Razón del nombre del blog

Razón del nombre del blog
El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

sábado, 29 de agosto de 2015

¡QUÉ CINISMO Y VAGABUNDEZ LA DE DIOSDADO CABELLO DE HABLAR DE MORAL CUANDO ÉL NO TIENE NINGUNA AUTORIDAD DE ESE TIPO PARA HACERLO!!!

28 agosto 2015

Cabello: Posición de Colombia ante conflicto fronterizo es "inmoral"

(Foto Archivo)
EFE
El presidente del Parlamento venezolano, Diosdado Cabello, aseguró que la posición del Gobierno de Colombia ante el conflicto fronterizo es "inmoral" y le pidió que se ocupe de sus ciudadanos que viven en el limítrofe norte de Santander sin esperar que Venezuela los mantenga.

"Raya en la inmoralidad la posición que tiene el Gobierno colombiano, total y absolutamente inmoral, más de cinco millones de hermanos colombianos viven acá y no los vamos a echar (...) pero ocúpense ustedes de los ocho millones y medio de colombianos que viven en el norte de Santander, no nos los achaquen a nosotros", dijo.

Cabello pronunció estas palabras en el centro de Caracas ante cientos de simpatizantes que se concentraron para apoyar las medidas de cierre y estado de excepción en parte de la frontera con Colombia que tomó el Gobierno venezolano la semana pasada en respuesta a un ataque de supuestos contrabandistas a militares venezolanos.

El parlamentario afirmó que a lo largo de la historia "los gobiernos colombianos han aprobado leyes que favorecen el contrabando, favorecen la especulación financiera, favorecen el bachaqueo (reventa de productos), favorecen la delincuencia en la frontera".

También criticó que la canciller colombiana, María Ángela Holguín, dijera que la paciencia de su Gobierno llegó "al límite" porque la frontera lleva nueve días cerrada cuando Venezuela tiene "más 30 años aguantando que desde Cúcuta se lleven los alimentos, el combustible, la paz".

"Hay muros en varias partes del mundo y no se violan los derechos humanos, los hermanos africanos tratan de entrar a Europa y los devuelven por miles y los atropellan, y no hay violación de los derechos humanos, ahora lo que nosotros hemos puesto es una raya de dignidad y se están violando los derechos humanos", indicó.

Asimismo, señaló a la oposición reunida en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) por supuestamente ponerse de lado de Colombia en este conflicto y la acusó de estar bajo el mando del expresidente y senador colombiano Álvaro Uribe.

"Desde Venezuela, en la MUD de Uribe gritan, se ponen de acuerdo, atacan a nuestro pueblo y prefieren defender al Gobierno colombiano que a los venezolanos y venezolanas que viven en la frontera, asumen una posición de traición a la patria", aseveró.

Cabello defendió que el Gobierno venezolano no es "anti-colombiano" sino "anti-paraco" (anti-paramilitar), "anti-contrabandista", "anti-narcotraficante", "anti-bachaquero" y "profundamente anti-uribista" al tiempo que acusó a Uribe de ser "el jefe de todo esto".
El Carabobeño 24 agosto 2015

El drama de deportados de Venezuela por el simple hecho de ser colombianos

Casi un millar de colombianos deportados en los últimos 3 días de Venezuela. (Foto EFE)
EFE
Casi un millar de colombianos deportados en los últimos 3 días de Venezuela a la ciudad fronteriza de Cúcuta denuncian que el único criterio seguido para darles ese trato es su nacionalidad, sin importar su situación legal o sus hijos menores.

"Sólo nos dijeron que (nos deportaban) por ser colombianos. Nos decían ¿venezolanos o colombianos?, pues camine", relató este lunes Rocío Angarita sobre su expulsión del país en el que ha vivido los últimos 13 años.

En su caso, como en el de muchos otros, la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) se presentó en su casa a medianoche y les obligó a salir a empellones de la ciudad de San Antonio, situada en Táchira.

El presidente Nicolás Maduro decretó el estado de excepción hace 3 días y desde entonces han sido deportados 751 colombianos, de los cuales 139 son menores, según los datos facilitados a primera hora de la mañana por Migración Colombia.

Sin embargo las expulsiones han continuado durante todo el día, lo que ha obligado a la Cruz Roja a establecer un corredor humanitario para trasladar a pacientes que requieran atención médica desde las ciudades venezolanas fronterizas hasta centros hospitalarios de Cúcuta, capital del departamento de Norte de Santander.

El trabajo del organismo médico se ha multiplicado en Cúcuta, una ciudad de clima tórrido con temperaturas que superan los 35 grados y en la que los deportados se agolpan en centros deportivos donde las autoridades han instalado carpas para atender a los ciudadanos que han llegado con lo puesto.

"Sólo nos dejaron ponerle los zapatos a los niños", comentó Angarita sobre la noche de su expulsión en la que "hasta el perro quedó allá".

Los últimos 13 años de su vida han quedado ahora a sus espaldas, ya que su casa como la de la mayoría de los colombianos había sido marcada por los soldados venezolanos con una letra "D", una sentencia de demolición de la vivienda y de destrucción de sus propiedades.

"Las marcaron, pusieron la 'D' para tumbarlas", narró Abel Antonio Pacheco, otro de los deportados, sobre las viviendas de los colombianos que habitaban en San Antonio, ciudad conectada con Cúcuta por el puente internacional Simón Bolívar, cerrado desde el jueves por orden de Maduro.

Pacheco recordó que a él y su esposa no le dejaron sacar "ni el tetero" de su hija, por lo que no pudo alimentarse hasta que llegó al Coliseo Municipal de Cúcuta, una cancha polideportiva que está tomada por tiendas de campaña y voluntarios de la Cruz Roja que prestan servicio médico y psicológico a niños y adultos.

Además proveen alimentos a los deportados que pasan el día en colchonetas a la espera de una solución a su situación o a plantearse un nuevo futuro.

Entre ellos se encuentra Gustavo Sanjuan junto a su mujer y sus 8 hijos de entre uno y 17 años, también obligados a salir con lo puesto.

Sanjuan, como muchos de los colombianos y venezolanos que viven a lo largo de la frontera, tuvo dos hijas en su hogar de San Antonio, lo que, lejos de suponerle un salvoconducto solo le trajo más problemas.

"En el momento en que dije que tengo dos niñas venezolanas me las iban a quitar", detalló sobre la noche en que fueron deportados.

Ante el temor que se ha instalado entre los colombianos que viven en ese lado de la frontera muchos han tenido que mentir sobre el lugar de nacimiento de sus hijos, puesto que, según explicó, varios han tenido que separarse de sus progenitores ante unas deportaciones que no respetan la unidad de las familias.

Precisamente, la cancillería colombiana exigió ayer que antes de aplicar las medidas de deportación se analice en cada caso la situación familiar para garantizar la unión de padres e hijos.

Esta crisis humanitaria comenzó tras el ataque de presuntos contrabandistas contra militares venezolanos que se saldó con tres uniformados y un civil herido, lo que provocó que Maduro cerrase la frontera, inicialmente por 72 horas, y posteriormente declarase el estado de excepción.

Entre lo que argumenta el Gobierno venezolano está la supuesta acción de paramilitares colombianos a ambos lados de la frontera, y el pasado sábado anunciaron que 8 integrantes de esos grupos habían sido arrestados en Táchira.

Sin embargo esa es una acusación que niegan los colombianos que llegan a Cúcuta deportados: "Dicen que los colombianos somos paramilitares, narcotraficantes, delincuentes, pero no es así, somos personas honradas", señaló Sandra Milena Angarita.

Desde el coliseo deportivo en el que permanece varada, Angarita denunció que los agentes venezolanos golpearon a sus compatriotas y "a algunos niños les ponían bolsas en la cabeza haciéndolos pasar por paramilitares".

"No dejan ver su rostro porque saben que la gente que les conoce sabe que no es cierto", concluyó.
eL cARABOBEÑO 28 agosto 2015

El miedo triplica número de colombianos que abandonan Venezuela

Decenas de colombianos deportados. (Foto AFP)
EFE
El miedo a correr la misma suerte de quienes han sido deportados sumariamente ha llevado a miles de colombianos a adelantarse a los acontecimientos y emprender a la carrera la salida de Venezuela, un éxodo que triplica la cifra de expulsados de ese país.
Aunque se sospechaba que el grueso de quienes cruzan las trochas hasta Cúcuta (Colombia) desde el pasado fin de semana lo hacía voluntariamente, solo en las últimas horas se ha conocido la verdadera magnitud de esa migración, que asciende a más de 5.300 personas movilizadas.

De ellas, según la Oficina de Coordinación Humanitaria de Naciones Unidas en Colombia (OCHA), 1.088 han sido deportados o repatriados, en tanto que 4.260 colombianos han "retornado de forma espontánea".

Ese regreso responde al miedo de quienes, como Sandra Duarte, han visto cómo a sus barrios llegaban militares venezolanos que marcaban las casas, y, según su denuncia, las saqueaban y derribaban.

"El atropello fue increíble, las casas nos las están tumbando. No me decidía a perder mis cosas, ganadas con tantos años de esfuerzo, y nos fuimos", cuenta a Efe Duarte en un descanso en su camino hacia la ciudad de Cúcuta.

Ella, que se marchó hace ocho años de la ciudad colombiana de Bucaramanga, residía hasta hace pocas horas en Los Libertadores, en las afueras de San Antonio del Táchira, donde, tras ver cómo derribaban una veintena de casas, "de hasta de dos y tres pisos", decidió emprender la huida acompañada de su marido y sus dos hijos.

"Entramos en pánico y decidimos ir sacando todo poco a poco. Vimos cómo se llevaban a los deportados y luego los militares, el mismo Ejército, se devolvía y saqueaba las casas. Robaron todo lo que querían", recuerda.

Duarte y su familia organizaron su marcha con tres familias vecinas, con las que sacaron lo que pudieron, como un congelador, una nevera y algunas camas, y compartieron camino hasta que se despidieron poco antes de cruzar la frontera.

Ahora espera en una parte de la trocha mientras su esposo regresa a su casa "y sigue sacando cosas", para más adelante continuar hacia Cúcuta, donde dejará sus enseres en casa de una amiga que reside allí y se censará para tener acceso a las ayudas del Gobierno colombiano. 

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