Razón del nombre del blog

Razón del nombre del blog
El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

sábado, 19 de enero de 2013

Si usted quiere ser convencido de lo que ya está convencido, si condena un discurso o acto diferente a su criterio, olvidando que ganar ese porcentaje mayoritario es un trabajo de pulso político delicado, entonces usted es uno de los invitados a vivir esta revolución hasta el 2 mil siempre.


"La oposición, estados alterados y hormonas"

MARIA JOSÉ FERREIRO |  EL UNIVERSAL
sábado 19 de enero de 2013  12:00 AM
El ser humano bioquímicamente está conformado por hormonas; nuestro comportamiento está vinculado a ellas. Hoy en día se habla de la hormona de las relaciones, la hormona de la infidelidad, de la depresión, de la violencia, etc. Hombres y mujeres vivimos bajo su tiranía.  Al parecer lo único que pone en su sitio a "las hormonas" es la conciencia, aunque a muchos esa palabra les suena a programa de TV matutino. Me atrevo a decir que hoy en día las hormonas también se manifiestan a través de Twitter: "Yo soy 100% opositor, pero si Henrique Capriles vuelve a ser candidato, yo voto por Maduro". Si eso no es una hormonada, no sé que es.

Hace unos días, cerca de las 9 de la noche, cruzando de Palo Verde a Petare, un domingo en medio de lo que ya parece una discusión obligada sobre los últimos sucesos, observé a esa cantidad de personas que encontramos en el camino, unas conversando, otras haciendo colas esperando transporte público, o paradas en medio de la calle intentando cruzar de un lado a otro; cada uno en medio de su ruido personal, pensando quizás si los problemas del 2012 seguirán en el 2013 o si estos serán peor.  Me preguntaba cuántos de ellos estarían preocupados en que aquí hay una usurpación de poder, o en la discusión de la violación a la Constitución, y no porque desconozcan el tema, sino porque su día a día de dificultades es su universo de sobrevivencia.

¿Cuántos de esos analistas o bravos del teclado que claman por la contundencia bajo su concepto confrontacional, irían hasta la redoma de Petare en la noche a expresarles a estas personas sus argumentos en el mismo tono que lo hacen por Twitter, o en sus escritos? Debe ser la hormona de la ausencia la que les hace pensar que solo la confrontación política, entre políticos, nos va a sacar "de esto".  Sus estados alterados llegan a divorciar lo social de lo económico, como si uno no tuviera relación con el otro. Todo vale con tal de  ser "el candidato", aupar al suyo o atacar al otro candidato. Mientras ellos van por su lado, está el pueblo que claman los chavistas como suyo, donde su maquinaria va perfectamente aceitada; ellos son los vulnerables a los ardides emocionales gubernamentales, pero esa vulnerabilidad no es sinónimo de inconsciencia. Dejemos de lado a los radicales, miremos a la gente que espera una respuesta a sus problemas. Una de las acciones más importantes es ganar la confianza de este sector de la población.

La respuesta a nivel político debe ser contundente, nadie lo pone en duda. Sin embargo, es necesaria una coordinación de frentes ante los largos tentáculos del chavismo. Sí, hay discursos duros que llegan, aunque siempre al mismo sector. No, esos discursos no logran sumar mayorías. ¿Cuánto de sus hormonas y cuánto de su conciencia está dispuesto a usar en caso de presentarse un escenario electoral? Se reclama con sobradas razones que el chavismo ignora una mitad del país; hay radicales opositores que hacen lo mismo con la otra mitad. Exija, reclame, movilícese, pero por ningún motivo olvide que las mayorías se ganan sumando. 

Si usted quiere ser convencido de lo que ya está convencido, si condena un discurso o acto diferente a su criterio, olvidando que ganar ese porcentaje mayoritario es un trabajo de pulso político delicado, entonces usted es uno de los invitados a vivir esta revolución hasta el 2 mil siempre.

@mjferreiro