Razón del nombre del blog

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El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

jueves, 8 de enero de 2015

Historia de una adolescente feliz que recuerda su época de bailes maravillosos y a este cantante sabroso...



Víctor Piñero: 40 años de una muerte que ha sido mal contada


PortadaCuatro décadas se cumplieron del fallecimiento de uno de los guaracheros más emblemáticos que ha tenido Venezuela; suceso que con el paso de los años se ha tergiversado, logrando así corroborar la famosa expresión popular de que “una mentira dicha mil veces se convierte en verdad”.
“Hace muy pocos meses, cuando el negro Piñero celebraba sus treinta años como cantante dijo él algo que, lamentablemente, se ha cumplido: ‘Quiero morir brincando y pegando gritos’. Parece ser que los ángeles dijeron ‘amén’ y el pasado sábado cuatro, a eso de las once y media de la noche, en plena fiesta en el Hotel Tamanaco, un infarto truncó la vida a uno de los mejores intérpretes de orquesta que ha habido en el país”, reseñaba el diario Meridiano, el 6 de enero de 1975.
El baile amenizado por la orquesta Los Melódicos, no pasó del segundo set, el cual justamente cerró con Víctor Piñero interpretando el porro de José Barros, “Las Pilanderas”.
Fue el último tema que cantara quien, meses atrás, había sido homenajeado por sus tres décadas de trayectoria artística; la cual había comenzado, profesionalmente, en 1944.
“La música movida cesaba para darle paso a una más suave, porque empezaba la cena en la fiesta que animábamos. Víctor se apartó a un lado, jugando con las maracas y tarareando algo, cuando de pronto, sorpresivamente, soltó las maracas y cayó pesadamente al piso”, declaraba la cantante Verónica Rey al diario Últimas Noticias en las afueras de la Funeraria Sur América, en la Avenida Páez de El Paraíso, donde se llevó a cabo el velorio de Piñero.

De “El marañón” a “El rey del merecumbé”

Víctor, nacido el 10 de mayo de 1923, fue el segundo de siete hermanos concebidos por Guillermina Borges y Pablo Julián Piñero, quienes residían en la barriada El Guarataro de la caraqueña parroquia San Juan.
Desde muy joven sintió inclinación por la música; formando, con apenas doce años, una primera agrupación junto a su hermano mayor Faustino, comenzando así sus primeros intentos musicales que lo llevaron a presentarse en el Bar Tabarín del barrio Muchinga de La Guaira, el mismo que tiempo después serviría para recrear la historia de la novela de Guillermo Meneses, La Balandra Isabel llegó esta tarde.
Es allí donde comienza a ser conocido como “El marañón”, título de una guaracha grabada originalmente por la orquesta cubana de los Hermanos Palau, y que era una de sus interpretaciones más recurrentes en aquella época.
Piñero logra hacerse camino y entra a formar parte de la agrupación de Manuel Espinoza, “Mañito”, en 1944 para luego formar parte de la orquesta Leonard Melody del trompetista Leonardo Pedroza, con la que participa en el programa “Cada minuto una estrella” transmitido a través de Radio Libertador.
A finales de la década entra como guarachero de los Hermanos Belisario (Arnaldo, Rafael, Francisco y Pedro José) realizando así sus primeras grabaciones. Una vez disuelta la orquesta, en 1951, cada uno de los hermanos forma su propia agrupación. Piñero acompaña a Arnaldo durante un breve tiempo y luego entra a la de Pedro José.
A finales de la década, el trompetista colombiano Francisco, “Pacho”, Galán crea un ritmo, producto de la mezcla entre el merengue dominicano y la cumbia, al cual llamó “merecumbé”. Piñero graba con la orquesta de Galán varios temas del género musical que se había convertido en todo un furor para la época. Su estilo particular le valió entonces el apodo de “El rey del merecumbé”.

  1. La Orquesta Los Melodicos Canta Victor Piñero ... - YouTube

    www.youtube.com/watch?v=VLVXzgsQ0Go

    6 de nov. de 2009 - Subido por Ramon Perazza
    5 years ago. PorQueeeeeeeeeeeeeeee No me Deja.... Yo se porque..... Seráaaaa que a ti te gusta el ...

La mano en la oreja

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“En esos años venía muy continuamente la Sonora, a los carnavales, y me oyó el maestro Rogelio (Martínez, director del conjunto) y entonces me propuso que si yo quería alguna vez ir a Cuba, pues ellos estaban a la orden para que trabajara con ellos. (…) Entonces yo, aprovechando esa oportunidad, me quité el miedo y le escribí”.
Así recordaba Víctor, en entrevista realizada por el locutor Henrique Bolívar Navas en noviembre de 1974, cómo había sido el contacto que le permitió convertirse en el único venezolano en grabar con la Sonora Matancera, en 1958.
“Allá me prepararon un pequeño contratico, nada halagador por cierto, pero era una experiencia y aproveché esa oportunidad”.
Celia Cruz, Carlos Argentino y Celio González argumentaba Piñero que les debía “el que yo haya podido calar en el público cubano. Ellos se interesaron por mi persona y me ayudaron”.
En La Habana, Piñero participa con la Sonora en distintas presentaciones de radio y televisión, y debido a lo grande de los estudios donde realizaban las actuaciones adquirió la costumbre (por estricta necesidad) de colocarse la mano en el oído para poder escuchar el acompañamiento musical, gesto que se convirtió en característico durante su carrera.
Piñero realizó dos sesiones de grabación con el referencial conjunto cubano. El 16 de enero registró los temas Maquinolandera, de Margarita Rivera (madre de Ismael Rivera); Puente sobre el lago, del zuliano Antonio Masirubí; Río Manzanares, del cumanés José Antonio López; y el 23 se encargó de grabar la guaracha de Porfi Jiménez, No quiero nada con su mujer, en los estudios de Radio Progreso.
Allí supo Víctor de los sucesos que ocurrían en Venezuela que significaron el derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez, motivo por el cual decide regresar de inmediato al país, preocupado por sus familiares.

El nómada de la guaracha

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Firmando su contrato con Los Melódicos. (1958)
De nuevo en su tierra, se une por breve tiempo a la orquesta de Jesús “Chucho” Sanoja y graba con la Sonora Caracas, para luego formar parte de la entonces naciente orquesta Los Melódicos desde su debut, el sábado 15 Julio de 1958, a la 1:45 de la tarde, en el programa “Su revista musical” conducido por Henry Altuve a través de Radio Caracas Televisión; y donde se reencuentra con “Mañito”, quien fungió como primer director de la agrupación.
Al año siguiente se solidariza con Billo Frómeta, quien para ese entonces sufría un veto impuesto por la Asociación Musical que le impedía actuar con su orquesta en el país, y lo acompaña a Cuba para grabar por sugerencia del compositor y dueño (junto a Alfredo Sadel y “El indio araucano”) del sello Sonus.
El disco “Carnaval con Billo”, grabado en La Habana en enero de 1959, ocasionó una sanción gremial a Piñero prohibiéndole participar en las presentaciones personales que mantenía con Los Melódicos al regresar a Venezuela. La decisión fue apelada y el impasse no pasó de allí.
Tras la desagradable situación abandona la orquesta y forma parte de Los Peniques, orquesta dirigida por el argentino Jorge Beltrán que era la agrupación de planta del recordado “Show de las 12” animado por Víctor Saume en Radio Caracas Televisión.
Luego de esta breve pasantía y la grabación de un disco con la orquesta La Tremenda, de Alberto Muñoz, regresa fugazmente en 1961 a Los Melódicos, de la cual se separa nuevamente, esta vez con la intención de formar su propia orquesta, Los Caribes de Víctor Piñero, con la que realiza varios bailes y grabaciones.
La faceta de empresario no le dio buenos resultados a Piñero y decide disolver la orquesta. Se da entonces su ingreso a Los megatones de Lucho y el Combo Gigante de Emilita Dago, para volver por última vez a las filas de Los Melódicos en 1968, en la que permaneció de forma ininterrumpida hasta aquel 05 de enero de 1975, cosa que motivó a varios de sus amigos a gestionar la posibilidad de que le fuera concedida la Orden Mérito al Trabajo por sus 30 años de labor profesional, lo cual no pudo ver materializado.

Cantando no

Meridiano
El baile en el Hotel Tamanaco significaba también el regreso de otro cantante emblemático de la orquesta Manolo Monterrey. Días antes, Piñero le había manifestado a algunos compañeros que sentía “un aire” en el corazón, que lo llevó a actuar durante lo noche del baile con un parche poroso.
La intención de asistir al día siguiente al médico para ser chequeado no pudo concretarse. El impacto fulminante que recibió en el corazón luego de finalizar el segundo set no le permitió siquiera llegar con vida a la Policlínica Las Mercedes a donde fue llevado de inmediato en el carro de Renato Capriles.
Revista Pilandera1El hecho de que terminara su actuación y pocos minutos después sufriera el infarto, dio pie a la creencia popular de que Víctor había muerto en plena tarima interpretando “Las Pilanderas”, tal como lo afirmaron distintos medios y publicaciones como una edición especial de la revista Venezuela Gráfica en donde se realiza tal afirmación.
Y así comenzó a difundirse la noticia, y el falso relato de cómo sucedieron los hechos.
Ciertas sí fueron las muestras de tristeza que mostraron familiares, compañeros y admiradores quienes siguieron el cortejo que trasladó sus restos, al día siguiente, hasta el Cementerio del Este con las notas de la marcha fúnebre ejecutadas por el trompetista de Los Melódicos, Luís “Chico” Cortez.
Mientras en todas las emisoras de corte popular del país sonaban los grandes éxitos que dejara en su extensa discografía, en especial el tema Veneración que recién había grabado con la orquesta.
Curiosamente, el tiempo ha dejado en el olvido la versión que grabara Piñero del porro de José Barros. Solo se escucha nombrar cuando, erróneamente, afirman que “Piñero murió cantando Las Pilanderas”.
Héctor Acosta Rojas.