Razón del nombre del blog

Razón del nombre del blog
El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

lunes, 15 de mayo de 2017

Elias Pino Iturrieta: Viajar en el tiempo y otras reflexiones



Elias Pino Iturrieta: Viajar en el tiempo
By biendateao -

mayo 14, 2017
Si el movimiento popular triunfa sobre la dictadura, la sociedad venezolana demostrará que la historia no pasa en vano. Un conjunto de elementos atesorados a través del tiempo, que parecían una gloria trivial o un adorno inútil, retornarán de los rincones de la memoria para materializarse en un cúmulo de hazañas que parecen de estreno, o cosas inesperadas de debutantes, pero cuyo abono se trabajó en antigua parcela aunque nadie sea capaz de sentir del todo la labranza como un fenómeno viejo e importante, como un mandato de los difuntos. Las cosas no suceden cuando se expide nuestra partida de nacimiento, ni desaparecen con nuestra acta de defunción. Siempre son asunto de un pasado que no pasa del todo.
No hace falta la conciencia cabal de lo que hicieron los antepasados cuando atendieron los desafíos de su existencia. No se requiere una motivación provocada por el entendimiento pormenorizado de los hechos anteriores para que vuelvan de su tumba a movernos con el resorte de su conducta. En realidad esos hechos jamás descansaron en un ataúd, jamás se pudrieron en el cementerio. Quizá pasaran a un estado de letargo, a un descanso que parecía infinito, pero solo esperaban un empellón capaz de ponerlos en movimiento. Los hombres de las generaciones inmediatamente posteriores los olvidaron, los descuidaron, los subestimaron, pero no pudieron matarlos. No se ocuparon de proseguir su siembra ni de cuidar sus ramificaciones, pero la raíz permaneció para volverse árbol vigoroso en nuestros días. Hay un inconsciente multitudinario cuya obligación es vivificarlos, hacerlos asunto caro e íntimo de nuevo.
A los sucesos de la actualidad les falta conexión expresa con los hechos pasados. La tiene, desde luego, pero no lo sabemos a ciencia cierta. Están en su lugar, pero ese lugar nos parece remoto y extraño. Sentimos que estamos inventando la república, o haciendo una democracia flamante, como si los tiempos anteriores no hubieran existido. Consideramos que les estamos concediendo pasaporte a unos fenómenos que jamás existieron, o que apenas se perfilaron antes. Nos anunciamos como héroes inéditos, como actores de un teatro levantado por nosotros mismos y cuyos planos son de nuestra exclusiva responsabilidad. Deficiencia de los historiadores y de los sociólogos, quienes fallamos en la creación de un contacto que ubique la gesta en lugar adecuado. Porque lo que importa es sentirse metidos en las obras de una tradición preclara, en alturas escaladas antes y a las cuales volvemos por un mandato sutil de los difuntos resistidos a perecer del todo. Los hechos obedecen a nuestro esfuerzo, pero por el impulso de una república clásica debido a cuyo mandato seguimos adelante. Los actuales negadores de la república hacen lo mismo, es decir, la combaten como hicieron los de antes, los villanos del ayer ahora representados en sus herederos, quienes seguramente ignoran que son el turno de una fila deplorable formada en el pasado y por cuyos intereses de poder y dinero copan o pretenden copar los espacios de ahora.

Los jóvenes están en la vanguardia de nuestra circunstancia, hecho palmario que nos hace pensar en la novedad absoluta de las ocurrencias, pero generalmente también sucedió así antes. Hacen lo que hacían los jóvenes del pasado. Lo que importa es reconocerlos en un glorioso espejo, a través del cual se reflejan hazañas extraordinarias de las generaciones anteriores. Así también nos reconoceremos nosotros, los más viejos, o los que se conforman con apenas permanecer como espectadores de los sucesos. Así hacemos historia en conjunto porque sentimos que estamos en su médula. De lo contrario, estaremos condenados a lo efímero, a pugnas sin destino, a ensayar bifurcaciones innecesarias. En situaciones como las que Venezuela experimenta, es imprescindible viajar en el tiempo. De sus oscuridades viene el enemigo que debemos abatir, pero también la inspiración de repúblicos insignes.


Eduardo Fernández

¿Constituyente?

En 1999, cuando Hugo Chávez convocó a la anterior constituyente, expresé mi oposición a esa asamblea con términos que ahora puedo repetir con mucha más razón.



Venezuela y los venezolanos estamos viviendo una tragedia. Tragedia que se manifiesta, en lo político, en el colapso de las instituciones democráticas. Ninguna de las ramas del poder público funciona. Todo el poder se concentra en las manos del Presidente de la República.  Por eso, podemos decir que ha desaparecido la democracia en nuestro país.

En lo económico, tenemos las dos enfermedades más graves que puede tener un país: inflación, la mayor del mundo, y recesión la más acentuada del hemisferio.

En lo social, la situación no puede ser más grave: aumenta la pobreza todos los días y aumenta el número de familias venezolanas en situación de pobreza extrema. La Revolución que llegó con la promesa de redención de los pobres, ha terminado creando un cuadro de hambre, desabastecimiento, alto costo de la vida, desempleo y desesperanza.

Por último, la crisis moral. Nunca habíamos llegado a los niveles de corrupción que se han alcanzado en estos años de gobierno supuestamente revolucionario y supuestamente bolivariano.

El dinero del pueblo, que debería haberse invertido para mejorar la calidad de vida de los venezolanos y, particularmente, de los venezolanos más pobres, ha ido a ingresar las cuentas bancarias de los altos funcionarios del gobierno. Esto es un escándalo que merece toda la furia y la indignación que se manifiesta en las protestas populares en las calles de Caracas y de todas las principales ciudades del país. Frente a toda esta tragedia, ¿Qué hace el gobierno? ¡Convocar una asamblea nacional constituyente! ¡Insólito! La tragedia de Venezuela no se resuelve con una constituyente. No se trata de cambiar la Constitución, se trata de cumplirla.

O sea, no solo es que la manera como el gobierno pretende convocar a la constituyente es inconstitucional, sino que el gobierno, incapaz de entender que tiene que cambiar su política económica y su política en general, ensaya una maniobra de distracción, extremadamente cínica, como es la convocatoria a esa pretendida asamblea nacional constituyente.

En 1999, cuando Hugo Chávez convocó a la anterior constituyente, expresé mi oposición a esa asamblea con términos que ahora puedo repetir con mucha más razón.

Dije entonces y lo reitero ahora que la constituyente era: inconstitucional, innecesaria, imprudente, inconveniente e inoportuna.

La tragedia venezolana tiene su origen en la anterior constituyente. La que se pretende convocar ahora no resuelve ninguno de los problemas que tiene el país. Seguramente terminará agravándolos todos.

Seguiremos conversando.

Eduardo Fernández

@EFernandezVE


DIFERENCIAS ENTRE TRISTEZA Y DEPRESIÓN
En estos tiempos de crisis, hambre, despedidas y desintegración de lo conocido la tristeza y la depresión puede atacarnos.¿Sabes distinguir la diferencia? Porque no es lo mismo estar triste que padecer una depresión. Es común escuchar frases como “estoy triste” o “estoy deprimida” para expresar cómo nos sentimos en un mal momento de la vida. Sin embargo, tristeza y depresión no significan lo mismo. Para evitar fatales consecuencias es importante conocer la diferencia y señales de cada una.
Muchas personas piensan que sólo sienten tristeza normal, pero en realidad están pasando por un problema de depresión, mismo que si no atiende oportunamente puede pasar de agudo a crónico”, indica Alan Barrell, director médico de Lundbeck México. En la Carta Natal esta señalada primeramente por la posición de Saturno y sus cualidades y donde esta Capricornio.
Si últimamente no te has sentido bien, hay algunas señales que pueden ayudarte a identificar si lo que tienes es tristeza “normal” o un cuadro de depresión. En entrevista para Salud180, Barrell comparte las más importantes para que las evalúes.
1. Afecta tu vida cotidiana
Cuando estás triste puedes seguir con tus actividades cotidianas, no estarás en el máximo grado de desempeño, pero tu vida no se detiene. Por el contrario, si lo que presentas es depresión, todo lo que tienes que hacer se ve afectado. De tal manera que prácticamente estas dejando de vivir.
2. Llevas mucho tiempo así
Para reconocer si tienes tristeza o depresión evalúa cuánto tiempo tienes con esa sensación. Menos de dos semanas es tristeza, más de dos es depresión. Sin importar las causas de tu malestar, el tiempo es una de las señales más claras.
3. Has dejado de emocionarte
Date cuenta si cosas que antes te provocaban mucha alegría y satisfacción, ahora no te causan ninguna emoción. Si esto es así, entonces lo que sientes no es tristeza, sino depresión.
Actúa a tiempo
Si estas señales te han ayudado a darte cuenta de que lo que en realidad tienes es depresión, debes acercarte con un especialista para comentarle todo lo que sientes y puedas recibir un tratamiento oportuno.
Estamos muy acostumbrados a platicar los males que son del cuerpo, pero no aquellos que son emocionales o de estado de ánimo. Pero no debes esperarte a sentirte muy mal para solicitar ayuda”, afirma Alan Barrell.
La complicación más grave que tiene la depresión es llevar al suicidio, por eso es vital no confundirla con la tristeza, afirma Barrell.

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