Razón del nombre del blog

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El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

domingo, 15 de abril de 2012

Las propagandas de cuño fascista forman parte de la misma parentela, aquí y en ultramar aunque estemos en el S XXI...se agrega Twitter etc. pero el mensaje ideologizante y alienación son el mismo objetivo


Los problemas de una verdad histórica

Las propagandas de cuño fascista forman parte de la misma parentela, aquí y en ultramar

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ELÍAS PINO ITURRIETA |  EL UNIVERSAL
domingo 15 de abril de 2012  12:00 AM
Mientras más recientes, los acontecimientos que incumben a la sociedad son de difícil reconstrucción, en especial si refieren episodios dolorosos en cuyo desarrollo se involucraron personas que todavía viven y los recuerdan a su manera. En lugar de ofrecerse como un manantial de cristalinas aguas en el que se puede navegar sin precauciones, se asemejan a un pantano lleno de trampas capaces de estorbar el paso y de producir esperados naufragios a quienes pretendan poner las cosas en claro cuando termine el itinerario. Es una situación explicable debido a los prejuicios de quienes los vivieron desde posturas diversas, que se hace todavía más intrincada cuando existe, desde las alturas del poder, una decisión política de presentarlos de forma unilateral y tendenciosa para que predomine una sola versión irrebatible. Es lo que sucede con la reconstrucción de los sucesos del 11-A, que venimos haciendo los venezolanos. Cada quien los registra desde su personal atalaya porque estuvo allí junto con los suyos y los aborda desde perspectivas entusiastas y benévolas, para colaborar en la fragua de una especie de autobiografía colectiva en la cual predominan las pasiones, las simpatías y las antipatías. El escollo se multiplica por la decisión del Gobierno de imponer una historia oficial frente a la cual deben rendirse los demás, si no quieren correr el riesgo de la descalificación y del desprecio. Pese a que se trata de situaciones distintas, el caso de los españoles frente a su guerra civil puede ayudar en la comprensión del entuerto. Miremos ahora un poco lo que ha sucedido allá, para ver cómo entendemos mejor lo que pasa aquí. 

Las heridas de la guerra civil fueron y son excesivas y profundas, diferencia que complica la posibilidad de hacer analogías con el 11-A, pero no se trata ahora de proponer un cotejo sino sólo de ver cómo la manipulación de su memoria ha creado un problema que no ha encontrado desenlace en la posteridad. A principios de 1942, el gobierno de Franco puso en marcha una investigación con el objeto de recaudar testimonios sobre los crímenes del bando derrotado, de los republicanos a quienes pretendía atribuir los motivos de la tragedia apenas concluida. Pregonando la puesta en marcha de una "Causa General", invitó a la escarmentada ciudadanía a que aportara evidencias sobre las tropelías de los republicanos. Fue una invitación a la retaliación, una puerta abierta a la venganza, un acopio de evidencias con el propósito de continuar un ajuste de cuentas que no terminó con el triunfo de los "nacionales" y la cual debía proseguir mediante la profundización de los abismos entre las criaturas de un pueblo que no debía conformarse con enterrar en paz a sus difuntos. La "Causa General" produjo una identificación casi exhaustiva de las víctimas de los republicanos, y la correspondiente maldición de los victimarios, para que los dolientes de los desaparecidos pudieran rendirles homenaje en el seno de sus hogares y también en la plaza pública. Concluido el proceso de la amañada investigación, la prensa del Movimiento, las aulas de las escuelas y los púlpitos de las iglesias machacaron la versión en torno a los beneficios de la cruzada que había triunfado sobre las fuerzas del demonio. Después de la muerte de Franco se buscó una salida a la escandalosa manipulación mediante la promulgación de un Decreto de Amnistía suscrito en octubre de 1977, mediante el cual se proclamó el fin de las diferencias promovidas por la "Causa General" y se propuso una mirada más equilibrada de la contienda. Esa mirada más equilibrada aconsejaba un análisis de los infinitos crímenes del franquismo, pero los gobiernos de entonces, preocupados por la estabilidad, evadieron la faena. Sólo durante la administración de Rodríguez Zapatero se enfrentó con énfasis el toro de la verdad para buscar un entendimiento verosímil de la guerra, pero también para generar una polémica que hoy está en su apogeo. 

En España la polémica no ha llegado a enfrentamientos serios, sino apenas a escaramuzas promovidas por los libros escritos por historiadores profesionales y por autores llamados "revisionistas", aunque también por series de televisión y programas de entrevistas en los cuales se ha metido el dedo en heridas antiguas que no cicatrizaron porque no se ventilaron oportunamente, porque una dictadura limitó la expresión de los sentimientos de la mitad de la sociedad acorralada por la ominosa versión oficial y por el miedo que provocó durante más de medio siglo. De allí el brote de reacciones anacrónicas que solo sirven para crear distancias en la sociedad cuando enfrenta los retos de su presente, que son otros. El Gobierno de Venezuela también ha promovido su "Causa General" en relación con los sucesos del 11-A, con oportunos retoques, con los modos de una hegemonía que no se quiere mostrar totalmente hegemónica, con la pudibundez de quien oculta lo que lleva en las entrañas, con la vergüenza que debe producir una comparación con la "historia" fabricada por el franquismo, pero con el mismo propósito de domesticar los recuerdos para que sólo se descubra una parte de la realidad y se identifique a un único sector de villanos en lo que fue de veras un episodio heterogéneo y susceptible de legítima controversia. La situación no es idéntica, pero las propagandas de cuño fascista forman parte de la misma parentela, aquí y en ultramar. 

eliaspinoitu@hotmail.com

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