Razón del nombre del blog

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El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

viernes, 13 de septiembre de 2013

Más allá de sus logros científicos y de su empeño en erradicar terribles enfermedades, Jacinto Convit es conocido por su calidad humana, su tenacidad y su ética.



Jacinto Convit cumple 100 años

El galeno descubrió la vacuna de la lepra y fundó el Instituto de Biomedicina.

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A sus 100 años el doctor todavía se encuentra activo y trabajando (Archivo)
CAROLINA CONTRERAS A. |  EL UNIVERSAL
miércoles 11 de septiembre de 2013  11:29 AM
Es conocido mundialmente por ser el creador de la vacuna contra la lepra, pero hoy cuando arriba a la edad de 100 años, el doctor Jacinto Convit es referencia al hablar de enfermedades endémicas, salud pública e investigaciones pioneras en diversas ramas de la medicina.

Su título en doctor en Ciencias Médicas lo obtuvo en 1938, pero siendo estudiante comenzó sus investigaciones sobre la lepra y a convivir con los portadores de esta enfermedad en una leprosería que se encontraba en el litoral central.

La dedicación al estudiar esta enfermedad dio sus frutos cuando desarrolló una vacuna que ayudaría a erradicarla y aunque nunca llegó a usarse (nada más a los individuos a quienes se les hizo la prueba para probar su efectividad), el doctor tuvo un papel relevante en el descubrimiento del medicamento que atacaría a este padecimiento. Así lo asevera Alberto Paniz Mandolfi, director de la Fundación Jacinto Convit.

"La vacuna de la lepra nunca llegó a utilizarse. Se utilizó cuando se hicieron las pruebas en África y Venezuela, pero cuando se vio que la vacuna tenía un impacto real en humanos, ya el doctor estaba trabajando con las sulfonas (medicamentos efectivos para utilizar contra la lepra) y se comprobó que éstas atacaban el bacilo de la lepra por lo que no se tomó en cuenta la importancia que tuvo el descubrimiento de estos medicamentos por parte del doctor Convit, y como fabricar fármacos es más económico y rápido que producir vacunas, ésta quedó en desuso".

Pero la obra de Convit abarca mucho más: creó el Instituto de Biomedicina de Caracas; la Red Nacional de Dermatología Sanitaria; siguió estudiando enfermedades endémicas como la leishmaniasis, lepra y el mal de Chagas, y ha sido el autor de diversos trabajos científicos que ayudan a entender estas enfermedades tropicales.

Actualmente la Fundación Jacinto Convit sigue las líneas que trazó el galeno, pero además de las enfermedades endémicas, investigan el cáncer.

"Estamos abriendo múltiples líneas de investigación en el campo de la biología e inmunología tumoral para entender un poco más cómo funciona el cáncer biológicamente y cómo esos aspectos influyen en la respuesta inmunológica que el paciente va a tener en determinado tipo de cáncer. Estamos investigando varios cánceres y buscando puntos en común que nos permitan desarrollar una opción terapéutica basada en la inmunoterapia", explica el doctor Paniz Mandolfi.

El maestro y abuelo 

Más allá de sus logros científicos y de su empeño en erradicar terribles enfermedades, Jacinto Convit es conocido por su calidad humana, su tenacidad y su ética.

"Recuerdo que a mí me decían que el doctor Convit era completamente inaccesible, que era como un Dios, que había que pedir permiso para entrar en su oficina, y resulta que es todo lo contrario. En su oficina del Instituto de Biomedicina siempre tenía la puerta abierta para quien quisiera ir", recuerda su también discípulo Paniz.

Su nieta, Ana Federica Convit, también habla de esa accesibilidad, tenacidad y humildad que caracteriza a su abuelo e indica que a sus 100 todavía trabaja desde su hogar.

"Sigue siendo director del Instituto de Biomedicina. Por supuesto que tiene sus limitaciones físicas, pero desde la casa firma y revisa documentos y se mantiene activo".

Se cuida mucho más desde que hace dos años sufrió una úlcera gástrica que debió ser operada, no toma ningún medicamento, nunca ha tomado bebidas alcohólicas, nunca ha fumado y mantiene una excelente alimentación.

A pesar de ser uno de los científicos más reconocidos del mundo, Ana Federica asegura que en su casa el doctor Convit era simplemente el padre o el abuelo.

"Siempre hubo conciencia de que mi abuelo era alguien importante, pero la relación entre nosotros no puede ser más familiar y cercana. Mi abuelo siempre estuvo en nuestras vidas", afirma Ana Federica.

Asimismo señala que más que sus trabajos o sus descubrimientos, el legado del doctor Convit es su sensibilidad ante el sufrimiento de los demás y la sencillez que lo ha caracterizado toda la vida.

"Vemos a mi abuelo como un ser humano, admiramos su trabajo científico, su humildad, su integridad y todos los sacrificios que ha hecho a lo largo de su vida".

Y para celebrar esos 100 años de vida, la familia Convit vendrá de todas partes del mundo para reunirse y festejar el centenario del más ilustre de sus miembros.

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