Razón del nombre del blog

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El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

lunes, 17 de octubre de 2011

Notas acerca del discurso mítico de la Revolución Bolivariana
Ana Teresa Torres
El propósito de estas consideraciones es aproximarnos a la trama imaginaria que, a través del discurso, sostiene la relación de Hugo Chávez con sus seguidores. No me referiré a sus ejecutorias porque, como psicoanalista y escritora, mi interés se cifra en el lenguaje; por otra parte, el fenómeno discursivo es en este caso privilegiado, dada su frecuencia e importancia en la conducción política. Se diría que Chávez gobierna a través de la palabra, y ello en un sentido literal. Un estudio sobre el aparato comunicacional del Gobierno realizado por la Universidad de Los Andes concluye que la voz presidencial está en el aire unos noventa minutos diarios, sin contar los programas Aló Presidente, que mantienen un promedio de cuatro horas semanales. De febrero de 1999 a marzo de 2009 se registraron 1.207 horas de cadenas presidenciales de radio y TV
Salto a la conclusión: no estamos en presencia de un simple líder político, y menos de un gobernante común. Durante estos años hemos asistido a la construcción de un mito vivo que se ha levantado ante nuestros ojos durante este período de la historia venezolana. Decir que es un líder carismático con una intensa conexión emocional con las masas es verdad, pero no toda la verdad. Decir que el apoyo de sus seguidores proviene de los subsidios directos e indirectos (léase corrupción) es también cierto, pero es una hipótesis pragmática igualmente simple y de poco alcance, como lo es la conclusión que se sigue de ella, es decir, que si fallan los subsidios también fallará el apoyo. Los vínculos que unen a los seres humanos entre sí, y con sus ideales, propósitos y valoraciones son simultáneamente, e independientemente de nuestro grado de educación, racionales, irracionales y no racionales. Aníbal Romero habla de los factores no racionales para referirse a "convicciones y actitudes que no responden a un mero cálculo de costo-beneficio, sino a creencias y compromisos sustantivos que mueven a los seres humanos, les hacen solidarios con proyectos colectivos, les dan identidad, y en ocasiones pueden llevarles a sacrificar hasta la propia vida"
1. 2. Señala también que aun las sociedades industriales avanzadas y complejas se sustentan sobre una mitología que genera unidad y sentido de permanencia. De modo que no puede minimizarse la relevancia de los mitos y representaciones colectivas como elementos fundamentales de la organización social y de los sistemas de dominación política. En otro orden de ideas Freud, en Psicología de las masas y análisis del Yo (1921), define la relación del individuo con el líder como un proceso mediante el cual se le atribuyen a esa figura valores idealizados con los cuales se identifican los individuos que depositan en ella las aspiraciones que no pueden realizar por sí mismos ("El objeto es colocado en el lugar del
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Datos tomados de El Universal, 1-13. Caracas, 12 de abril de 2009.
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"Disolución social y pronóstico político (1997). Recuperado de www.anibalromero.net 1
Yo o del Yo ideal"); este fenómeno es similar al del enamoramiento y la hipnosis. Propone, además, que tanto en el ejército como en la Iglesia, puede observarse este elemento identificatorio con Cristo y con el comandante en jefe. En ambos casos se sostiene una ilusión, que es la de que Cristo y el comandante aman a todo el grupo por igual, y por consiguiente ese mismo vínculo une a los individuos entre sí, en la medida en que todos están vinculados con el líder.
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Girardet, Raoul (1999). Mitos y mitologías políticas. Buenos Aires: Nueva Visión.
Para acercarse a la hipótesis de que estamos en presencia de un mito es necesario desprenderse de los dos sentimientos que produce: el horror y la fascinación, porque ambos son enceguecedores. Al calificarlo de mito, por supuesto, no estoy engrandeciéndolo sino tratando de explicarlo. Y tampoco expresando lo que se entiende comúnmente por mito, como mentira. Estoy hablando de mito en el sentido propio de la palabra. Cito
a) el mito cuenta el origen de una realidad;
  1. es una mistificación que altera los datos de la observación experimental y contradice el razonamiento lógico;
  2. tiene una función de animación creadora, es un llamado al movimiento y a la acción, y un estimulador de energías poderosas.
El mito del que estamos hablando cumple con esas tres condiciones. Contiene una lectura histórica y religiosa del origen del pueblo venezolano, entendiendo que histórico no quiere decir historiográfico, y religioso no quiere decir católico ortodoxo. El mito narra la historia de
  1. el héroe del éxodo que conduce a su pueblo
  2. hacia su liberación para
  3. instaurar el "reino feliz de los tiempos finales", que decía don Manuel García Pelayo.
Este mito no es la creación de un individuo llamado Hugo Chávez. Él ha sido el mejor intérprete de un mito que latía en la venezolanidad desde hace doscientos años, y lo encarna en una epopeya que comenzó el 4 de febrero de 1992. Un militar alzado para defender al pueblo de los corruptos y traidores puede ser mal visto en otras partes, pero en Venezuela es la expresión viva del mesianismo militar. Para colmo el comandante fue preso, y así su imagen derrotada se asemejaba más todavía al héroe romántico que quiere salvar a la patria, y fracasa en el intento; o a Jesús, que vino al mundo a redimir a los hombres, y fue traicionado por su pueblo. Cualquier parecido con Bolívar no es pura coincidencia.
a Raoul Girardet (1999: 14)3 para dar una definición. 2
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Castro Leiva, Luis (1985). La Gran Colombia. Una ilusión ilustrada. Caracas: Monte Ávila editores. 5 Pinardi, Sandra (2000). "Ámbitos de la plástica: entre el lugar y la enunciación". En Venezuela siglo XX. Visiones y testimonios. VV. AA. Coordinación y edición Asdrúbal Baptista. Caracas: Fundación Polar: Vol. 2.: 49-77.
No insistiré en el tema del mesianismo militar en Venezuela porque es ampliamente conocido. Citaré a Luis Castro Leiva (1985:133-135) que lo resume con excepcional claridad cuando dice advertir "una amarga paradoja histórica para las republicas bolivarianas, el partido militar se ha considerado el guardián de la legalidad, de la moralidad"; cuando Bolívar recibe el título de Libertador, y obtiene así una legitimación en el mundo liberal, al mismo tiempo "había legitimado con la ‘verdadera gloria’, para siempre, el ejercicio de las armas, el partido militar"
Mi hipótesis se basa exclusivamente en el estudio de los discursos; naturalmente, no todos. Creo haber revisado unos veinte o treinta en sentido cronológico, y mi aproximación no es comunicacional ni politológica. Los he leído como psicoanalista, buscando sus repeticiones, su sentido, y su posible efecto subjetivo en el interlocutor. Cuando las alocuciones se escuchan y se ven –y es necesario hacerlo para asir las claves paraverbales–, dan la impresión de un discurso errático, y hasta banal. Lo errático y lo banal son precisamente signos muy importantes. Sandra Pinardi (2000: 77-78) caracteriza este estilo comunicacional como habla disyuntiva
.... esa forma cotidiana y coloquial de narrar que podemos encontrar fácilmente entre nosotros. Se estructura de la siguiente manera, desde un cuento –o desde una afirmación– inicial se produce, entonces, un discurso o un dialogo que se ramifica interminablemente porque las descripciones y las aclaratorias a las que acude el narrador, o los que conversan, se convierten en unos cuentos que en vez de ser aclaraciones, … pasan inmediatamente a convertirse en la narración central, con lo que la narración central –la primera– se pierde y queda truncada, se diluye en esa nueva narración que la declara como inconclusa e inacabada.
Es decir, que el estilo comunicacional está perfectamente adecuado al interlocutor. En cuanto a su contenido está estructurado como una novela
4. Esto forma parte de nuestro imaginario y no había que inventarlo, solamente ponerlo en práctica en el momento adecuado. La deslegitimación de los partidos políticos ocurrida en los años noventa (que a mi juicio, no se ha recuperado totalmente), abrió la puerta para que alguien lo pusiera en acción. Le correspondió a un oficial del ejército venezolano nacido en Sabaneta de Barinas en 1954. Por supuesto, no cualquiera podía hacerlo, se necesitaba, ahora sí, alguien con el carisma y la conexión emocional con las masas, pero, insisto, eso no es todo. Lo esencial era dar con las claves exactas del mito. 5. 3
6 Salas de Lecuna, Yolanda (1987). Bolívar y la historia en la conciencia popular. Caracas: Instituto de Altos Estudios de América Latina de la Universidad Simón Bolívar.
histórica en la que se repiten los mismos personajes y las mismas coyunturas, a veces con frases casi idénticas, y en ellas se da cuenta de la historia de Venezuela desde una lógica particular: la lucha del pueblo por su libertad y justicia, y la conspiración de sus enemigos. Debe recordarse que libertad y justicia fueron las consignas esenciales de la independencia, y que la historia republicana se ha leído como la traición a los ideales de Bolívar, de modo tal que la propia historiografía oficial generó un relato de frustración y resentimiento; ambos de gran poder retórico para quienes tengan motivos para experimentar dichos sentimientos. El relato establece dos sagas: la saga heroica bolivariana popular, protagonizada por Guaicaipuro, Bolívar, Ezequiel Zamora, Cipriano Castro, y la Revolución Bolivariana (liderada por Hugo Chávez), versus la saga traidora, antibolivariana y oligárquica, protagonizada por Diego de Losada, la colonia española, José Antonio Páez, las oligarquías republicanas, Juan Vicente Gómez, y el puntofijismo. Los componentes de la saga traidora han sido los destructores de la patria y los enemigos del pueblo, y los de la saga heroica han fracasado hasta ahora, cuando la Revolución Bolivariana, finalmente ha tomado el poder. La saga nacional se ve constantemente referida y ampliada con la saga internacional, ya que los héroes y antihéroes pertenecen también a otros países y épocas. Por ejemplo, Sandino, el Che, Tupac Amaru, etc.; o los pueblos que luchan por su liberación, es decir los que giran fuera de la órbita de Estados Unidos: Cuba, Irán, Bielorrusia, etc..
Dentro de esta historia novelada, la independencia llevada a cabo por Bolívar quedó incompleta, por la acción de sus enemigos, y toca a los venezolanos del siglo XXI reconstruirla para así dar fin a su empresa. El conjunto lo denomino megarelato emancipador.
Esta temática, no está de más recordarlo, no es tampoco un invento de nuestro personaje. La frustración de la Gran Colombia y la traición a Bolívar forman parte del mito bolivariano. La idea de que será necesaria una reedición es sobre todo importante en el mito mágico religioso que Chávez domina a la perfección, y en el que se le atribuyen a Bolívar toda suerte de cualidades semidivinas, dentro de lo que la antropóloga Yolanda Salas caracterizó como "espíritu mesiánico"
La narrativa adolece de simplicidad en la comprensión de los hechos históricos y en sus repeticiones, pero esas mismas cualidades le confieren un alto valor comunicativo. Cumple, además, con una función fundamental del héroe, como es contarle a su pueblo su propia historia que ha olvidado, o ha aprendido en forma tergiversada a través de los historiadores de la oligarquía. 6. No es este el momento de detenernos en las distintas versiones del mito (advierto las siguientes modalidades: ilustrado, histórico- marxista, teológico, mágico-popular, filosófico-político, psicoanalítico, y socialista), y recordemos también que Bolívar forma parte del culto de María 4
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Olalquiaga, Celeste (1998). The Artificial Kingdom. A Treasury of the Kitsch Experience. Pantheon Books. 8 Arenas, Nelly y Gómez Calcaño, Luis (2006). Populismo autoritario. Venezuela 1999-2005. Caracas: Cendes y CDCH.
Lionza y de la santería, sumamente populares en Venezuela, y no sólo en los estratos pobres.
También es importante añadir que la noción de que el pueblo avanza hacia su liberación como fuerza inexorable de la historia, no es tampoco una opinión del héroe. Es parte de la visión de la historiografía marxista, y particularmente en Venezuela, los historiadores marxistas consideraron la reivindicación revolucionaria de Ezequiel Zamora, o la entrega de Gómez a las clases dominantes. Este discurso se repite, palabras más, palabras menos, desde 1999, y a partir de 2007 se superpone en la propuesta socialista mediante un recurso muy sencillo que no requiere cambiar las piezas anteriores, puesto que se parte de la premisa de que tanto Jesús como Bolívar eran socialistas. La "nacionalización" del socialismo a través de Bolívar es un hallazgo discutido. Douglas Bravo lo reivindica como suyo, y Chávez también, además de algunos antecedentes tales como los aportados por Jerónimo Carrera Damas en Venezuela y por el historiador cubano Francisco Pividal. Finalmente puede tratarse de una coincidencia. Pero es un hallazgo fundamental porque sería muy difícil que los venezolanos veneraran a Lenin; en cambio la veneración por Bolívar va de suyo.
Utilizaré ahora el concepto de alegoría, siguiendo los desarrollos de Celeste Olalquiaga (1998: 123-129)
7 a propósito de la experiencia del Kitsch. La alegoría se define como un mecanismo operativo mediante el cual las memorias inconscientes quedan vaciadas y emergen con nuevos significados, lo que ocurre particularmente en los tiempos de crisis, cuando se rompen las convenciones y pautas sociales. "La alegoría se mueve hacia la constitución de una narrativa basada en la desintegración del símbolo, y al mismo tiempo borra y mantiene anecdóticamente su significado original… las alegorías están inherentemente conectadas a la pérdida, ya que toda su premisa de significados se basa en el intento inútil de recuperar algo perdido". También Nelly Arenas y Luis Gómez Calcaño (2006: 9-10) proponen algo similar con el concepto de dislocación para referirse a la descomposición de la coherencia del universo simbólico cuando irrumpe lo real, lo que es vivido como amenaza a las identidades sociales y culturales establecidas, y produce una pérdida de referencias significativas que desarticula las posiciones del sujeto. En esas situaciones la creación de un nuevo imaginario permite estabilizar nuevas cadenas de equivalencia para suturar el hiato entre lo simbólico y lo real8. Resulta obvio que, a finales de los años noventa, se produjo en Venezuela un vaciamiento del mito democrático, cuya consecuencia fue esta dislocación a la que se refieren Arenas y Gómez (a mi juicio ese derrumbe del 5
imaginario democrático no se ha recuperado tampoco, y su presencia discursiva en los opositores no debe confundirse con el rechazo al gobierno).
La alegoría reduplica el allá y entonces de la independencia en el aquí y ahora de la Revolución Bolivariana; es decir, es una alegoría nostálgica dentro de una narrativa que promete esperanza, puesto que, reduplicando, aquella guerra fue una victoria. Por otra parte, representa un consuelo para la denigración; es el único pasado glorioso que puede ofrecerse a una población lastimada, que, de ser clasificada como "sectores marginales", y repudiada como generadora de delincuencia, pasa a ser un pueblo repetidamente calificado de "hermoso, heroico y eterno". Y evangélicamente amado. "Yo a ustedes les pertenezco, pueblo hermoso de Venezuela, porque amor con amor se paga, y yo no tengo más nada que darles que amor, entrega, trabajo, mi vida entera se las regalo", dijo el día de su primera toma de posesión y ha continuado repitiéndolo hasta el presente. En síntesis, la alegoría interpreta en forma de parábola los hechos presentes a la luz de la gloria que tuvieron en el pasado. La maquinaria electoral del gobierno recibe nombres alusivos a las operaciones militares, tales como batallones, patrullas, lanceros, y se conmemoran los acontecimientos presentes como si se tratara de batallas históricas. Es toda una retórica textual e iconográfica dirigida a inscribir en los venezolanos la ilusión de que actúan en una nueva guerra de independencia, viviendo la gloria del pasado en el presente, y proyectada al futuro.
El discurso de la Revolución Bolivariana puede concebirse como una alegoría cuya función es tejer una narrativa que confiera un cierto grado de cohesión y dirección a un imaginario que, por causas demasiado conocidas, se había vaciado. Desde esa perspectiva es racional que las masas empobrecidas, y con la vivencia de haber sido abandonadas por el Estado, buscaran el refugio en una oferta que las nombrara en primer plano. Pero, sobre todo, porque, a través de esa nominación, la masa se corporeiza, se inscribe como personaje del relato en una suerte de gran fresco histórico, en la medida en que los asistentes se enlazan con los momentos que se conmemoran, y adquieren de ese modo identidad en la palabra del héroe. A esto habría que añadirle la función performativa del lenguaje, en el sentido de J. L. Austin, es decir, que la palabra, por su mera enunciación, realiza un hecho. Todo el discurso está concebido como un gran acto performativo mediante el cual se produce el hecho de "incluir" al pueblo excluido. Esto se logra a través de representaciones espectaculares en las cuales el pueblo "asiste" a las reuniones de gabinete, es permanentemente nombrado, asimilado, como si estuviera presente, no sólo en el corazón de su héroe, sino en todos y cada uno de sus actos, que no tienen otra finalidad que la de conseguir la "felicidad" para los que sufren. Brevemente menciono que existe en la sociedad venezolana un sentimiento de orfandad, histórico y socialmente muy antiguo, que favorece ampliamente la veneración por un gran padre, que represente al padre Bolívar, y al padre Dios.
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9 Magdaleno, John (2004). "El discurso político del presidente Chávez y su impacto en la opinión pública". En ¿Cabemos todos? Los desafíos de la inclusión. VV. AA. María Ramírez Ribes compilación y prólogo. Caracas: Club de Roma. Capítulo venezolano: 169-184.
Mientras este mito esté vivo y se confunda con un discurso político, actuará como un elemento aglutinante y una "animación creadora", como dice Giradet, de modo tal que toda propuesta adversa a la Revolución Bolivariana es percibida como un ataque al destino del pueblo por parte de sus enemigos. El recurso permanente de lo que John Magdaleno llama
Por supuesto, así como los mitos se crean también se derrumban, aunque en este caso es más fácil comprender cómo se creó que cuál pudiera ser su eventual desvanecimiento.
clivaje simbólico "divide a los receptores en visiones opuestas del pasado, presente y futuro de la sociedad, lo que incluye una fractura de percepciones, opiniones y actitudes irreconciliables" 9. Toda esta trama imaginaria se sostiene en un modelo muy primitivo de pensamiento que separa lo bueno y lo malo, el amigo y el enemigo, en una forma tan cargada emocionalmente que opera más como un sentimiento religioso que como una conciencia política. No quiere decirse con esto que el vínculo entre Chávez y sus seguidores sea una creencia religiosa consciente, sino que recibe la intensidad propia de los fenómenos religiosos y míticos. A esto se suma que los procesos altamente idealizados, como ocurre en las religiones y en los mitos, comportan elementos de miedo y sometimiento igualmente poderosos. Un padre omnisciente y omnipotente no es solamente admirado sino intensamente temido porque contiene el poder de darlo o quitarlo todo, incluso la vida.

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