Razón del nombre del blog

Razón del nombre del blog
El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

domingo, 20 de febrero de 2011

Crisis de librerías y museos en Venezuela Parte II

martes 8 de febrero de 2011

De los más de 70 mil libros que se editaron en España

en el 2010 a Venezuela solamente llegaron dos mil.

Así lo afirma el librero de Libroria, Ignacio Alvarado.

Es decir, que menos del 5% de los textos llegaron al

país. Por ejemplo, en Libroria ya no se encuentran

editoriales como Anagrama, Alianza Editorial o Ciruela.

Simplemente, dejaron de estar en las librerías.

El gran problema: la importación a través de Cadivi.

Muchas librerías han estado atadas de mano por esa

razón. Y el gran afectado es el lector venezolano,

quien ha dejado de tener en sus manos las joyas de

la literatura moderna.

"La biografía de Simón Bolívar, escrita por John Lynch,

Libertador, que es la más importante que se ha escrito,

al último país al que llegó fue a Venezuela. ¡Ya nadie trae

libros! Solamente hay como ocho importadores. Yo le

compro a algunos distribuidores, porque me es imposible

importarlos. De hecho, 95% de los libros que se editan en

el mundo no llegan a Venezuela. Al acabarse los dólares

preferenciales se acaba todo. No cualquiera puede

conseguir que Cadivi lo autorice a traer libros", dice

Alvarado.

Roger Michelena afirma con dolor que hacer una lista de

los libros que nunca llegaron a Venezuela, o lo hicieron

con retraso, es "para ponerse a llorar". Enuncia, por

ejemplo, que la McGraw-Hill, editorial de libros técnicos

por excelencia, se fue del país y ahora hay que importar

sus títulos desde Colombia. El último libro de Harumi

Murakami (1Q84) no se verá tan pronto como en España

y otros países de habla hispana, "Tusquets -casa que edita

la obra del japonés- no ha venido más a Venezuela", lamenta.

"El Palestino de Antonio Salas, por ejemplo, se editó en

Venezuela después de un año de su lanzamiento internacional...

Y son varias las editoriales que ya no envían sus productos

al país: Paidós, Salamadra...".

"La lista sería interminable", apunta por su parte, Rodnei

Cáceres de la Librería Alejandría. Cita como ejemplo,

El hombre que amaba a los perros de Leonardo Padura

Flores (Tusquets), (estoy jalandole bolas a Yajaira a ver si

me lo presta

aunque es de su cuñado Alfonso Molina)que seguramente,

llegará a destiempo a las bibliotecas venezolanas.

"En 2010 recibimos libros de 2009", cuenta el librero.

DF/ARG


NOTA: UN día escribía Nelson Rivera a El Nacional a ver dónde

compra las exquisiteces que comenta...En el exterior, fue su

amable y frustrante respuesta






Entrevista // Walter Rodríguez, librero
"Muchas librerías
han cerrado"

"El problema de la gente que estudia es

muy difícil... los libros técnicos no están

llegando"

Rodríguez, nacido en Uruguay hace 70 años, tiene más de 50 dedicado al oficio de librero (Nicola Rocco/archivo)

ÁNGEL RICARDO GÓMEZ | EL UNIVERSAL
lunes 14 de febrero de 2011

Walter Rodríguez venía triste pero ahora se ha

acentuado el dolor. No es sólo por las dificultades

para importar libros y la baja en las ventas de los

mismos, sino por los cambios económicos, culturales

y tecnológicos, que atentan contra la librería

tradicional y sobre todo, contra su oficio.

El librero acaba de tomar la dura decisión de cerrar

la emblemática Lectura, establecimiento con 60 años

de trayectoria en Venezuela. Si bien intentará

mantenerla a flote colocando algunas obras en

manos de colegas y amigos, y creando un espacio

en Internet, ya no será lo mismo.

-¿Cuál es el paso a paso para importar

libros?

-Hay varias fases. La primera es la que tiene que

ver con Cadivi (Comisión Nacional de Divisas) que

en los últimos años fue muy poco lo que otorgó en

dólares preferenciales para el libro. Uno tiene la

esperanza de que aunque sea un poco, tendrá

su aumento.

-¿Y maneja cifras de cuántas divisas preferenciales

otorgó Cadivi para libros?

-No. Estaba esperando a ver qué decía la Cámara

Venezolana del Libro de lo que pasó en 2010.

Tengo entendido que el otorgamiento de divisas

fue en un porcentaje muy bajo en relación con

lo solicitado.

-¿Y qué es lo más complicado en todo

el proceso?

-El Certificado de No Producción. Aunque la

gente del

libro tiene personas muy bien preparadas que

sabe cuáles

son los vericuetos que hay que tomar para

llegar y poder

convencer de que se necesitan divisas. Además

Cavelibro ha hecho reuniones con Cadivi.

-Decía que se acaban los "ratones de

librería".

¿Cómo los define y cuánto influye su

disminución

en la crisis de las librerías?

-Es la gente que está siempre pendiente de l

o que llega,

de lo que interesa, no es gente pudiente,

sino de clase

media, profesores universitarios, principalmente.

A esa

gente el problema económico le ha pegado.

Algunos

murieron, otros aparecen de vez en cuando.

Ahora

uno tiene que comprar lo que son los

Best Sellers

primero en España y después en Latinoamérica.

Se trabaja sobre lo seguro, sobre lo que suele i

nteresar.

Nosotros trabajábamos con algunas universidades

tratando de saber antes lo que iban a pedir;

eso ya

no se hace mucho. El problema de la gente que

estudia

es muy difícil, se ven en la necesidad de recorrer

librerías,

cuando no terminan sacando fotocopias, porque los

libros técnicos no están llegando.

Escenario desfavorable

-En líneas generales hay muchas cosas que confluyen.

Ya no hay aquellos encuentros literarios en los que se

reunían 20 personas y todas tenían que leer un libro y

opinar. Las presentaciones de libros: ya no vienen los

autores extranjeros que venían. Antes se conseguía

más apoyo de las editoriales para traer a sus escritores.

Yo temo mucho que las editoriales no venezolanas digan

que ya no les interesa Venezuela como plaza.

-Pero en cierto modo ya es así ¿no?

-Sí. De buenas editoriales viene poco o nada.

Lo que llega es en pequeña escala, y si es un libro

que se va a vender, de venta masiva.

-¿Los libros venezolanos se están leyendo más?

-En todas las épocas el ensayo se leyó en Venezuela y

lo que tuvo que ver con el ensayo político. También hay

editoriales venezolanas pequeñas, que publican mucho

sobre el problema actual de Venezuela; el Estado está

publicando mucho: El Perro y Rana, Monte Ávila,

Biblioteca Ayacucho, los ministerios...

-¿Qué opinión tiene sobre un país donde las

librerías tienden a desaparecer, donde las

novedades llegan con años de retraso,

donde no hay libros técnicos..?

-Son muchas las librerías que han cerrado en los

últimos tiempos. Es muy difícil mantener una librería

(de libros y revistas). Acá se ve mucho la librería y

papelería o las cadenas que venden muchos productos.

La librería tradicional ha ido perdiendo público, al cliente

fijo o al que busca algo de actualidad, le tienes que

decir que no, porque no llegan a tiempo los libros.

Luego, cada distribuidora tiene varias editoriales

buenas pero para cierto sector, de excelentes autores,

de libros que te dejan algo, pero como no tienen cierto

público seguro, tampoco traen productos. Han bajado

mucho también los regalos de libros: antes obsequiar

un libro de arte era normal; ahora los regalos son otros,

en todo caso, se regala un libro de actualidad.

-Entonces no necesariamente la crisis radica en

los trámites para la importación de libros...

-En Estados Unidos en 2010 se vendió más el audiolibro

que el de papel. Acá también vendimos muchos audiolibros.

Creo que el libro nunca va a desaparecer... pero le va a

costar existir.

-Un lector de www.eluniversal.com comentó que

se ataca a las cadenas cuando el verdadero problema

es el costo elevado de los libros ¿Qué opina al respecto?

-Yo no ataco a las cadenas, sea como sea, es un espacio

más que el libro tiene... Ocurre lo siguiente con los

distribuidores de libros -y eso no lo pueden negar las

cadenas: uno pide 500 ejemplares y resulta que una

cadena pide 200, otra 200 y otra y 100, entonces para

los libreros no queda nada. Ha habido pocos distribuidores

con criterio que digan, 'Este libro va a la librería, donde

va la gente que le interesa la filosofía, la Historia'.

El libro de Armando Scanonne, por ejemplo, se comercializó

en una cadena de farmacias. Cuando yo era presidente de

la Cámara hablábamos mucho de eso, cuando empezaron

a estar los libros en supermercados y farmacias.

-¿Y eso es negativo?

-Para el libro no; para un librero sí. Se piensa que para

eso es un librería, no es grato tener que decir: 'No tengo

ese libro porque se lo dieron a una farmacia'. Todo eso

lleva a que uno como librero se sienta mal por no tener

un libro que tendrías que tener tú.

-¿En qué se ha convertido o se convertirá

Walter Rodríguez?

-Yo nací en el libro, mi primer trabajo fue a los

17 años en esto, ya no puedo hacer otra cosa,

es muy difícil dejar esto.

-Ha conocido a grandes autores, así como

presidentes de la República ¿Qué le diría al

presidente Chávez en esta coyuntura?

-Que deje que vengan los libros a precios normales,

que sea más amplio con Cadivi para que no sólo las

grandes editoriales tengan beneficio, sino los

pequeños libreros, las pequeñas librerías.


NOTA. A Fidel Castro se le olvidó enseñarle a su

hijo Chávez que él creo en su revolución cubana

grandes movimientos editoriales y de difusión por




ejemplo "Casa de las Américas" que colocó bajo



la dirección de su gran amiga y guerrillera Haydée

Santamaría (claro no es Cilia Flores o la María León)

que terminó suicidándose desencantada de la Re-

volución a la que entregó su vida y su hermano

El suicidio fue tan significativo que lo hizo justo

en la fecha "heroica" de la Toma del Cuartel

Moncada en la que ella participó...


Abel fue mártir (le sacaron los ojos en vivo),

pero cumplió una gran labor que

fue lo que le dió lustre a la Revolución castrista




LUNES 14 DE FEBRERO DE 2011

LA TARDANZA EN PIAR



EL NACIONAL - Lunes 14 de Febrero de
2011 Cultura/3
El foro del lunes
WALTER RODRÍGUEZ Ha dedicado 35 años a
la afición por leer libros impresos
«El problema es que los lectores no compran
como antes»
Lectura, una librería con más de medio siglo de
existencia, cerró sus puertas en el centro comercial
Chacaíto. Su director echa de menos las épocas
cuando los clientes compraban entre tres y cuatro títulos
MICHELLE ROCHE R.

La crónica fotográfica de la librería Lectura
comienza en blanco y negro.

Fundada en el año 1951 y emplazada en el edificio
Arta ­cerca del actual centro comercial Único de
Chacaíto­, contaba entre sus asiduos a Pedro Estrada.
El director de la Seguridad Nacional en tiempos de
Marcos Pérez Jiménez, quien no tenía un gusto particular
por las letras, iba a usar el teléfono del local que
inauguró Stephan Gold junto con su cuñada, con la
que el polaco compartía también el negocio de la
distribución de libros y la edición de una revista.

Casi 25 años más tarde, cuando la librería se había
mudado al recién inaugurado centro comercial, los socios
contrataron a un uruguayo para que se encargara del
establecimiento. Walter Rodríguez llegó el 30 de diciembre
de 1975 al país y pronto se hizo un nombre fuerte en la industria.

Incluso fue presidente de la Cámara Venezolana del Libro
en tres ocasiones. La primera vez fue a finales de la
década de los años ochenta, y las otras dos fueron
consecutivas, en los años noventa.

Rodríguez ha vivido de la afición por leer libros impresos
durante más de tres décadas.

Durante sus primeros años frente a Lectura desfilaban por
allí autores de la talla de Miguel Otero Silva y Arturo Uslar
Pietri, así como los principales representantes
de importantes grupos literarios como Tráfico y
Güaire. Igualmente lo hacían figuras de la escena
internacional como Álvaro Mutis, Camilo José Cela,
Rafael Alberti, Mario Vargas Llosa, Reinaldo Arenas y
Gabriel García Márquez, entre otros. Rodríguez llamaba
a Borges, para beneplácito del escritor, Jorge Luis.
NOTA: También existió otra gran librería "La Cruz
del Sur" en Sabana Grande y la famosa "Gusano de Luz"
en La Candelaria, donde se hacían tertulias de verdad
y asistía Julio Garmendia, yo fui con Eli Galindo y mi
profesor
Manuel Bermúdez y conocí al gran cuentista y
disfruté de hablar de maravillas literarias, humanas.
En esos años hasta la Librería del Ministerio de Edu-
cación subiendo a Carmelitas, en el centro, era una
maravilla dirigida por Efraín Subero"

Tiempos menos afortunados llegaron, y durante
las últimas
décadas del siglo XX, y en lo que va del XXI,
la librería
Lectura afrontó varios problemas financieros
relacionados
con las pobres políticas para el sector editorial
diseñadas
por los gobiernos.

La peor, dice Rodríguez, ha sido la actual. Hace
tres años,
el Ministerio de Industrias Ligeras y Comercio
eliminó los l
ibros de la lista de bienes prioritarios para recibir
divisas de
Cadivi (según la resolución Nº 38882 publicada el
3 de marzo de 2008 en Gaceta Oficial), lo que obligó
a los representantes de la industria editorial a pedir una
certificación de insuficiencia o de no producción nacional
para conseguir dólares. Entonces Rodríguez dejó de
importar títulos.

Las (pocas) cifras. Para ese año, ya el sector se
hallaba en crisis. El Segundo Estudio del Sector del
Libro en Venezuela, hecho por el Centro Regional
para el Fomento del Libro en América Latina y el
Caribe y publicado en 2007 (el análisis más cercano
con el que cuenta este mercado, desafortunadamente)
indicó que las librerías especializadas y las generales
presenciaban una contracción importante con respecto
a la registrada por un estudio similar dos años antes.
Las ganancias de ambos segmentos se redujeron a la
mitad, para convertirse en la nueva modalidad del negocio
que prolifera en el país y que el citado documento
identifica como "con una oferta más diversificada
en el renglón de `papelería".

Las cifras evidencian que 69% de las librerías venezolanas
se sustentan con la venta de lápices y borras.

Es interesante otro dato arrojado por el estudio: para
2007, apenas 12% de las librerías del país importaba
títulos regularmente y menos de 1% traía más de 3
.000 ejemplares. Lectura era entonces una rareza de
la industria, aferrada a la vocación de librería tradicional.

Ahora, cuando el precio del alquiler del local donde
funcionaba Lectura se hizo impagable, Rodríguez
se vio obligado a cerrar. Entre las causas de la falta
de rentabilidad del negocio en la actualidad señala el
empobrecimiento de la clase media, que compra menos
títulos en cada visita a la librería, y el cambio de gustos
de los clientes, que prefieren ejemplares de factura más
barata que antes.

Sin embargo, no existe un estudio similar al del Cerlalc
que hable del número de lectores o compradores de libros
en Venezuela.

Rodríguez guardó los ejemplares que le quedaron en su
apartamento, el maletero y un depósito. Pronto abrirá una
página web, a través de la cual espera atender bibliotecas
y universidades. También prepara un stand para la siguiente
feria del libro que se realice en el país, encuentros en los
que vende alrededor de 500 textos.

¿Cómo han variado los lectores venezolanos en las
últimas tres décadas? ­La librería Lectura tenía una
clientela muy selecta en la época de los petrodólares.

La gente estaba en una buena situación económica, era
culturalmente muy preparada y visitaba con frecuencia la
librería. Pero los que a mí me gusta llamar los ratones de
librerías, que compran entre dos y tres títulos cada vez
que entran en una, han desaparecido en los últimos tiempos.
Tenía secciones bien preparadas para cumplir con las
exigencias de los lectores, muchos de los cuales eran
profesores universitarios que iban dos veces por semana.

También había clientes asiduos y otros que buscaban
bestsellers o libros de playa, como yo los llamo.

¿Qué antecedentes tiene la crisis que vive el sector
editorial nacional? ­Pese a que el gobierno de Carlos
Andrés Pérez tuvo mucho dinero, luego vinieron
muchos baches. Durante el período en que ocupé
la presidencia de la Cámara Venezolana del Libro
tuvimos problemas para conseguir las prerrogativas
que habían sido fijadas en un acuerdo con la Unesco,
llamado el Pacto Florencia, para que no se pechara
el libro con impuestos como el IVA. Cada vez que
un nuevo presidente asumía funciones tenía que
firmar la adhesión de Venezuela a ese pacto.

¿Hoy sigue vigente el pacto? ­Sí, se firmó en el primer
período de Hugo Chávez.

Hablaba de los problemas que hubo en la década de
los años noventa para que el país suscribiera el pacto.

Sí. Costó un poco durante la segunda presidencia de
Pérez y recién lo pudimos sacar con el gobierno del
doctor Velásquez, que era un hombre de libros.
Lectura entonces se mantenía bien con su público,
pero luego vinieron otras situaciones y fue cuando
empezamos a traer a autores internacionales.

¿Cómo han afectado las librerías los problemas con
la administración de divisas? ­Hay editoriales y hasta
algunas librerías, así como cadenas y papelerías, que
tienen un poco más de suerte y reciben dólares.
La importación de libros, en cuanto a las gestiones
hechas a través de Cadivi, bajó como 40%, aunque
muchos colegas dicen que 30%. Pero lo importante es
que la gente ya no compra libros como antes.
Dejemos de lado el audiolibro, que siempre se vende,
porque tengo clientes que ahora escuchan los libros en
el carro, para pasar las colas. Los lectores, aunque
siguen visitando las librerías, no compran como antes.

También es difícil que la gente de clase media que antes
venía hasta Chacaíto lo haga ahora, cuando tienen
centros comerciales en sus urbanizaciones. Antes,
en diciembre o en el Día del Padre, las personas
regalaban buenos libros de arte o de fotografía; ahora
más bien obsequian textos de actualidad, principalmente
ensayos sobre la problemática venezolana.

Ha señalado varias veces que han disminuido los
compradores de libros en Venezuela, ¿a cuánto
asciende esa cifra? ­Es muy difícil referirnos a
cifras específicas, tendríamos que hablar de porcentajes.

Creo que como 30%.


¿Y qué será de la vida de la Red de Librerías

Las Novedades?


¿Crisis en las librerías

venezolanas?

Lee y cuéntanos tu opinión sobre el tema del

futuro de las librerías

Por Prodavinci | 8 de Febrero, 2011

Ya es oficial. La recordada librería Lectura, ubicada en

el Centro Comercial Chacaíto y regentada por Walter

Rodríguez, cerró sus puertas. En un muy buen

trabajo de Dubraska Falcón y Angel Ricardo Gómez,

publicado en El Universal de hoy, se plantean las

posibles causas de lo que pudiéramos llamar una

crisis en las librerías venezolanas. Incremento de los

costos de operación, como el alquiler de los locales,

y del costo de los libros importados aparecen

como factores sospechosos de ocasionar los problemas

que afectan al negocio de los libreros en Venezuela.

Rodríguez también afirma que los venezolanos compran

menos libros.

(NOTA: Gracias a Chávez y su genial equipo de

economistas??? encabezado

por el super genio Giordani todo se gasta en COMIDA)

Un incremento en los costos, una merma en la variedad

de la oferta y una caída en las ventas es una

combinación fatal para cualquier negocio.

Tanto Roger Michelena, gerente editorial de

Ficción Breve Libros, como Rodnei Casares, de la

Librería Alejandría, estiman que la caída de las

ventas de libros ronda el 30 por ciento desde

el 2005 al 2010. ¿Se está leyendo menos en Venezuela?

La crisis de las librerías no es local. Afamadas

cadenas como Borders y Barnes & Noble están

al borde la quiebra. En el mes de enero publicamos

artículos de Gary Becker y Richard Posner sobre el

futuro de las librerías. Ambos autores explican en

sus artículos como las ventas electrónicas de libros

y el crecimiento de las ventas de E-books y lectores

digitales estaban afectando a las librerías.

El futuro de las librerías tradicionales no luce halagador,

de acuerdo con estos autores.


¿Están en crisis las librerías venezolanas?

¿Ha cambiado usted su comportamiento en relación

con la compra de libros?¿Visita menos las librerías?

¿Compra menos libros?¿Qué piensa acerca de la

situación de las librerías?

Las Librerías

tradicionales

están

condenadas

El premio Nobel de economía Gary Becker reflexiona

sobre el futuro de las librerías y los libros.

Por Gary Becker | 26 de Enero, 2011

Librería El Ateneo, Buenos Aires

La librería tradicional está condenada por los lectores

digitales y la venta de libros por internet. Uso la palabra

“condenada” en el mismo sentido en el que la venta

en línea de copias digitales de películas y música ha

condenado a las tiendas que rentan películas, a los

cines y a las tiendas que venden discos de música.

“Condenadas” no significa que estas tiendas

desaparecerán rápidamente, e incluso completamente,

sino que han recibido un golpe mortal de la competencia

de internet.

Joseph Schumpeter, un destacado economista de la

primera mitad del siglo XX, acuñó el término

“destrucción creativa” para describir a las nuevas

tecnologías y otras formas de nueva competencia que

causan estragos en industrias más viejas y establecidas.

El proceso es creativo porque provee a los

consumidores y productores con medios más eficientes

para satisfacer sus necesidades, pero el proceso es al

mismo tiempo destructivo porque reduce de manera

significativa el valor de los productos y servicios provistos

por las viejas industrias.

Algunos ejemplos extremos de la destrucción creativa

durante el siglo XX incluyen la sustitución completa de

los caballos y carretas por carros, películas mudas

por películas con sonido y máquinas de escribir por

computadoras. Menos extremas son la gran reducción

en el personal administrativo y de secretaría causada por

el desarrollo de ordenadores y la Web o la reducción

considerable de la demanda de leche y huevos inducida

por una mejor información sobre el valor de la salud de

las dietas bajas en colesterol.

Un proceso similar de destrucción creativa empezó

para las librerías con el desarrollo de las ventas en

línea de Amazon, que ofrecían un gran inventario

de libros, conveniencias en las compras, entregas

rápidas, reseñas en línea de los libros y muchos otros

servicios que las hacían más eficientes y en muchos

casos más baratas que comprar en las librerías.

La venta de libros en línea tuvo un comienzo lento,

pero se ha acelerado a medida que los consumidores

se han familiarizado con el proceso de comprar libros

(y otros bienes) en línea. Yo empecé utilizando Amazon

en mi casa vacacional de verano, debido a que no

tenía cerca ninguna tienda de libros. Descubriendo la

conveniencia de comprar libros en línea, ahora compro

todo el año por esa vía, aunque aún disfruto visitar las

librerías.

Los lectores digitales en línea eficientes, como el

Kindle de Amazon o el iPad de Apple, apenas tienen

unos pocos años, pero se han convertido en grandes

éxitos ya que pueden ser usados tanto para comprar

libros en línea como para leerlos en forma digital.

Cientos de libros pueden ser almacenados digitalmente

en un solo lector que pesa menos de un kilo.

Son especialmente valiosos al viajar, útiles al leer

en la cama o comiendo e incluso durante lecturas

convencionales en una silla confortable.

Son particularmente útiles para individuos con problemas

de visión, ya que el tamaño de la letra puede ser

fácilmente ajustada. Una razón para que los lectores

digitales eventualmente seduzcan más a las personas

de más edad, aunque los más jóvenes son quienes

hasta ahora han comprado estos artefactos, pues los

mayores están menos familiarizados con las plataformas

digitales.

No espero que las librerías desaparezcan rápidamente,

al menos no de la misma forma que la producción de

películas silentes cesó una vez que las películas sonoras

fueron creadas. Sin embargo, sí espero un acelerado

declive en el número de tiendas una vez que muchas

se vean obligadas a cerrar por bancarrota y pérdidas

excesivas. Algunas librerías seguirán existiendo para

atender a aquellos hombres y mujeres que disfrutan de

estar entre copias físicas de libros, y también porque

algunos dueños de librerías obtienen un gran placer de

vender y estar rodeados de libros. Muchas de las

librerías sobrevivientes serán propensas a combinar

la venta de libros en físico en conjunto con otros servicios.

Por ejemplo, las librerías de las universidades suelen

vender ropa con el logo de la universidad, computadoras,

tarjetas, bocadillos, café y otros bienes que satisfacen

a los estudiantes y miembros de la universidad.

Otras librerías podrían sobrevivir combinando la venta

de copias físicas en tiendas con ventas en línea, tanto

de copias físicas como de libros digitales.

El declive de las librerías, teatros y cines, lavanderías y

otras industrias ilustra una tendencia que va en contra de

las viejas ideas acerca de los efectos del desarrollo

económico. Se ha presumido que el proceso de desarrollo

causa una sustitución de actividades de mercado por

producción casera. Por ejemplo, hogares en sociedades

rurales y pobres no sólo cosechan su propia comida,

sino que también hacen mucha de su vestimenta, lavan su

ropa, hornean su pan y cocinan desde cero sus propios

alimentos. Mientras los países se aventuraron al

crecimiento económico, muchas de estas actividades

productivas dejaron los hogares y migraron al mercado.

La ropa hecha en fábricas sustituyó a la ropa hecha

en casa y las panaderías y lavanderías evolucionaron

para hacer pan y dulces, y para lavar, limpiar y secar la ropa.

Sin embargo, desarrollos tecnológicos posteriores, tales

como motores pequeños usados en las lavadoras y

secadoras caseras o pequeñas máquinas para hornear

pan en casa fácilmente, mudó muchas actividades de nuevo

hacia el hogar y así redujo el tiempo y la energía gastada en

el proceso de compra. La revolución digital en línea es un

paso importante en esta tendencia de volver a las

actividades del hogar. Tiempo y esfuerzo son salvados,

por ejemplo, cuando en vez de ir al cine, los consumidores

compran y descargan películas en línea para ser vistas

en el “hogar”, bien en equipos de televisión, o, cada vez más

común, en computadoras.

Desde esta perspectiva, lo que está pasando con las

librerías no es inusual. Los “libros” aún son leídos en el

“hogar”, pero también son más comprados desde el hogar

y no sólo en copias físicas. Los libros digitales son una

verdadera revolución, pero sus efectos sobre las librerías

son sólo una pequeña parte de un desarrollo tecnológico

mayor que ha mudado actividades importantes paredes

adentro del hogar.

***

*******

Pueden leer el blog de Gary Becker y Richard Posner

¿Pueden

las librerías

sobrevivir?

Perspectivas

y

consecuencias

Richard Posner aborda el futuro de las librerías

Por Richard Posner | 26 de Enero, 2011

Dos de las más grandes cadenas de librerías

—Barnes & Noble y Borders— están en peligro


(NOTA: ¿Qué haré cuándo vaya a visitar a mi hija

que vive en USA...Y el café dónde lo tomaré?)

de entrar en bancarrota; su situación genera preguntas

sobre si un número significativo de librerías sobrevivirán

y, de no hacerlo, cuáles serían las consecuencias.

Hay dos amenazas claras en contra de las librerías,

ambas relacionadas con internet. La más reciente

es el e-book, en el cual los contenidos de un libro son

transmitidos desde la red hacia un artefacto que

permite la lectura de material electrónico y que se

encuentra en posesión del comprador del libro. No

hay librería alguna involucrada. La otra, un poco

más vieja, es la venta —no el envío— de un

libro a través de la red. Amazon es el principal

vendedor dentro de este mercado. Ninguna librería

se involucra en este proceso de venta, a menos que

Amazon no tenga el libro en su inventario.

En ese caso, el consumidor es referido por Amazon a

una librería que tenga el libro, que lo venda a través de

la red y que se lo envíe al comprador; pero la compra

se hace a través de Amazon. La mayoría de lo libros que

ni Amazon ni el resto de las librerías electrónicas tienen

en inventario se encuentran fuera de catálogo, y las librerías

que los tienen tienden a ser pequeñas (aunque haya

excepciones) debido a que el mercado para esos

libros también es pequeño.

Una posible tercera amenaza es la disminución del

apetito por los libros. No he podido encontrar buenas

estadísticas sobre las ventas anuales de libros en

Estados Unidos (y, de todas maneras, “libros” es una

categoría extremadamente heterogénea de productos),

pero al parecer la cantidad de entretenimiento y

aprendizaje disponible en la red es tan grande que

ha sustituido parcialmente a la lectura de libros. Al

mismo tiempo, sin embargo, la demanda de libros

debería verse estimulada por la caída en costos cuando

los libros son comprados en línea, sin el intermediario

—la librería—, pero éste es un punto al cual volveré en breve.

Parece inevitable que las ventas de libros en librerías

tradicionales bajen vertiginosamente. Los libros comprados

a través de librerías son más costosos no sólo en precios

(para cubrir los costos de la librería), sino también en

términos de tiempo para el consumidor: el tiempo requerido

para ir y volver de la librería, encontrar el libro que se

quiere comprar y completar la compra (que toma más

tiempo que en una compra por internet). La única ventaja

a favor de las librerías es la oportunidad de ojear los libros

y de que el cliente pueda ver y manipular el libro antes

de comprarlo. Pero estas ventajas también son revertidas

hasta cierto punto (o, según algunos clientes, completamente)

por el uso de la inteligencia artificial por parte de los vendedores

en línea para recomendar libros a sus clientes, por un

inventario mucho mayor como en el caso de Amazon

(lo que facilita la búsqueda), por las reseñas escritas

por otros lectores y por la habilidad de los vendedores para

permitir a los clientes ver dentro de los libros como si los

estuvieran ojeando en una librería.

Es cierto que el programa de Amazon para recomendar

libros es primitivo y no es un sustituto respecto a ver

libros en una librería con amplio inventario, pero va

a mejorar: uno puede prever el día en el que los clientes

(y Amazon) llenarán información sobre su edad, sexo,

nivel educativo, ocupación y gustos, datos que Amazon

utilizará para crear una lista inicial de recomendaciones,

que luego se refinará a medida que se procesen los

pedidos y el consumidor provea más información a

medida que sus gustos e intereses vayan cambiando.

Actualmente, menos de 30% de todos los libros son

comprados en línea (sea el libro en fìsico o el e-book),

pero he visto estimados que establecen que esta

cifra aumentará hasta 75% en los próximos años.

Muy pocas librerías tendrán suficientes clientes para

sobrevivir si las ventas caen del 70% al 25% del total,

excepto las librerías especializadas en libros fuera de

catálogo, cuyos consumidores también estarán mayormente

en línea. Por otro lado, con el tiempo y con más y más

publicaciones electrónicas, habrá cada vez menos libros

“fuera de catálogo”.

La sustitución de las librerías por los medios en línea

para la distribución de libros generará un ahorro social

significativo y, como he dicho, aumentará la

demanda al reducir los precios de venta. Hay preocupación

respecto al efecto adverso sobre los editores y autores,

pero eso parece poco probable. Un vendedor intenta

minimizar sus costos de distribución tanto como intenta

minimizar el resto de sus costos; el editor es el vendedor

de última instancia y la librería es parte de la cadena de

distribución. Pero hay una importante y potencialmente

relevadora excepción, y es que el distribuidor ofrece

servicios en los puntos de venta que aumentan la demanda

por el producto. Ésta es la lógica para mantener un precio

de reventa: los productores ponen un mínimo al precio

de venta en tiendas, deliberadamente aumentando los

márgenes de ganancia del vendedor, pero con la

esperanza de inducirlos a una competencia distinta a

la del precio para que aumente la demanda de bienes.

El personal dentro de las librerías, con sus decisiones

respecto a la manera en que se exhibirán los libros y

haciendo sugerencias a los clientes, puede aumentar la

demanda de libros en principio. Pero estos servicios

no pueden garantizar la supervivencia de muchas

librerías porque, a menos de que los servicios sean

valorados más de lo que parece realista esperar,

habrá muy pocos clientes como para cubrir los costos

fijos de las librerías a precios aceptables.

La pregunta entonces es si la pérdida de servicios en los

puntos de venta perjudicará a los editores (y, por ende,

a los autores, cuya prosperidad se encuentra muy

relacionada con la de los editores) más de lo que

puede mejorar con la disminución de los costos

de distribución. Esto también es dudoso. A medida que

la tecnología siga mejorando, los vendedores en línea

encontrarán maneras posibles de replicar y mejorar los

servicios ofrecidos por las librerías. Las librerías

disminuirán y quizás desaparecerán cuando la actual

generación de personas más viejas, formada por personas

habituadas a los libros impresos (así como a periódicos

impresos), muera. A pesar de todo, esto puede representar

un genuino avance económico, así como las tiendas

por departamento y supermercados representaron

progreso,

a pesar de causar la caída de incontables tiendas

más pequeñas.


SÁBADO 19 DE FEBRERO DE 2011

EL CORONEL NO TIENE QUIEN LO EXHIBA









EL NACIONAL - Sábado 19 de Febrero de 2011
Cultura/4
LIBROS Uno de los problemas del sector es que
no maneja estadísticas confiables
Con la crisis, hasta las novedades son antiguas
en las librerías nacionales
El Estado debe entender que la importación de
libros no perjudica la producción nacional, señala
Cavelibro
MICHELLE ROCHE RODRÍGUEZ

Más que un diagnóstico pesimista del mercado
editorial, el cierre de la librería Lectura es un reflejo
de los problemas del país. Pero el local regentado
por Walter Rodríguez y emplazado en el centro
comercial Chacaíto no es el único que ha cerrado
sus puertas en el último lustro.

Lo mismo ocurrió con las librerías El Ateneo,
la de Monte Ávila que estaba en el Teatro Teresa
Carreño, Punto y Coma, Macondo y Divulgación,
por nombrar sólo a las que estaban ubicadas en
Caracas.

Desde que Rodríguez anunció el cierre de su local,
proliferan en las redes sociales comentarios
grandilocuentes sobre la situación del sector,
que aunados con las estadísticas hiperbólicas
que aventuran algunos de sus allegados ­en un
mercado que se caracteriza por la ausencia de
estudios­ pintan un panorama negro. Pero aunque
existe una crisis en las librerías, todavía hay medidas
que se pueden tomar para sacar al país de su
aislamiento intelectual.

Los altos costos de los alquileres y el hecho de que
muchos libreros son administradores mediocres
están entre los problemas que con frecuencia señalan
los analistas del sector.

La denuncia constante en todos los encuestados
se refiere a la escasez de libros y a la poca oferta
de títulos nuevos, consecuencia de la falta de divisas
en el sector. Esta situación se agravó en marzo de
2008, cuando el Ministerio de Industrias Ligeras y
Comercio eliminó los productos editoriales de la lista
de bienes prioritarios que recibe dólares de Cadivi,
según la resolución número 38882 publicada en
Gaceta Oficial.

Andrés Boersner, librero de Noctua en Los Palos
Grandes, afirma que esa es una de las razones por
las que ahora llegan las nuevas obras con seis meses
de retraso y por las que, además, tienen menos de
5% de las novedades que recibían antes.

"El problema no sólo es el trámite en Cadivi, que es l
argo, sino que sea delito comprar dólares de cualquier
otra manera", señala Ignacio Alvarado, gerente de
Libroria, una iniciativa que comenzó hace seis años
en Las Mercedes para la venta de libros usados y
que ahora tiene hasta una página web a través de
la cual se encargan las obras.

La citada resolución obliga a los distribuidores a
pedir una certificación de insuficiencia o de no
producción nacional para conseguir dólares.
Eliminar esta disposición es un problema que
ocupa la agenda de los miembros de la Cámara
Venezolana del Libro.

"Los procesos para importar libros ahora no
son ágiles.

Muchos distribuidores y libreros han optado
por otras soluciones, así que los miembros de la
cámara hemos redactado un documento para
explicar que los libros son un bien prioritario que
se importa en números reducidos. Lo más importante
es aclarar que esa importación no perjudica la
producción nacional", indica Iván Diéguez,
presidente de la organización.

La solución de la escasez de títulos en las librerías
comienza por señalarle al Estado que los libros son importantes para el desarrollo del país.

Diéguez también dijo que Cavelibro está en
conversaciones con el Centro Regional para
el Fomento del Libro en América Latina y el
Caribe para hacer un estudio del sector editorial
en el país ­el último se hizo en el año 2007­.

Agregó que ya estaban adelantadas las gestiones
con el Instituto Nacional de Estadística para incorporar
en el próximo censo ­o en el siguiente­ preguntas sobre
los hábitos de consumo literarios de los venezolanos,
pues no existen estudios de este estilo en el país.

Una investigación de gustos podría ayudar a resolver
una de las principales denuncias de los lectores:
que cuando entran en las librerías, a pesar de que
hay nuevas publicaciones, no encuentran títulos
del año. Esto se debe, según los libreros, a varias
razones.

La primera de ellas es que para cada título que se
importa tarda como seis meses el proceso de
certificación de insuficiencia; luego, se demora un
mes más para llegar de su país de origen a las
estanterías venezolanas. Además, si algún título
se agota hay que hacer todo el papeleo de nuevo,
así que el sistema está abarrotado de las gestiones
por reposiciones y obstaculiza la demanda de
nuevos libros.

Otra razón para que ni los títulos nuevos sean
novedosos es que, ante un proceso tan largo y
costoso, las distribuidoras no hacen apuestas y
tratan de traer éxitos que consideran seguros.
Si importan otros libros es por expresa petición
de los libreros y se tardan un poco más.

Ante estos problemas, muchos libreros han decidido
importar ellos mismos directamente de casas
editoriales en España, Argentina y Colombia,
pero el problema es que como los volúmenes de
adquisición son pequeños ­menos de cinco libros
en la mayoría de los casos­ no obtienen los márgenes
de descuento que se les otorga a las distribuidoras.

Fotografía: Manuel Sardá



Museos | Colección única de carros, locomotoras y aviones
La ciudad pierde
otro de sus iconos

Así como desaparecieron el "Monumento

a Colón en el Golfo Triste", en Plaza Venezuela,

destruido por las hordas chavistas


la escultura de María Lionza, o

Nao Santa María


la réplica del Barco de Colón, que reposaba

en el Parque del Este desde 1971, ahora,

ahorcado financieramente, el Museo del

Transporte se ve obligado a un cierre técnico

a partir de este domingo 13 de febrero.

Durante años se logró reunir el muestrario (K. Mendoza)
Nota para el recuerdo: Conocí este Museo un domingo
recién inaugurado con mi novio Mario José (no mi esposo
de hace 35 años pues como dice el refrán: "La novia del
estudiante no es la esposa del doctor") y los amigos Mario
Da Silva y Elsa Cardozo. La "vedette" de la exposición
era la novedosa camioneta Range Rovers, con asientos
de cuero...Esa que aun viejita vemos por las avenidas en
manos de coleccionistas. Entre ellos estaba mi hijo Carlos.

DELIA MENESES | EL UNIVERSAL
domingo 13 de febrero de 2011

Le llamaban los vikingos. Un grupo encabezado por

funcionarios del Ministerio de Obras Públicas de la

época y varios particulares, la mayoría individuos

robustos, a la cabeza del pelirrojo Antonio Agostini,

ingeniero y segundo director en la historia del

Parque del Este.

A finales de la década de los 60 esta tropa recorría

Venezuela en gandolas recopilando piezas de

transporte abandonadas y dispersas por todo el

territorio. Hubo jornadas intensas como la del

rescate de la Estación Zig Zag del Ferrocarril

Caracas-La Guaira. Desmantelaron la estructura

y la bajaron de la montaña pieza por pieza para

trasladarla en camiones a su sede actual, el terreno,

cedido en comodato por la Nación, donde funciona

el Museo del Transporte desde 1970.

La ciudad está a punto de perder otro de sus iconos.

Así como desaparecieron el "Monumento a Colón en

el Golfo Triste", en la Plaza Venezuela, la escultura de

María Lionza, o la réplica del Barco de Colón que

reposaba

en el Parque del Este desde 1971. Ahorcado

financieramente

se ve obligado a un cierre técnico. En la entrada

del Museo

del Transporte la directiva informa a sus usuarios que el

lugar, patrimonio histórico único en Venezuela y en

América Latina, cierra indefinidamente sus puertas

a partir de hoy, domingo 13 de febrero.

"Solo teníamos asegurado el pago de los obreros hasta

el mes de febrero", comenta una de las encargadas del

Museo, haciendo un gran esfuerzo por explicarle a una

usuaria que la visita guiada, que como ya es tradición

se realiza a grupos de estudiantes todos los miércoles,

no podrá efectuarse.

"El Ministerio del Ambiente ordenó a los concesionarios

que tenemos subarrendados (el Consorcio Fonbienes y la

Empresa de Transporte Peliexpress) que no nos cancelen

las mensualidades. Eso significa el ahorcamiento del museo,

que no recibe favores de la empresa privada ni del Gobierno",

explica Alfredo Schael, presidente del Museo del Transporte.

Actualmente el Juzgado de Sustanciación de la Sala Político

Administrativa está estudiando si se dicta una medida de

secuestro sobre el terreno, sede del museo, que fue

interpuesta por la Procuraduría y el Ministerio del Ambiente.

"Ya solicitamos una audiencia a la Magistrada, pero no hemos

recibido respuesta. Tampoco nos han citado para la audiencia

preliminar", precisa Schael.

Leonardo Casadiego, quien forma parte de la directiva del

Museo, se sorprende de que sean los propios funcionarios

del Gobierno quienes dejen en el aire una colección única

integrada por 104 carros, 12 locomotoras, aviones, carruajes,

carretas y embarcaciones.

Durante años se logró reunir el muestrario a través de

pesquisas y donaciones, se rescataron piezas que

estaban listas para ser fundidas. "Quienes trabajamos aquí,

defendemos algo que no es nuestro, pero que es de todos",

recuerda Schael.

dmeneses@eluniversal.com







ESPACIOS PÚBLICOS | Esta semana se reunirá la junta directiva
Visitantes despiden al Museo del Transporte

La crisis económica dejará sin empleo a 25

trabajadores y sin un espacio de recreación

a todos los caraqueños

BEATRIZ CRUZ SALAZAR | EL UNIVERSAL
domingo 13 de febrero de 2011 12:51 PM

Caracas.- Miembros de clubes de automóviles se

reunieron desde temprano en las instalaciones del

Museo del Transporte en vista de que este es el

último día que prestará servicio. Alfredo Schael,

presidente de la institución, informó que la fundación

que sostiene al museo está ahorcada económicamente,

pues los concesionarios (Expresos Flamingo y Fonbienes)

adeudan 56 mil bolívares.

"Me parece una monstruosidad lo que está pasando,

esto es un lugar de desahogo para los caraqueños,

es parte de nuestra historia y no es justo que estén

pasando por esta situación", comentó Salvador López,

miembro de la Asociación Venezolana de Automóviles

Antiguos.

La preocupación también se extiende a los 25 trabajadores

que están a punto de quedar sin empleo por la situación.

Adriana Perozo, estudiante de Administración, trabaja

desde hace un mes en el Museo. "Es injusto que tengan

que cerrar, aquí viene mucha gente y familias los fines de

semana, además, ni siquiera hay que pagar entrada",

dice la joven.

Se espera que esta semana se lleve a cabo una reunión

con los miembros de la junta directiva del museo para

evaluar la posibilidad de funcionar aunque sea un solo

día a la semana.