Razón del nombre del blog

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El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

lunes, 13 de abril de 2015

Lo infinitamente grande guarda correspondencia con lo infinitamente pequeño en la danza natural del cosmos. “Como es arriba es abajo”, es una ley inmutable del universo que cuando la investigamos a fondo, encontramos maravillosas “coincidencias” que forman parte de la perfecta sincronía de la naturaleza cósmica.

DOMINGO, 12 DE ABRIL DE 2015


Nodos Solares y Lunares: Como arriba es abajo

Tomado del blog "Termómetro Zodiacal" de Pedro González Silva
Lo infinitamente grande guarda correspondencia con lo infinitamente pequeño en la danza natural del cosmos. “Como es arriba es abajo”, es una ley inmutable del universo que cuando la investigamos a fondo, encontramos maravillosas “coincidencias” que forman parte de la perfecta sincronía de la naturaleza cósmica.

Hay un destino superior, que se enlaza a nuestro destino personal. En astrología, podemos acercarnos a ese misterio cósmico a través de la precesión de los equinoccios, cuyo movimiento guarda íntima relación con los nodos lunares.

Pero primero expliquemos qué es la precesión de los equinoccios. El Sol realiza, de forma aparente desde la perspectiva de nosotros los humanos cuando vemos el firmamento, un recorrido alrededor de la Tierra, formando una especie de anillo, igual al anillo del ecuador, franja que divide en dos a nuestro planeta, pero el anillo que forma el Sol está algo inclinado y por eso en dos ocasiones se cruza con el ecuador.

En esas dos ocasiones se forman los equinoccios; en esos momentos el Sol está a la altura del ecuador, y los días y noches duran igual. El equinoccio de primavera ocurre en la latitud norte cuando el Sol entra a Aries, y en ese momento, en la latitud sur ocurre el equinoccio de otoño. Los solsticios se dan cuando el Sol se aleja más del ecuador, lo que ocurre en verano e invierno.

El punto en el que el Sol entra a Aries, cero grados de este signo, se llama punto vernal, y ese punto no es fijo, ya que la rotación de la Tierra se da con un bamboleo como el de un trompo dando vueltas, y hace que el anillo o eclíptica se vaya moviendo describiendo circulitos en su recorrido, y a la larga es un movimiento en espiral. Eso hace que cada 72 años el punto vernal (es decir, el punto donde se cruza el recorrido del Sol con el ecuador de la Tierra, a cero grados de Aries), se mueva un grado hacia atrás en el zodíaco; es decir, Aries-Piscis-Acuario etc.

Hace muchos años atrás, el punto vernal tenía enfrente suyo a la constelación de Aries, y por eso ese espacio o franja energética tomó el nombre de Aries también; y dividiendo en 12 el anillo (llamado eclíptica) que forma el Sol alrededor de la Tierra, se da origen a los signos del zodíaco, que coinciden con las constelaciones de las cuales tomaron sus nombres.

Pero como el punto vernal va retrocediendo, cada 2.160 años deja de coincidir con una constelación y pasa a estar frente a otra; así es que dejó de coincidir con la de Aries y pasó a coincidir con la de Piscis, y ahora, estamos en el umbral, en el inicio de su coincidencia con la constelación de Acuario.

Eso es lo que marca las eras astrológicas, las grandes eras de más de 2000 años. La influencia de las constelaciones es muy poderosa, no se aplica a la vida cotidiana, sino al gran destino de la humanidad. Su simbolismo tiñe toda una época. Por eso, para poner un ejemplo, la era de Piscis marca el cristianismo, cuyo simbolismo se asocia al pez, y los discípulos de Cristo son pescadores; y el signo opuesto a Piscis es Virgo, cuyo simbolismo es el reflejo de la gran influencia y significado de la Virgen María, madre de Jesús, el Cristo.

Ahora veamos esta maravilla: lo infinitamente grande guardando relación perfecta con un ciclo más pequeño. Los Nodos Lunares, que en astrología los usamos para determinar la misión personal y aprendizaje de cada ser humano, y las energías o karmas que trae del pasado, se forman de igual forma que los equinoccios. En este caso, ocurre con la órbita de la Luna que intercepta la eclíptica, es decir, el círculo u órbita de la Tierra alrededor del Sol, y al cruzarse en dos ocasiones, parecido a los equinoccios, forma los dos nodos, el Nodo Lunar Norte, que indica la misión de vida, y el Nodo Lunar Sur, que indica nuestros karmas. Por lo tanto, los equinoccios vienen siendo Nodos Solares, que marcan el gran destino de la humanidad, mientras que los Nodos Lunares, marcan el destino individual de cada persona. Ambos van hacia atrás en el zodíaco.

El Nodo Solar, equinoccio de primavera o punto vernal, recorre el zodíaco en 25.920 años, y cada constelación en 2.160 años. El Nodo Lunar recorre el zodíaco en 18 años, a razón de año y medio (18 meses) en cada signo. Ahora veamos como ambos ciclos guardan correspondencia. Cuatro recorridos completos del Nodo Lunar (18 años por cuatro) da un total de 72 años, y precisamente, cada 72 años, retrocede el punto vernal o nodo solar, un grado, es decir, realizando la llamada precesión de los equinoccios.

Y hay más ejemplos de la perfecta sincronía universal. El bamboleo de la rotación de la Tierra (técnicamente llamado “nutación”) forma unas ondulaciones en el recorrido del punto vernal, y cada una de ellas dura prácticamente igual que el recorrido completo del Nodo Lunar por el zodíaco, algo más de 18 años.

Esas ondulaciones hacen que el movimiento o recorrido de los Nodos tanto lunares como solares, vaya hacia atrás (retrogradación) y hacia adelante (directo), aunque en promedio, el movimiento que predomina es el de retroceso, por eso van hacia atrás en el zodíaco.

Es por esta razón que se computan de dos formas los recorridos de los Nodos, y se habla de un Nodo verdadero, con su movimiento de retroceso y avance, y un Nodo medio, que es el promedio de ese avance y retroceso, y con ese promedio, el Nodo medio siempre va en retroceso. Generalmente hay una diferencia entre ambos nodos de unos dos grados.

Tal vez por esta razón haya discrepancias sobre el inicio o no de la Era de Acuario, pues hay un punto vernal “verdadero” y un punto vernal “medio”, y podemos estar en pocas palabras, con un pie en la concluyente era pisciana, y otro en la naciente era de acuario. En todo caso, cuando se trata de grandes eras de más de 2000 años, las transiciones son largas (tomando como medida la duración de la vida humana). Una era no empieza de manera abrupta, sino gradualmente. En este caso, es cada vez más evidente la influencia acuariana, de su significado y sus características, en nuestras vidas.

En nuestro pequeño destino, podemos tomar conciencia de nuestras eras astrológicas particulares; cada año y medio vivimos una pequeña “nueva era”: y en un plazo más largo, cada nueve años, cuando los nodos se acoplan a los nuestros, podemos vivir hechos que marcan de manera profunda nuestras vidas, y aún más cada 18 años.

Resulta maravilloso constatar como el simbolismo de las estrellas marca influencia en las distintas culturas y civilizaciones de nuestro planeta. Veamos este interesantísimo ejemplo.

Debido a la precesión equinoccial, la estrella polar cambia, es decir, dejamos de ver una y viene otra. Actualmente la estrella polar es Polaris, pero muchos años atrás era Alpha Draconis, asociada al dragón y la serpiente.

Es decir que las antiguas civilizaciones veían a Alpha Draconis como su estrella polar, y “casualmente”, muchas de esas antiguas civilizaciones, tenían figuras sagradas con el dragón o la serpiente; los chinos y sus dragones, los mayas y aztecas con las serpientes, incluso la Biblia con la serpiente que tentó a Adán. Los egipcios construyeron sus pirámides con dirección hacia Alpha Draconis, también conocida como Thuban.

Para los hindúes la serpiente es el símbolo del kundalini, la energía sexual que recorre nuestra columna vertebral, y que manejada por los gurús, lleva a la magia y la iluminación.

La astrología hindú llama a los nodos lunares Rahu y Ketu, la cabeza del dragón, y la cola del dragón. Los eclipses de sol y luna están emparentados con los nodos, y la antigua leyenda indica que cuando el sol o la luna se oscurecen es que el dragón se los traga, y luego los expulsa por la cola. Nodo Norte y Nodo Sur. Todo este simbolismo data de la época en la que Alpha Draconis era la estrella polar.

El nombre de Alpha Draconis se la pusieron los antiguos árabes, y no es muy probable que la información haya recorrido el mundo, de forma que cada civilización asumió el simbolismo de la serpiente y el dragón por su cuenta, sin ponerse de acuerdo, por esa maravillosa magia que es el inconsciente colectivo. Como es arriba es abajo.

En estos momentos, Mercurio, el planeta que rige nuestra forma de hablar, de comunicarnos y de pensar, está en Aries, y ello indica que estaremos un tanto acelerados mentalmente; estaremos propensos a discusiones, a imprudencias, pero también podemos estar muy ágiles mentalmente, para resolver y decidir cualquier situación rápidamente. Es importante no decir las cosas impulsivamente, esperemos un momento para pensar bien lo que vayamos a decir o a decidir, respiremos profundo si algo nos molesta, para que cuando lo expresemos no caigamos en agresividad. Cuidado al manejar.