Un año sin Chávez
El chavismo sin Chávez ha estado buscándose y en ese trance se le ha visto sentado con empresarios y dando puños a diputados. Tres analistas repasan estos meses desde la acera del proceso. Por Joseph Poliszuk
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A las 9:30 de la noche del 8 de diciembre del año pasado, Hugo Chávez habló por última vez ante el país. Besó un crucifijo, reconoció que había tenido una recaída en su enfermedad y ungió a Nicolás Maduro como su sucesor AVN
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EL UNIVERSAL
domingo 8 de diciembre de 2013 12:00 AM
Hoy hace ya un año de la noche en que Hugo Chávez se dirigió por última vez al país y en sus filas señalan que desde entonces no solo cambiaron de líder, sino hasta el equilibrio y la correlación de fuerzas. Eso opina el cofundador de la página web Aporrea, Gonzalo Gómez Freire, desde la corriente Marea Socialista que hace vida dentro de las fuerzas que apoyan al Gobierno nacional: "Chávez era el depositario de una confianza que no existe en la misma medida sin él; dialogaba directamente con el pueblo, interpretaba sus necesidades, administraba el régimen político y arbitraba entre los sectores de la revolución y hasta en los contrarios a ella".
Ya lo adelantaba el propio presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, cuando a finales de marzo afirmó que Chávez contrarrestaba hasta los peores demonios: "Él era el muro de contención de muchas de esas ideas locas que se nos ocurren a nosotros".
Tanto así que sin Chávez, este año ha sido tan particular que dejará fotos que van desde su sucesor, Nicolás Maduro, sentado con empresarios como Lorenzo Mendoza, hasta al mismísimo Cabello al frente de una Asamblea Nacional, que el 30 de abril devino en un cuadrilátero del que diputados de oposición como Julio Borges salieron con la mandíbula rota y el hueso malar fracturado en el pómulo izquierdo.
El chavismo sin Chávez ha estado buscándose y en ese trance, el politólogo y militante del Partido Socialista Unido de Venezuela, Nicmer Evans, habla de cuatro etapas por las que este año han ido y venido: primero el luto y la incertidumbre, más tarde el reacomodo del Gobierno y luego una onda de diálogo que, al final, terminó de romperse con las últimas medidas económicas que regulan los costos y las ganancias.
"Los primeros meses del gobierno de Maduro se libraron fundamentalmente en torno a la gobernabilidad, el Presidente tuvo que abocarse a posicionar su figura dentro y fuera del país y a demostrar que tenía presencia, control y mando en el Gobierno y el Estado", cuenta.
Lo que vino después es una especie de hondonada de turbulencia que Evans atribuye a una serie de "acciones erráticas", entre las que destaca la imposición de los candidatos chavistas a las alcaldías y un llamado a diálogo con empresarios que, a su juicio, fue confundido en la oposición con flaqueza por parte del Gobierno.
En una carta pública dirigida a Maduro antes de la elección del 14 abril, Evans criticó el protagonismo de los artistas sobre las tarimas del chavismo. "No dejes que la farándula política te distraiga", dijo. Ahora, sin embargo, añade que el chavismo "está reoxigenado". Aun después de que el Partido Socialista Unido de Venezuela y sus aliados perdieran un millón de votos en las elecciones del 14 de abril, dice que lo que comenzó en las tiendas Daka ha permitido la reconciliación de Maduro con las bases. "Por lo menos es una aproximación nuevamente hacia los sectores populares que estaban esperando del Gobierno que pudiese seguir el legado del presidente Chávez", sostiene.
Lo del 14 de abril fue interpretado en la acera de la revolución como una coyuntura especial que, desde España, el profesor de Ciencia Política de la Universidad Complutense de Madrid y ex asesor de Chávez, Juan Carlos Monedero, cree que fue una mezcla de variables que van desde el luto hasta una campaña electoral dispersa y desacertada
"Fue un dolor mal entendido por parte de chavistas de corazón que les llevó a quedarse en casa, errores en la campaña que no supieron conectar con el pueblo y falta de decisión para entender que la revolución nació y crece cuando se confía en el pueblo", dice.
A falta del líder, el PSUV y sus aliados apelaron a un cuerpo colegiado de dirigentes que tomaron el testigo. Para Evans, ahora falta abrir mecanismos de participación para que los candidatos no vuelvan a ser elegidos en las cúpulas de sus organizaciones. Y en la misma tónica, Gonzalo Gómez Freire agrega -desde la corriente Marea Socialista- que es hora de encontrar la manera de que las bases tengan incidencia en las políticas públicas, así como en la construcción del socialismo que predica Nicolás Maduro y el resto de los cuadros del Gobierno.
"Aquí se pudo haber discutido si había que devaluar o no, si había que tomar otro tipo de medidas como las que se están tomando ahora, si había que colocar mayores impuestos al capital y a las ganancias o si debemos poner a funcionar a 100% de su capacidad las empresas que ya tiene el Estado", señala.
"No le podemos reclamar a los burgueses que no están produciendo alimentos o que no están distribuyéndolos y tener empresas del Estado donde tampoco se está produciendo adecuadamente, lo que no quiere decir que está fracasando el sistema socialista sino más bien su ausencia", concluye.
12 MESES ENTRE DESPEDIDAS Y CONTROLES
EL ADIÓS. El presidente Hugo Chávez sorprendió en la noche del 8 de diciembre de 2012 con una cadena en la que designaba a Nicolás Maduro como su sucesor. "Ustedes saben que no es mi estilo un sábado por la noche, y menos a esta hora, 9:30 de la noche, una cadena nacional", dijo, y minutos más tarde por primera vez planteó el escenario de su desaparición pidiendo –en ese caso– entregar el testigo a su vicepresidente, quien lo acompañaba a su mano izquierda.
Rodeado de ocho de sus más cercanos colaboradores y aferrado a un crucifijo que besó, esa vez bastaron 35 minutos y 40 segundos para reconocer que había tenido una recaída que lo obligaba a volver a Cuba, con el objetivo de someterse a la cuarta de las operaciones quirúrgicas que sostuvo en una batalla de año y medio en contra de un cáncer del que nunca precisó detalles. Esa fue la última vez que se dirigió al país, así como el inicio de tres meses llenos de rumores sobre su salud.
LA AUSENCIA. Venezuela cruzó el umbral del año 2013 con Chávez hospitalizado en La Habana, por lo que en lugar de juramentarse el 10 de enero como presidente reelecto para el período 2013-2019, el Tribunal Supremo de Justicia decidió que lo haría cuando pudiera. Los magistrados establecieron que era el tren ejecutivo del período anterior y no la Asamblea Nacional quien seguiría al mando, por lo que el 10 de enero el chavismo terminó cambiando la toma de posesión por una concentración en la que Constitución en mano, Maduro prometió en coro con el pueblo "lealtad a Chávez y a la patria".
Diosdado Cabello fue ratificado ese mismo mes al frente de la Asamblea Nacional, mientras que en Gaceta Oficial apareció el nombramiento de Elías Jaua como canciller con copia de la firma del presidente Chávez. En medio de rumores, Maduro anunció el 8 de febrero –el viernes antes de carnaval– una devaluación que subió el precio del dólar de 4,30 a 6,30 bolívares.
LA DEFUNCIÓN. Tras 70 días fuera del país, el Presidente volvió el 18 de febrero al Hospital Militar de Caracas, donde permaneció tres semanas hasta que Maduro formalizó su fallecimiento. "Recibimos la información más dura y trágica que podamos transmitir", dijo. "A las 4 y 25 de la tarde de hoy 5 de marzo ha fallecido el comandante presidente Hugo Chávez Frías". Durante 11 días de duelo nacional, Maduro primero anunció que Chávez sería embalsamado y luego señaló que sería llevado a un mausoleo construido en el Museo Militar del 23 de Enero. El Consejo Nacional Electoral entretanto convocó a nuevas elecciones presidenciales para el 14 de abril. "Nicolás, no te voy a dejar el camino libre", respondió el gobernador de Miranda, Henrique Capriles, y así empezaron 10 días de una campaña inédita en la que Maduro entonó el himno de Cuba en cadena nacional y habló de pajaritos: "A través de un pajarito sentí la bendición del comandante".
LA VOTACIÓN. Nicolás Maduro ganó las elecciones del 14 de abril por un margen de 1%, en un proceso que su adversario, Henrique Capriles, no reconoció tras pedir una revisión de los resultados. Ante la presión internacional de bloques como el Mercosur, el Consejo Nacional Electoral primero anunció una auditoría, pero días más tarde, el 26 de abril advirtió que ese proceso no incluiría los cuadernos electorales, por lo que la oposición no podría convalidar las denuncias que daban cuenta de individuos que suplantaron identidades. El reclamo continuó el 2 de mayo cuando Capriles acudió al tribunal Supremo de Justicia para impugnar el proceso. La violencia postelectoral entretanto se llevó buena parte de la agenda política de esos días: el Gobierno acusó a grupos opositores de haber quemado instalaciones médicas, mientras que el Foro Penal Venezolano documentó 194 casos de jóvenes y menores de edad detenidos, agredidos o torturados por cuerpos de seguridad.
LA TRANSICIÓN. Como en el país, el 16 de abril comenzó una transición en el canal de noticias Globovisión, cuya venta fue materializada justo después de las elecciones del 14A. Los programas de opinión fueron desapareciendo de la pantalla a lo largo de cuatro meses, hasta que Leopoldo Castillo despidió la noche del 16 de agosto el emblemático Aló Ciudadano, cuyo espacio se mantuvo en el debate político por más de 12 años. "Que mi herencia sea que usted sepa que los derechos se exigen, se reclaman; y los deberes se cumplen", dijo en la despedida. La Cadena Capriles anunció dos meses después la venta de sus diarios Últimas Noticias, El Mundo y Líder y, en el transcurso de la reconfiguración de otros medios privados, la violencia política se llevó buena parte de los titulares: "Golpean a diputados opositores en la Asamblea Nacional", "Ministra Iris Varela asegura que prepara celda a Capriles", "El Sebin detiene al general Antonio Rivero"...
EL DIÁLOGO. El jefe del Estado, Nicolás Maduro, se reunió la noche del 14 de mayo en el Palacio de Miraflores con el presidente de Empresas Polar, Lorenzo Mendoza, para abordar la escasez de los alimentos. A la salida el empresario dijo que acordaron no politizar el tema del abastecimiento, mientras que el vicepresidente Jorge Arreaza declaró que fue una reunión "franca y sincera" y adelantó que el entonces ministro de Finanzas, Nelson Merentes, se sentaría con otros empresarios. En la misma onda de diálogo, el canciller Elías Jaua se reunió el mes siguiente con el secretario de Estado Unidos, John Kerry, en Guatemala durante la 43 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos. De allí salieron con la idea de normalizar las relaciones, pero todo cambió en octubre cuando el Gobierno expulsó a la jefa de la misión norteamericana establecida en Caracas y, en respuesta, Washington aplicó medidas recíprocas con el recién designado embajador Calixto Ortega.
EL ESCÁNDALO. Acompañado de otros diputados de la oposición, Ismael García presentó el lunes 20 de mayo un audio que le fue filtrado con la voz del conductor del programa La Hojilla, Mario Silva, advirtiendo sobre divisiones, corrupción y sectarismo a lo interno del gobierno de Nicolás Maduro. Los 50 minutos de la grabación desataron un escándalo que terminó con la salida de Silva de Venezolana de Televisión. De acuerdo con la denuncia, el audio era la muestra de una conversación en la que el conductor de La Hojilla rendía un reporte a una persona identificada como el oficial de enlace de la inteligencia militar cubana en Venezuela, el teniente coronel Aramís Palacios. Allí Silva mencionaba una serie de denuncias que van desde negocios del diputado Diosdado Cabello con Cadivi y el Seniat hasta conspiraciones y divisiones en la Fuerza Armada. "Descubrimos a dos y pum pam y le dimos a uno de los que nosotros capturamos", dijo en la supuesta grabación.
EL CONTROL. El primer mandatario, Nicolás Maduro, ordenó el pasado 8 de noviembre –un mes antes de las elecciones de hoy– fiscalizar y remarcar los precios de tiendas que vendían electrodomésticos a tasas que señaló de usureras. Todo empezó en las tiendas Daka de Caracas y se prolongó a otros rubros y regiones, donde grupos aprovecharon para improvisar saqueos en Valencia, Los Teques, Ciudad Ojeda y Puerto La Cruz. El Gobierno estableció tarifas únicas para los alquileres de establecimientos comerciales y exigió limitar sus ganancias a no más de 30%. Responzabilizó a grupo económicos del desabastecimiento de productos que escasearon todo el año. En mayo, por ejemplo, las colas por productos de higiene y limpieza fueron noticia en todo el mundo. "¿Por qué falta papel higiénico en Venezuela?", preguntó El País de España el 15 de mayo, un mes antes de que el canciller Elías Jaua respondiera con otra pregunta: "¿Ustedes quieren patria o papel higiénico?".
Ya lo adelantaba el propio presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, cuando a finales de marzo afirmó que Chávez contrarrestaba hasta los peores demonios: "Él era el muro de contención de muchas de esas ideas locas que se nos ocurren a nosotros".
Tanto así que sin Chávez, este año ha sido tan particular que dejará fotos que van desde su sucesor, Nicolás Maduro, sentado con empresarios como Lorenzo Mendoza, hasta al mismísimo Cabello al frente de una Asamblea Nacional, que el 30 de abril devino en un cuadrilátero del que diputados de oposición como Julio Borges salieron con la mandíbula rota y el hueso malar fracturado en el pómulo izquierdo.
El chavismo sin Chávez ha estado buscándose y en ese trance, el politólogo y militante del Partido Socialista Unido de Venezuela, Nicmer Evans, habla de cuatro etapas por las que este año han ido y venido: primero el luto y la incertidumbre, más tarde el reacomodo del Gobierno y luego una onda de diálogo que, al final, terminó de romperse con las últimas medidas económicas que regulan los costos y las ganancias.
"Los primeros meses del gobierno de Maduro se libraron fundamentalmente en torno a la gobernabilidad, el Presidente tuvo que abocarse a posicionar su figura dentro y fuera del país y a demostrar que tenía presencia, control y mando en el Gobierno y el Estado", cuenta.
Lo que vino después es una especie de hondonada de turbulencia que Evans atribuye a una serie de "acciones erráticas", entre las que destaca la imposición de los candidatos chavistas a las alcaldías y un llamado a diálogo con empresarios que, a su juicio, fue confundido en la oposición con flaqueza por parte del Gobierno.
En una carta pública dirigida a Maduro antes de la elección del 14 abril, Evans criticó el protagonismo de los artistas sobre las tarimas del chavismo. "No dejes que la farándula política te distraiga", dijo. Ahora, sin embargo, añade que el chavismo "está reoxigenado". Aun después de que el Partido Socialista Unido de Venezuela y sus aliados perdieran un millón de votos en las elecciones del 14 de abril, dice que lo que comenzó en las tiendas Daka ha permitido la reconciliación de Maduro con las bases. "Por lo menos es una aproximación nuevamente hacia los sectores populares que estaban esperando del Gobierno que pudiese seguir el legado del presidente Chávez", sostiene.
Lo del 14 de abril fue interpretado en la acera de la revolución como una coyuntura especial que, desde España, el profesor de Ciencia Política de la Universidad Complutense de Madrid y ex asesor de Chávez, Juan Carlos Monedero, cree que fue una mezcla de variables que van desde el luto hasta una campaña electoral dispersa y desacertada
"Fue un dolor mal entendido por parte de chavistas de corazón que les llevó a quedarse en casa, errores en la campaña que no supieron conectar con el pueblo y falta de decisión para entender que la revolución nació y crece cuando se confía en el pueblo", dice.
A falta del líder, el PSUV y sus aliados apelaron a un cuerpo colegiado de dirigentes que tomaron el testigo. Para Evans, ahora falta abrir mecanismos de participación para que los candidatos no vuelvan a ser elegidos en las cúpulas de sus organizaciones. Y en la misma tónica, Gonzalo Gómez Freire agrega -desde la corriente Marea Socialista- que es hora de encontrar la manera de que las bases tengan incidencia en las políticas públicas, así como en la construcción del socialismo que predica Nicolás Maduro y el resto de los cuadros del Gobierno.
"Aquí se pudo haber discutido si había que devaluar o no, si había que tomar otro tipo de medidas como las que se están tomando ahora, si había que colocar mayores impuestos al capital y a las ganancias o si debemos poner a funcionar a 100% de su capacidad las empresas que ya tiene el Estado", señala.
"No le podemos reclamar a los burgueses que no están produciendo alimentos o que no están distribuyéndolos y tener empresas del Estado donde tampoco se está produciendo adecuadamente, lo que no quiere decir que está fracasando el sistema socialista sino más bien su ausencia", concluye.
12 MESES ENTRE DESPEDIDAS Y CONTROLES
EL ADIÓS. El presidente Hugo Chávez sorprendió en la noche del 8 de diciembre de 2012 con una cadena en la que designaba a Nicolás Maduro como su sucesor. "Ustedes saben que no es mi estilo un sábado por la noche, y menos a esta hora, 9:30 de la noche, una cadena nacional", dijo, y minutos más tarde por primera vez planteó el escenario de su desaparición pidiendo –en ese caso– entregar el testigo a su vicepresidente, quien lo acompañaba a su mano izquierda.
Rodeado de ocho de sus más cercanos colaboradores y aferrado a un crucifijo que besó, esa vez bastaron 35 minutos y 40 segundos para reconocer que había tenido una recaída que lo obligaba a volver a Cuba, con el objetivo de someterse a la cuarta de las operaciones quirúrgicas que sostuvo en una batalla de año y medio en contra de un cáncer del que nunca precisó detalles. Esa fue la última vez que se dirigió al país, así como el inicio de tres meses llenos de rumores sobre su salud.
LA AUSENCIA. Venezuela cruzó el umbral del año 2013 con Chávez hospitalizado en La Habana, por lo que en lugar de juramentarse el 10 de enero como presidente reelecto para el período 2013-2019, el Tribunal Supremo de Justicia decidió que lo haría cuando pudiera. Los magistrados establecieron que era el tren ejecutivo del período anterior y no la Asamblea Nacional quien seguiría al mando, por lo que el 10 de enero el chavismo terminó cambiando la toma de posesión por una concentración en la que Constitución en mano, Maduro prometió en coro con el pueblo "lealtad a Chávez y a la patria".
Diosdado Cabello fue ratificado ese mismo mes al frente de la Asamblea Nacional, mientras que en Gaceta Oficial apareció el nombramiento de Elías Jaua como canciller con copia de la firma del presidente Chávez. En medio de rumores, Maduro anunció el 8 de febrero –el viernes antes de carnaval– una devaluación que subió el precio del dólar de 4,30 a 6,30 bolívares.
LA DEFUNCIÓN. Tras 70 días fuera del país, el Presidente volvió el 18 de febrero al Hospital Militar de Caracas, donde permaneció tres semanas hasta que Maduro formalizó su fallecimiento. "Recibimos la información más dura y trágica que podamos transmitir", dijo. "A las 4 y 25 de la tarde de hoy 5 de marzo ha fallecido el comandante presidente Hugo Chávez Frías". Durante 11 días de duelo nacional, Maduro primero anunció que Chávez sería embalsamado y luego señaló que sería llevado a un mausoleo construido en el Museo Militar del 23 de Enero. El Consejo Nacional Electoral entretanto convocó a nuevas elecciones presidenciales para el 14 de abril. "Nicolás, no te voy a dejar el camino libre", respondió el gobernador de Miranda, Henrique Capriles, y así empezaron 10 días de una campaña inédita en la que Maduro entonó el himno de Cuba en cadena nacional y habló de pajaritos: "A través de un pajarito sentí la bendición del comandante".
LA VOTACIÓN. Nicolás Maduro ganó las elecciones del 14 de abril por un margen de 1%, en un proceso que su adversario, Henrique Capriles, no reconoció tras pedir una revisión de los resultados. Ante la presión internacional de bloques como el Mercosur, el Consejo Nacional Electoral primero anunció una auditoría, pero días más tarde, el 26 de abril advirtió que ese proceso no incluiría los cuadernos electorales, por lo que la oposición no podría convalidar las denuncias que daban cuenta de individuos que suplantaron identidades. El reclamo continuó el 2 de mayo cuando Capriles acudió al tribunal Supremo de Justicia para impugnar el proceso. La violencia postelectoral entretanto se llevó buena parte de la agenda política de esos días: el Gobierno acusó a grupos opositores de haber quemado instalaciones médicas, mientras que el Foro Penal Venezolano documentó 194 casos de jóvenes y menores de edad detenidos, agredidos o torturados por cuerpos de seguridad.
LA TRANSICIÓN. Como en el país, el 16 de abril comenzó una transición en el canal de noticias Globovisión, cuya venta fue materializada justo después de las elecciones del 14A. Los programas de opinión fueron desapareciendo de la pantalla a lo largo de cuatro meses, hasta que Leopoldo Castillo despidió la noche del 16 de agosto el emblemático Aló Ciudadano, cuyo espacio se mantuvo en el debate político por más de 12 años. "Que mi herencia sea que usted sepa que los derechos se exigen, se reclaman; y los deberes se cumplen", dijo en la despedida. La Cadena Capriles anunció dos meses después la venta de sus diarios Últimas Noticias, El Mundo y Líder y, en el transcurso de la reconfiguración de otros medios privados, la violencia política se llevó buena parte de los titulares: "Golpean a diputados opositores en la Asamblea Nacional", "Ministra Iris Varela asegura que prepara celda a Capriles", "El Sebin detiene al general Antonio Rivero"...
EL DIÁLOGO. El jefe del Estado, Nicolás Maduro, se reunió la noche del 14 de mayo en el Palacio de Miraflores con el presidente de Empresas Polar, Lorenzo Mendoza, para abordar la escasez de los alimentos. A la salida el empresario dijo que acordaron no politizar el tema del abastecimiento, mientras que el vicepresidente Jorge Arreaza declaró que fue una reunión "franca y sincera" y adelantó que el entonces ministro de Finanzas, Nelson Merentes, se sentaría con otros empresarios. En la misma onda de diálogo, el canciller Elías Jaua se reunió el mes siguiente con el secretario de Estado Unidos, John Kerry, en Guatemala durante la 43 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos. De allí salieron con la idea de normalizar las relaciones, pero todo cambió en octubre cuando el Gobierno expulsó a la jefa de la misión norteamericana establecida en Caracas y, en respuesta, Washington aplicó medidas recíprocas con el recién designado embajador Calixto Ortega.
EL ESCÁNDALO. Acompañado de otros diputados de la oposición, Ismael García presentó el lunes 20 de mayo un audio que le fue filtrado con la voz del conductor del programa La Hojilla, Mario Silva, advirtiendo sobre divisiones, corrupción y sectarismo a lo interno del gobierno de Nicolás Maduro. Los 50 minutos de la grabación desataron un escándalo que terminó con la salida de Silva de Venezolana de Televisión. De acuerdo con la denuncia, el audio era la muestra de una conversación en la que el conductor de La Hojilla rendía un reporte a una persona identificada como el oficial de enlace de la inteligencia militar cubana en Venezuela, el teniente coronel Aramís Palacios. Allí Silva mencionaba una serie de denuncias que van desde negocios del diputado Diosdado Cabello con Cadivi y el Seniat hasta conspiraciones y divisiones en la Fuerza Armada. "Descubrimos a dos y pum pam y le dimos a uno de los que nosotros capturamos", dijo en la supuesta grabación.
EL CONTROL. El primer mandatario, Nicolás Maduro, ordenó el pasado 8 de noviembre –un mes antes de las elecciones de hoy– fiscalizar y remarcar los precios de tiendas que vendían electrodomésticos a tasas que señaló de usureras. Todo empezó en las tiendas Daka de Caracas y se prolongó a otros rubros y regiones, donde grupos aprovecharon para improvisar saqueos en Valencia, Los Teques, Ciudad Ojeda y Puerto La Cruz. El Gobierno estableció tarifas únicas para los alquileres de establecimientos comerciales y exigió limitar sus ganancias a no más de 30%. Responzabilizó a grupo económicos del desabastecimiento de productos que escasearon todo el año. En mayo, por ejemplo, las colas por productos de higiene y limpieza fueron noticia en todo el mundo. "¿Por qué falta papel higiénico en Venezuela?", preguntó El País de España el 15 de mayo, un mes antes de que el canciller Elías Jaua respondiera con otra pregunta: "¿Ustedes quieren patria o papel higiénico?".

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