
Foto: AFP
(Nápoles, 13 de diciembre. AFP) Los artesanos napolitanos de pesebres se han tomado el mensaje social del papa Francisco muy a pecho esta Navidad, otorgándole más protagonismo a la gente común y volviendo a los orígenes de esta sencilla tradición de representar el nacimiento de Jesús en Belén.
En el bullicioso mercado de San Gregorio Armeno, en el centro histórico de Nápoles, las estatuillas del papa latinoamericano hacen furor mientras las del ex primer ministro caído en desgracia, Silvio Berlusconi, son cada vez menos populares.
“Tiene que ver con la sencillez”, dijo Antonio Cantone, uno de los artistas más prestigiosos de la ciudad, que vende estatuillas finas en el patio de un palazzo del siglo XVI, cerca del mercado.
Cantone fue el encargado este año de fabricar el nacimiento gigante que será revelado el 24 de diciembre en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, el primer artista napolitano con ese honor.
“He basado la escena en el mensaje del papa Francisco”, dijo, y contó que en su representación tendrán un lugar destacado un mendigo vestido con harapos, un campesino y un pastor entregando humildes regalos.
“No hay nobles, a excepción de los Reyes Magos“, aseguró. “Los primeros en llegar cuando Jesús nació eran gente común, ése es el núcleo del mensaje que yo quería”.
Una tradición del siglo XVIII
La tradición de instalar en las iglesias elaborados pesebres, también conocidos como belenes, comenzó en Nápoles en el siglo XVIII para hacer las enseñanzas religiosas más accesibles a la gente.
La costumbre fue adoptada luego por la aristocracia y se propagó al resto de la sociedad, convirtiéndose en una tradición seguida por millones de personas.
En Nápoles, las estatuillas más tradicionales son hechas a mano con arcilla, tienen ojos de vidrio y son cuidadosamente pintadas, volviéndose piezas únicas de arte popular.
Muchos agregados populares a la representación clásica del nacimiento de Jesús; por ejemplo, un entorno de taberna, fueron pensados como una advertencia contra los peligros del pecado.
“Los pesebres son una cosa seria. Pueden transmitir un mensaje”, dijo Cantone.
Más recientemente, algunos artistas empezaron a elaborar estatuillas menos ortodoxas, desde la leyenda del fútbol Diego Maradona al famoso tenor Luciano Pavarotti, en un intento por elevar su perfil.
La estatuilla del actual papa es “definitivamente” más popular que la de su predecesor
Pero Cantone, que comenzó como un restaurador de arte y se dedicó a hacer figuras de pesebre más tarde en su vida, aborda esta actividad artesanal con un enfoque más académico.
Dijo que su inspiración para la natividad para el Vaticanovino de la más pura y antigua tradición histórica, “sin contaminación, sin excesos”.
“¡Usted me hizo parecer más delgado!”
Los compradores que abarrotaban la pequeña calle de San Gregorio Armeno, visitada por decenas de miles de personas por día en la temporada navideña, se hicieron eco de esa idea de volver a lo básico.
“Me gusta la escena del pesebre clásico… ¡Sin Berlusconi!”, comentó Bianca, una jubilada que buscaba con su marido un pesebre para su hijo.
“La tradición se había dejado de lado, pero ahora está de moda de vuelta”, dijo.
Tras varios escándalos sexuales, juicios y su expulsión del Parlamento italiano el mes pasado,Berlusconi ya no es un favorito, pero las estatuillas del papa argentino se venden como pan caliente.
El artesano Genny Di Virgilio, cuya familia ha estado en el negocio de los pesebres desde 1830, dijo que la figura de Francisco es la que más se vende, pero señaló que “las estatuillas de actualidad” no deben confundirse con el pesebre clásico, algo que según él sería una “blasfemia”.
La demanda de figuras del papa es tan grande que a Di Virgilio no le da el tiempo de fabricarlas. “¡Ayer traje 80 y a las 11 de la mañana las había vendido todas! Un tipo de Florencia compró el modelo de terracota cruda y se lo llevó así, sin pintar”.
El artista dijo que vio al papa Francisco durante una audiencia general y le regaló una estatuilla.
“¿Usted hizo esto? Bueno, bueno, ¡usted me hizo parecer más delgado!”, contó Di Virgilio que le dijo el sumo pontífice.
La estatuilla del actual papa es “definitivamente” más popular que la de su predecesor, Benedicto XVI, porque “a todas las generaciones les gusta”, dijo Di Virgilio.
De compras con su novia, Giorgio Sannino, de 26 años, lo confirmó.
“Tenemos que tener una. Nos gusta mucho este papa porque está cerca de la gente. Creo que es una estatuilla importante para cualquier familia que se precie”
Francisco: el árbol de Navidad es signo de la luz divina
El santo padre ha recibido a una delegación de Baviera, que ha regalado el abeto de la plaza de San Pedro
Por Redacción
CIUDAD DEL VATICANO, 13 de diciembre de 2013 (Zenit.org) - El árbol de Navidad de la plaza de San Pedro ha sido encendido esta tarde a las 17,15 locales, cuando ya era obscuro debido al horario invernal de Europa, en una simple pero sentida ceremonia que concluyó con el canto del Stille nacht (Noche de paz).
Por la mañana el santo padre ha recibido a los participantes a la peregrinación de Baviera, región de Alemania que este año ha regalado el árbol navideño. Un árbol "internacional" ha dicho Francisco, ya que creció justo en la frontera entre Alemania y la República Checa.
Tal y como ha recordado el papa Francisco, "este abeto majestuosos quedará junto al pesebre hasta el final de las fiestas navideñas y será admirado por los romanos y los peregrinos y turistas de todas partes del mundo".
El santo padre ha dado las gracias a los participantes, por su presencia y por el árbol de la plaza y los otros pequeños árboles que han regalo para colocar otros lugares de la Ciudad del Vaticano. El pontífice ha reconocido que con estos dones "habéis querido manifestar la cercanía espiritual y la amistad que unen toda Alemania, y en particular Baveria, a la Santa Sede, en la estela de la tradición cristiana que ha fecundado la cultura, la literatura y el arte de vuestra nación y de toda Europa".
Así, Francisco ha afirmado: "Con mi oración estoy cerca de ustedes y les acompaño en el camino de las comunidades cristianas de ustedes y de todo el pueblo alemán". Del mismo modo ha deseado de todo corazón a los presentes y sus compatriotas "pasar con serenidad la Navidad del Señor". El santo padre ha recordado que también hoy Jesús continúa disipando las tinieblas del error y del pecado, para llevar a la humanidad la alegría de la resplandeciente luz divina, de la que el árbol navideño es signo y recuerdo".
Y retomando sus palabras en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, ha invitado a dejarnos envolver por la luz de su verdad para que "la alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús".
Por la mañana el santo padre ha recibido a los participantes a la peregrinación de Baviera, región de Alemania que este año ha regalado el árbol navideño. Un árbol "internacional" ha dicho Francisco, ya que creció justo en la frontera entre Alemania y la República Checa.
Tal y como ha recordado el papa Francisco, "este abeto majestuosos quedará junto al pesebre hasta el final de las fiestas navideñas y será admirado por los romanos y los peregrinos y turistas de todas partes del mundo".
El santo padre ha dado las gracias a los participantes, por su presencia y por el árbol de la plaza y los otros pequeños árboles que han regalo para colocar otros lugares de la Ciudad del Vaticano. El pontífice ha reconocido que con estos dones "habéis querido manifestar la cercanía espiritual y la amistad que unen toda Alemania, y en particular Baveria, a la Santa Sede, en la estela de la tradición cristiana que ha fecundado la cultura, la literatura y el arte de vuestra nación y de toda Europa".
Así, Francisco ha afirmado: "Con mi oración estoy cerca de ustedes y les acompaño en el camino de las comunidades cristianas de ustedes y de todo el pueblo alemán". Del mismo modo ha deseado de todo corazón a los presentes y sus compatriotas "pasar con serenidad la Navidad del Señor". El santo padre ha recordado que también hoy Jesús continúa disipando las tinieblas del error y del pecado, para llevar a la humanidad la alegría de la resplandeciente luz divina, de la que el árbol navideño es signo y recuerdo".
Y retomando sus palabras en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, ha invitado a dejarnos envolver por la luz de su verdad para que "la alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús".
El árbol de Navidad llegó a la Plaza de San Pedro
El origen de esta tradición. El actual es un regalo de la comunidad Waldmunchen y procede de Baviera
Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) Redacción |
El espíritu navideño ya se siente por las calles de Roma y desde esta mañana también en la plaza de san Pedro ha llegado el tradicional árbol. Se trata de un abeto que procede de Baviera, Alemania. Es un regalo de la comunidad Waldmünchen. Mide 25 metros de altura y tiene un diámetro de 98 centímetros. Pasadas las fiestas, la madera del tronco se utilizará, como ya se hace desde algunos años, para hacer juguetes u objetos de uso cotidiano.
Como es habitual las maestranzas de la Gobernación y el personal del Vaticano se encargarán de instalarlo, así como de la iluminación y la decoración.
Junto al árbol, estará también el tradicional Belén. Este año será un nacimiento napolitano, obra del taller “Cantone & Costabile”, heredero y continuador de la tradición de los belenes que se hicieron famosos en toda Europa a partir del siglo XVII.
El árbol de Navidad fue puesto por primera vez en la plaza de San Pedro por iniciativa de Juan Pablo II y ya se ha consolidado como una tradición. Asimismo, Benedicto XVI explicó que el árbol de Navidad es un símbolo de la devoción popular que habla al mundo de esperanza y de paz. El árbol de Navidad - explicó el papa emérito en el 2010 al recibir a la delegación que ese año hacía entrega del árbol - enriquece el valor simbólico del belén, que es un mensaje de fraternidad y de amistad; una invitación a la unidad y a la paz; una invitación a dejar sitio, en nuestra vida y en la sociedad, a Dios, que nos ofrece su amor omnipotente a través de la frágil figura de un Niño, porque quiere que respondamos libremente a su amor con nuestro amor”.
El belén y el árbol - explicó Benedicto XVI - traen por tanto un mensaje de esperanza y de amor, y ayudan a crear el clima propicio para vivir en la justa dimensión espiritual y religiosa el misterio del nacimiento del Redentor”.
La costumbre del árbol de Navidad se remonta a los antiguos germanos, que creían que el mundo y los astros estaban sostenidos pendiendo de las ramas de un árbol gigantesco llamado el “divino Idrasil” o el “dios Odín”. En el solsticio de invierno le rendían un culto especial.
La celebración consistía en adornar un árbol con antorchas que representaban a las estrellas, la luna y el sol.
Cuenta la tradición que fue san Bonifacio, evangelizador de Alemania e Inglaterra, quien tomando el árbol que representaba al dios Odín, plantó en su lugar un pino, símbolo del amor perenne de Dios y lo adornó con manzanas y velas, dándole un simbolismo cristiano. Las manzanas para representar las tentaciones, el pecado original y los pecados de los hombres; las velas para representar a Cristo, la luz del mundo y la gracia que reciben los hombres que aceptan a Jesús como Salvador.


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