Razón del nombre del blog

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El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

jueves, 16 de enero de 2014

La Divina Pastora como punto de encuentro, por Luis Vicente León Blog de Luis Vicente León | 14 de Enero, 2014

divinapastora
A mí me cuesta ir a misa.  Voy, pero no puedo decir que soy un participante todos los domingos. Sin embargo, alguien como yo es capaz de ir una vez al año, religiosamente, desde Caracas hasta Barquisimeto a la procesión de La Divina Pastora. Y no sólo eso: me emociono con una devoción a la Virgen que, obviamente, va mucho más allá de la fe religiosa.
En esta manifestación de fe, que es la tercera devoción mariana más importante en el mundo después de Guadalupe y Fátima, los asistentes tenemos un encuentro con una combinación espectacular de tradiciones eclesiásticas y de la cultura popular como quedan pocas en Venezuela. Es la posibilidad de asistir a la integración de una sociedad completa, sin distingo de clases ni preferencias políticas, que toma la calle.
La calle, ese espacio infinito de la ciudad que hemos perdido por la inseguridad, pero donde somos capaces de coincidir cuando un tema nos une, nos emociona. Hablo del milagro de caminar alegres y emocionados al lado de cientos de miles de personas que no conocemos, pero que se vuelven comunes y cercanas porque están convocadas por la misma emoción.
Pero además la procesión de La Divina Pastora es un encuentro con el país que queremos. Ése que logra ponerse de acuerdo y coordinar para proteger a su gente, donde uno cuida del otro dándole agua, frutas, bebidas energéticas. Ése que se llena de música para honrar a la patrona, pero también a sus visitantes. Ése donde los edificios se adornan para mostrar lo mejor de cada quien. Ese país llega e inunda cada espacio cuando La Pastora pasa y no importa si eres o no un fiel comprometido: sientes la fuerza de esa Virgen que logra lo que ni los políticos, ni los partidos, ni los gobernantes ni los líderes religiosos han aprendido a hacer: emocionar al pueblo entero y hacerlo sentir lleno de esperanza, optimismo y fe.
A lo mejor a un porcentaje muy alto de quienes están ahí también les cuesta mucho ir a misa, pero el contacto con el otro que se tiene en este recorrido nunca pasa desapercibido en las vidas de quienes lo hayan experimentado. Las calles de Barquisimeto se vuelven propias. A más de uno le pasará como a mí, que siendo hijo de la Virgen del Valle por mi pueblito margariteño y de la Virgen de Regla, en Tovar, nunca dejo de sentirme este día como el más guaro de los caminantes que van desde Santa Rosa hasta La Catedral.
Ojalá hubiese miles de Pastoras que lograran que cada una de sus ovejas de todos los colores entendieran lo importante del rebaño, la fuerza que tienen las manadas. Aunque a veces tengan que darle su bastonazo a las que se descarríen.
Al final, cuando todo termina, también emociona ver cómo los gobiernos regionales son capaces de limpiar la ciudad, cuidar a sus ciudadanos y celebrar con el pueblo todo el hecho de que, más allá de nuestras diferencias y preferencias diversas, todos tenemos más cosas en común que asuntos que nos separan.

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