Razón del nombre del blog

Razón del nombre del blog
El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

viernes, 9 de octubre de 2015

Tampoco es netamente metafórico cuando digo que Venezuela se ha convertido en un país literario, mítico, en El corazón de las tinieblas, en el mundo de Lord Voldemort. El mal es una realidad psíquica que en psicología junguiana vinculamos a la sombra arquetipal.El Patriarcado Latino de Jerusalén ha difundido un comunicado en el que expresa su desasosiego ante las graves tensiones que vuelven a despertarse entre israelíes y palestinos.

La epidemia de maldad


La gente cree que hablo metafóricamente cuando digo que en Venezuela hay una epidemia de maldad. No es así. Uso la palabra epidemia de manera literal como “enfermedad que se propaga durante algún tiempo por un país, acometiendo simultáneamente a gran número de personas”. Soy preciso refiriéndome a la noción de salud comunitaria que indica que la cantidad de gente a la que alcanza la enfermedad es superior a la normal y esperada. La única diferencia es que la enfermedad de la que hablo no es física sino psíquica. Estamos ante una epidemia anímica, tan contagiosa como la pandemia de ébola ocurrida el año pasado en África occidental. Y uso la palabra “mal” también de manera literal, como perversidad, vileza, crueldad, inmoralidad, falsedad, como déficit de bondad, de moral, de compasión, como aquello que actúa al margen de un orden ético y conduce a la destructividad.
Tampoco es netamente metafórico cuando digo que Venezuela se ha convertido en un país literario, mítico, en El corazón de las tinieblas, en el mundo de Lord VoldemortEl mal es una realidad psíquica que en psicología junguiana vinculamos a la sombra arquetipal. Se expresa en figuras míticas, como Sauron el Grande, el nigromante de la saga El señor de los anillos, de J. R. R. Tolkien. Sauron es el maligno y más letal sirviente de Morgoth, el Señor de la Tierra Tenebrosa, la Mano Negra, el Señor Oscuro, el Cruel. Esas imágenes de las películas en las que la tierra media empieza a oscurecer con un aire tenebroso debido a la cercanía de Sauron no son tonterías infantiles. Son representaciones simbólicas de algo muy real, como es la posesión de una persona o de una colectividad por el arquetipo de la sombra. Es lo que ha sucedido en Venezuela. La revolución bolivariana es la sombra de Sauron que ha caído sobre una sociedad ingenua que creía poder salir ilesa de un proceso revolucionario liderado por el resentimiento. La oscuridad que deja Sauron en su camino es la mejor imagen de la sociedad venezolana deshecha en una cotidianidad de crímenes y horror que ya no nos dejan respiro. El brote se intensificará de aquí a diciembre por dos razones principales. Primero, porque la epidemia está en su fase más infecciosa, sin que haya recursos en la sociedad que puedan mitigarla. Segundo, porque el gobierno la estimula deliberadamente con sus fichas criminales como fórmula de control político y social. Esperamos que las elecciones parlamentarias de diciembre sean el primer paso en el control de la pandemia.
@axelcapriles

El Patriarcado Latino de Jerusalén llama a la calma
"Una vez más, la desesperación y el odio, dejan un fuerte impacto en esta Tierra Santa herida", advierte la Iglesia local en un comunicado
Por Redacción
Madrid, 08 de octubre de 2015 (ZENIT.org)
El Patriarcado Latino de Jerusalén ha difundido un comunicado en el que expresa su desasosiego ante las graves tensiones que vuelven a despertarse entre israelíes y palestinos.
“Muy preocupado por la reciente ola de violencia que golpea a Israel y Palestina, el Patriarcado Latino de Jerusalén, condena los sangrientos incidentes de los últimos días y la escalada alarmante que se ha producido”, señala la nota. “Hacemos con fuerza e insistencia un llamamiento a la calma”, añade.
“La gravedad de la situación requiere de todas las partes implicadas, israelíes y palestinos, mostrar pruebas de coraje y volver a la mesa de negociaciones”, enfatiza el escrito del Patriarcado.
Los diálogos deben tener en consideración “bases sólidas y justas, de acuerdo a los parámetros de las resoluciones previstas por la ONU”, recuerda la Iglesia en Tierra Santa. “No podemos tolerar actos de odio y el derramamiento de sangre como fuerza de ley en esta tierra, con tres religiones sagradas”, afirma.
Ante esta situación, el Patriarcado Latino de Jerusalén insta insistentemente a orar “por todos los fieles, por el bien de la Tierra Santa, su gente, y por Jerusalén, ciudad de la paz”.
Dos israelíes, un civil y una soldado, han sido acuchillados hoy en dos incidentes diferentes. Uno de los ataques ha ocurrido en Jerusalén, donde un estudiante judío ha resultado herido grave, mientras que el segundo suceso ha tenido lugar en Tel Aviv, donde una recluta permanece en estado grave tras ser apuñalada.
Las agresiones llegan después de otros tres ataques similares contra israelíes ocurridos la víspera, lo que ha desatado una considerable ola de pánico ciudadano. Los incidentes se producen en pleno recrudecimiento de la violencia en la zona: cuatro israelíes y cinco palestinos han muerto desde el pasado jueves.
Caso Andrea: la solución es "ideológica y política más que médica y ética”
Expertos de la UCV lamentan la decisión de retirar la alimentación artificial a una menor de 12 años que padece una enfermedad neurodegenerativa irreversible
Por Redacción
Madrid, 08 de octubre de 2015 (ZENIT.org)
Varios expertos del Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir (UCV) han considerado que la decisión del equipo médico del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de retirar la alimentación artificial a Andrea, la menor de 12 años que padece una enfermedad neurodegenerativa irreversible, “está mucho más cerca de planteamientos ideológicos y políticos que de una interpretación médica, jurídica y ética”.
Asimismo, han asegurado que “no se puede de ninguna manera juzgar la actitud de los padres de Andrea, pues su decisión de conciencia, sólo a ellos corresponde”, informó este miércoles la agencia de noticias de la archidiócesis de Valencia (AVAN).
En opinión de los expertos del Observatorio de Bioética, que dirige el patólogo Justo Aznar, “en esta decisión se mezclan conceptos médicos erróneos, pues mantener una hidratación paulatinamente menor no conduce a la sedación de la paciente sino a activar un proceso de muerte lenta”. “Para la sedación existen técnicas médicas concretas”, han indicado.
Igualmente, han señalado que “equiparar esta práctica a un tratamiento paliativo es lo más alejado de la realidad médica, dado que los tratamientos paliativos están dirigidos a proporcionar a los pacientes en fase terminal los cuidados necesarios para que dicha etapa sea lo más favorable, en lo que afecta a su sufrimiento y en este caso lo único que se hace es propiciar la muerte de la paciente”.
De esta forma, Javier Lluna, cirujano pediátrico del Hospital Universitario La Fe de Valencia y miembro del Observatorio de Bioética de la UCV, ha mantenido la opinión de que muchos de los que opinan lo hacen sin “conocer a fondo” este tipo de situaciones. “No saben lo que es el esfuerzo terapéutico, o su limitación, ni el ensañamiento terapéutico ni, obviamente, la eutanasia”.
“Todos los días veo en mi consulta pacientes sin posibilidades de curación, alimentados por sonda o por gastrostomía, que luchan denodadamente por su vida. En estas circunstancias nadie busca acabar con ella, por muy mal que estén los niños”, ha subrayado.
El cirujano pediátrico no sabe cuándo puede morir la pequeña Andrea. “Su muerte no debería ser inmediata pues no se están utilizando medios extraordinarios para mantenerla con vida, ya que si esto fuera así al retirar estos medios la muerte sería inminente”. Por el contrario, detalla, al decidir retirarle la alimentación y la hidratación “retardará la muerte y mantendrá su sufrimiento; por ello, se decide sedarla”.
Lluna ha explicado que la sedación “evitará que la paciente se entere y sufra, pero eso sí, acelerará su muerte y esa va a ser la causa real de su muerte. A esto se le llama eutanasia pasiva”.
Igualmente, el pediatra ha afirmado que “hay que tener en cuenta el hecho que tener una enfermedad grave no quiere decir que estos niños no se enteren de lo que ocurre a su alrededor”. “Son niños que sufren, pero también es cierto que ven, escuchan, sienten dolor así como el cariño de los que le rodean. Es probable que la única satisfacción que tienen todos los días es oír la voz amable de sus padres, sentir que los bañan, que les dan de comer, que les cantan mientras lo alimentan por la sonda de gastrostomía, que los miman a pesar de todo”, ha apuntado.
Por su parte, Marta Albert, profesora de Filosofía del Derecho de la Universidad Católica de Valencia e integrante también del Observatorio de Bioética de la UCV, ha dicho que “un cambio sustancial en la situación clínica de Andrea, como el aducido por sus médicos, no es que permita, es que prácticamente obliga a un cambio en su plan terapéutico”.
Una cuestión que, en su opinión, “no implica necesariamente que los médicos hayan dado su brazo a torcer”. “El problema es que no parece que las concretas medidas propuestas hayan ido en la dirección adecuada y, si así fuera, además de no constituir una buena praxis, estarían privando a Andrea de su derecho a recibir los cuidados debidos mientras permanezca con vida”, ha expresado.
“En cuanto a la conformidad de la decisión --ha proseguido Albert-- con el ordenamiento jurídico, es fundamental determinar la finalidad que persigue el equipo médico al tomar esta decisión y el motivo en virtud del cual se producirá la inminente muerte de la niña (ausencia de nutrición o el propio curso de la enfermedad). La decisión acerca del cuándo de la propia muerte (en este caso, la de decisión de los padres de Andrea sobre la muerte de la menor) no es lícita en nuestro ordenamiento jurídico y mucho menos exigible jurídicamente”.
La profesora de Filosofía del Derecho ha advertido que “no existe un derecho a morir”. “Si los médicos actúan poniendo su ciencia médica al servicio de la obtención de un fin contrario al ordenamiento jurídico, como es hacer efectiva la decisión de los padres de que ha llegado el momento de que Andrea deje de vivir su actuación será, en consecuencia, tan antijurídica como el fin que persigue”, ha lamentado.

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