Razón del nombre del blog

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El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

domingo, 20 de noviembre de 2016

“Venezuela vive un terrible momento de crisis, hambre y desolación” mientras el papa Francisco le puso fin al Jubileo Extraordinario de la Misericordia no sólo cerrando la pesada puerta de bronce de la Basílica del Vaticano -un gesto simbólico-, sino con un fuerte llamado a mantener la actitud de compasión, perdón y esperanza que caracterizaron el Año santo...¿Y NUESTRO DIALOGO SU SANTIDAD EN EL QUE UD. MANDO A PARAR LA CALLE A LA MUD, EN QUE VA A QUEDAR?Luego del primer acuerdo escrito de la mesa de diálogo, leído el 12 de noviembre por el representante del Vaticano monseñor Claudio María Celli, ha aumentado la incertidumbre sobre una solución de la crisis del país a corto plazo, asegura la analista política Margarita López Maya. “Hay un inmenso y legítimo temor de que todo se reduzca a un pacto de élites en perjuicio de los derechos de los venezolanos. Ha quedado en evidencia que el chavismo se vale de formalidades democráticas para perpetuarse en el poder, pues fuera de la mesa de diálogo el chavismo solo ha dado señales de mala fe. Es muy probable que cuando se sienta más fortalecido, se retire sin hacer concesión alguna”

“Venezuela vive un terrible momento de crisis, hambre y desolación”

Lilian Tintori, cardenal Baltazar Porras y Miguel Hnerique Otero | Cortesía de AJB
Lilian Tintori, cardenal Baltazar Porras y Miguel Henrique Otero | Cortesía de AJB
El presidente editor de El Nacional advirtió que el diálogo no puede servir para que el gobierno gane tiempo, debe arrojar resultados "que no supongan una frustración para las luchas del pueblo venezolano"
    Roma 18 de noviembre de 2016
    Su Santidad
    papa Francisco
    Presente
    Muy respetuosamente me dirijo a Su Santidad por la inmensa preocupación que me produce Venezuela, un país lleno de dolor, de miedo, de desesperación.
    Venezuela vive un terrible momento de crisis, violación de derechos humanos, hambre y desolación.
    He querido compartirle mis consideraciones sobre la iniciativa del diálogo que el Vaticano acompaña en su condición de facilitador y que deseo culmine con el regreso a Venezuela de una convivencia en paz y en democracia.
    Por otra parte, aprovecho para agradecer como venezolano la designación de monseñor Baltazar Porras, a quien acompañaremos en el Consistorio de Cardenales.

    Le hago llegar mis consideraciones sobre la situación que atraviesa Venezuela:

    Antecedentes generales. Desde que Nicolás Maduro accedió al poder se han producido dos resultados claramente visibles para familias y personas:
    √Uno: un grave deterioro de las condiciones reales de la vida cotidiana.

    √ Dos: un incremento sostenido de la persecución política y la represión.
    En términos generales, el encabezado por Maduro es un poder que, por una parte dice estar de acuerdo con el diálogo, al tiempo que se niega a negociar. En varias oportunidades el régimen ha propuesto diálogo y en la práctica no pasó de diálogo, nunca negociación. El régimen ganó tiempo en circunstancias en las que estaba en muy malas condiciones, pero no se cedió en nada. De hecho, mantiene operaciones de calle y de comunicación, usando recursos del Estado para golpear físicamente a la oposición, para descalificarla e insultarla de forma sistemática, haciendo uso para ello de cadenas radiales y de televisión, que son públicas.
    Ha puesto en marcha un proyecto de hegemonía comunicacional, que prácticamente ha cercenado el derecho de los ciudadanos de recibir información de distintas fuentes y diversos puntos de vista.
     Como resultado de una sistemática política, que ha tenido como objetivo la destrucción del sistema productivo nacional y que ha supuesto un endeudamiento de la República a niveles más allá de toda lógica y proporción, la sociedad venezolana se ha sumido, especialmente a partir de enero de 2014, en crecientes condiciones de precariedad:
    √Niveles de desabastecimiento de alimentos, que oscilan entre 50% y 80% en los últimos 30 meses. Esto, en términos concretos, significa que los adultos pueden pasar entre 25 y 28 horas a la semana en colas para adquirir alimentos a precios regulados. Se han agravado todos los índices de desnutrición, Venezuela ha pasado a niveles de bienestar muy inferiores a los niveles del primer año del gobierno de Hugo Chávez.

    √Niveles de desabastecimiento de medicinas que oscilan entre 65% y 85%, en los últimos 30 meses. Las consecuencias son evidentes: todos los días se producen fallecimientos por falta de tratamiento y medicación.
    √Déficit catastrófico en el sistema de salud público, que ha reducido su capacidad de atención en más de 60%, producto de la carencia de insumos, equipos médicos, materiales quirúrgicos y demás.
    √Incremento de la violencia, que califican a Venezuela, un país de 30 millones de habitantes, de una sociedad prácticamente en guerra. En 2015 fueron asesinadas más 28.000 personas en eventos criminales. Venezuela ocupa hoy el segundo lugar en la estadística de los países que más riesgo representan para la preservación de la vida. Esto significa que cada hora son asesinadas en Venezuela al menos tres personas.
    Tal como ocurre en países en guerra, en las calles de Venezuela es visible este fenómeno: una pérdida de peso en las personas. Se está produciendo un cuadro creciente de desnutrición. El costo de los alimentos, sumado a su escasez y a la corrupción  de las cadenas de distribución, hace imposible que las personas mantengan una dieta relativamente equilibrada.

    Consecuencias políticas y sociales
    A todos los enunciados antes señalados deben sumarse el ejercicio unilateral y violento del poder; el control de los poderes públicos; los vínculos de funcionarios del gobierno con el narcotráfico; prácticas extendidas de corrupción que sobrepasan cualquier antecedente en el ámbito mundial, por los montos y el descaro de los procedimientos; la inexistencia, en términos prácticos, de un sistema judicial. Todo lo anterior ha conducido a la conformación de tres fuerzas políticas:
    √Más de 85% rechaza al gobierno de Maduro.
    √Más de 70% reclama un cambio político.
    √Más de 70% exige hacer uso de la herramienta constitucional del revocatorio.
    La reacción del gobierno. Desde febrero de 2014 se inició en Venezuela una represión sin precedentes a los ciudadanos. Se cuentan por miles los detenidos y reseñados. Centenares los golpeados y heridos, todo ello sin contar las personas que han perdido la vida.
    Desde entonces la militarización del país se ha incrementado. Ello no es solo una realidad referida a las calles, sino también a funciones clave como la distribución de alimentos y medicamentos.
    Además de lo anterior, el Poder Ejecutivo utiliza al Poder Judicial, al Poder Electoral y a la Fuerza Armada para actuar en contra del país opositor, que es una mayoría de al menos 80%. Con esos recursos a su disposición, el gobierno ha:
    √Desconocido el triunfo de diputados elegidos a la Asamblea Nacional para impedir la conformación de una mayoría calificada.
    √ Ha desconocido leyes y decisiones tomadas por la Asamblea Nacional, haciendo uso del Tribunal Supremo de Justicia de forma sistemática.
    √ Ha impedido la realización del referéndum revocatorio, que es un derecho constitucional.
    √Ha retrasado las elecciones de gobernadores.
    √Ha incrementado el número de presos políticos.
    En conclusión: el poder gobierna bajo criterios que desconocen el funcionamiento de las instituciones y el derecho de los ciudadanos a votar. Es, de facto, una dictadura.

    El diálogo
    El diálogo aparece en un momento cuando los ciudadanos de Venezuela, agobiados por los problemas y ansiosos porque se produzca un cambio inmediato de gobierno, venían haciendo contundentes manifestaciones de calle y ejerciendo presión política para lograr la realización del referéndum revocatorio.
    Así las cosas, la intervención de la Iglesia en el mecanismo de diálogo no debería servir a los intereses del gobierno, que pasan por apaciguar las protestas (legales y autorizadas por la Constitución vigente), evitar la consulta electoral (también un derecho constitucional) y mantener un régimen con presos políticos sometidos a torturas físicas y psicológicas.
    El diálogo no puede servir para que el gobierno gane tiempo. El diálogo debe arrojar resultados, que no supongan una frustración para las luchas del pueblo venezolano:
    √Fecha de elecciones, que haga posible el cambio político por vía electoral.

    √ Liberación inmediata de todos los presos políticos.
    √ Reconocimiento de la autoridad de la Asamblea Nacional, tal como lo establece la Constitución vigente.
    √ Inicio inmediato de un programa de ayuda humanitaria que impida la profundización de la situación de hambre y enfermedad que crece en Venezuela.
    Finalmente, el diálogo no puede ser un diálogo en sí mismo, tiene que ser una negociación en la que se puedan satisfacer las demandas del sufrido pueblo venezolano. Un nuevo diálogo sin resultados sería una terrible frustración en un momento en que las condiciones del país son verdaderamente deplorables. Esperemos que todos tomemos conciencia del peligro de generación de violencia que esto produciría.

    “Un gran defensor de la democracia”


    Desde Roma, Miguel Henrique Otero, presidente editor del diario El Nacional, expresó que el nombramiento de Baltazar Porras como cardenal “es una decisión muy importante porque ha sido un hombre que ha acompañado a los demócratas venezolanos y tiene una posición muy combativa y muy fuerte en Venezuela y ha sido perseguido por el régimen durante el gobierno de (Hugo) Chávez, quien pidió a la Iglesia venezolana que le destituyeran pero no lo hicieron”, expresó en una entrevista concedida a la agencia EFE.
    “La Conferencia Episcopal ha cambiado su posición que tenían cuando comenzó el chavismo, pues los niveles de pobreza son ahora mucho mayores que antes de la llegada de Chávez y ahora es realmente crítica contra el gobierno”, agregó Otero. Desde Roma comentó: “Estamos felices de que Baltazar Porras hoy sea un cardenal más de la Iglesia católica. Es un gran hombre, defensor de la democracia venezolana”, aseveró.

    Entrevista del Papa Francisco con TV2000. Foto: Captura de video.

    Entrevista del Papa Francisco con TV2000. Foto: Captura de video
    ROMA, 20 Nov. 16 / 09:27 am (ACI).- El Papa Francisco concedió una nueva entrevista, esta vez a TV2000 y a InBluRadio, en ocasión de la clausura del Año Santo de la Misericordia que concluye este domingo 20 de noviembre.
    En la entrevista, entre otros temas, el Papa comenta cómo ha vivido este tiempo especial, lo que más recuerda de los Viernes de la Misericordia, y su experiencia en la pastoral con los presos, además de recordar su condena a la idolatría del dinero.
    A continuación, el texto completo de la entrevista. La traducción es de Álvaro de Juana, corresponsal de ACI Prensa en Roma.
    Santidad, ante todo gracias por el tiempo que nos concede: lo consideramos un regalo a todos los telespectadores de TV2000. Con usted queremos conversar del Jubileo que acaba de concluir. El término “balance” tiene un sonido comercial, está bien para las empresas. ¿Pero cuáles son sus impresiones? ¿Está contento de cómo se ha vivido este Jubileo? ¿Cuán santo ha sido este Año Santo?
    Papa Francisco: Alguno me pedía hacer una entrevista sobre el balance, más o menos, y yo rápido he pensado en el censo del Rey David, y he tenido miedo… Solo puedo dar las noticias que llegan de todo el mundo. El hecho de que el Jubileo no se haya hecho solo en Roma, sino en cada diócesis del mundo, en las diócesis, en las catedrales y en las iglesias que el obispo haya indicado, ese hecho que ha universalizado un poco el Jubileo. Y ha hecho mucho bien. Ha hecho mucho bien. Porque era toda la Iglesia que vivía este Jubileo, había como una atmósfera de Jubileo.
    Y las noticias que vienen de las diócesis hablan de acercamiento de la gente a la Iglesia, de encuentro con Jesús, el encuentro… muchas cosas hermosas… Yo diría: ha sido una bendición del Señor y también, no diré el punto final, pero un paso grande adelante en el proceso que comenzó con el Beato Pablo VI, y después con Juan Pablo II que ha puesto el acento de una manera muy fuerte en la misericordia. Pensemos en tres hechos grandes ¿no?: en la encíclica, el día de la Divina Misericordia en la octava de Pascua y la canonización de Sor Faustina. San Juan Pablo II ha dado un gran paso.
    Y después esto. Está en una línea eclesial donde la misericordia es, no digo descubierta, porque ya lo estaba, sino que es proclamada fuertemente: es como una necesidad, una necesidad. Una necesidad para este mundo que creo tiene la enfermedad del descarte, la enfermedad de cerrar el corazón, del egoísmo, hace bien. Porque ha abierto el corazón y mucha gente se ha encontrado con Jesús. No sé, esto es lo que pienso sobre el Jubileo.
    Cada mes ha acudido un viernes a realizar una obra de misericordia yendo a visitar un lugar de sufrimiento y acogida. Me puedo imaginar cuántas caras, cuántas historias se han cruzado en su vidadurante este año. ¿Hay algún caso que usted quiera recordar de manera especial porque ha quedado en su interior y le acompaña en el corazón?
    Papa Francisco: Pienso en dos que se me ocurren de manera espontánea. La primera: cuando visité a las mujeres que están siendo rescatadas del sufrimiento de la prostitución. Me acuerdo una de África: muy guapa, muy joven…, y explotada. Estaba embarazada. No solo había sufrido la explotación, sino que incluso la habían sometido a palizas y torturas: ‘Tienes que ir a trabajar’… Y ella, cuando contaba su historia, había 15 niñas allí que me contaron sus historias, me dijo: ‘Padre, he dado a luz en invierno en medio del camino y sola. ¡Sola! Y ahora mi niña está muerta’. La hacían trabajar hasta el final del día, porque si no llevaba suficientes ganancias la golpeaban y la torturaban. Un día le cortaron una oreja porque no había ganado lo suficiente. Esto es… Y yo pensaba no solo en los explotadores, sino también en los que pagan a las niñas: ¿Es que acaso no saben que con ese dinero, para buscar una satisfacción sexual, están contribuyendo a la explotación de esas niñas?
    La segunda: aquel día que fui a acompañar en los dos extremos de la vida: el principio y el final. Fui al hospital cercano al Gemelli, un hospital que tiene relación con el Gemelli, pero para enfermos terminales. El mismo día fui al hospital San Giovanni, a la sala de maternidad, y había una mujer llorando, llorando, llorando, delante de sus hijos gemelos…, pequeños pero muy bellos. Su tercer hijo había muerto. Eran tres, pero uno había muerto. Ella lloraba por su hijo muerto mientras acariciaba a los otros dos. El don de la vida.
    Y entonces pensé en esa costumbre de deshacerse de los niños antes de que nazcan, ese horrendo crimen. Se deshacen de ellos porque les resulta mejor así, porque es más cómodo. Es una responsabilidad muy grande, es un pecado gravísimo, ¿no? Es una responsabilidad muy grande.
    Esta madre, que había tenido tres hijos, lloraba por el que había muerto, y no podía consolarse con los dos que estaban vivos. El amor de la vida en cualquier situación… Me resulta tan grande… Dos cosas que he visto…
    Usted a menudo repite que desea una Iglesia pobre para los pobres: ¿Es de verdad posible? ¿Observa a la Iglesia como institución o ve en realidad también a cada uno de nosotros?
    Papa Francisco: La Iglesia como institución la hacemos nosotros, cada uno de nosotros; la comunidad somos nosotros. El enemigo más grande –¡más grande!– de Dios es el dinero. Recuerden que Jesús al dinero le da el estatus de Señor, de jefe cuando dice: ‘Ninguno puede servir a dos señores: a Dios o al dinero’. Dios y las riquezas. No dice Dios y –no sé– la enfermedad, o Dios y cualquier otra cosa: el dinero. Porque el dinero es el ídolo. Lo vemos ahora, ¿no? En este mundo donde el dinero parece que manda.
    El dinero es un instrumento hecho para servir, y la pobreza está en el corazón del Evangelio y Jesús habla de este desencuentro: dos señores, dos jefes. O me alisto con este o con este. O me pongo de parte de este que es mi Padre o de parte de este que me hace esclavo. Y después la verdad: el diablo siempre entra por el bolsillo, siempre. Es su puerta de entrada. Se debe luchar por hacer una Iglesia pobre para los pobres según el Evangelio, ¿no? Se debe luchar.
    Y cuando yo veo Mateo 25, que es el protocolo sobre el que nosotros seremos juzgados, entiendo mejor qué significa ‘una Iglesia pobre para los pobres’: las obras de misericordia, ¿no?, en Mateo 25. Es posible pero siempre se debe luchar porque la tentación de la riqueza es muy grande. San Ignacio de Loyola nos enseña en los ejercicios que hay tres escalones: el primero la riqueza que comienza a corromper el alma, después la vanidad, las pompas de jabón, una vida vanidosa, el aparentar, el figurar… y después, la soberbia, el orgullo. Y de allí, todos los pecados. Pero el primer escalón es el dinero, la falta de pobreza. Por eso no es fácil, y necesita continuamente reflexionar, examinarse…
    Una pregunta personal, si es posible: hablando de sí mismo, usted a menudo se ha definido como un pecador al cual el Señor ha mirado. Le quería preguntar: ¿cuáles son las tentaciones de un Papa y cómo explicaría a quien no es creyente, a quien no tiene el don de la fe, esta experiencia de ser mirado por el Señor? ¿Cómo la cuenta, cómo la explica?
    Papa Francisco: Las tentaciones del Papa son las tentaciones de cualquier persona, de cualquier hombre. Según las debilidades de personalidad, que el diablo siempre usa para entrar, que son la impaciencia, el egoísmo, después un poco de pereza… puede suceder, pero entran todas, todas…
    Y las tentaciones nos acompañan hasta el último momento, ¿no? Los santos han sido tentados hasta el último momento, y Santa Teresa del Niño Jesús decía que se debe rezar mucho por los moribundos porque el diablo desencadena una tempestad de tentaciones, en ese momento, ¿no? Y también a ella. Ella ha sido tentada en la desconfianza, de falta de fe, ¿no? Seca como una piedra. Pero logró fiarse del Señor, sin sentir nada y sí venció la tentación.
    Y decía por esto que es importante rezar por los moribundos. ‘La vida del hombre es una milicia sobre la tierra’, dice el libro, uno de los sapienciales. Es luchar para vencer las tentaciones. Siempre nos acompañarán. Respecto a esa expresión, es una experiencia, esa que yo he tenido, ese 21 de septiembre, que entré en la iglesia… yo era un joven practicante, pero al agua de rosas. Y vi a un sacerdote que no conocía, me confesé y salí diferente y cambié, Y desde ahí hasta hoy, el Señor continúa mirándome con misericordia y salvándome. Así vivo mi experiencia.
    Querría preguntarle una cosa sobre los presos. Usted hace dos semanas recibió en Roma a los reclusos y dijo que a menudo se pregunta –y quizás deberíamos hacerlo todos– ‘por qué no yo, por qué ellos y no yo’. ¿Qué debemos decir y hacer para entender esto y qué debemos hacer frente a las leyes?
    Papa Francisco: La primera parte de la pregunta. El otro día llamé, el domingo pasado, a uno que conocía, en la cárcel de Buenos Aires, y le he preguntado: ‘¿cómo estás?’ ‘Bien…’.  Busco, cuando tengo un poco de tiempo, poder llamar, telefonear a los presos que he conocido cuando los visitaba porque tengo este sentimiento: ¿por qué él y no yo? Si yo… pero el Señor tiene motivos suficientes para mandarme a la cárcel, y él lo ha cubierto… Porque un preso no es castigado al final, es castigado cuando empieza, puede ser castigado cuando inicia y yo he tenido muchos inicios de cosas feas y he tenido en mi vida que si el Señor hubiese quitado la mano de encima mío… esto es el ‘por qué ellos y yo no’.
    Y después hay un pensamiento entre nosotros que es una idea difundida: ese que está en la cárcel es porque ha hecho alguna cosa fea. Que la pague. La cárcel como castigo. Y esto no es bueno. La cárcel es como un ‘purgatorio’, pensemos, es decir, para prepararse para la reinserción. No hay una verdadera pena sin esperanza. Si una pena no tiene esperanza no es una pena cristiana, no es humana. Por eso, la pena de muerte no está bien.
    Sí, usted me podrá decir que en el 400, en el 500, ataban a los criminales, la pena de muerte, con la esperanza de que fuesen al Paraíso, ahí estaba el capellán que te mandaba al paraíso. Pienso en el gran don Cafasso, allí, al lado de la horca. Pero era otra antropología, otra cultura. Hoy no se puede pensar así. También los prisioneros de por vida, así frío, es una pena de muerte un poco encubierta. ¿Pero en el caso de una persona que por sus características psicológicas no de una garantía de reinserción? Hay forma de reinsertarlo con el trabajo, con la cultura en el interior de un cierto régimen de cárcel, pero en la que él se sienta útil en la sociedad, despierto, y el alma es cambiada, no es aquello que ha hecho el reo, un criminal, sino uno que ha cambiado su vida y ahora hace algo en la cárcel que lo reinserta y se siente con otra dignidad. Esto es importante. Pero el muro sea de muerte, sea cadena perpetua, así, como pena– no ayuda. No sé si me he explicado.
    Y después, algo que me da mucha ternura cuando miro –o miraba en Buenos Aires– la cola para entrar a la visita en la cárcel: las madres. Mujeres que no tienen vergüenza de hacer la fila, delante de toda la ciudad, porque pasan los buses, pasa la gente… ‘Es mi hijo: yo voy’. Cuánto amor ¿eh? Una madre... También esposas que van allí y que sufren tantas humillaciones por entrar, pero también la humillación de hacer la cola delante de todo el mundo. Esto a mí me ha hecho mucho bien y me ha hecho preguntarme: ‘¿Yo doy la cara por mis fieles, por mis cristianos? ¿O no?’. Para mí ha sido motivo de reflexión, me ha hecho mucho bien ver a estas mujeres valientes.
    Santidad, Usted ha dicho que la actitud humana más cercana a la gracia divina es el humor: una afirmación que puede parecer un poco extraña en boca de un Papa. ¿Por qué? ¿Quizás porque se necesita haber recibido una gran gracia, un gran don para ser capaz de reírse de los propios defectos?
    Papa Francisco: El sentido del humor es una gracia que yo pido todos los días, y rezo esa hermosa oración de Santo Tomás Moro: ‘Dame, Señor, el sentido del humor’; que yo sepa reír ante una broma. Es muy hermosa esa oración. Porque el sentido del humor te lleva, te hace ver lo provisional de la vida y tomar las cosas un espíritu de alma redimida. Es una actitud humana, pero la más cercana a la gracia de Dios.
    Conocí un sacerdote –un gran sacerdote, un gran pastor, por citar uno– que tenía un sentido del humor grande, pero hacía mucho bien con él, porque relativizaba las cosas: ‘Lo absoluto es Dios pero esto se organiza, si puedes… estate tranquilo…’: pero sin decirlo así, sabía hacerlo sentir, con el sentido del humor. Y de él se decía: ‘Pero este sabe reírse de los otros, de sí mismo, también de su propia sombra’. Es esa capacidad de ser un niño ante Dios. Bendecir al Señor con una sonrisa y también una broma bien hecha.
    Una de las obras de misericordia espirituales, señaladas por el Catecismo de la Iglesia Católica, como usted mismo recordó en la audiencia general del miércoles, es soportar pacientemente a las personas molestas, que no faltan nunca. ¿Qué le resulta más difícil de soportar: los insultos de sus detractores o la fingida admiración de sus aduladores?
    ¡Lo segundo! Tengo alergia de los aduladores. Alergia. Me ocurre de manera natural, ¿eh?, no es una virtud. Porque adular a otro es usar a una persona para un uso, de forma oculta o visible, pero para conseguir algo para sí mismo. Es indigno. Nosotros, en Buenos Aires, en nuestro argot porteño, a los aduladores les llamamos “chupamedias”, que es el que se pasa todo el día chupando el calcetín del otro. Y es un poco feo que un hombre bien hecho se ponga a mordisquear los calcetines de otro. Y a mí, cuando me alaban, incluso por alguna cosa que ha salido bien, pronto uno se da cuenta si te alaban alabando a Dios, “¡está bien, bravo, adelante, esto se debe hacer!”, y cuando se hace para “darse aceite”.
    En cuanto a los detractores…, los detractores hablan mal de mí porque me lo merezco, porque soy un pecador: o al menos eso quiero pensar (risas). Aquello que no me hace pensar, no me preocupa. ¡Pero usted no se merece esto! No. Pero, por aquello que no sabe. Y así resuelvo el problema. Pero el adulador es…, no sé cómo se dice en italiano, es como el aceite…
    ¿Qué les responde a quienes, entre ellos muchos cristianos, piensan que la misericordia alarga las mangas de la justicia y entonces es injusta; a quienes piensan que la misericordia no puede ser la respuesta –por ejemplo– a quien nos persigue o quizás también por un miedo justificado, construye muros para defenderse en lugar de puentes?
    Papa Francisco: Sí, al final existe el problema de la rigidez moral detrás de esto, ¿no? El hijo mayor era un rígido moral: ‘Este ha gastado el dinero en una vida de pecado, no merece ser recibido así’. La rigidez: siempre el puesto del juez. Esa rigidez que no es la de Jesús. Jesús reprobará a los doctores de la Iglesia: mucho, mucho contra la rigidez.
    Un adjetivo les dice a ellos que no querría que me dijese a mí: hipócrita. Cuántas veces Jesús dice este adjetivo a los doctores de la ley: hipócritas. Basta leer el capítulo 23 de Mateo: ‘Hipócrita’. Y hacen teoría, la misericordia sí… pero la justicia es importante. En Dios –y también en los cristianos, porque está en Dios– la justicia es misericordiosa y la misericordia es justa. No se puede separar: es una cosa sola. ¿Y como se explica? Ve a un profesor de teología que te lo explique… Y después el Sermón de la Montaña, en la versión de Lucas, viene el Sermón de la llanura. ¿Y cómo termina? Sean misericordiosos como el Padre. No dice: sean justos como el Padre. ¡Pero es lo mismo!
    Justicia y misericordia en Dios son una sola cosa. La misericordia es justa y la justicia es misericordia. Y no se pueden separar. Y cuando Jesús perdona a Zaqueo y va a almorzar con los pecadores, perdona a la Magdalena, perdona a la adúltera, perdona a la samaritana, ¿es un ‘manga-ancha’? No. Hace la justicia de Dios, que es misericordia.
    Y otra pregunta que le quería hacer es: ¿La experiencia de la misericordia nos obliga a decir algo también al mundo de las instituciones, de la política, de los estados?
    Papa Francisco: Solo diré una palabra que he aprendido de un anciano sacerdote. Y me viene decirle ‘anciano’ aunque tiene 4 años menos que yo, pero para mí es un anciano, porque es un sabio. Es curioso: yo me siento pequeño, joven ante él porque tiene esta sabiduría de la ancianidad.
    Y él ha enseñado una palabra sobre la enfermedad de este mundo, de esta época, de este tiempo: la cardioesclerosis. Creo que la misericordia es la medicina contra esta enfermedad, la cardioesclerosis, que está en la base de esta cultura del descarte: ‘Pero esto no sirve, este anciano a la residencia de ancianos, este niño que viene, no, no, no: enviémoslo al remitente’ y se descartan. ‘No, tenemos que tomar esta ciudad en la guerra; ¿qué otra? Pero arrojamos las bombas. Donde caen: en los hospitales, en las escuelas… Son gente que se descarta.
    Y en la base de esta cultura del descarte está la cardioesclerosis, que creo es una de las enfermedades más graves de este momento. La incapacidad de sentir ternura, de acercarse… el corazón duro… ‘Yo debo ir sobre este tema y no me interesa lo demás’. Y no pienso en tantas cosas feas que se hacen en el camino para ir allí. No sé si le he respondido a la pregunta porque la he escuchado y he ido por este camino.
    Siempre sobre la misericordia, hay una doble vía para pensar en un doble pensamiento: respetar al otro, respetar a uno mismo… En cualquier caso, ¿cuánto se puede respetar la relación entre miembros? ¿Cómo se puede construir un mundo más compasivo?
    Papa Francisco: Pensemos en esta tercera guerra mundial que estamos viviendo, porque estamos en la tercera guerra mundial, aunque a trozos, ¿no? Aquí, aquí, aquí…, pero estamos en guerra. Se venden armas y las venden los fabricantes y traficantes de armas. Y se las venden a los dos bandos en guerra, porque se gana dinero, ¿no?, con el tráfico de armas… Hay una gran dureza de corazón, no hay ternura. El mundo de hoy necesita una revolución de la ternura. ‘Pero, Dios…’, dejémoslo ahí. Dios se hizo tierno, Dios se ha acercado a nosotros. Pablo dice a los filipenses: ‘Jesús se despojó a sí mismo para acercarse a nosotros, se hizo hombre como nosotros’. Cuando hablamos de Cristo, no olvidamos la ‘carne’ de Cristo. Y este mundo tiene necesidad de esa ternura que sugiere a la carne acercarse a la carne sufriente de Cristo, no hacerle sufrir más. Creo que los Estados que están en guerra deben pensar bien que una vida vale mucho, y no decir: “Pero una vida no importa, me importa el territorio, me importa esto…”. ¡Una vida vale más que un territorio! Y para los fabricantes de armas, para los fabricantes de armas la cosa que menos vale es una vida. Esta es una palabra que me decía un alemán: “Hoy, la cosa que menos vale es la vida”.
    La última pregunta Santidad: dentro de un mes cumplirá 80 años...
    Papa Francisco: ¿Quién? ¿Yo? (risas)
    Usted. Sus días, lo vemos, están siempre llenas de compromisos, los pensamientos seguramente no le faltan. A veces le vemos cansado y ni siquiera le vemos estresado alguna vez como lo estamos muchos de nosotros, que vivimos en una sociedad donde el estrés y también la depresión son enfermedades sociales. ¿Cómo lo hace? ¿Tiene algún secreto que quiera compartir?
    Papa Francisco: ¿Hay un té especial? No sé cómo lo hago, pero… yo rezo: eso me ayuda mucho. Oro. La oración es una ayuda para mí, es estar con el Señor. Celebro la Misa, rezo el breviario, hablo con el Señor, rezo el Rosario… Para mí la oración ayuda mucho.
    Después, duermo bien: es una gracia del Señor esta. Duermo como un tronco. El día de las réplicas del terremoto no he sentido nada. Todos lo han sentido, la cama que parecía bailar… No, de verdad, duermo seis horas, pero como un tronco. Quizás esto ayuda a la salud… Tengo mis cosas, ¿no? El problema de la columna que está bien de momento, y hago aquello
    que puedo, no más. En ese sentido, me mido un poco. Pero no sé qué decirle. Es una gracia del Señor… no sé.
    Gracias Santidad y felicidades adelantadas…
    Papa Francisco: Gracias a ustedes por lo que hacen con la comunicación y la proclamación de la Palabra del Señor, los testimonios cristianos, de la vida de la Iglesia, de la vida de la gente, de la vida de los pobres, de la vida de esas personas que tienen más necesidad de nuestra ayuda. Y no olviden que la enfermedad más grande, hoy, es la cardioesclerosis y que requiere una revolución de la ternura.

    MIENTRAS EN VENEZUELA SUCEDE ESTO QUE ALGUNOS DIRIGENTES
    Y EL NUEVO CARDENAL, BALTASAR PORRAS DENUNCIAN:

    Cardenal Baltazar Porras: “La justicia del TSJ merece la quinta paila”

    Cardenal Baltazar Porras / AFP
    Cardenal Baltazar Porras / AFP
    Pidió al gobierno que respete la Constitución, y que asuma su responsabilidad no achacando sus errores a los demás 

    —Según Dios, ¿cuándo será el tiempo perfecto para Venezuela?
    —El actual porque no tenemos otro.

    —¿Un pasaje bíblico acorde con esta encrucijada?
    —El Señor es mi pastor, nada me falta.

    —Ahora cardenal, ¿acentuará sus críticas a la revolución?
    —La mentira y la manipulación atentan siempre contra la dignidad humana.

    —¿Ha amado a sus enemigos?
    —La mejor prueba: la noche del 11 de Abril, cuando me llamó el presidente Chávez  para preguntarme si estaba dispuesto a resguardar su vida. Ahora quieren hacer otra lectura, pero la verdad siempre brilla.

    —¿Y al diputado Hugbel Roa?
    —La violencia y la calumnia se descalifican por sí solas y merecen conmiseración.

    —¿Ha orado por Roa?
    —Sí, porque en el Padre Nuestro decimos: “Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden”.

    —¿Le pondría la otra mejilla?
    —Todos los días porque el fanatismo no descansa.

    —¿Qué pide a Dios para la oposición?
    —Que la unidad es más importante que las apetencias particulares.

    —¿Para el soberano?
    —Que sea protagonista de su destino y no se deje seducir por los cantos de sirena de los que se creen mesías y dueños de la conciencia de los ciudadanos.

    —¿Para el gobierno?
    —Que respete la Constitución y la cumpla, y que asuma su responsabilidad no achacando sus errores a los demás.

    —Específicamente, ¿para Maduro?
    —Que le haga caso a lo que el papa Francisco le escribió y le ha dicho.

    —¿Qué le dijo?
    —No lo sé, pero seguramente fue: “Ponete a derecho, che”.

    —¿Tiene don de profecía?
    —No. Dios lo da opportune et importune.

    —¿Habrá revocatorio algún día?
    —El pueblo ha revocado de muchas maneras a este gobierno.

    —¿Una penitencia al CNE?
    —Que se vayan a su casa y como las tareas de antaño, copien mil veces “está prohibido mentir”.

    —¿Procede una pastoral como la de mayo de 1957?
    —Es la que mantiene la Conferencia Episcopal y las instancias seglares de la Iglesia.

    —¿Una penitencia para los sacerdotes oficialistas?
    —Que se pregunten quién está primero: el evangelio o la revolución.

    —¿El Herodes de hoy?
    —La conducta de los órganos de seguridad cuando atentan contra la dignidad humana. Pero, como dice el evangelio, los que los mandan tienen mayor pecado.

    —¿El Judas?
    —Son muchos los que se venden por un plato de lentejas.

    —¿Cómo lleva la procesión?
    —Por dentro y por fuera, pero con la conciencia limpia.

    —¿Qué reconoce al proceso?
    —Que destruyó la ilusión que sembró.

    —¿Tiene un grano de mostaza de fe en el gobierno?
    —No llega ni al tamaño de un átomo.

    —¿Debe ceder la Iglesia?
    —Ante el mal nunca, pero siempre con actitud misericordiosa.

    —¿El error de la Iglesia?
    —Callar.

    —¿Por qué no tuvo problemas con los gobiernos puntofijistas?
    —Los tuvo y muchos, pero se podía dialogar.

    —¿El político más cercano a Dios?
    —El que no convierte el poder en Dios.

    —¿El pecado capital del connacional?
    —El inmediatismo y el individualismo, porque sin esfuerzo, constancia y trabajo en equipo no se progresa ni material ni espiritualmente.

    —¿La tentación de un clérigo?
    —Creer que tiene a Dios agarrado por la chiva y hacer lo que le venga en gana.

    —¿La suya?
    —Ceder a la adulación.

    —¿Perdonaría a un cura pederasta?
    —Jamás.

    —¿Le ha atraído una mujer?
    —Es lo normal, pero otra cosa es dejarse seducir.

    —¿Cómo hace?
    —No hay que desear la mujer del prójimo, y la gracia ayuda.

    —¿Bebe?
    —Agua mucha, y aguardiente con mesura.

    —¿Bendeciría una unión homosexual?
    —Como sacramento jamás.

    —De pedir un don…
    —El de la sabiduría y el amor de Dios.

    —Después de cardenal…
    —El papa Francisco me dijo: “Tú y yo somos privilegiados, pero no tenemos derecho a privilegios sino a servir”. Allí es donde tenemos que llegar.

    —¿Sería un milagro la misericordia oficial ante los presos políticos?
    —Se lo estamos pidiendo al doctor José Gregorio Hernández.

    —¿Qué dicen las señales divinas sobre el porvenir?
    —Que el bien siempre triunfa sobre el mal.

    —¿Qué tiene de divina la justicia del TSJ?
    —Que merece la quinta paila del infierno.

    —¿Aprieta Dios a los venezolanos?
    —Dios nos ha querido mucho y por eso es “tierra de gracia”, pero somos nosotros mismos los que nos apretamos de mala manera.

    —¿Vencerá David a Goliat?
    —Siempre ha sido así, aunque cueste sudor, lágrimas y tiempo.

    —¿La pastoral que desea y no puede?
    —La de la reconciliación, porque sin perdonar y ser perdonados no se puede vivir en paz.

    —¿Entra un camello por el ojo de una aguja antes que conciliar?
    —Hasta el momento es lo que parece, pero no hay mal que dure cien años.

    —¿Cumple penitencia el país?
    —Y demasiado larga y penosa, pero esperando que se aprenda la lección.

    —¿En un diálogo de sordos?
    —Y el sordo está en un solo lado.

    —¿Qué pasaría en Venezuela si ambos lados compartiesen un retiro espiritual?
    —Todo encuentro plural ayuda al discernimiento y está más cerca de la verdad.

    “El que se hizo rico fue el gobierno”…

    Foto: Papa Francisco y Cardenal Baltazar Porras en la buseta de San Pedro
    Foto: Papa Francisco y Cardenal Baltazar Porras en la buseta de San Pedro
    El cardenal Jorge Urosa Savino, desde el Vaticano donde se encontraba acompañando la ceremonia cardenalicia del arzobispo de Mérida, Baltazar Porras Cardozo,  opinó que las negociaciones de la mesa de diálogo “van demasiado lentas”, y abogó por la pronta liberación de los “presos políticos”.Papa Francisco exalta pensamiento crítico de Baltazar Porras al nombrarlo cardenal

    Cardenal Porras alerta …
    ACI: - Latinoamérica cuenta con tres nuevos cardenales, creados por el papa Francisco en una solemne ceremonia en la Basílica de San Pedro. Uno de los nuevos purpurados es el arzobispo de Mérida, en Venezuela, Baltazar Porras Cardozo.
    “Ser cardenal uno no lo puede recibir como un honor o un ascenso, sino como un reconocimiento a una Iglesia que está sufriendo como sufre el pueblo venezolano y necesitaba un respiro, una bocanada de aire fresco y es así como lo ha recibido la inmensa mayoría del pueblo venezolano”, subraya sobre su elección por parte de Francisco, en entrevista al portal católico de noticias ACI Prensa.
    “En Venezuela vivimos con una gran angustia porque, a pesar de ser un país rico, el que se ha hecho rico es el gobierno”, expresó tajante. El purpurado explica que es verdad que tienen riqueza en lo referente a hidrocarburos pero que “fundamentalmente es una riqueza que genera un porcentaje muy pequeño a la población, no es un trabajo de toda la sociedad, sino de un pequeño sector”.
    El arzobispo de Mérida afirmó a ACI Prensa que esta realidad “hace que exista la tentación en el poder de concentrarlo en sí mismo y el peso que ha tenido el estado venezolano a través de los gobiernos ha sido muy grande puesto que es el gran distribuidor de una riqueza que representa más del 50% y en estos momentos más del 90% porque han desaparecido muchas industrias”.
    Sólo a través del diálogo
    El nuevo Cardenal sostiene que aparece entonces “la tentación del totalitarismo, de querer tenerlo y dominarlo absolutamente todo y lo que genera es una mayor corrupción y un mayor abuso de poder porque no hay una separación de poderes que genere un equilibrio en la sociedad y en función de las necesidades de la gente pero sí de los que están en el poder”.
    La situación actual es que hay una gran falta “de alimentos y medicinas y un aumento de la violencia. Es una sociedad inequitativa en la que crecen los problemas”.
    Sobre el inicio del diálogo entre el gobierno de Venezuela y la oposición, el nuevo cardenal está convencido de que “solo conversando se entiende la gente”. Diálogo que, además, cuenta con el visto bueno y representación del papa Francisco como mediadora entre el Gobierno de Maduro y la oposición.
    “Los problemas no se pueden arreglar con violencia, ni con imposición. Hay una inquietud, una cierta desesperación que es natural en la gente porque son muchos años y los problemas crecen. Lo que toca a todas las instituciones es presionar a los que gobiernan no a que se distribuyan unas cuotas de poder sino a que piensen que lo que hay que buscar es el bienestar de la gente”.
    Aquí sí ha pasado algo
    La Iglesia es también parte activa de las negociaciones porque lo que “el papa ha querido hacer a través de sus enviados es lo que quiere hacer en todo el mundo y lo que ha tratado hacer con el Jubileo de la Misericordia”. Se puede conseguir “solo con la aceptación de que el otro existe y que el otro tiene parte de la verdad”.
    Esto “no quiere decir que digamos ‘aquí no ha pasado nada’, sino que el perdón es lo único que puede hacer superar los males que tenemos. Es un camino largo, doloroso y que genera desesperación”, subraya.
    En una periferia de Venezuela
    “Defino mi nombramiento como cardenal aquel domingo 9 de octubre como una de las travesuras del papa Francisco”, calificó Porras. “Yo me encontraba muy lejos de mi sede. Fui a llevar a quien había sido mi obispo auxiliar a tomar posesión de una de las diócesis más apartadas en el llano venezolano. Íbamos a emprender el viaje de regreso ese domingo muy temprano a más de 12 horas de camino de Mérida cuando empezó a sonar el teléfono y la gente me felicitaba. Yo decía que no sabía absolutamente nada de mi nombramiento”.
    “Media hora más tarde me llamó el cardenal Lacunza, arzobispo de David (Panamá), y me dijo que estaba viendo por televisión cómo el papa me había nombrado”, contó a ACI Prensa el cardenal Porras.
    “Fue un momento muy especial porque me pregunté qué es lo que Dios me quiere decir con esto, y que me lo dijera en un sitio tan apartado en el que conocía a muy poca gente”.
    Luego “nos paramos en el camino para celebrar una Eucaristía en un santuario, donde está el Nazareno de Achaguas que es muy famoso, y al entrar había mucha gente esperándome con mucha alegría y ¡yo no los conocía de nada! Ante la imagen de Jesús me pregunté qué me decía el Nazareno sufriente para que yo pueda hacer algún bien con este nuevo encargo del papa”.
    El cardenal Porras Cardozo explicó además que pocos días después “recibí una carta del Santo Padre en la que me felicitaba y decía que seguramente recibiría muchos parabienes, muchas felicitaciones, pero me pedía tener cuidado para no envanecerme, no caer en la mundanidad y me pedían que no me olvide de lo esencial: la oración a Jesús y el servicio a los pobres”.
    En su opinión, la Iglesia en América Latina “es casi la mitad del catolicismo en el mundo y alguna voz tiene que dar, que no es otro que el del estilo del papa Francisco, un estilo latinoamericano de ser más sencillos, cercanos en la manera que vivimos la fe”.
    El purpurado recuerda que “la inmensa mayoría de los que hemos sido nombrados somos ‘outsiders’, es decir, pertenecemos a países y sedes que nunca habían tenido un cardenal. Francisco quiere tener una visión más amplia de la Iglesia ya que por ser universal no puede concentrarse solo en Europa”. 

    Con la mesa de diálogo la MUD ha perdido capacidad de negociación

     El referéndum revocatorio presidencial tampoco figura en este segundo acuerdo, ni siquiera la idea sobrevenida de elecciones generales | FOTO WILLIAM DUMONT
    El referéndum revocatorio presidencial tampoco figura en este segundo acuerdo, ni siquiera la idea sobrevenida de elecciones generales | FOTO WILLIAM DUMONT
    Margarita López Maya y Miguel Ángel Martínez Meucci consideran que el gobierno solo ha dado señales de mala fe que alejan la salida electoral

    Apenas dos días después de que el gobierno y la oposición se comprometieron a “poner en práctica una hoja de ruta que permita normalizar la relación constitucional entre los poderes del Estado”, el Tribunal Supremo de Justicia amenazó con enviar a la cárcel a los diputados de la Asamblea Nacional que se atrevan a juzgar políticamente al presidente Nicolás Maduro o a promover protestas en su contra. Y en contraste, la Mesa de la Unidad Democrática accedió a desincorporar a los tres legisladores de Amazonas, con lo cual perdió su mayor patrimonio político, obtenido con ribetes épicos el 6 de diciembre de 2015: la mayoría calificada del Parlamento.
    Luego del primer acuerdo escrito de la mesa de diálogo, leído el 12 de noviembre por el representante del Vaticano monseñor Claudio María Celli, ha aumentado la incertidumbre sobre una solución de la crisis del país a corto plazo, asegura la analista política Margarita López Maya.
    “Hay un inmenso y legítimo temor de que todo se reduzca a un pacto de élites en perjuicio de los derechos de los venezolanos. Ha quedado en evidencia que el chavismo se vale de formalidades democráticas para perpetuarse en el poder, pues fuera de la mesa de diálogo el chavismo solo ha dado señales de mala fe. Es muy probable que cuando se sienta más fortalecido, se retire sin hacer concesión alguna”, afirma la profesora del Centro de Estudios del Desarrollo de la Universidad Central de Venezuela.
    El politólogo y profesor de la Universidad Simón Bolívar, Miguel Ángel Martínez Meucci, ofrece un balance: “El gobierno suma tres puntos a su favor. En primer lugar, ha ganado tiempo para dificultar un eventual cambio de presidente este mismo año, lo cual podía tener un efecto cascada de todo el régimen. En segundo lugar, logró disminuir el impacto de una maniobra francamente autocrática, como fue suspender el referéndum revocatorio a través de tribunales regionales no competentes para ello y trasladó el foco de atención a un diálogo que, como era de esperarse, obtendría apoyo internacional. Y en tercer lugar, ha generado dificultades internas en la MUD, así como entre esta y sus seguidores”.

    Salida electoral remota
    El referéndum revocatorio presidencial tampoco figura en este segundo acuerdo, ni siquiera la idea sobrevenida de elecciones generales.
    “En la mesa de diálogo está sentado un sector muy radical del chavismo, que nunca ha estado dispuesto a negociar. No está garantizado que habrá proceso electoral alguno, ni revocatorio, ni regionales, ni nada; sencillamente porque el gobierno sabe que ha perdido el respaldo de la mayoría del electorado. Después del 6 de diciembre, para cuando está fijada otra reunión entre las partes, seguramente el gobierno profundizará los mecanismos dictatoriales que ha emprendido, entre ellos la militarización de la gestión pública”, insiste López Maya.
    Martínez Meucci añade: “Buena parte del liderazgo opositor presume que el gobierno puede demorar fraudulentamente unas elecciones, pero no evitarlas por tiempo indefinido.
    Y que cuando estas se realicen será irremisiblemente derrotado. Por tanto, es posible que algunos de los negociadores de la oposición hayan considerado la anulación del revocatorio como un hecho consumado, y que lo más que se podía lograr era el compromiso del gobierno de mejorar las condiciones de las próximas consultas electorales, así como la liberación de algunos presos políticos”.
    Ambos analistas temen que la oposición quede entrampada en un diálogo que se ha desarrollado en los términos impuestos por el gobierno, tanto así que reproduce la retórica oficialista sobre las causas de la crisis.
    “La MUD es una estructura electoral exitosa, pero no es mucho más que eso. Y ahora tiene un desafío inmenso: presentar un proyecto de país alternativo y viable, que incluya el rescate de la democracia”, advierte López Maya.
    Martínez Meucci pone el acento en la genuflexión del Poder Judicial: “Es imposible negar que el TSJ forma parte del oficialismo y que intenta desarmar a la MUD. Una mesa de diálogo es apenas uno de los escenarios en los que se hace valer el poder con el que cuentan los negociadores, y ese poder se expresa a través de capacidades. En la medida en que se acaten fallos, como el que acaba de dictar el TSJ, la Mesa de la Unidad Democrática queda desprovista de varias capacidades importantes y, por ende, pierde poder de negociación. En definitiva, con la sentencia del TSJ el gobierno ya ha comenzado a incumplir la palabra empeñada en la mesa de diálogo”.
    Cifra

    34 sentencias ha dictado el TSJ contra la AN desde diciembre de 2015. La N° 948 es un mandamiento de amparo que, si es desacatado, podría llevar a prisión a la directiva del Parlamento

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