Razón del nombre del blog

Razón del nombre del blog
El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

sábado, 22 de enero de 2011

¿Estaré destinada a ser otra Dulce María Loynaz?


Dulce María Loynaz (La Habana, Cuba, 10 de diciembre de 1902 - ibídem, 27 de abril de 1997)

Permaneció el resto de sus días en la La Habana, viviendo en su antigua casona de El Vedado. Falleció a causa de cáncer el 27 de abril de1997, a los 94 años de edad. 12 días antes había hecho su última aparición pública, cuando la Embajada de España le rindió homenaje por el 45º aniversario de su obra El Jardín .

Es bueno señalar que los premios que recibió esta poeta -como le gustaba ser llamada, no poetisa- fueron principalmente internacionales, así como el grueso de la publicación de sus obras.. Es cierto que la artista mantuvo un recogimiento propio de su carácter que la mantuvo aislada durante largo tiempo a pesar de su valía, pero más que su naturaleza fue su actitud nada genuflexa hacia el régimen castrista, al mantenerse al margen de la política, lo que le costó el desconocimiento de su obra en su propia tierra. En algún momento se quejó de no figurar en los textos escolares, pero la luz no se puede ocultar y la paciencia era su mayor virtud. Con el premio Cervantes se borró cualquier intento de opacar una estrella que brillaba con luz propia. María Mercedes Loynaz Muñoz, como se llamaba realmente nuestra Dulce María, es un regalo que nos llegó un poco tarde, pero valió la pena la espera; sobre todo la suya que parece ser como dice en el poema LIX "...para esperarte tendré la inmovilidad de la piedra. O más bien la del árbol, agarrado a la tierra rabiosamente".


Eso he pensado luego de leer el artículo de Adriana Villanueva "Pupitres vacíos" In: El Nacional 22 de enero 2011 pág. Opinión 8...En la marginalidad, no pobreza trabajadora sino miseria marginal, de tantos ciudadanos de países que antes ni nos visitaban, de que somos receptáculos ahora en Venezuela después que nos caracterizara una inmigración productiva y fuerte, asunto que aumenta el problema socio-político que nos agobia...En la ausencia de una de mis hijas desde hace 12 años y quién sabe si de los otros y de los nietos algún día...



Pupitres vacíos



A finales del 2010 publicaron una crónica en el New York Times sobre

cómo en Venezuela, mientras emigra la clase media profesional,

llegan cientos de inmigrantes que en sus países de origen vivían en la

miseria. Nada reprochable en tenderle una mano a los menos

afortunados, pero cómo no preguntarse qué será de esta tierra de

gracia, sufriendo una masiva fuga de talento nacional,

llevándose a sus familias con ellos.

Hace poco vi una foto de mi hija Isabel con sus dos mejores amigas

de preescolar: Sofía y Claudia, la foto es del 2000,

(las mías son del 1997,1998 y 2000 cuando se graduaron de

bachilleres en los Colegios

"Los Cedros" y"Calasanz" de Valencia, Edo.Carabobo)

cuando tenían seis años, mas allá del típico cómo pasa el tiempo,

tan cuchis que eran, impresiona que de las

tres niñas solo Isabel aún vive en Venezuela: Claudia se fue en

primer grado

a España, de donde eran oriundos sus abuelos, y Sofía se mudó hace

años a Canadá donde su mamá trabaja como maestra.

2010 ha sido un comienzo de año escolar particularmente duro, al

regresar

a clases Isabel encontró varios pupitres vacíos: de un grupo de 40

de lo que sería la promoción 2012,

8 estudiantes se fueron a vivir al exterior,

seis se sabía que no regresarían, pero dos de ellos fue en vacaciones

que sus padres tomaron la decisión de emigrar.

No soportaron más la incertidumbre de barco a la deriva en la

que muchos nos sentimos

navegando en la actual Venezuela. Una de las familias se fue a

Panamá, la otra a Houston.

En enero de 2011, Valentina fue la novena amiga de Isabel en

menos.de un año que se mudó al exterior con su familia.

Otro pupitre quedó vacío.

En la crónica del NYT llaman a este fenómeno: “balseros del

aire”,

porque en lugar de en balsa como tantos cubanos,

los emigrantes venezolanos se van en avión.

No hablamos de familias ricas que vivirán de las rentas, sino de

clase media profesional que además de la inseguridad,

del álgido ambiente político de lo últimos 12 años,

de cuánto ha disminuido la calidad de

vida ciudadana, sienten cómo sus posibilidades de producir en

Venezuela se van reduciendo... y si

tan solo fuera eso, temen por sus hijos, que puedan ser víctimas

de la violencia,

o que una vez graduados en las excelentes universidades que

seguimos teniendo,

un Estado cada vez más voraz y exigente en su fidelidad

política sea su único empleador.

Estos pupitres vacíos no se llenan fácilmente, la historia de

escolares, que emigran se repite desde hace años en muchos

colegios caraqueños, con un notable incremento en el 2010.

Recuerdo que en la década del 70

–cuando yo estudiaba en el colegio Santiago de León de Caracas-

los compañeros que se iban era porque cambiaban de escuela,

rara vez porque emigraran,

(los venezolanos no emigrábamos, no hacia falta)

pero llegaban estudiantes nuevos a ocupar esos pupitres vacíos,

algunos huyendo con sus familias de gobiernos militares.

Son pocos los niños, hijos de profesionales, que hoy inmigran a

Venezuela.

Qué profesional extranjero criaría a su familia en un país violento y

revolucionado. Quizás algunos aplauden revoluciones ajenas desde

lejos y hasta hacen negocios con ellas,

pero invítenlos a vivir en esta utopía roja

para ver cuántos aceptarían mudar a los suyos al paraíso

socialista.

No todos los profesionales de este país revolucionado tenemos

armado un Plan B, muchos apostamos hasta el final por

Venezuela.

(Nota: Mis planes A y B son Venezuela, además ya tengo 60 años).

Mi amiga Ana, que tampoco tiene

plan B pero es más ácida que yo, suspira: “con tal de que no nos

pongamos viejitas tomando cocuy casero y comentando a la luz

de una vela que,tarde o temprano, la situación en Venezuela tiene

que mejorar”.

Por eso pienso tanto en Dulce María Loynaz, la gran

poeta cubana encerrada en su cada de El Vedado.

Su historia, que veía lejana e imposible, la veo hoy muy

cercana y posible...Además la entiendo y me identifico

con ella.