Razón del nombre del blog

Razón del nombre del blog
El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

miércoles, 16 de enero de 2013

Ante el inmenso fastidio que produce la política nacional, me interesa más la noticia leída desde otro ángulo, como por ejemplo saber que Mao Tse Tung sufrió y murió por el Síndrome de Lou Gehrig, como una amiga mía...Ese enfoque reinvindica mi inteligencia ante lo que me proponen los hombres de poder en el país.


¿Les suena conocido?

Mao laboriosamente construyó un personaje alrededor del cual muchos intereses se ensamblarían

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ANTONIO COVA MADURO |  EL UNIVERSAL
miércoles 16 de enero de 2013  12:00 AM
Uno de los libros más fascinantes que he leído en los últimos quince años ha sido La larga memoria (663 páginas) que escribiera el Dr. Li Zhisui sobre su periplo al lado de quien fuera su paciente por 22 años (1954-1976): el más absoluto dictador del siglo XX, Mao Zedong, quien desde su arribo al poder total en China -octubre de 1949- hasta su muerte el 8 de septiembre de 1976 controló, de modo absoluto a cientos de millones. 

En ese libro, The Private Life of Chairman Mao (Random House, New York, 1994), el Dr. Li nos narra los avatares de una vida dedicada al poder total, y nos hace ver cómo fueron los últimos cinco años de su vida. Hoy lo traigo a colación por las importantes enseñanzas que provee a los venezolanos en estos tiempos extraños. 

Como ya es historia, Mao dedicó la última parte de su vida a intentar deshacerlo que él mismo había creado, sin tener muy claro qué vendría después... En efecto, con una grave preocupación por la ruta que llevaba el Partido Comunista chino -que a él parecía una copia al carbón de lo que había torcido a los soviéticos- decidió lanzar, en julio de 1966, lo que se conocería como "la Gran Revolución Cultural Proletaria", cuyo período álgido culminaría tres años más tarde, luego de haber destruido la estructura entera del partido. 

Sin el único instrumento de poder instalado por el vasto territorio chino, Mao no tuvo más remedio que magnificar el poder y los recursos del "Ejército de Liberación del Pueblo", lo que en la práctica condujo a la sustitución del partido, ya diezmado, por las Fuerzas Armadas y, por supuesto a un régimen revolucionario de generales, almirantes y mariscales. ¿Les suena conocido? 

Por esa misma lógica, el jefe del ahora todopoderoso ejército, el mariscal Lin Biao, llegó a ser considerado el segundo hombre del régimen, una vez liquidado el presidente de la nación, Liu Shaoqi y oscurecido el papel del premier, Zhou Enlai. En muy poco tiempo Liu, fue expresamente nombrado por Mao como su sucesor. ¿Les suena conocido? 

Pero Liu, acicateado por su mujer, la clásica intrigante de la historia china, no supo mantener la paciencia necesaria y pretendió, muy pronto, opacar el poder del propio Mao, al tiempo que se hacía de poderosos enemigos en la cúpula del poder. Fue en septiembre de 1971 cuando estalló el problema con un episodio verdaderamente grotesco: Liu, sus parientes cercanos y sus inmediatos seguidores huyendo en avión desde Pekín, para estrellarse en suelo mongol. 

Ese trágico episodio debió ser mucho para Mao, porque su salud comenzó a deteriorarse aceleradamente a partir de entonces. En ese proceso jugó un papel decisivo la actitud del propio enfermo. Pocas veces un equipo médico notable habrá tenido que lidiar con un paciente tan imposible como Mao. 

Renuente hasta la grosería, no sólo a cualquier tratamiento, sino a la misma presencia profesional de los mejores médicos, su salud se deslizaba por una pendiente que al tiempo se tornó imparable. Solo la importante visita del presidente norteamericano, Richard Nixon, en 1972, logró que por un tiempito aceptase someterse a tratamiento médico; pero, una vez pasado ese momento, aquel cuerpo maltrecho renovó su inevitable declive. 

Para 1974 los alarmantes signos del paciente encendieron las alarmas de sus médicos, y tras muchas dificultades puestas por la camarilla que le rodeaba, y las reticencias del propio Mao, se logró someterle a una batería de exámenes que arrojaron un resultado macabro: Mao padecía una rara enfermedad,esclerosis lateral amiotrópica, conocida popularmente como la enfermedad de Lou Gehrig, por el famoso beisbolista norteamericano que la padeció. 

En dos años, la progresiva parálisis que ya había comenzado y proseguía implacable, se ensañaría con sus pulmones impidiéndole respirar, una vez que le hubiere arrebatado la capacidad de ingerir alimentos sin ayuda mecánica. Cuando el momento llegase, Mao moriría literalmente asfixiado, sin que nada pudiera hacerse. 

Y ese momento llegó el 8 de septiembre de 1976, varios meses luego de que un cáncer se llevara a Zhou Enlai, su eterno premier. Pero esos últimos meses de Mao no fueron los de un paciente normal, sino los de un personaje autoritario rodeado de intrigas que no le permitían morir en paz. ¿Les suena conocido? 

Mao laboriosa y rudamente construyó un personaje alrededor del cual muchos intereses se ensamblarían, y por ello su desaparición física sería un estruendoso terremoto. Eso impedía dejarle morir, así, tan fácil. ¿Les suena conocido? 

antave38@yahoo.com