Razón del nombre del blog

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El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

sábado, 19 de enero de 2013

Federico Vegas: "Me encanta un texto que se va de las manos y uno debe perseguirlo. Un libro que no sea capaz de tomar su propio camino e imponer sus misteriosas reglas no vale la pena escribirlo, mucho menos leerlo".


 ENTREVISTA FEDERICO VEGAS, ESCRITOR

"La vida es una enfermedad incurable"

"La literatura no modifica la realidad. Lo que más puede hacer es representarla"

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El narrador venezolano habló -vía correo electrónico- de su más reciente novela: "Los incurables" OSWER DÍAZ MIRELES/ARCHIVO
DANIEL FERMÍN , FEDERICO VEGAS , ESCRITOR |  EL UNIVERSAL
sábado 19 de enero de 2013  12:00 AM
La obsesión de Federico Vegas (Caracas, 1950) por Armando Reverón terminó en un libro. Los incurables, el nuevo trabajo del escritor venezolano, noveliza el arte de novelar mientras intenta explicar la obra del pintor caraqueño a través de la enfermedad que padeció. Un texto que también se convierte en la historia de un país acostumbrado a olvidar. 

-Ya antes había usado personajes civiles para reconstruir la memoria histórica de la nación. ¿Qué le llevó ahora a escribir sobre un pintor ajeno a la política? 

-No conozco una posición política más radical que la de Reverón: apartarse totalmente de ella. Sólo así pudo alcanzar ese profundo postulado que tanto necesita toda Polis: comprender que nuestras raíces están en nuestra tierra y en nuestra luz. Pensemos en nuestra actual obsesión política, cada vez más invasiva y foránea, y ahora suspendida en un limbo. ¿Cuántos poemas, novelas, películas y pinturas se han dejado de realizar por artistas que intentan reflexionar sobre una locura política que ya no tiene sentido ni destino? 

-Carlos Delgado Chalbaud, Rafael Vegas, Reverón. Sus novelas tienen como protagonistas a personas reales. ¿Indagar en la historia del país también es una forma de intentar conocer por qué hoy somos lo que somos? 

-Indagar proviene del latín indagare, seguir la pista de un animal. Todas nuestras acciones, por más sofisticadas que las supongamos, provienen de instintos animales. Sólo el seguirnos la pista, meditar sobre lo ya recorrido, es verdaderamente humano. Los rastros de nuestra historia son los de un animal enloquecido que no consigue su propio corral. 

-Castillete también puede ser el reflejo de Venezuela: un sitio de donde surgía el arte ahora queda abandonado en el olvido de un país que no tiene memoria... 

-En un diccionario sobre minería encontré que un castillete es una estructura que soporta un sistema de poleas sobre la boca de un pozo para realizar maniobras de extracción. Esa definición es una buena alegoría sobre las incursiones de Armando hacia las profundidades, y también calza con Venezuela, un castillete para extraer una sustancia que hace a nuestra psiquis grasienta: todo se le pega y todo le resbala. 

-Alguna vez usted dijo que sueña con escribir novelas en las que no tenga que escribir nada. Los incurables parece adaptarse a eso: pequeños fragmentos que hilan transcripciones de una apócrifa entrevista. ¿Qué tanto inventó en esa búsqueda? 

-Al seguir la pista de Reverón no perseguí la ficción, más bien dejé que apareciera, que se hiciera inevitable, inquietantemente reveladora. Escribir puede ser semejante a tejer, a crear un nuevo tejido mediante hilos que ya existen. 

-Cito una frase del libro: "A veces escribir no es más que una salida a la reprimida tentación de cambiar el pasado". ¿La literatura también es una forma de modificar los hechos? 

-La literatura no modifica la realidad. Lo más que puede hacer es representarla, volverla a presentar de otra manera. Si la historia nos ofrece una visión del pasado, la literatura nos ofrece otra versión del presente. Por ejemplo: nos enseña a enfrentar el poder desde la derrota y la fragilidad, algo en lo que ya tenemos un postgrado. 

-Otra cita: "Todo escritor llega a ser un incurable y sabe que el único consuelo por ser portador de un virus sin remedio es lanzarse hacia esa ansiedad con osadía". ¿Escribir es un acto de locura: escuchar una voz que habla dentro de ti? 

-Más interesante que enfrentar la realidad de la muerte, es pensar que la vida es una enfermedad incurable. Nadie sobrevive a la vida. De aquí viene la pregunta: ¿En qué medida puede ser provechosa mi incurabilidad? Yo espero nunca curarme de este vicio absurdo y loco que es escribir lo que nadie me ha pedido. 

-Los incurables también puede ser vista como la historia de cómo se escribe un libro. ¿No cree que podría resultar demasiado metaliterario para algunos? 

-Sí creo que soy un poco sádico. Umberto Eco lo dijo: "¿Por qué voy a hacer fácil algo que me resultó tan difícil?". Hacer una novela con pie de páginas es simplemente una maldad. Pensé poner en la contraportada una tabla: Si llegó a la página 100 es usted flojo y superficial. Si llegó a la 280 es interesante, inteligente, pero poco perseverante. Si llegó al final es un masoquista genial. 

-El libro inicia como un esbozo biográfico que se transforma en una terapia colectiva: ¿se le fue de las manos o lo quiso escribir así? 

-Me encanta un texto que se va de las manos y uno debe perseguirlo. Un libro que no sea capaz de tomar su propio camino e imponer sus misteriosas reglas no vale la pena escribirlo, mucho menos leerlo. Stephen King dice que las novelas son como seres arqueológicos que hay que desenterrar con escobilla, línea a línea: no sabemos qué nos vamos a encontrar. 

-Reverón quedó decepcionado al ver el final del documental que hizo de él Margot Benacerraf. ¿Qué cree que pensaría hoy el pintor si leyera Los incurables? 

-Utilicé a Margot como el máximo símbolo de nuestra sensibilidad, una joven que apenas se iniciaba y supo acudir directamente a las fuentes. Creo que, de mi libro, a Armando sólo le gustaría la portada: luce mucho más cuerdo y feliz que el escritor en la foto de la solapa. 

dfermin@eluniversal.com