Razón del nombre del blog

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El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

lunes, 20 de marzo de 2017

¿CUÁNDO SALIMOS DE ESTO? Agustín Blanco Muñoz y La sensación de no poder disfrutar con libertad de la vida social y los espacios públicos puede producir frustración y ansiedad. El psiquiatra Robert Lespinasse explica cómo manejarlo


Lidiar con el encierro
La sensación de no poder disfrutar con libertad de la vida social y los espacios públicos puede producir frustración y ansiedad. El psiquiatra Robert Lespinasse explica cómo manejarlo
By MAGALY RODRÍGUEZ | MRODRIGUEZ@EL-NACIONAL.COM | @MAGARODS
12 DE MARZO DE 2017 12:01 AM
¿Cómo fue que se encogió tanto nuestro radio de acción? ¿Por qué lo pensamos tanto para salir a la calle? El psiquiatra Robert Lespinasse describe que esta conducta deriva en buena medida de la inseguridad. “Vivimos en una especie de toque de queda: salimos tensos y a partir de ciertas horas procuramos regresar lo más pronto posible, o no salir si no es necesario. Sabemos que incluso desplazándonos en transporte público o privado corremos riesgos”.
Al afán de autoprotección también se suma el reordenamiento de prioridades ante una situación económica difícil, pues otras necesidades más apremiantes como la alimentación o la salud se imponen. “La reducción del poder adquisitivo sin duda limita las posibilidades de recreación no solo para salir de vacaciones, sino también para decidir qué hacer en los momentos cotidianos de ocio. La gente está tan ocupada en resolver tantas cosas, que los recortes en el disfrute van afectando y coartando su calidad de vida”, indica el experto.
También influye la concentración de personas por tiempo prolongado en el hogar, así como la integración de nuevos miembros con la conformación de nuevos núcleos familiares bajo el mismo techo. Tanta cercanía puede generar fricción. “Se han hecho experimentos en los cuales se ha congregado a un grupo de personas en un barco por un lapso determinado y, a pesar de tener cubiertas sus necesidades de alimentación y resguardo, a partir de cierto periodo se registran roces. Eso pasa cuando hay mucha gente en un espacio limitado”, explica Lespinasse. ¿Cuáles son las señales de que la reclusión está haciendo mella en la estabilidad emocional? “Mucha reactividad, susceptibilidad, tensión, ansiedad, angustia. Si eso se convierte en una situación permanente que además está trayendo otras consecuencias, es aconsejable buscar ayuda”.

¿Qué hacer? Lo primero que el psiquiatra recomienda es tratar de optimizar la convivencia familiar. “En un momento como este, con tantas necesidades que toca cubrir o compensar, la soledad es más dañina en el sentido de que genera más inseguridad. Sentir ese apoyo es muy importante”. Para ello sugiere tratar de convertir esa situación de concentración en una ocasión de distracción que se elige compartir, más que algo impuesto. “Uno puede organizar con sus propios familiares una reunión pequeña, con los aportes que cada cual tenga a su alcance dar, y tratar de transformar esa circunstancia en un rato ameno, que refuerce su vínculo como algo valioso”.
Otra de sus sugerencias es buscar oportunidades para airearse en un entorno seguro. Una opción es practicar alguna actividad física para drenar la tensión acumulada, así como indagar sobre actividades, paseos o eventos con un costo mínimo que permitan respirar otros aires y que funcionen como válvulas de escape para aliviar la presión de la rutina. Aprender a reconocer las propias necesidades de esparcimiento y buscar la manera de satisfacerlas, aún con mínimos recursos, terminará siendo más saludable que negarlas de plano y luego acusar las consecuencias del desgaste.
¿y los niños?
El psiquiatra Robert Lespinasse señala que los niños y adolescentes son quizás quienes padecen más las consecuencias del encierro. “Si bien es importante protegerlos, también es necesario brindarles con regularidad la oportunidad de entretenerse en un espacio abierto donde puedan correr, jugar o practicar algún deporte para canalizar toda su energía”.
El Nacional


¿CUÁNDO SALIMOS DE ESTO?
Agustín Blanco Muñoz | marzo 19, 2017/ Web del Frente Patriotico
Profesor ¿cuándo salimos de esto? Una pregunta junto a  una gran apatía. Porque el grueso de la  oposición se hartó de esta politiquería. No quiere seguir siendo objeto de  burlas. Es un colectivo refugiado hoy en la lucha ante la escasez e inflación y por la simple sobrevivencia.

Nuestra respuesta hasta hoy ha sido esta: ¡Esto está empezando! Estamos ante un proceso inédito. Un movimiento que se apoya y  fundamenta hasta en la unidad de patriotas y realistas. En el  “socialismo” y en el capitalismo. Esta es una revolución made in USA que todavía hoy, ante la falta de oposición orgánica y efectiva, le arma su bloque de contrarios.

Y en cuanto el imperio amenaza con la injerencia-intervención OEA-USA, la revolución logra más unidad, más patrio-nacionalismo para  fortalecer su proceso.

Este gobierno  construye sus complementos. Ante la  “guerra económica” saca a relucir  los CLAP o centros que hacen del hambre un juego político. ¡Hazte socialista y no morirás de hambre! El Carnet de la Patria marca la distinción en términos de polarización entre quién está con la patria y sus adversarios.

¿Y qué hacer  ante este desafío? El asunto lo abordamos el 05/02/17 en La Razón: ante el ejército de hambrientos convertidos por el Partido CLAP en fichas electorales, era necesaria una política llamada a enfrentar este infame patrioterismo.


Indispensable interferir los mecanismos del control social por medio del hambre que se convertiría en voto. Pero si todos sacamos el consabido  Carnet de la Patria no serán sólo los millones de hambrientos al servicio de la revolución, sino  la totalidad de esta agrupación exigiendo el cumplimiento de los derechos constitucionales. ¿Cómo respondería el régimen?

Un  pre-candidato de supuesta oposición ha llamado a recibir las cajas CLAP, pero para nada  alude a una nueva política. Sólo atiende al lineamiento populista de aprovechar el reparto actual que se multiplicará en el próximo que será de la oposición que él encarna.

¿Se podrá salir de este gobierno sin oposición, y con simples mercaderes dedicados a profundizar las tan viejas como gastadas y groseras prácticas populistas?

A esta hora esa oposición dice adversar la dictadura pero confirman o legitiman democráticamente sus partidos ante el CNE.


Sancho, si esto sigue el camino de la cómplice convalidación este colectivo-pueblo se hundirá cada vez más!