Razón del nombre del blog

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El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

miércoles, 29 de febrero de 2012

Hugo Chávez o la enfermedad como espectáculo

Chávez o la enfermedad como espectáculo

Otra semana agitada en la siempre agitada política venezolana que pasó, de la conmoción provocada por los 3 millones de electores que votaron por los candidatos de la oposición en la primarias del domingo antepasado, al estupor que desató el anuncio del presidente Chávez diez días después, el mismísimo martes de carnaval, “de que se le había detectado un nuevo tumor con “altísima probabilidad de tener células cancerígenas”.

Y después… turbulencias de todo tipo, especulaciones que podían ir, desde que se trataba de un nuevo trapo rojo, hasta diagnósticos de que lo atacaba la somatización de la derrota del 12-F, pasando por lecturas del Tarot, el tabaco y los caracoles que concluían en que “al socio” se le habían volteado los santos y no lo esperaba otro futuro que perder, perder y perder.

Hipótesis, teorías o prognosis que podrían de conjunto estar en lo cierto, o contradecirse unas, para coincidir otras, pero que en absoluto afectan la conclusión en que puede resumirse los hechos precipitados en Venezuela en los últimos días u horas: Chávez está haciendo un uso electoral de un síntoma que puede ser total o parcialmente cierto, grave o no tan grave, curable o incurable, pero que se presta idealmente para la recuperación de lo que más necesita en estos momentos: fe en el líder, confianza en que no puede ser derrotado, demostración de que aun en la peor adversidad está al frente de los suyos y mensaje subliminal de que podría estar muerto, cremado, momificado o bajo tierra, pero a pesar de…vivo y en capacidad de tener prendida y en sus manos la llama del gobierno y de la revolución.

De ahí que, el anuncio de la nueva enfermedad de Chávez haya sido el inicio de una frenética cadena de espectáculos, de puestas en escena donde los únicos que faltaban eran Tito, el Bambino y Joaquín Rivera, de dramas, comedias y autos de fe con niños que se desprendían “espontáneamente” del público portando cartas que le enviaban sus madres al Padre Redentor, y de tomas cerradas y paneos selectivos sobre una multitud revolucionaria de no más de 2000 personas en los cuales viejos revolucionarios como el cineasta, Carlos Azpúrua, la cantante Lilia Vera y el exguerrillero, Fernando Soto Rojas, se daban de manos con nuevos hijos de la revolución (casi recién nacidos) como Mario Silva, Jorge Amorín y Pedro Carvajalino.

Pero en conjunto la realidad, o como acostumbran a decir los postmodernistas, “la sensación de realidad”, de que un ejército se ponía en movimiento, tomaba posiciones, presentaba armas y equipos que podían incluir, desde el hábito talar de los adoradores, hasta los uniformes verde oliva y de camuflage que le gritaban a quien quisiese oír que “una guerra hacia comenzado”

Diría que, arrancando del Estado Mayor que presidirá el alcalde del Municipio Libertador, Jorge Rodríguez, más los comandos regionales, los distritales, los municipales y locales, un montante de algo así como de 500 mil funcionarios que abandonarán sus funciones públicas, no volverán acordarse de sus horarios, oficinas, y sitios de trabajo, ni de la construcción de viviendas, ni de la reparación y mantenimiento de carreteras, escuelas y ambulatorios, de misiones y convenios, de siembra de tierras invadidas que seguirán convirtiéndose en baldíos, ni de abrir fábricas ocupadas o importar los insumos que requieren para su funcionamiento, de combatir la inseguridad que solo el año pasado cobró la vida de 19 mil venezolanos y concentrarán todas sus energías y tiempo en la que Chávez no tardará en llamar: “Madre de todas las Batallas”.

“Madre de todas las Batallas” que, por supuesto, no pasa de una hábil, estruendosa y apresurada campaña de propaganda, como toda buena campaña de propaganda reducible a unos pocos slogans que en este caso se limitan a: “El Jefe está en pie de lucha”, “Nadie, ni el cáncer puede derrotarlo”, “En La Habana o Caracas es siempre el que manda”, y “Cuidado con los que quieran pescar en río revuelto y salen a ofrecerse para sustituirlo, porque, al igual que el “Gran Satán”, el imperialismo, o Capriles, serán aplastados”.

En otras palabras: que el ataque no es solo contra los representantes de la oligarquía, la burguesía, el pitiyankismo y el capitalismo, sino contra las posibles facciones y sus líderes que en lo interno, en el PSUV y el gobierno, piensen que ha llegado la hora de la sucesión y ellos ofrecen sus nombres para que la revolución continúe y no naufrague.

Diría yo de gente como Maduro que ya fue asomado desde La Habana como un posible heredero y cuenta internamente con grupos que lo apoyan; de Diosdado Cabello, que precisamente por ser el segundón que siempre está ahí, al lado de Chávez, oyéndole, incluso, los latidos del corazón, puede ser el escogido por la cúpula militar para proponérselo al Jefe; de Adán Chávez, el hermano mayor, familiar y consanguíneo, y por tanto, portador del carisma que solo se trasmite vía genética, o de cualquier offsider como José Vicente Rangel, que por su trayectoria y características, nunca ha dejado de esperar y aspirar.

Pero, ¡no se olviden!, todo centrado en un hecho fundamental: estamos a meses de unas elecciones, los partidos de la oposición y su candidato no lucen mal, y, por tanto, nosotros, ahora más que nunca, debemos reafirmar, estructurar y consolidar el paradigma de que: “Con Chávez todo, sin Chávez nada”, pues lo contrario es arriesgarse en una apuesta que seguramente se perderá, sobre todo hoy día, cuando le ha reaparecido un tumor que puede ser maligno, y hay que gritar a todas las fuerzas que: “Sigue siendo el Rey”.

“El Rey”, el clásico de José Alfredo Jiménez que inmortalizo Pedro Vargas, y tantos otros como Antonio Aguilar, Vicente Fernández, Luis Miguel y Plácido Domingo, que le hubiera encantado versionar a Pavarotti y quien sabe si hasta Toni Bennett, la canción que más ha cantado Chávez desde que asumió la presidencia hace casi 14 años, que una noche, incluso, se dio el gusto de interpretar en un banquete en el “Círculo Militar” haciendo trío con Julio Iglesias y el exprimer ministro chino, Jiang Semin y al abrigo de las miradas sonrientes y complacientes de Gustavo Cisneros y Jimmy Carter.

“El Rey”, la ranchera que podría muy bien resumir “la épica” de este héroe “sin épica”, de este Comandante en Jefe sin guerras, batallas, ni combates que contar, inspirador y ejecutor de un golpe de estado fracasado pero impune, que se impuso porque el estado de derecho democrático y constitucional no tiene recursos legales para contener a quienes se atreven a derrocarlo “constitucionalmente”, y deben al final reducir sus hazañas a las triquiñuelas y estratagemas que se cuecen en los laboratorios de los burócratas y los escondrijos de los técnicos de la política.

Lo que es tanto como decir que, enfermedades o sanidades, éxitos o fracasos, victorias o derrotas deben ser trucadas para hacerlas resplandecer como las estrellas que conducen, que guían al héroe hacia la meta, al instante en que toca la gloria con la mano.

Por eso, a cuidarse con lo del cáncer y el tumor, a no darlo como un juego o alharaca más, sino como otro intento de laboratorio de Chávez de no alejarse ni perder el poder, de hacer válido el principio de no abandonarlo ni aun en el trance de la derrota más catastrófica.

Por eso mi alerta a la oposición que veo a meses de reconquistar la democracia en Venezuela, y sobre todo. a nuestro candidato, Henrique Capriles Randonski, de no apartarse un solo instante de la política, de la búsqueda de los votos, del convencimiento a que deben llegar todos y cada de los 27 millones de venezolanos, de que no son las armas, ni los golpes de estado, y mucho menos el cáncer, los que pueden derrotar a Chávez, sino la decisión de la sociedad democrática de ponerle fin a una pesadilla que ha hecho irrelevante la verdad, reversible la luz, y disecable la realidad.




Es el padre del Monstruo Henrique, el padre del Monstruo

Ignacio Gainzarain @igaztelu


“Guerra avisada no mata soldado, y si lo mata es por…”

Si algo planifica bien el gobierno de los Militares Buenos es la batalla electoral de cada año.

Las batallas electorales siempre van más allá del evento electoral en sí mismo. Siempre perfeccionan el aparato en su tarea de hacerse sugestivo ante la duda de los individuos. Siempre trabajan el lado oscuro de la sumisión al policía bueno.

La Batalla Electoral es un plan que incluye “medidas colaterales de seguridad”. Dos ejemplos que permiten ver esto claramente son: la elección del Alcalde Metropolitano (2008) y la elección de los diputados (2010). Son la cara más visible de la estrategia “Perdiendo ganamos”. En el primer caso, luego de los resultados inesperados para el oficialismo, crearon en un abrir y cerrar de ojos el Distrito Capital, y le quitaron el grueso del presupuesto y competencias a la Alcaldía Metropolitana. En el segundo caso, obteniendo el 48% de los votos (gracias a la modificación previa de los circuitos electorales) sacaron 98 de los diputados de un total de 165 (59,4%). Y para colmo se quedaron con todos los cargos directivos de la asamblea, y presiden 11 de las 15 comisiones parlamentarias (73,3%).

La oposición democrática acaba de salir de un evento electoral con resultados muy interesantes, tanto desde el ángulo de la participación, como desde la óptica de las condiciones con las que la Mesa de la Unidad Democrática llamó una y otra vez a votar: “cero cazahuellas y destrucción de los cuadernos electorales”.

Sin desmerecer nuestra masiva participación, bien pudiera pensarse que ésta fue otra victoria en la línea “Perdiendo ganamos”. Las Primarias ratificaron al CNE como árbitro indiscutible, y validaron el sistema electoral con todo y sus maquinitas, fundamentalmente porque la dirigencia de la MUD no puso una condición futura de participación que exigiera la eliminación de las cazahuellas (“captahuellas” para los académicos y los oficialistas).

Que en las Primarias no hayan puesto cazahuellas y que hayan permitido destruir los cuadernos electorales es parte de un estudio de conducta, es una prueba de hipótesis, es una validación de elementos imprescindibles del sistema electoral. Que se hayan quemado los cuadernos electorales les ha puesto en bandeja de plata la excusa para la incorporación “obligatoria” de los cuadernos electorales electrónicos para la elección de octubre (estos se pueden quemar, pero la info está en la “nube”). Esta prueba de “sensibilidad”, les ha demostrado lo peligroso que es ir a la próxima elección sin la “electrónica de la persuasión”. Por lo anterior, resulta difícil de creer, que el CNE haya decidido esas condiciones especiales sin el visto bueno de la alta cúpula “cínico-militar”, tal y como sucedió también en las primarias del PSUV.

Y como siempre, el Presidente ComaAndante, que es un actor nato de primera categoría, lanzó su perorata contra el CNE, con aquello de “no entiendo como en el CNE pudieron aceptar esas condiciones”. Y con esto, simplemente persiguen que la gente sienta que esta vez le jugaron kikiriwiki al Presidente.

Ahora bien, tanto el personaje central, como la cúpula que ha usufructuado las riquezas nacionales más importantes de la historia de la República, no van a dejar que la elección presidencial se les escape de las manos. De allí, el nombramiento de su “mejor hombre” para la jefatura de su campaña. Estamos hablando, nada más y nada menos, que de Jorge Rodríguez, el siquiatra en jefe.

¿Y quién es Jorge Rodríguez?

Es un hombre resentido, inteligente, siquiatra, sin escrúpulos, y con cuentas por cobrar al “pasado”, por la muerte de su padre como consecuencia de la tortura policial. Es el hombre vinculado a Smartmatic, esa empresa ícono de la transparencia.

Jorge es el “padre político” del sistema electoral de la 5ta República. Fue el arquitecto jefe del triunfo del Presidente en el referéndum de agosto 2004, evento que materializó el primer gran fraude electrónico masivo de Venezuela.

Una de las 5 pruebas que demuestran la imposibilidad de los resultados publicados por el CNE el 16-08-2004, la pueden ver en el video divulgativo: “El Poder de las Matemáticas” (*1). Esta prueba, la más fácil de comunicar, se basó en el mismo enfoque por el cual las empresas Enron y Arthur Andersen cayeron por el precipicio de la desgracia pública y la muerte empresarial (“Las Matemáticas y los fraudes” *2). Las 5 pruebas son de tal contundencia, que la revista “Statistical Science” las publicará en su próximo número. Ahora bien, el sistema electoral actual ya no usa algoritmos lineales como en lo hizo en el 2004. Ahora es un monstruo de mil cabezas, manejado desde una sala situacional de primer nivel.

Este siquiatra del Poder Político, jefe indiscutido del CNE, tiene sobre sus hombros, al igual que en aquel 15 de agosto, la misión de ganar o ganar, es decir, de ratificación, a como dé lugar, de la cúpula en el poder. Y hablo de la cúpula, porque en la actual circunstancia, el ComaAndante es un activo político con fecha de vencimiento próxima, mientras que sus lugartenientes, hombres y mujeres de carne y hueso, saludables y millonarios de la noche a la mañana, saben que tienen mucho que perder al mismísimo día siguiente de una derrota contundente. ¿O es que el gran Rangel Silva, General en Jefe, responsable del operativo militar de las elecciones, no tiene claro que si cae este Régimen no podrá volver a salir del país, porque de hacerlo, lo meterían preso apenas se baje del avión, tal y como le pasó al insigne demócrata chileno, de nombre Pinochet?

Por tanto, la combinación Rodríguez-Rangel Silva (CNE y Plan República *3) es la mejor prueba de la importancia que le están dando a la “misión ganar o ganar”. Esta no será una elección en la línea de “perdiendo ganamos”.

La Unidad Democrática tiene el reto de diseñar una moderna “Batalla Electoral por el Progreso”, que pasa necesariamente por el deber histórico de ser irreverentes con el CNE, y por invocar en definitiva, el principio de la soberanía del elector sobre las máquinas de la burocracia electoral.

El Candidato de la Unidad tiene la responsabilidad de “inspirar” a los ciudadanos para que sean los grandes protagonistas del “desarme” del sistema electoral más perverso de nuestra historia.

El Candidato de la Unidad sabe dónde conseguir información clave para “empoderar” a la gente con las herramientas que permitirían desmontar el “Síndrome de Estocolmo” Venezolano; que permitirían contrarrestar el plan del siquiatra en jefe y su par militar.

El Candidato de la Unidad debe exigir, para empezar, cosas tan sencillas como urnas electorales transparentes, cero cazahuellas y cuadernos electorales electrónicos, y una auditoría imparcial del REP.

Henrique, si en tu comando te dicen que esto no es relevante, no dudes en despedirlos y en nombrar un nuevo comando de batalla electoral, uno que ame de verdad la conquista de la libertad y la dignidad, indispensables para poner a caminar el autobús del progreso.

Henrique, el país no quiere verte, el 7 de octubre en la noche, diciendo que una vez más el Régimen ganó.

Notas:

*1. Enlace al Video sobre el Referéndum 2004: “El Poder de las Matemáticas
*2 Enlace artículo y video Caso Enron: “Las Matemáticas y los fraudes
*3: Plan República: Contingente militar responsable de garantizar el buen desarrollo de los comicios electorales, así como la seguridad de personas y bienes.

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