Razón del nombre del blog

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El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

viernes, 28 de febrero de 2014

¡Algo huele mal en Venezuela! ¿Cómo se maneja el tema en el bando oposicionista? ¿Habrá asimilado el 11A?

¡Algo huele mal en Venezuela!

¿Cómo se maneja el tema en el bando oposicionista? ¿Habrá asimilado el 11A?

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J.F. IRIBARREN |  EL UNIVERSAL
viernes 28 de febrero de 2014  
A decir verdad, siendo titánica la labor ejecutada en los últimos tiempos por la alternativa democrática, es posible que adolezca de una visión completa, cuando no difusa, de la trama política de fondo del país, dada la naturaleza aleatoria del órgano que la convoca. Hasta cierto punto pareciera haber también una muestra análoga en el seno del oficialismo, vistas las reveladoras declaraciones de sus connotados voceros. Y ello nos lleva a concluir en que, dado el juego de ajedrez político existente, los demócratas deben conocer de antemano las posibles movidas propias y las de los adversarios. No es ventajoso dejar por fuera ningún segmento de la vida activa de la nación. De lo contrario, el jugador se expone a los nefastos avatares de la ligereza. Nos remitimos, como ejemplo, al 11A del 2002, en cuyos sucesos el azar y las improvisaciones fueron las reglas del juego para ambas partes, una favorecida por la suerte, en perjuicio de la otra, sorprendida por los hechos y la inexperiencia. Y miren dónde estamos.

La carrera del régimen por alcanzar objetivos precisos a corto o, cuando mucho, mediano plazo, se ha iniciado sin freno. Tal carrera obedece al catastrófico futuro que pareciera inminente en los próximos tiempos. De ejecutar la corrida sin ningún plan o con miope visión, el resultado sería desastroso para el gobierno, aunque, como quiera que sea, dicha corrida tiene visos de jaque mate. Esos objetivos a los que nos referimos pudiesen ser dos y alternativos. Por una parte, quizás estamos hoy en presencia de una reacción gubernamental para contener, como objetivo primario, el fantasma de un insalvable colapso del régimen, a instancias de una llama popular y estudiantil que se riega por todo el territorio. Esto es, como hemos dicho, una mirada miope y corta del asunto. Por la otra, como objetivo alterno, la puesta en marcha de manera acelerada del plan a largo plazo, que ya cuenta 15 años, de justificar, de una vez por todas, la solución definitiva a una imparable hecatombe social, acabando con el sistema de libertades públicas e imponiendo las cerradas instituciones del comunismo. Es la vieja táctica de convertir un fracaso en triunfo, que bien puede darle el título a su autor, el difunto eterno, de "el hombre de los fracasos exitosos". Estimo que esa lógica del poder -no descartable aún como disyuntiva- dentro del esquema del régimen, adelantado a través de las comunas para desmontar la estructura del Estado constitucional, pareciera que se encuentra muy apremiada por el tiempo en este minuto difícil de la República.

Enfoquemos ahora la problemática actual desde el ángulo de los sectores de la MUD. A simple vista, el órgano de oposición se desdobla también en dos expresiones claramente diferenciadas. De un lado, la interpretación de un futuro a corto plazo para darle cauce a una energía explosiva que nace en las entrañas mismas del pueblo, la cual llevó a impulsar la protesta abierta en las calles y al apoyo irrestricto de los estudiantes a partir del Día de la Juventud. Y del otro, una visión digamos estática y de avance sistemático a nivel popular que lleve a la conquista de una mayoría visiblemente calificada, con miras a procesos constitucionales eleccionarios. Pero, según vemos el momento histórico, pudiera haber o, al menos, debería haber, un tercer enfoque agudo, inteligente y profundo de una realidad que se puede calificar cuando menos de factible y neurálgica: la implosión del status quo actual, que provoca las reacciones oficialistas antes referidas.

Esta posibilidad se huele en el ambiente. Nos preguntamos cómo sería dable esta implosión, cómo se ejecutaría, cuáles serían los elementos dinámicos de la misma, qué pudiera desencadenarlo y, sobre todo, qué posición deberían adoptar en tal evento los dirigentes de la alternativa democrática como tarea inmediata. Un buen olfato político jamás trataría en estos tiempos de penetrar ni mucho menos controlar a los elementos determinantes del colapso, sobre los cuales el gobierno tiene montado un aparato de estricta vigilancia para cohibir, en el menor de los casos, cualquier movimiento capaz de colapsar al régimen, o sea, la visión corta y miope del asunto que los lleva a la represión masiva y a la neutralización selectiva, con o sin causa, de personeros políticos y castrenses, bien de su entorno cercano, bien del bando oposicionista. Lo que sí haría un buen olfato político, tal como lo hace el gobierno en su aguda histeria de ver el colapso en cada esquina, es llevar el pulso, observar, analizar y conjeturar el futuro sobre esos elementos determinantes del posible desplome, que les permita, no sólo anticipar el probable evento, y la naturaleza del mismo, sino la posición activa y certera que deberían tomar antes, durante y después del suceso, sin estereotipos preconcebidos, como así parece.

Estamos seguros de que las oficinas del gobierno encargadas del análisis situacional, habiendo asimilado la experiencia del 11A, tienen respuestas precisas e inmediatas para cada una de las eventualidades relacionadas con un posible colapso del régimen. ¿Cómo se maneja el tema a nivel orgánico en el bando oposicionista? ¿Habrá asimilado éste la improvisación o inacción del 11A? No lo sabemos, pero, que conste, algo huele mal en el acontecer político de estos meses, que amerita, por si acaso, una diligente, concienzuda e imaginativa actitud en el complicado ajedrez nacional.

pancho180348@gmail.com

"Lo que viene"

...dependerá de los canales que los dos grupos de escépticos adopten para intentar redimirse


ARGELIA RÍOS |  EL UNIVERSAL
viernes 28 de febrero de 2014  
Todo está mutando. Después de esta sacudida, nada volverá a ser lo que era. Las protestas originaron un quiebre. En este instante, la revolución y la MUD encaran a un país que tiende a empujar, a cada uno de los polos, hacia un replanteamiento del manejo del conflicto interno. 

Dos hechos narran el nuevo estado de cosas. Por una parte, el enfriamiento de los apoyos populares del gobierno -que no tienen el frenetismo del pasado-, y por la otra, la honda aprehensión que ha anidado en un amplio segmento del país opositor, respecto de las rutas que hasta ahora se le han planteado. La novedad salta a la vista: una evidente indocilidad está interpelando a las dirigencias de ambos campos, exigiéndoles abandonar sus respectivas zonas de confort.

La indiferencia del país bolivariano ante lo que Maduro ha denunciado como un "golpe de Estado", se ubica en el escepticismo que el chavismo de a pie posee hoy frente a los burocratizados conductores de la revolución. La otra cara de la moneda no es tan distinta: el repertorio argumental del elenco opositor también está sufriendo su propio desgaste, lo que ha implicado alteraciones en la acogida de sus mandos. 

Tal vez es temprano para hablar de una crisis terminal de representatividad, pero es indiscutible que ninguno de los auditorios se siente por entero complacido con sus líderes. El recelo del chavismo ante la hiperpolítica revolucionaria -que los relega del listado de prioridades-, marcha a la par de los recelos del país opositor que se ha lanzado a las calles. Las dos masas se hallan insatisfechas y contrariadas. 

Mientras una apreciable fracción del pueblo revolucionario descree de las competencias de Maduro y Diosdado, otra del campo democrático ha dejado de creer en aquello que la mantenía esperanzada. La ruta electoral, la acumulación de fuerzas, la necesidad de una "oferta superior", hoy representan verdades quebrantadas por la certeza, amplia y creciente -incluso entre los chavistas- de que el gobierno jamás cederá posiciones de poder por vías pacíficas y civilizadas.

Detrás de esas cortinas está la respuesta a la pregunta que todos se hacen por estos días. "Lo que viene" dependerá de los canales que los dos grupos de escépticos adopten para intentar redimirse. En ambos prima el descontento por los "paños calientes". Por mucho tiempo podrían simplemente rumiar juntos sus malestares. Pero no sería absurdo que, sin proponérselo, terminen amalgamados, coincidiendo en un cortante "que se vayan todos". En ese caso, producto de la frustración, estaríamos ante una muy inesperada forma de reencuentro entre los venezolanos y una inevitable profundización de la crisis... La pelota rebota sin control sobre las canchas de la política, donde acecha la antipolítica. 

Argelia.rios@gmail.com / @Argeliarios