Razón del nombre del blog

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El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

lunes, 23 de diciembre de 2013

El director de la Fundación Museos Nacionales Edgar González asegura que la institución ha tenido en sus ocho años de creada aciertos y desaciertos. “Estamos viviendo una etapa de transformación”

"Hay que releer la figura del museo venezolano"

"Muchas críticas a los museos son realizadas sin siquiera tener la motivación de visitarlos (...) Allí se trabaja con mística y compromiso", indicó Edgar González  / Manuel Sardá
"Muchas críticas a los museos son realizadas sin siquiera tener la motivación de visitarlos (...) Allí se trabaja con mística y compromiso", indicó Edgar González / Manuel Sardá
El director de la Fundación Museos Nacionales asegura que la institución ha tenido en sus ocho años de creada aciertos y desaciertos. “Estamos viviendo una etapa de transformación”, manifiesta

Museólogo, curador y diseñador gráfico, Edgar González tiene como prioridad la inclusión en las artes. El director del Museo de la Estampa y el Diseño Carlos Cruz-Diez ha sido uno de los defensores de la Fundación Museos Nacionales, institución que preside desde el 25 de noviembre. “La fundación es un órgano rector del diseño de políticas museísticas. Las figuras que existían antes ciertamente otorgaban mucha autonomía, pero no había interrelación en la producción de proyectos para elevar el nivel de las instituciones. Ahora estamos viviendo una etapa de transformación en el mundo cultural y la visión del ministro Fidel Barbarito se orienta a la oxigenación de esos espacios que necesitan ver a esta Venezuela que se está construyendo, en la que la cultura es un elemento motivador y mediador para lograr que nuestros públicos puedan sentir que les pertenece”.
—Una de las críticas a la Fundación Museos Nacionales se relaciona con la pérdida de autonomía en la programación y el presupuesto…
—Se han hablado muchas cosas. Creo que las experiencias que se han vivido en los últimos años nos han dado herramientas para comprender hacia dónde deben orientarse las gestiones. En este momento hay que releer la figura del museo venezolano.
—¿En qué consiste esa relectura?
—Este es un nuevo capítulo de la gestión museística del país. Estamos escribiendo la historia de la museología con aciertos y desaciertos. Se han creado muy buenas acciones como el programa de formación en estudios museológicos que ofrece Unearte, dirigido a los trabajadores de la fundación. Tenemos que ser claros: hay una deficiencia en cuanto a la especialización en esa área. Y es uno de los puntos que vamos a visualizar en nuestro diseño de gestión.
—Del presupuesto 2014 para cultura, a la fundación le corresponden 140,5 millones de bolívares. ¿Cree que es suficiente? ¿Qué proyectos van a impulsar?
—Tenemos el plan operativo anual, que incluye actividades específicas y proyectos. De ahí salen esos números. Sin embargo, hay otras vías de las que surgen recursos para desarrollar más acciones. Hay programas que tienen su presupuesto específico como el Plan Nacional de Investigación y Sensibilización para las Artes dirigido a los niños, las niñas y los jóvenes, con el que se va a reforzar la relación de los museos con la comunidad. Hemos tenido un incremento sustancial en las visitas a las instituciones, pero queremos seguir porque son lugares de transformación social. Cada actividad artística representa un alimento espiritual. Llevar esa felicidad a la vivencia se refuerza con estos planes.
—¿Cómo evalúa los ocho años de la institución?
—Podría hablar de un proceso de consolidación. Existen momentos en los que el cambio debe irse engranando. En los últimos tres años la fundación ha tenido un boom de actividades que ha arrojado buenos indicadores en los estudios de público. A partir de esas experiencias, algunas positivas y otras negativas, hemos visto que la institución debe madurar.
—¿Cuáles son las fallas que existen?
—La consolidación de nuestros espacios, el diseño de políticas claras en cuanto a lo que plantea ser la fundación y cómo vamos a abarcar el territorio nacional. Hay algunas deudas, pero veamos las cosas positivas también: el aumento del público y de las actividades. Algunas han sido criticadas, mal vistas. Queremos buscar un nivel en el que los perfiles de nuestras instituciones sean mucho más claros, que la programación sea más orquestada, que los equipos y las colecciones tengan espacio de desarrollo y que la investigación forme parte de nuestra gestión. Porque el museo es un cuerpo vivo. Siempre se ha mitificado esa estructura, pero realmente quienes están dentro son los que dan vida a la institución. Esta gestión que me corresponde liderar tiene líneas claras apoyadas por el ministro Fidel Ernesto Barbarito y por la plataforma a la que estamos adscritos, la de Patrimonio y Memoria.
—La visión de la fundación habla de organizaciones populares y consejos comunales para la formulación y control de planes orientados a la construcción de una sociedad socialista… ¿Hay un norte ideológico?
—Todas las instituciones tienen relación con el plan maestro de la nación. Yo creo que hay que desprenderse un poco de toda esa carga que se le ha venido anexando al proceso venezolano. Debemos ser un poco más conscientes de lo que se está viviendo y dar un voto de confianza. Muchas de esas críticas a los museos son realizadas sin siquiera tener la motivación de visitarlos. Pero aquellos que sí suelen ir han visto que se trabaja con mística y compromiso. Invitamos a todos los venezolanos a que lo hagan. Son dos momentos muy importantes que hay que reconocer: lo que se vivió durante la cuarta república y lo que vivimos en la actualidad.
—En el período 2010-2011 se registró una una crisis en los museos por traslados de obras, descuido de infraestructuras y quejas de Sintramuseos por deudas salariales. ¿Qué estabilidad ofrece su gestión?
—El problema de la estabilidad ya está resuelto. El sindicato está integrado a la visión de la institución. A los trabajadores se les han reconocido todos sus beneficios salariales y han recibido la formación, que era un aspecto que no se había tratado y que no vino de parte de ellos, sino de la fundación. Hay una voluntad desde el ministerio para avanzar.
—¿Cuál es el papel que desempeñan los museos en los procesos políticos y sociales?
—Los museos son un medio de fortalecimiento, de transformación, de sensibilización hacia las artes. Forman parte de unas políticas claras que ha establecido el Ministerio de Cultura. Se ha logrado una visión más amplia. Hay un acercamiento al público. La fundación tiene que verse como un gran equipo.

Gestión
El nivel de la colección 
Creada en 2005, la Fundación Museos Nacionales está integrada por la Galería de Arte Nacional, el Museo de Arte Contemporáneo, el Museo de Bellas Artes, el Museo de Ciencias, el Museo Alejandro Otero, el Museo de la Estampa y el Diseño Carlos Druz-Diez, el Museo Arturo Michelena, el Museo de Arte Popular, el de Museo de Arquitectura, el de Museo de Fotografía, el Museo de Ciencia y Tecnología, el Museo de Coro y el Museo de Calabozo.
Antes de Edgar González, Teresa Zottola, Francisco Sesto, Zuleiva Vivas y Vivian Rivas presidieron la fundación, que el próximo año tendrá su sede en la GAN.
La institución ha tenido detractores en aspectos como el de las colecciones de arte. González afirma que actualmente cuentan con más de 25.000 piezas y que, además, existe un presupuesto para que la labor del comité de adquisiciones y donaciones no se detenga. “No te puedo dar cifras, pero son significativas y las adquisiciones van a continuar para que la colección tenga nivel”, asegura.
mcastillo@el-nacional.com

Jesús Fuenmayor: "La crisis ha alejado a los artistas del país"

"El Estado debe potenciar la propaganda (de los museos) como lo ha hecho con el Sistema de Orquestas Jueveniles" "Durante estos 15 años las instituciones museísticas no reciben la importancia que merecen", manifiesta el investigador y curador de arte.

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"Lo que se hace desde el sector privado son granitos de arena" (Cortesía Lisbeth Salas)
JESSICA MORÓN |  EL UNIVERSAL
lunes 23 de diciembre de 2013  
Para Jesús Fuenmayor, el mercado del arte en Venezuela no escapa a la crisis de país. Aunque afirma que los maestros venezolanos se cotizan bien en el exterior, critica la falta de espacio para los creadores emergentes. "El artista es un radar de la sociedad, pero hoy en día no ha habido una forma de aglutinar esas respuestas individuales a raíz de las fallas en los museos", dice el director y curador de la Fundación de Arte Cisneros-Fontanals. 

A su juicio, el Gobierno necesita ocuparse de la promoción de la cultura, dentro y fuera del país, de la misma manera que lo ha hecho con el Sistema de Coros y Orquestas Juveniles e Infantiles. "Las colecciones de los museos venezolanos son portentosas. El Estado debería sentirse igual de orgulloso y difundir y potenciar la propaganda como lo ha hecho con el sistema", apunta.

-¿Cómo evalúa el coleccionismo en Venezuela frente al control de cambio?

-El mercado se ha vuelto cada vez más reducido por la situación del país. Algunos coleccionistas se han mantenido fieles a su disposición de apoyar el arte, pero la falta de espacios institucionales, la desaparición de los premios y salones de arte, aunado al hecho de que los museos no están adquiriendo obras desde hace más de una década, ha truncado el desarrollo del arte en Venezuela. Siento que muchos compradores y coleccionistas han estado mirando hacia otros mercados, en particular el norteamericano, el brasileño y el peruano. El país los está empujando hacia afuera.

-¿Cómo percibe la cotización de los artistas venezolanos en el mercado internacional?

-El universo de artistas venezolanos es muy grande y diferenciado. Hay una parte de esa torta del universo de creadores que corresponde a los grandes maestros del cinetismo: Jesús Soto, Carlos Cruz-Diez, Alejandro Otero y Gego, que se siguen cotizando muy bien. Luego está esa generación postcinetista, donde figuran Mercedes Pardo y Francisco Salazar, quienes de vez en cuando se ven en las casas de subastas más importantes. 

-¿Y los noveles creadores?

-El sistema del arte es muy complejo, allí sólo entran aquellos artistas que se toman la cosa en serio, los que abordan una investigación, y en Venezuela tenemos un grupo muy destacado representado por las galerías. Entre ellos están Daniel Medina, Iván Candeo, Nayarí Castillo, Jorge Pedro Núñez..., pero hoy la mayoría está fuera del país. Arturo Herrera, por ejemplo, vive en Berlín desde hace muchos años y ha tenido una carrera excelente con muy buenas galerías que lo representan a nivel internacional.

-Desde Estados Unidos, ¿cómo ve la promoción de los artistas venezolanos en el extranjero?

-Las galerías venezolanas han hecho un trabajo estupendo. Se puede tomar como ejemplo a la galería Faría+Fabregas de Caracas, constituida en Nueva York como Henrique Faría Fine Art; ellos han realizado el trabajo más serio de internacionalización del arte venezolano. Esa ha sido la gente que ha dado la cara, de resto, ocasionalmente hay algunos artistas venezolanos que tienen la oportunidad de exhibir en algunas galerías de acá, pero son muy pocos, no es lo que uno esperaría que sucediera en comparación con el talento que hay en Venezuela.

-¿Diría que las galerías asumieron el papel de los museos?

-En Venezuela nunca hubo un plan serio y consistente para promover el arte venezolano en el exterior. Siempre sentí que era muy epiléptica la manera cómo se promocionaba el arte nacional. En los últimos años esto se ha ido agravando, al punto en que el apoyo del Estado a la difusión del arte venezolano es casi nulo. Antes había recursos e intentos fallidos, hoy en día ni eso.

-En estos momentos, ¿qué país de Latinoamérica es un ejemplo a seguir para Venezuela?

-El modelo de promoción al arte nacional lo están dando los brasileños. La cancillería de ese país creó la oficina Plataforma latitud, dedicada a promover las artes visuales, y lo más importante es que su labor está afianzada en criterios artísticos y no políticos. Es un proyecto que promete y demuestra la apertura de un gobierno hacia la cultura. Incluso, en mayo de este año le pagaron a las colecciones más poderosas del mundo para que asistieran a ver su feria de arte en Sao Paulo. Eso te habla de que hay gente pensando a largo plazo. No se trata de pagarle el pasaje a un millonario, sino de pensar en el futuro. ¿Este tipo de estrategias existe en Venezuela? ¡Ni pensarlo!

-¿Cuál es el deber del Estado con la cultura?

-Hace falta hacer un plan. Es necesario que el Estado se responsabilice y asuma el papel que le corresponde en materia de promoción del arte dentro y fuera del país. Lo que se pueda hacer desde el sector privado, a partir de la labor de galerías y fundaciones, es siempre bienvenido. Aunque no dejan de ser gestos puntuales, granitos de arena que no van a suplantar jamás el rol del Estado.

-¿Qué opina acerca de la ausencia de información sobre La odalisca de Matisse?

-Yo nunca me hice eco del rumor de que en Venezuela estaban saqueando el arte de los museos. Siento más bien que durante la gestión gubernamental de los últimos 15 años, los museos no reciben la importancia y el apoyo que merecen. Están en una situación endeble. A pesar del maltrato que el Gobierno le está dando a los museos venezolanos, yo sigo manteniendo una confianza absoluta en la estructura que creó estas instituciones culturales. Sobre todo en la responsabilidad de los profesionales que trabajan allí, a quienes se les escapó el tema del Matisse. Es peligroso hablar de la desaparición de La Odalisca como un saqueo.

-¿Entonces cuál fue la falla del Gobierno?

-No haberle dado la importancia requerida al caso. Si esa es la única obra del gran maestro del expresionismo moderno francés que tenemos en nuestro país en una institución publica, eso tendría que haberse manejado ante la opinión pública como un patrimonio importantísimo. En la medida en que la gente no entienda la importancia que tiene esa obra como patrimonio artístico venezolano, no va a salir a defenderlo.

-Hay una merma de arte extranjero en el país...

-Las colecciones que se hicieron en los museos venezolanos son portentosas. Las que hicieron Miguel Arroyo en el Museo de Bellas Artes y Sofía Ímber en el de Arte Contemporáneo de Caracas, no tiene comparación en Latinoamérica; por el lado de la sección de Arte Pop está muy bien representada. La Galería de Arte Nacional tiene en sus arcas lo mejor del arte venezolano, es una equivocación garrafal del Gobierno no continuar con esas políticas de adquisición de obras. No se ha hecho nada en los últimos 15 años por nuestros museos. Es un acto de ceguera que el Gobierno no se percate de su valor y entienda que es un hecho digno de difundir y potenciar. Así como se le hace propaganda al sistema de orquestas. El Gobierno debería de sentirse igual de orgulloso por los museos venezolanos.

-Pero la crisis propicia ebulliciones creativas...

-La crisis representa cambios y los artistas como radares de la sociedad tienen el deber de reflejarlos, pero en Venezuela no ha habido una forma de aglutinar esas respuestas individuales a raíz de las fallas en los museos. La crisis ha alejado a los artistas del país. Nuestros creadores han optado por el exilio. 

-¿Cuál es la deuda del Estado con el arte?

-Políticas a largo plazo. Hay que reincorporar a la gente valiosa. En Venezuela se han formado recursos humanos en restauración y conservación para que los museos funcionen, y ese personal o lo han dejado ir o no se les da la oportunidad de crecer. Lo ideal es volver a ese punto en que el maestro José Antonio Abreu, exministro de Estado para la Cultura, dio autonomía administrativa a los museos, les permitió crear un perfil y respetar los recursos a su máximo potencial.

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