Razón del nombre del blog

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El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

viernes, 7 de diciembre de 2012

Hasta el último momento de lucidez el Arq. Oscar Niemeyer expresó su deseo de volver al trabajo, a sus planos, a sus maquetas. De hecho, todo su entusiasmo estaba puesto en el diseño de un estadio para el Mundial de Fútbol 2014, que se realizará en su país.


Niemeyer: el arquitecto que dominó el hormigón

El artista brasileño falleció a los 104 años debido a una insuficiencia renal

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De sus plantillas surgieron palacios, edificios de Gobierno y estructuras marcadas por curvas atrevidas y sensuales. Además de compaginar funcionalidad y belleza plástica, fue pionero en usar el concreto armado como un elemento dúctil ARCHIVO
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JUAN ANTONIO GONZÁLEZ |  EL UNIVERSAL
jueves 6 de diciembre de 2012  12:00 AM
Oscar Niemeyer citaba siempre la novela El extranjero de Albert Camus para expresar lo que fue su filosofía con respecto a la arquitectura. 

"Dice Camus que la razón es enemiga de la imaginación. A veces, uno tiene que dejar a un lado la razón y hacer una cosa bonita", aseguraba el centenario proyectista nacido en Río de Janeiro, Brasil, el 15 de diciembre de 1907 y fallecido la noche de este miércoles, a los 104 años de edad, en el Hospital Samaritano de Río de Janeiro. 

Estuvo bajo cuidados desde el pasado 2 de diciembre debido a una insuficiencia renal que se agravó con otras complicaciones. En sus últimos días respiraba con ayuda de equipos. 

Si algún legado deja el diseñador, junto con Lúcio Costa, de buena parte de las construcciones que hoy hacen de Brasilia un museo arquitectónico al aire libre -creó allí la residencia presidencial, el Palacio de la Alvorada; el Congreso Nacional, la Catedral de Brasilia; el Palacio de Itamaraty, sede del Ministerio de Exteriores; la sede del Tribunal Federal supremo; los edificios de los ministerios, y la sede del gobierno, el Palacio del Planalto- es la belleza. 

Niemeyer la buscó incesantemente. Y lo logró por su capacidad para dar forma orgánica al concreto armado. Rehuyó la línea recta para darle el protagonismo a la curva. "No es el ángulo recto lo que me atrae, ni la línea recta, dura, inflexible, creada por el hombre. Lo que me atrae es la curva libre y sensual, la curva que encuentro en las montañas de mi país, en el curso sinuoso de sus ríos, en las olas del mar, en el cuerpo de la mujer preferida. De curvas está hecho todo el universo, el universo curvo de Einstein", aseguraba. 

Ciertamente, fue uno de los más excelsos herederos de Le Corbusier, pero agregó a su inspiración la sensualidad del paisaje y de esas "garotas" que constantemente le robaban la mirada desde la ventana de su oficina en Copacabana. 

Hasta el último momento de lucidez expresó su deseo de volver al trabajo, a sus planos, a sus maquetas. De hecho, todo su entusiasmo estaba puesto en el diseño de un estadio para el Mundial de Fútbol 2014, que se realizará en su país. 

Eso sí, será sumamente difícil que su presencia pase al olvido pues no solo en Brasil sino en Argentina, Italia, Portugal, España, Inglaterra, Francia, Malasia, Israel, Argelia y los Emiratos Árabes Unidos, quedan sus obras. De allí, los numerosos reconocimientos que recibió en vida, entre ellos, el Premio Pritzker de Arquitectura, que se le otorgó en Estados Unidos en 1987, y el Príncipe de Asturias de las Artes, en España en 1989. "Siempre digo que la vida me parece más importante que la arquitectura. Lo que me agrada es constatar que luchar por un mundo mejor y más justo fue siempre mi preocupación", aseguraba el artista quien en 1945 se unió al Partido Comunista de Brasil. Siempre fue fiel a sus ideales políticos. 

De la bohemia a la gloria 

Niemeyer nació en el barrio de Laranjeiras, en una calle a la que años después se le daría el nombre de su abuelo, Ribeiro de Almeida. De joven fue un bohemio despreocupado, hasta que en 1928 se casó con Annita Baldo, hija de inmigrantes italianos de Padua, y decidió matricularse en la universidad. 

Antes de graduarse de ingeniero-arquitecto en la Escuela de Bellas Artes de Río, en 1934, trabajó en el taller de tipografía de su padre. Allí conoció a los arquitectos Lúcio Costa y Carlos Leão, con quienes se lanzó a la aventura de concebir la más grande de sus obras: Brasilia, lugar en el que dio rienda suelta a la exploración plástica del hormigón. 

Desde hace ya una década Niemeyer sabía que el final estaba cerca. Por ello, en una de sus tantas entrevistas, dijo de manera conclusiva: "Lo importante no es la arquitectura. Importante es estar contento con lo que se deja, saber que lo que uno hace es alegría para otros. Y muchas veces es necesario soñar un poco, incluso cuando sabemos lo frágil y desprotegido que se encuentra el ser humano".