Razón del nombre del blog

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El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Costa Palamides rompe el silencio Y envió una carta pública al ministro de la Cultura, Pedro Calzadilla, en la que cuestiona la existencia del ente

Costa Palamides rompe

el silencio y denuncia

al IAEM

El director y docente envió una carta pública

al ministro de la Cultura, Pedro Calzadilla, en

la que cuestiona la existencia del ente



El indignado director rompió el silencio (Nicola Rocco/Archivo)
EL UNIVERSAL
lunes 31 de octubre de 2011 05:14 PM

Costa Palamides hizo pública su molestia por el hecho

de que el Instituto de Artes Escénicas y Musicales

(IAEM) puso trabas que impidieron que su compañía,

Teatro de Repertorio Latinoamericano, Teatrela,

acudiera al Festival Internacional de Teatro de La Habana.

En una carta titulada "¿Qué vamos a hacer con el IAEM?",

increpa al ministro de la Cultura, Pedro Calzadilla, para

contarle las irregularidades que obstaculizan el ideal

funcionamiento de las artes escénicas y musicales en

el país.

A continuación la carta enviada por Palamides a

Calzadilla:

SR. MINISTRO DE CULTURA ¿QUÉ VAMOS A HACER

CON EL IAEM?
(Carta de indignación de Costa Palamides sobre el caso

fallido de la única representación venezolana en el

Festival Internacional de Teatro de La Habana 2011)

Estimado Ministro de Cultura Pedro Calzadilla:

Cumplo con la penosa tarea de preguntarle a vox populi

¿Qué vamos a hacer con el IAEM?

Si usted cree que esas son las siglas del Instituto de las

Artes Escénicas y Musicales, está equivocado. Esas son

las siglas de Ineficacia, Atropello, Erratas y Mediocridad,

todo unido en un solo organismo. Y para muestra, aquí está

un botón de los descamisados de Teatrela que han tenido

que sufrir durante mes y medio el desasosiego, el bochinche

y el desencanto que prolifera en los funcionarios del despacho

de Relaciones Internacionales (recuerda esta en manos de

un chofer incapaz y reposero del Metrobús que ni sabe qué es

el teatro) y en todos los ámbitos de la Dirección

General de ese organismo que si bien fue creado para sustituir

la parte escénico-musical de aquel monstruo de las mil

cabezas llamado Conac(QEPD) desgraciadamente se nos ha

convertido en una hidra nueva de cabezotas y funcionarios

de turno llamada IAEM y nos ha hecho añorar aquel pasado

mal mayor post mortem. Un complejo de burócratas,

gabineteros y oficinistas, que viven a costa de nuestro arte

escénico- musical y son incapaces de atender y proyectar

absolutamente nada que no venga de órdenes y dedos

superiores. Si no, pregúnteles cómo se dedican a sabotear

el Festival de Teatro de Caracas que se da el lujo de ser

Nacional gracias a la iniciativa maravillosa y aún mejor criterio de

Fundarte y su actual director, y, por supuesto, de la Alcaldia de

Caracas y la del Distrito Capital y sus respectivos alcaldes.

¿Por qué el IAEM no fue capaz en estos últimos años de organizar

un Festival Nacional de Teatro? Pregúnteles también cómo llamaron

al Teatro de Repertorio Latinoamericano, Teatrela, por segunda vez

consecutiva con la idea de ir al glorioso país de Cuba con una

invitación del Festival de la Habana y cómo nos han estado

trasegando y moviendo durante mes y medio para dejarnos


varados y con la excusa de que el punto de cuenta firmado por

usted no se hizo a tiempo. Y así, con ese descaro y con ese

irrespeto, nos prometen disculpas que no hemos recibido y una

nueva gira para el año que viene que tenga por seguro que ya

no haremos. Y nos preguntamos, ¿se puede firmar el punto de

cuenta y no llevarnos a ninguna parte o dejarlo para el año siguiente?

¿Será con el cuento de abrir otro punto de cuenta para el año

siguiente y así sucesivamente? El convenio Cuba-Venezuela ¿qué es?

¿Un punto de cuenta o la cuenta de las mil y unas noches?

Porque le digo, Sr. Ministro, que llevamos tres años en este

"proceso cultural" de tres ministros en tres años y mil una noches

y nosotros tratando de ir a Cuba que tan insistemente y amablemente

nos invita. ¿Será porque la obra "Penitntes" de Elio Palencia,

merecedora de cinco premios municipales y del premio Ministerio

de la Cultura 2008 merece ir? ¿Será que debe internacionalizarse y nacionalizarse gracias a "la labor maravillosa" del IAEM que mínimo

debería mover por el país y en el exterior la obra merecedora del

premio de su Ministerio? ¿Será porque he dirigido en los últimos

años tres obras de teatro cubanas de Carpentier, Piñera y Estorino respectivamente? ¿Por qué será que nos invita la cultísima ciudad

de La Habana cada año? Pero qué va, no podremos, desgraciadamente

no podremos, porque cada año tendremos que lidiar con los

nuevos zombies que repueblan el IAEM y que lo único que hacen

es estorbar el arte escénico de este país, considerarnos monigotes

de sus desfiles, mojiganga de las fiestas bicentenarias, comparseros

de su farándula y suplicantes de la firma de sus puntos de cuenta.

Por cierto, me dijeron, como excusa claro está, que usted no firmó

el punto de cuenta porque estaba de viaje y nosotros no nos fuimos

de viaje por lo mismo. La paradoja del comediante. Alguien les debe

decir, a los del IAEM pues, que el teatro no nació para eso. Y eso es

lo que estoy tratando yo, con esta indignación muy griega, que en

vez de quemar bancos y ministerios o manifestar contra la injusticia del capitalismo financiero y multinacional en las plazas de la ciudad,

saco mi propio punto de cuenta y le pido su atención.

En una anterior carta dejada en su despacho el pasado viernes

28 y en repetidas llamadas a su celular de urgencias que no se

han respondido, le cuento con puntos y cuentas la odisea de

"esta otra historia" que usted debe conocer por su sensible oficio.

Allí están los nombres y las señales, pero sobre todo está el trajín

de los últimos días mientras nueve personas que habíamos pedido

permisos para dejar nuestros trabajos en universidades, escuelas,

canales, ministerios y teatros, que estábamos ensayando para

representar a Venezuela muy dignamente, que estábamos llevando

la carga, los pasaportes, los recaudos, los cambios de fecha para

adaptar nuestros compromisos a las fechas del festival, nos fuimos

encontrando con el silencio descarado, la ineficiencia mortuoria, los memorándum extraviados y la falta de firma del maravilloso y

nunca olvidado punto de cuenta. ¿Qué tal? ¿Vamos a echarle

el muerto al Ministro? Efectivamente no, porque nos consta que

usted estaba firmando el punto el lunes 23. Y del lunes 23 al jueves

27 la tierra se tragó a Damelys Rodriguez y a Jenny Villamizar, a las

que nunca les vimos la cara y que conste que les pedí cita para

una simple explicación desde ese lunes 23 sobre el famoso punto

de cuenta o sobre nuestra gira.


Un día antes de nuestra ida para estar en el comienzo del Festival,

esta última, muy amable por cierto, me atiende la llamada insistente

y prolija para prometerme emitir disculpas para Teatrela y el Festival

de La Habana y hasta ¿Qué tal? ¡Un nuevo viaje a posteriori y etcétera,

porque, qué maravilla, el punto de cuenta estaba aprobado pero no

les daba tiempo para hacer las gestiones pertinentes! ¡No les daba

tiempo para llegar a hacer nuestras funciones programadas, anunciadas

y en grilla para el martes 1 y el miércoles 2 de noviembre! ¡A cinco

días de nuestras funciones programadas y era imposible montarnos

en un avión con ida y vuelta y cuadrar viáticos y hotel! ¿Qué habían

hecho mes y medio antes? ¡Ah, se me olvidaba! ¡Esperar el bien

ponderado y nunca fallado punto de cuenta! Dígame señor ministro,

¿si ésto no es Ineficacia, Atropello, Erratas y Mediocridad, entonces

qué es?

Así son las cosas y le ruego le pregunte a mis compañeros del

teatro sobre funciones no pagadas, giras prometidas y no

cumplidas, y continuas faltas de respeto a nuestra profesión y

a nuestra dignidad. Pues no, señor Ministro, cubanísimo yo,

venezolanísimo yo, y profundamente revolucionario no pienso

callarme y no pienso guardar el silencio cómplice que huele a

facilismo y mendicidad. Y ojo, señor ministro, la maravillosa idea

del Sistema Nacional de Culturas Populares debe desprenderse

de la burocracia y el papeleo tipo IAEM porque me temo otra vez

que el apoyo no irá a los cultores ni a los creadores como es lo

pensado. Y léase, en nuestro caso, TEATRO, más allá de actores,

directores y productores que conforman la mayoría de los grupos

y las personalidades que se pueden nominar, hay escenógrafos,

vestuaristas, dramaturgos, fotógrafos, iluminadores, diseñadores,

maquilladores, realizadores y técnicos que ya me han dicho que

no están en las listas de apoyo que se preparan para el IAEM.

¿Y quién debería velar por ellos? ¿El IAEM? ¿No, verdad? Gracias.

Al Sistema Nacional de Culturas Populares hay que salvarlo del

IAEM para que no caiga en manos de proveedores, tarimeros,

comisionados, agencias de viajes, delivery, burocracia, jefes

de despacho, mantenimiento, baños, teléfonos, asistentes,

porteros e hidratación. Los cuentos son muchos, señor Ministro y

los puntos de cuenta también. Pero este desgraciadamente, es

el mío. Y no es un cuento ni un punto de cuenta feliz.

Queda en usted convertirlo en una buena "historia".

P.D. Y disculpe señor Ministro que esto se haga vox populi

los días en que nosotros deberíamos estar haciendo nuestra

primera y segunda aparición en el Festival Internacional de

Teatro de La Habana 2011, porque sencillamente usted lo sabe:

el telón se debe alzar y esta es nuestra forma de alzarnos y

exigir respeto y consideración. Hasta la próxima. Se despide,

Costa Palamides



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