La muerte remota
Este 2014 es año de muerte y gloria para los estudiantes venezolanos
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CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ | EL UNIVERSAL
domingo 16 de marzo de 2014
Este complicado mes que comenzó el 12 de febrero, comprueba nuevamente una verdad centenaria: el valor insustituible de los estudiantes en las luchas políticas latinoamericanas. Los jóvenes temerarios, para quienes la muerte es un asunto muy remoto para tomarlo en serio, hoy de nuevo deslumbran y subrayan la condición fascista del régimen venezolano con una larga línea de sangre y vidas tronchadas. Por desgracia unos quieren usarlos y otros matarlos. Desde comienzos del siglo XX, en medio de brutales dictaduras militares en la región, las elites ilustradas, entre ellas los universitarios, incorporaron a sus países el pensamiento político moderno. Fueron pioneros de la democracia, como las generaciones de la Reforma de Córdoba y las del 28 y el 36 en Venezuela, y así ocurrió por medio siglo. Durante "la terrible década de los sesenta" como la llama Américo Martín en su maravilloso libro, el fidelismo infiltró casi todos los partidos de centro e izquierda y los estudiantes fueron protagonistas desgraciadamente del fanatismo revolucionario.
Carne de cañón del castrismo, los jóvenes murieron, recibieron torturas, hicieron guerrillas y pasaron a la clandestinidad, en pos de un sueño que resultó pesadilla. En 1968 se agitaron en todas partes del mundo, desde EEUU hasta los países comunistas, para repudiar la guerra en unos casos, y en otros exigir libertad y democracia. La monumental rebelión estudiantil del "mayo francés", hizo reaccionar aquella sociedad contra la personalidad autoritaria de De Gaulle, un mandatario decente que repudiado renunció. En Latinoamérica las luchas estudiantiles estuvieron siempre asociadas a concepciones estratégicas, la insurrección guerrillera o el putchismo con militares de izquierda, que intentaron golpes de Estado memorables, como el Carupanazo y el Porteñazo. Y así fue en el resto del continente, en Perú, Panamá, Bolivia. Si perdieron no fue por ingenuos sino porque el liderazgo democrático fue superior.
Luchan por la democracia
La guerrilla fracasó, el socialismo militar también y los movimientos estudiantiles pasaron a otras etapas. En Venezuela a partir de los 2000 se hacen componentes de la lucha por la democracia y adversarios del criptocomunismo, salieron a luchar y contribuyeron al triunfo en el referéndum de 2007. En 2011, tomaron las calles en Chile, con objetivos cuya claridad resulta por lo menos discutible. Malaparte explica que para asaltar el poder, debe estudiarse bien cuál es el dispositivo político que lo concentra y cuál su punto de ruptura, para apuntar, como hizo Lenin en una operación tan perfecta que ni siquiera hubo sangre. Ese es elemento central de cualquier estrategia. El foquismo, al contrario, es la cándida idea de que una chispa al azar enciende la pradera, lo que puede producir incendios forestales, pero difícilmente victorias políticas.
A veces triunfan los aletazos de suerte pero un golpe de dados no abolirá el azar, diría Mallarmé. Una estrategia consiste en determinar el punto de ruptura de una situación. Betancourt explica por qué en 1945 la autocracia simpática de Medina Angarita estaba quebrantada en las FF.AA, y cuatro años después ocurrió lo mismo a Gallegos. En los 60s el mismo Betancourt derrotó el golpismo, pese a que los militares seguían siendo la herida sangrante de un "experimento democrático" acosado tanto por el antiguo régimen como por la izquierda. Su triunfo para cohesionar las FF.AA trae décadas de estabilidad. Chávez recibe una derrota militar el 4F tal vez porque el punto vulnerable del gobierno de Pérez estaba en las instituciones civiles, su traición y desorientación, y gracias a ellas aquél llega al poder en 1998. Este 2014 es año de muerte y gloria para los estudiantes venezolanos.
El espejismo
Los heroicos muchachos quedaron atrapados en una tenaza de factores externos que tiene por un lado el voluntarismo, la ingenuidad o la arrogancia de quienes se engañaron con el espejismo de una fisura (y se metieron a brujos sin conocer la yerba) y un gobierno fascista sin ningún escrúpulo para el ejercicio, y que actúa con sadismo y bestialidad. Y como no hay drama sin burlesco, la nota ridícula, increíble, insólita, una especie de cantinflérico "estado mayor" en Florida y un adivinador de feria desde Brasil que "dan órdenes" por Twitter a una tropa imaginaria. Si es Ud. un vecino atormentado por las "guarimbas", los "colectivos" y la GNB, es recomendable que ingrese a esas cuentas zafias, de un general retirado, un exactor, un diletante de oficio desconocido, y uno que otro desocupado que se sienten cada uno como Eisenhower en las insomnes madrugadas previas del Desembarco a Normandía.
Para la antología del ridículo universal, recomiendan tácticas de la guerrilla vietnamita, con el detalle que promueven una insurrección sin armas contra grupos de asesinos a sueldo. Sin arriesgar un pelo, instruyen a los vecinos sobre cómo arrojar Molotov por las ventanas, y no pasean sus vacías cabezas por el contragolpe que ello acarrearía. Y el adivinador brasilero, dedicado a desacreditar los líderes opositores, quién sabe a nombre de qué intereses. El camino a seguir son movilizaciones amplias, que no asusten a la gente indecisa y que se organicen en torno a las necesidades vitales de la gente, en demostración de que la alternativa es una "fuerza tranquila".
@carlosraulher
Carne de cañón del castrismo, los jóvenes murieron, recibieron torturas, hicieron guerrillas y pasaron a la clandestinidad, en pos de un sueño que resultó pesadilla. En 1968 se agitaron en todas partes del mundo, desde EEUU hasta los países comunistas, para repudiar la guerra en unos casos, y en otros exigir libertad y democracia. La monumental rebelión estudiantil del "mayo francés", hizo reaccionar aquella sociedad contra la personalidad autoritaria de De Gaulle, un mandatario decente que repudiado renunció. En Latinoamérica las luchas estudiantiles estuvieron siempre asociadas a concepciones estratégicas, la insurrección guerrillera o el putchismo con militares de izquierda, que intentaron golpes de Estado memorables, como el Carupanazo y el Porteñazo. Y así fue en el resto del continente, en Perú, Panamá, Bolivia. Si perdieron no fue por ingenuos sino porque el liderazgo democrático fue superior.
Luchan por la democracia
La guerrilla fracasó, el socialismo militar también y los movimientos estudiantiles pasaron a otras etapas. En Venezuela a partir de los 2000 se hacen componentes de la lucha por la democracia y adversarios del criptocomunismo, salieron a luchar y contribuyeron al triunfo en el referéndum de 2007. En 2011, tomaron las calles en Chile, con objetivos cuya claridad resulta por lo menos discutible. Malaparte explica que para asaltar el poder, debe estudiarse bien cuál es el dispositivo político que lo concentra y cuál su punto de ruptura, para apuntar, como hizo Lenin en una operación tan perfecta que ni siquiera hubo sangre. Ese es elemento central de cualquier estrategia. El foquismo, al contrario, es la cándida idea de que una chispa al azar enciende la pradera, lo que puede producir incendios forestales, pero difícilmente victorias políticas.
A veces triunfan los aletazos de suerte pero un golpe de dados no abolirá el azar, diría Mallarmé. Una estrategia consiste en determinar el punto de ruptura de una situación. Betancourt explica por qué en 1945 la autocracia simpática de Medina Angarita estaba quebrantada en las FF.AA, y cuatro años después ocurrió lo mismo a Gallegos. En los 60s el mismo Betancourt derrotó el golpismo, pese a que los militares seguían siendo la herida sangrante de un "experimento democrático" acosado tanto por el antiguo régimen como por la izquierda. Su triunfo para cohesionar las FF.AA trae décadas de estabilidad. Chávez recibe una derrota militar el 4F tal vez porque el punto vulnerable del gobierno de Pérez estaba en las instituciones civiles, su traición y desorientación, y gracias a ellas aquél llega al poder en 1998. Este 2014 es año de muerte y gloria para los estudiantes venezolanos.
El espejismo
Los heroicos muchachos quedaron atrapados en una tenaza de factores externos que tiene por un lado el voluntarismo, la ingenuidad o la arrogancia de quienes se engañaron con el espejismo de una fisura (y se metieron a brujos sin conocer la yerba) y un gobierno fascista sin ningún escrúpulo para el ejercicio, y que actúa con sadismo y bestialidad. Y como no hay drama sin burlesco, la nota ridícula, increíble, insólita, una especie de cantinflérico "estado mayor" en Florida y un adivinador de feria desde Brasil que "dan órdenes" por Twitter a una tropa imaginaria. Si es Ud. un vecino atormentado por las "guarimbas", los "colectivos" y la GNB, es recomendable que ingrese a esas cuentas zafias, de un general retirado, un exactor, un diletante de oficio desconocido, y uno que otro desocupado que se sienten cada uno como Eisenhower en las insomnes madrugadas previas del Desembarco a Normandía.
Para la antología del ridículo universal, recomiendan tácticas de la guerrilla vietnamita, con el detalle que promueven una insurrección sin armas contra grupos de asesinos a sueldo. Sin arriesgar un pelo, instruyen a los vecinos sobre cómo arrojar Molotov por las ventanas, y no pasean sus vacías cabezas por el contragolpe que ello acarrearía. Y el adivinador brasilero, dedicado a desacreditar los líderes opositores, quién sabe a nombre de qué intereses. El camino a seguir son movilizaciones amplias, que no asusten a la gente indecisa y que se organicen en torno a las necesidades vitales de la gente, en demostración de que la alternativa es una "fuerza tranquila".
@carlosraulher
La Generación del 28

Con el nombre de "Generación del 28" se conoce al grupo de estudiantes universitarios que protagonizaron en el carnaval caraqueño de 1928 un movimiento de carácter académico y estudiantil que derivó en un enfrentamiento con el régimen de Juan Vicente Gómez. En tal sentido, lo que inicialmente fue un proyecto restringido al ámbito de la Universidad Central, se transformó en una propuesta destinada a la modificación del sistema político venezolano de comienzos del siglo XX.
En un primer momento, los jóvenes que ingresaron en la Universidad Central de Venezuela entre 1923 y 1925, tomaron la iniciativa de reconstituir los centros de estudiantes pertenecientes a las facultades de Medicina, Derecho e Ingeniería. Luego como paso siguiente promovieron el restablecimiento de la Federación de Estudiantes de Venezuela, organismo coordinador de todos los centros de representación estudiantil, hasta entonces suspendido por una disposición que databa del gobierno de Cipriano Castro. En esta etapa destacan como organizadores los siguientes personajes: Jacinto Fombona Pachano, su primer presidente; Raúl Leoni, su segundo presidente; Elías Benarroch; Isaac Pardo, Miguel Otero Silva, Juan José Palacios, José Tomás Jiménez Arráiz y Rafael Echenique Chirinos. Asimismo como parte de este proceso de reactivación de la universidad como centro generador de conocimiento y de debate político, se efectuaron durante este lapso diversas actividades culturales que apoyó con sumo interés el rector Diego Carbonell. Con el objeto de recaudar fondos para la realización de este plan, en el carnaval de 1928 se organiza La Semana del Estudiante, en cuyo programa destacaban los siguientes actos:
- Desfile desde la Universidad hasta el Panteón Nacional, en homenaje a los próceres de la Independencia.
- Coronación de la reina de los estudiantes Beatriz I ( Beatriz Peña), en el teatro Municipal.
- Recital de la juventud, en un teatro capitalino.
- Concentración juvenil en La Pastora.
- Preparación de una becerrada que no se realizó debido al desarrollo de los acontecimientos.
Los Acontecimientos
Debido a la participación de Pío Tamayo, antiguo exiliado político y uno de los introductores del marxismo en Venezuela, quien en la coronación de Beatriz I lee un poema juzgado como subversivo por las autoridades gomecistas; a las primeras intervenciones de los estudiantes de derecho, Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba y Joaquín Gabaldón Márquez, también estimadas como inconvenientes por los cuerpos de seguridad, y al "acto irrespetuoso" de Guillermo Prince Lara, quien rompió una lápida en honor a Juan Vicente Gómez; el Gobierno decide poner fin a los actos conmemorativos de La Semana del Estudiante, encarcelando a Tamayo y a los demás jóvenes, conduciéndolos a La Rotunda. Ante la inesperada reacción oficial y en actitud solidaria frente a lo que consideraban un injusto cautiverio, el resto de los estudiantes se entregó de manera voluntaria a la policía, lo que resultó una maniobra que desconcertó completamente a los cuerpos represivos. Posteriormente, el Gobierno los trasladó al castillo de Puerto Cabello, permaneciendo allí detenidos 214 estudiantes, durante 12 días, hecho que hasta entonces nunca había ocurrido en el país. Por su parte, la Universidad de Los Andes reaccionó casi de enseguida frente a los sucesos, lo que sirvió de acicate para que en las principales ciudades se levantara una ola de protestas que hizo ceder al gobierno, quien finalmente los liberó. Este hecho fue bastante significativo, ya que la sociedad venezolana que hasta ese momento había mostrado una actitud sumisa frente a la dictadura gomecista, planteó la lucha contra la tiranía en un campo novedoso para un caudillo como Gómez: la Calle.
Al poco tiempo de la liberación de los estudiantes, se produce un acercamiento entre algunos de éstos (Juan José Palacios, Francisco Rivas Lázaro, Fidel Rontondaro y Germán Tortosa, entre otros) con jóvenes oficiales del Ejército-entre quienes se encontraba el hijo Eleazar López Contreras- con la finalidad de planificar un golpe de Estado que debía ejecutarse el 7 de abril de 1928, pero que fue debelado antes de producirse. Con el objeto de obtener la libertad de los compañeros detenidos a raíz del intento de sublevación del 7 de abril, un grupo de estudiantes redacta en octubre de 1928, un documento dirigido a Juan Vicente Gómez donde se le pide a éste que reconsiderara su severa medida. No obstante, Gómez no sólo desatiende sus demandas sino que manda capturarlos, siendo conducidos en medio de protestas públicas junto a cerca de 200 estudiantes a las colonias de Araira, donde se construía un tramo carretero, en el que deberían cumplir trabajos forzados. Por otra parte, aquellos estudiantes que eran considerados como más peligrosos (Pedro Juliac, Rafael Chirinos, Ricardo Razetti, Antonio Sánchez Pacheco, Antonio Anzola Carrillo, Clemente Parparcén, Eduardo Celis Sauné, Enrique García Maldonado, Guillermo López Gallegos, José Antonio Marturet e Inocente Palacios) fueron conducidos al inhóspito presidio de Palenque. Mientras que el resto fue trasladado al castillo de Puerto Cabello, donde permanecieron hasta principios de 1929, cuando fueron dejados en libertad y expulsados del país.
En un principio los estudiantes del 28 regresan a Venezuela después de la muerte de Gómez (17.12.1935) como un grupo homogéneo que pretende desarrollar proyectos comunes. Sin embargo, lentamente comienzan a escindirse en banderas políticas distintas. Algunos se apartan de manera definitiva de la vida pública para dedicarse a otras actividades, mientras que en los grupos más combativos se formaron los núcleos de los futuros partidos Acción Democrática (AD) y el Partido Comunista de Venezuela (PCV). Asimismo, dentro de este grupo hubo quienes destacaron por su aporte a los ámbitos artístico y científico. Entre los que se inclinaron por la creación artística figuran personajes como Guillermo Meneses, Miguel Otero Silva, Felipe Massiani y Antonio Arráiz; mientras que entre el segundo grupo se encuentran Miguel Acosta Saignes, Isaac J. Pardo, Rodolfo Quintero y Juan Bautista Fuenmayor.
En síntesis, la importancia de la "Generación del 28" en la historia contemporánea de Venezuela radica en tres aspectos fundamentales. Por un lado, un caudillo como Juan Vicente Gómez habituado a dirimir los conflictos políticos en los campos de batalla, se enfrenta a un grupo de estudiantes que actuando como colectivo plantean una lucha en un ámbito desconocido por Gómez y en general por los caudillos del siglo XIX, la ciudad. En otras palabras, a partir de este momento las batallas políticas del siglo XX se desarrollarán en las ciudades mediante huelgas generales, paros, boicots, etc. Por otro lado y en relación con lo anterior, el carácter colectivo del movimiento de 1928, expresado en la propia denominación de "Generación", formará parte de otro importante elemento de ruptura con la historia política del siglo XIX, la despersonalización del poder. Es por esto que pese a la cantidad de liderazgos (Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba, Miguel Otero Silva, Raúl Leoni, Juan Bautista Fuenmayor) presentes en los sucesos de 1928, ningún tuvo un protagonismo especial, predominando la unidad del grupo sobre cualquier individualidad, lo que será un adelanto de una de las principales características de las organizaciones políticas del siglo XX: la disciplina partidista. Por último, con los jóvenes estudiantes del 28 se introducen nuevas ideologías (socialismo, marxismo, democracia) a las cuales no pueden adaptarse viejos líderes como Gómez. En tal sentido, una doctrina como el Liberalismo que fue central durante todo el siglo XIX, pierde su vigencia ante el surgimiento de ideas tales como la lucha de clases, la socialdemocracia, los partidos policlasistas, la importancia del Estado como agente planificador de economía, etc. En definitiva, se puede decir que con la llamada "Generación del 28" se introducen los elementos de cambio que le permitirán a Venezuela romper con el siglo XIX e insertarse en el XX.

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