Razón del nombre del blog

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El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

lunes, 18 de noviembre de 2013

Como docente y referencista en bibliotecas debo explicar a quien me sigue en este blog los términos que Don Tito Maciá" usará para analizar astrológicamente la historia de Venezuela..."HACER ATACIR" LAS DIRECCIONES PRIMITIVAS´ASTROLOGICAS...Las cosas a las que conviene hacer Atacir son los cinco hileg*, empezando por el que haya sido elegido como Hileg.*-Los cinco hileg, con minúscula, son: el Sol, la Luna, el Parte de Fortuna, el regente de la conjuncion de la Luna con el Sol o de la oposición, anterior al nacimiento y el Ascendente, mientras que el Hileg, con mayúscula es, de éstos cinco hileg, el que mayor dignidad tenga.- “Cuando la Luna sea el Hileg, de su Atacir sabrás la vida, la fuerza y la debilidad y el estado de la madre. El grado del Ascendente se debe hacer Atacir, siendo Hileg o no; de él sabrás el estado del nacido en su cuerpo, su salud y su enfermedad; que és el significador de la vida y del alma.”

DOMINGO, 14 DE JUNIO DE 2009


Direcciones primitivas de Aly Ben Ragel

Aly Ben Ragel era el hijo de un importante y reconocido notario de Bagdad, no era un pensador marginal o rebelde como se piensa hoy día de quienes dedicamos la vida al estudio de la Astrología, Aly pertenecía a una clase social alta, noble y distinguida, su padre era un personaje principal y rico que le permitió dedicarse a la Astrología.
Para comprender la importancia del trabajo de este hombre, conviene remontarnos al menos a los tiempos de Al Mansur, el primer califa que en el año 762 fijó su residencia en Bagdad y decidió construirse su palacio al lado del rio Tigris recurriendo a los mejores arquitectos, artistas y urbanistas de su época, también solicitó los servicios de varios astrólogos como Mesahallah, uno de los más sabios de todos los tiempos de origen judío. Se cuenta que Mesahallah calculó el día y la hora más adecuada para poner la primera piedra y comenzar la construcción del palacio, y que compuso un talismán que protege al edificio de cualquier ataque del tipo que sea, para evitar la muerte violenta o por envenenamiento del Califa.

Por otro lado la Astrología siempre tuvo un especial interés para los guias que dirigían las caravanas que atravesaban estos desérticos territorios, pues al igual que los navegantes y debido a que aprovechaban la noche para realizar sus largas marchas, los caravaneros aprendieron a reconocer en el cielo un mapa-guía que les señalaba el camino a seguir en medio de la noche en un mar de arenas, al igual que los marinos.

Para satisfacer éstas y otras necesidades Al Mansur financió y permitió que se establecieran los estudios astrológicos en la Escuela Científica de Bagdad, un centro cultural que actuó como un crisol; desde el oriente llegaba la Astrología hindú, de occidente la Astrología griega. Al Mansur, solicitó al emperador de Bizancio el envío de textos originales y ordenó traducir obras de Astrología hindú que incluían tablas de movimientos planetarios, semejantes a las de Zacuto. En este lugar del mundo privilegiado, Messahallah y otros estudiosos de la Astrología pudieron crear una Escuela Científica que no separaba la Astronomía de la Astrología y que dejó su huella en el tiempo, así todas las formas de leer en el cielo confluyeron Bagdad en tiempo de Aly Ben Ragel, a mediados del siglo XI.

Ben Ragel tuvo sin duda, acceso a todo el conocimiento acumulado desde la antiguedad en la ciudad de Bagdad, pues según se desprende de sus textos, recoge lo que había escrito de los griegos clásicos como Ptolomeo, Doroteo de Sidón, Vettius Valens, lo que proviene de las rutas orientales, tanto lo que es originario de la India como de Persia así como los restos de la Astrología egipcia. En sus libros cita a los sabios de la India, con Yrceh el indio a la cabeza, los sabios de Layrac, los sabios de Fferic, los de Persia y los de Egipto; Hermes, los sabios antiguos y todos aquellos que le antecedieron en el tiempo.

Ben Ragel, para recopilar toda esa información, usó un sistema muy parecido al de su padre como notario y tuvo muchos pasantes o escribanos a su servicio que fueron meros copiladores del saber antiguo, pero en muchas ocasiones, detrás de los escritos o dichos de otros astrólogos, expone sus opiniones y su experiencia, en esos casos comienza el párrafo con un “ Y yo Digo....” O bien muestra ejemplos realizados por él mismo o por otros astrólogos coetáneos realizando sus propios y personales comentarios.

Uno de esos capítulos que han sido meticulosamente tratados por Aly Ben Ragel es el séptimo capítulo del libro 4, el del Atacir, donde describe cuidadosamente el sistema de direcciones primitivas, el modo de dirigir los planetas y otros puntos de la carta astral, es decir, el sistema que usaban esos astrólogos de la tradición para hacer pronósticos usando las direcciones primitivas.

Dice Ben Ragel:

“……….. queremos ahora hablar del Atacir, que es el fín y el cumplimiento de esta cosa, y de ello se extraen juicios sobre la vida, especialmente de la opinión de Ptolomeo y de los que están de acuerdo con él.

Las cosas a las que conviene hacer Atacir son los cinco hileg*, empezando por el que haya sido elegido como Hileg. Cuando el Sol sea el Hileg, sabrás de su Atacir la vida y los tropiezos, y sabrás por el estado y la dignidad del nacido en su regencia, de las cosas buenas, cuando aspecte o se acerque una fortuna, y las cosas malas cuando se relacione con una infortuna por conjunción o malos aspestos en signo fijo o cardinal, de esto se puede saber el estado del nacido. “

*-Los cinco hileg, con minúscula, son: el Sol, la Luna, el Parte de Fortuna, el regente de la conjuncion de la Luna con el Sol o de la oposición, anterior al nacimiento y el Ascendente, mientras que el Hileg, con mayúscula es, de éstos cinco hileg, el que mayor dignidad tenga.-

“Cuando la Luna sea el Hileg, de su Atacir sabrás la vida, la fuerza y la debilidad y el estado de la madre. El grado del Ascendente se debe hacer Atacir, siendo Hileg o no; de él sabrás el estado del nacido en su cuerpo, su salud y su enfermedad; que és el significador de la vida y del alma.”

En este capítulo Ben Ragel interviene directamente aportando su opinión y su experiencia:

“Y yo digo que se debe hacer Atacir también al significador del haber (Casa II), al significador de los hermanos (Casa III), al significador de los padres (Casa IV), y al significador de los hijos (Casa V), tal como se hace del Ascendente......Igualmente se debe hacer Atacir al grado de la X casa para saber de la hacienda del nacido y sus necesidades y su estado en su señorío.”

Es decir, según la experiencia conviene dirigir al planeta que mayor dignidad tenga en cada una de las Casas para conocer sobre los asuntos relacionados con esa Casa, así como a las cúspides de cada una de las Casas y los Partes arábigos. Más adelante aclara un poco más el tema diferenciado el movimiento del Atacir cuando los planetas son retrógrados, dice Aly:

“ Debes saber que los Hileg y los planetas tienen su Atacir según el orden de los signos desde el principio hasta el final.......…….en los planetas retrógrados, su Atacir es en sentido inverso al orden de los signos, comenzando por el final del signo yendo a su comienzo.”

Sobre el sentido o la dirección correcta de los planetas o los puntos a los que se dirijen por Atacir, hay divergencias desde la antiguedad. Ocurre en muchas ocasiones, igual que hoy día, que los astrologos de la antigüedad discrepan entre sí por innumerables razones, las discrepancias entre astrólogos son conocidas desde antiguo y Ben Ragel lo comenta en varios capítulos.

“En opinión de Ptolomeo y de los que están de acuerdo con él, cuando el planeta que se quiera dirigir se encuentre en la Casa IX y en la VIII, su Atacir (o su dirección) es contrario igualmente al orden de los signos. Pero otros sabios no están de acuerdo y no piensan igual, sino que lo hacen directo.”

Las direcciones directas y conversas siguen teniendo hoy día sus partidarios y sus detractores. Conviene saber que la diferencia entre dirigir un planeta en sentido directo hacia una cúspide u otro planeta o dirigir éstos en direcciones conversas hacia el planeta, es mínima, lo que importa es la interpretación.

Dice Ben Ragel: “Y cada vez que llegue por conjunción a una infortuna o a su oposición, o a su cuadratura, se juzga como una crísis importante con una separación o ruptura……………”
Los astrólogos de la antiguedad también tenían en consideración la influencia de la estrellas fijas y hacian Atacir con ellas, es decir, caculaban sus direcciones y realizaban pronósticos, tal como explica Ben Ragel en el siguiente párrafo:

“Las estrellas fijas, principalmente los corazones (Cor Leonis, Cor Scorpí) y las semejantes, que son de naturaleza infortunada, matan o, cuando no, demuestran inconvenientes importantes, siempre que no forme aspecto con una fortuna. La cuadratura del Sol y su oposición hacen lo mismo. De la misma manera, la conjunción con el Sol es cortadora y trae gran infortuna.”

Al final Ben Ragel simplifica el movimiento de las direcciones o el Atacir y dice:

“El orden del Atacir es diferente en esta manera; que el Atacir del Ascendente, para saber la vida se dá a cada grado un año e igualmente harás con los otros hileg y las Partes. Pero el Atacir de las revoluciones es a cada treinta grados un año.”

-Aquí tenemos dos tipos de direcciones; unas que se mueven un grado por año, lo que hoy día se denominan direcciones simbólicas y son una derivación de las direcciones primarias primitivas o direcciones uniformes de un grado por año. Pero en este mismo parráfo expone otras direcciones se se mueven un signo por año, que se corresponden con las direcciones uniformes del 12, las mal llamadas profecciones, en las que usa el regente del año del Atacir combinado con las revoluciones solares o los retornos solares.

El mismo Ben Ragel realiza unos ejemplos para dejar claro el sistema. Primero describe un ejemplo de las profeciones del 12, en las que cada año el Ascendente y todos los demás puntos de la carta se mueven de manera uniforme 30 grados cada año o lo que es lo mismo un signo zodiacal completo cada año.

Dice Ben Ragel: “Un ejemplo de un nacido que tiene el Ascendente en el primer grado de Aries, al sexto año llegó al primer grado de Virgo, luego todo el signo de Virgo será gobernador de todo ese año desde su principio hasta el final......”

Este capítulo séptimo del libro 4, es donde Ben Ragel muestra un mayor número de ejemplos de experiencias suyas para ayudar al estudiante a comprender el funcionamiento del Atacir.
Dice: “Ejemplo de un nacido que tenía el Ascendente en Leo y la Luna con la estrella morada que está en Cáncer, cuando el Atacir de la Luna llegó al grado del Ascendente, cegó a aquel nacido al cabo de 40 años.


































El movimiento de este ejemplo de dirección primitiva es en el sentido del Zodiaco, contrario a las manillas del reloj, igual que los ejemplos siguientes de Ben Ragel.


“Nacimiento de otra persona que tenía la Parte del Azemena (Parte del Infortunio) en la tercera Casa y su Hyleg fue la Luna en la cuarta casa. Cuando la Parte del Azemena llegó por Atacir a la Luna, cegó al nacido.”
































En este caso la Luna fue Hileg por hallarse en el signo de Tauro, donde la luna tiene la dignidad de Esxaltación, cuando el Parte del Azemena o Parte del Infortunio alcanzó el lugar de la Luna, el Ascendente, calculado para Bagdad, llegó al mismo tiempo a la oposición de la octava Casa.


“Otro nacimiento que tenía su sexta casa en 28º de Libra, su Hileg estaba en el grado 20 de Virgo y la Parte de los Siervos (Arco en la Luna y Mercurio añadido al Ascendente) en oposición al regente del Ascendente, y el regente de la Parte en oposición al Ascendente, cuando llegó el Atacir del Hileg al grado de la sexta Casa, sus siervos lo ahogaron y murió.”

“Otro nacimiento: el Sol era Hileg en la novena casa y cuando llegó el Atacir del medio cielo a la oposición de Marte le ahorcaron y murió.”

Para que el Sol sea Hileg tiene que tener más dignidades que los otros hileg. El Sol en la Casa IX está en la Casa de su Gozo y si está en Leo es seguro que será el Hileg por tener dos dignidades. Si Leo ocupa la décima Casa el planeta Marte, al cual le llega la oposición del Mediocielo, ha de estar en Tauro, signo de su destierro formando una cuadratura con el Sol. La naturaleza adquirida de Marte en el signo de Tauro, tiene relación con el cuello, por lo tanto es coherente con la muerte por ahorcamiento.
“Otro nacimiento: Estaba el mediocelo al principio de Piscis y había una fortuna al final de Piscis, cuando llegó el Atacir del mediocielo a esa fortuna, ganó reino y duró en él un año. Pero cuando llegó la revolución del Atacir que se cambió de un signo a otro, perdió ese señorío al cabo de un año, y cada vez que se muda la revolución del Atacir de un signo a otro, tiene miedo el nacido en esa revolución, pero mientras se mantiene en un signo, no hay nada que temer.”

“Nacimiento que tenía la X Casa en Cáncer, la Luna en Sagitario en la tercera Casa; cuando le llegó Atacir a Capricornio en la mitad de la vida que le había dado el Hileg, contrajo una enfermedad en el pulmón y estrechamiento de la garganta y murió. 










La Luna puede ser el Hileg al hallarse en la Casa III, donde tiene su Gozo, una dignidad que tiene un valor semejante al de Domicilio. Ben Ragel decía que cuando la Luna sea el Hileg, de su Atacir sabrás la vida, la fuerza y la debilidad. En este caso, la Luna es Hileg por estar en Gozo en la Casa III y su Atacir llega al signo de Capricornio donde la Luna tiene su destierro, lo que significa un mal cambio en un momento en el que el Atacir del Ascendente llega al mismo tiempo a la oposición con la Casa VIII, la de la muerte.
Por último Ben Ragel nos deja una información valiosísima sobre el significado de los planetas y los pronósticos que con ello se puede hacer usando su Atacir, es decir calculando las direcciones y sus llegamientos.
“Conviene que se haga Atacir al grado de Saturno; que eso será significador de los viejos de su linaje, de su padre, de sus hermanos mayores, de las cosas ocultas y encubiertas, de la enfermedad, de la debilidad, del provecho y del daño que tendrá de los muertos y de los lugares húmedos.
Se hace Atacir del grado de Júpiter para saber su fortuna, sus amores, sus amistades, su valor para los sabios, sus buenas riquezas y su ayuda de los hombres nobles.
Se hace Atacir al grado de Marte para saber su caballeria, su valía para los caballeros, lo que le sucederá en esta manera de bien o de mal y razonar problemas
Se hace Atacir al grado de Venus para saber sobre los matrimonios, sus amores, el provecho que tendrá de las mujeres, de cantar, de alegrías, el estado de la madre y de las hermanas menores.
Se hace Atacir al grado de Mercurio para saber el estado de los hermanos menores, del habla, de la destreza, de las amistades, de los siervos, y quiénes se ahorrarán de ellos, de sus mercancías, de su dar y tomar, mas los cinco hileg y el grado de la Xª casa ya los nombramos y hablamos de ellos en sus Atacires.”
En resumen, hacer Atacir significa dirigir los planetas, los 5 hilegs, las cúspides de las Casas y los Partes arábigos de diferentes maneras:
A Moviendo un grado por año en sentido zodiacal
B Moviendo un grado por año en sentido contrario
C Moviendo un grado por año en sentido zodiacal los planetas directos y
en sentido contrario los planetas retrógrados
D Moviendo un signo por año, 30 grados por año.
Hacer Atacir es aprender a hacer pronósticos astrológicos sin limitarse a los tránsitos planetarios.
– En mi opinión los tránsitos son una modalidad astrológica un poco ramplona, una ruína total para el que quiera dedicarse a la Astrología y use sólo de los tránsitos como técnica de pronósticos.-
En el cofre del tesoro de la Astrología Tradicional, el Atacir es una de sus joyas más preciadas, una perla para quién se sienta verdaderamente atraído por esta milenaria ciencia de las estrellas y tenga capacidad mental suficiente para “hacer números” y “sacar las cuentas”.
TM

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