Razón del nombre del blog

Razón del nombre del blog
El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

domingo, 20 de abril de 2014

Somos una sociedad que anhela cohesionarse, rechaza el permanecer dividida, no quiere enlaces y estructuras que parecen catacumbas, prefiere por encima de todas las cosas salir adelante. Es injustificable una sociedad que pierda su identidad, e incluso no sea capaz de conocerse a si misma, De allí que estamos en la oportunidad de hacer un proceso a las elites, sean oficiales o de oposición, porque una sociedad se hunde, y no puede respirar, cuando no puede realizar sus sueños y no se reconocen los derechos más elementales de las minorías.

¿Qué dice el país profundo?

El oficialismo plantea cerrar el debate para retornar a un Estado político primitivo

JUAN MARTIN ECHEVERRÍA |  EL UNIVERSAL
domingo 20 de abril de 2014  12:00 AM
Para conocer la realidad actual no basta examinar lo que ocurre a nuestro alrededor, habría incluso que tener ojos en la espalda y enterarse de los agujeros negros que ha ido dejando el régimen por el camino, por ello se requiere de una metodología que permita estudiar lo que está ocurriendo y analizar las consecuencias. Debemos partir del enorme malestar social, que los acontecimientos resaltan en el día a día, desde las colas a la impunidad, aparte de la represión desmedida y el anacronismo del pensamiento único, todo lo cual produce múltiples reacciones que modifican el temperamento alegre del venezolano, crean una atmósfera de angustia y reacciones agresivas por doquier.

Durante muchos años hemos sido una sociedad vertical, donde el dictador primero, y después las organizaciones partidistas, dictaban los grandes lineamientos. Ahora y en especial en los últimos meses, nos hemos convertido en una sociedad horizontal con una activa participación de los jóvenes, que saben que se juegan el futuro, porque las autoridades quieren convertirnos en una isla separada del mundo, en fin, en una especie de gueto donde la propaganda gubernamental dicte la pauta, validando solamente la información que se transmite por las cadenas presidenciales.

Todo lo anterior podría culminar en resignación y sumisión, o en un florecimiento de iniciativas, asociaciones espontáneas, solidaridades vecinales y un estado de conciencia colectivo, frente a resabios de dictadura, carentes de democracia representativa y con el acorralamiento de la democracia social, que para crecer y echarse en los hombros al país necesita de una clase media trabajadora, progresista y pluralista. El oficialismo plantea cerrar el debate para retornar a un Estado político primitivo, decadente, sin vigor y con la desaparición de las fuerzas políticas tradicionales: sería apagarle la luz a la democracia. El pensamiento único destruye la vida y niega, por lo menos, al 50% de la nación.

Somos una sociedad que anhela cohesionarse, rechaza el permanecer dividida, no quiere enlaces y estructuras que parecen catacumbas, prefiere por encima de todas las cosas salir adelante. Es injustificable una sociedad que pierda su identidad, e incluso no sea capaz de conocerse a si misma, De allí que estamos en la oportunidad de hacer un proceso a las elites, sean oficiales o de oposición, porque una sociedad se hunde, y no puede respirar, cuando no puede realizar sus sueños y no se reconocen los derechos más elementales de las minorías. Falta diálogo con los actores sociales y determinar de quién es aliado el tiempo, de las autoridades o de la disidencia enriquecedora, que desea cambios profundos que beneficien a la sociedad en su conjunto. Lo cierto es que estamos en medio del desierto, mientras el Gobierno se considera ganador y en la práctica el juego está trancado: un jurado imparcial diría que un empate no es bueno para nadie y solo queda, por encima de los odios y las diferencias, sentarse a negociar con la ayuda de un tercero bien calificado. Las generaciones futuras merecen paz, planificación y una excelente calidad de vida.

juanmartin@cantv.net

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