. Lo agradece pero les dice que él ya no está para esos trotes, y prefiere un borriquito sabanero, que de paso le servirá de transporte a la familia.
Cae la tarde y el crepúsculo, se introduce la noche cuando llegan varias familias de pastores cantando: “A adorar al Niño/ Corramos pastores/ Que está en el portal/ Llevémosle flores.
La Virgen no pasa desapercibida. Los campesinos quieren agradecerle el gran favor que nos ha hecho con la Encarnación. Y le cantan: “A ti te cantamos preciosa María/ Y de ti esperamos paz y alegría. Tú la flor más pura/ del vergel del cielo/ Eres la esperanza/ Eres el consuelo”.
La alegría de la Navidad nos acompaña para que esa luz que nos señalaba la estrella, nos acompañe siempre, especialmente, cuando todo se nos hace cuesta arriba. Para que entonces busquemos a Aquél que vimos nacer y nos trajo, como sólo Él sabe hacerlo, el consuelo y la fortaleza que necesitamos.


San Francisco de Asis y la representaci;on del Nacimiento de Jesús.

Reciban todos mis mejores deseos porque pasen una Feliz Navidad y sobre todo disfruten este tiempo de Adviento que es el que me ha gustado más gusta desde niña...Su sol radiante, su cielo azul y las misas de aguinaldo con sus villancicos en las madrugadas después de patinar con los Winchester de 4 ruedas y desayunar chocolate y lo que nos ofrecieran en las casas de los amigos...No había inseguridad y todo era una Felicidad Absoluta.
De los símbolos navideños me ha gustado siempre el pesebre, pero como se hacía antes, con cajas imitando las formas de montañas que se cubrían con tela almidonada o coleto que pintábamos con negro humo, almagre, y pinturas disueltas en cola. Las figuritas españolas hermosísimas compradas en la casa Aranda mezcladas con casitas, pastores, ovejas y humildes figuritas artesanales traídas de Capacho (Edo. Táchira) o compradas en la calle, hacían del Pesebre una obra con claro sentido anárquico de tamaños, formas, materiales y fabricación de sus adornos, colocados en esos cerros en verdadero reto a la ley de la gravedad y la coherencia de dimensiones entre casas y personajes, y los Reyes Magos que acercábamos día a día a la gruta donde estaban San José, la Virgen, la mula y el buey porque el Niño se colocaba el 24 en la noche. El 17 de diciembre mientras se transmitía la otrora solemne conmemoración de la muerte del Libertador, a eso de la una de la tarde mientras se oía la Marcha de Sielles, mi tío Julio había terminado de pintar de verde las laticas de jugo Yukery, y sembrábamos en respetuoso silencio, las semillas de alpiste, garbanzo, caraotas, etc...que adornarían los bordes y algunos sitios del pesebre, el 24 de diciembre cuando ya estaban creciditas.
Bueno, eran otros tiempos en que verdaderamente fui FELIZ, por eso no olvido a pesar de los pesares lo que significó NAVIDAD para mi desde niña. y quisiera que mis nietos no vivieran lo que hoy se respira en el ambiente y nos imponen en Venezuela, desde 1999 Navidad es tragedia, silencio y amargura que emana desde las supuestas altas esferas ateas, o por procesos de la naturaleza que se hace eco de la tragedia nacional, la vileza y mentira de los hombres que ahora nos dominan y la materializa en clara representación de la unión naturaleza y hombre.
Creo en Dios y en ese NIÑO que es la esperanza que renace cada año, por tanto volvamos a ser como niños, amemos a pesar de lo opuesto del ambiente y no olvidemos lo que realmente es el alma del ser venezolano...FELIZ NAVIDAD y PROSPERO 2011, año del CONEJO o GATO en el calendario chino.
Mi gran felicidad consistía en acostarme temprano el 24 para recibir en mi cama al Niño Jesús que hasta los 13 años no quise saber que eran mis "mamás". Realmente mis regalos eran fabulosos, todos éramos sencillos, y los regalos eran lo que nuestros padres nos dieran en su humildad, pero recuerdo sobre todo una colección hermosamente empastada de Cuentos de hadas de diferentes países y autores, que año tras año mis tías iban completando la Colección. Nunca imaginé que Hans Christian Andersen, Lewis Carrol (Alicia en el país de las maravillas), Franz Kakfa y yo íbamos a compartir los mismos "transtornos somatomorfos" que hoy me aquejan y a ellos los hicieron convertirse en escarabajo, personajes maravillosos o el sombrerero loco para buscar en la imaginación su sanación y mitigar los dolores... FELIZ NAVIDAD y NUNCA PERDAMOS LA FE Y LA ESPERANZA, MUCHO MENOS EL AMOR...