Razón del nombre del blog

Razón del nombre del blog
El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

sábado, 19 de febrero de 2011

Cuando en el Valle de San Diego habían naranjas dulces

Valencia tuvo grandes hombres que han caído

en el olvido o su obra es silenciada en tiempos en

los que impera el no ser, la ignorancia y la maldad.

Gracias a Dios hay escritores que

recuerdan a aquellos que honran la condición humana

como el admirado Dr.José Solanes: un hombre universal

El Carabobeño 17 febrero 2011

Edición Digital

Ernesto Luján P. || José Solanes: un hombre universal

José Solanes: un hombre universal

Cuando se habla de una persona, se suele distinguir su actuación en el terreno profesional y el personal. En José Solanes, en quien se cumple el dicho, de que los grandes hombres han sido siempre pequeños de estatura, no existió tal distinción.

En todo momento fue siempre el humanista, aún cuando bromeaba, sus palabras, adquirían profundidad, fue un maestro natural, él mismo era una institución, encarnó la autoridad basada en el conocimiento y la virtud, sin embargo, no era amigo de afirmaciones categóricas en sus diagnósticos, siempre dejaba una puerta abierta, más bien se sentía ignorante en el sentido socrático, la ciencia avanza a pasos agigantados -decía- lo que hoy no es, mañana puede ser.

No obstante, ante un diagnóstico ineludible y desalentador a un paciente era factible ver salir a éste de su consultorio, calmo y hasta sonriente.

Ya retirado se mantenía al tanto del diario acontecer, en especial de la juventud, era inquisitivo en cuanto se le pudiese decir de ella, en ésta cifraba la esperanza de la humanidad.

Intuía a las personas, su conocimiento no provenía sólo de sus estudios, sino también de su interior. En sus últimos días dejó de frecuentar a su lejana España, aquí era menos la soledad, expresaba.

Quizá por ello no podía ocultar, su alegría, el día que comentaba que era tan valenciano, como yo y que tenía papeles con que confirmarlo. Paradójicamente, siendo hijo de la zona templada, el lugar donde sintió más frío, fue en el trópico, en el observatorio de Mérida.

Asumir la muerte, como algo natural, no fue un lugar común en José Solanes, en una conversación, enfermo ya, me comentó como lo más normal, y sin que ello le perturbase, que la noche anterior pensó que le había llegado la hora, pero permaneció atento a los síntomas y supo que no era su hora todavía.

Ciudadano del mundo, cuando se le recuerda, se le hace como al gran maestro que iluminaba con su luz. Médico, amigo y maestro, creo que le debía ésta, quizá algo escueto, pero cualquier espacio es poco para hablar de José Solanes de la parte anónima de su vida y obra.

E