Razón del nombre del blog

Razón del nombre del blog
El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

martes, 17 de septiembre de 2013

La socióloga Maryclen Stelling se refirió esta semana a la corrupción en Venezuela y señaló responsabilidades en todas partes, menos en aquellas donde pululan los culpables...Si Venezuela viviera bajo el imperio de la ley no habría ningún ladrón, por vivito que fuera, capaz de hacer las fortunas que al amparo del chavismo y a costa del Estado, se han levantado en estos años con total impunidad y descaro

Discurso tramposo

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En un acto de prestidigitación poco hábil, la socióloga Maryclen Stelling se refirió esta semana a la corrupción en Venezuela y señaló responsabilidades en todas partes, menos en aquellas donde pululan los culpables.
Dijo la académica, en entrevista concedida esta semana a Últimas Noticias, que la corrupción es un problema antropológico, desvinculado de quienes ejerzan el poder, puesto que este azote "está arraigado en lo más profundo de la cultura del venezolano", que con esa simiente en su mentalidad celebra el asalto a los recursos públicos y tiene en el corrupto un modelo de viveza y pájaro bravo, cuya astucia encomia en lugar de rechazar. Esbozado este perfil, Stelling concluye que es preciso "acabar con la impunidad a través de sanciones que sirvan de ejemplo y educar para que la ciudadanía deje de ser indiferente ante este flagelo".
Este desprecio por las masas ignaras, que carecen de ética y, por tanto, deben ser instruidas para que lleguen a discernir entre el bien y el mal, no es exclusivo de la profesora Stelling. Ya en el Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2007-2013, titulado "Nueva ética socialista", se establece la necesidad de un "nuevo proyecto ético socialista bolivariano" que actúe sobre una "realidad cuyos rasgos dominantes son", entre otros, "la pobreza material y espiritual en la cual permanecen aún millones de venezolanos, por lo mismo imposibilitados de satisfacer sus necesidades primarias y desarrollar la espiritualidad inherente a toda persona".
Más adelante, abunda en la peyorativa noción de los desposeídos: "Está claro que el estado de necesidad permanente anula cualquier posibilidad real del ser ético". Y si esto fuera poco, ese plan de la nación postula que: "El niño que hoy no puede comer, el niño que no puede ser niño, que no puede jugar, probablemente sea el criminal de mañana que asesinará a nuestro hijo".
Devastador. La "nueva ética socialista" del régimen parte de la certeza de que la mengua material desahucia al pobre, quien no sólo va corto de calorías sino también de alma. Y encima, lo más probable es que el niño pobre incube al asesino del hijo del planificador socialista, este sí, flamante propietario de un ser ético.Por ese camino, Stelling exculpa al corrupto, un pobre delincuente que se degradó hasta ese punto porque la ciudadanía complaciente no lo aisló con una "condena social".
El corrupto de Stelling, como los millones de venezolanos que no desarrollan "la espiritualidad inherente a toda persona", no tiene la culpa de ser así. Mucho menos la tienen estos 15 años de hegemonía de Chávez, su camarilla y sus herederos, que Stelling no alude ni con el pétalo de una rosa. La corrupción es una tara genética, no una práctica que en estos años se ha multiplicado gracias a la opacidad en los procesos administrativos, a la falta de contraloría, al secuestro de los poderes por el Ejecutivo, a la existencia de presupuestos paralelos y fondos manejados por Chávez en su momento (y es de suponer que ahora por Maduro), a la falta absoluta de rendición de cuentas y al hecho de que los jerarcas de la revolución han gobernado sin contrapeso, límite ni legalidad.
Si Venezuela viviera bajo el imperio de la ley no habría ningún ladrón, por vivito que fuera, capaz de hacer las fortunas que al amparo del chavismo y a costa del Estado, se han levantado en estos años con total impunidad y descaro. Después de afirmar que "aquí no hay castigo moral para el corrupto", Stelling adopta abiertamente el tono de la secta adoradora y dice que la solución está en "hacer lo que el presidente Chávez llamó 'la refundación ética del país".
Esto significa no sólo que Chávez no tuvo nada que ver con la formidable corrupción que floreció a su sombra, sino que el coautor de la Lista Tascón-Chávez-Jorge Rodríguez es referencia ética. El mandatario que puso a toda su familia en cargos de alta responsabilidad, aún cuando ninguno tenía los méritos para ello; que se echó al hombro a Cuba, país arruinado por la satrapía de más de medio siglo, para mantenerlo en desmedro de la economía venezolana; el que procuró el desmantelamiento y depauperación de Pdvsa, de la infraestructura nacional, del aparato productivo y de la institucionalidad; el que mandó a la cárcel a la jueza Afiuni y luego encargó los castigos que ya sabemos... ¿Ese es el bastión de decencia de la socióloga Stelling?
Tantas maromas para indultar a la chavoburguesía, a los narcogenerales, a las infantas Chávez que viven en La Casona a expensas del país, que les paga los tres golpes y los sirvientes. Y, sobre todo, para limpiar el expediente de Chávez, autor de los diosdados, los bolichicos, los pudrevales, los maletines con dólares que caminan por América Latina, los transformadores eléctricos convertidos en mansiones en Miami. Usted termine la lista que Stelling silencia.

   
Maryclen Stelling hace un análisis de la ética y la corrupción
A Tiempo
Maryclen Stelling hace un análisis de la ética y la corrupción 
Escuche a Maryclen Stelling, socióloga 11 sep 2013 / 07:40 a.m.

Materia pendiente

Volvemos a la carga con el tema de la corrupción, suerte de histórica materia pendiente, que pareciera inmune a la pretensión de refundación ética y moral de la nación y, por el contrario, se ha ido enraizando en la sociedad venezolana. Preocupante asunto, que, a pesar de los esfuerzos del actual gobierno, se ha convertido en una estrategia oportunista de ataque y descalificación político-electoral.

Enfrentamos aún el reto de la refundación, tal como reza en el Proyecto Nacional Simón Bolívar, en lo referente a la Ética Socialista. Allí se plantea la sustitución de la extendida “subcultura de la corrupción y el soborno como medios de acelerada acumulación de bienes y riqueza monetaria” por la “cultura del trabajo creador y productivo”. Transitaría la refundación los caminos de “la justicia social, la equidad y la solidaridad entre los seres humanos y las instituciones de la República.” Y sin embargo, constatamos que aun prevalece el individualismo egoísta, la codicia personal, y el afán de lucro desmedido, en tanto pilares y motores de la corrupción.

Más allá de cualquier normativa establecida, la corrupción es todo aquello que atenta contra principios y valores de un Estado Social de Derecho y de Justicia. En un sentido amplio no se limita al acto definido como tal en la legislación existente, sino que incluye aquellos comportamientos que la promueven. Además, la legalidad puede llevar implícita la corrupción (Recadi, Sitme) por cuanto genera “rendijas” para transgredir los límites, socialmente aceptadas y, en ocasiones celebradas, en tanto manifestaciones de la viveza criolla.

Desde una perspectiva sociológica se considera desviación cualquier acto o comportamiento que viola las normas de una colectividad y, consecuentemente, conlleva algún tipo de sanción. Independientemente de lo grave que pueda ser un acto, ningún comportamiento es inherentemente desviado sino que depende de la respuesta y la definición que la sociedad le atribuya. La corrupción es entonces una cuestión de definición social y existe solo en relación con las normas sociales que prevalecen en la Venezuela actual.

¿Qué sucede cuando las diversas manifestaciones de la corrupción no son detectadas o no son definidas como transgresiones? ¿Por qué si la corrupción viola reglas y leyes, aparentemente nadie la ve o se la ignora? ¿Qué ha sucedido con los dispositivos de control social y legal? ¿Por qué la impunidad?
maryclens@yahoo.com

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