Razón del nombre del blog

Razón del nombre del blog
El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

viernes, 12 de agosto de 2011

Democracias latinoamericanas (4)

El carabobeño 11 agosto 2011
César Esteves || Scorpius
Democracias latinoamericanas (4)
cgep2007@hotmail.com

El régimen venezolano se parece a una paella, porque contiene revolución, comunismo, socialismo menos democracia, sazonado todo ello con un puñado grande de dólares del subsuelo venezolano. Hay quien llame a ese revoltillo en nuestro pobre país, democracia, un pueblo que agachó el torso y se dedicó a pedir limosna y favores como cuando Gómez y Pérez Jiménez y en todos gobiernos que lo han gobernado sin encontrar un organismo oficial que lo defienda, pues sus defensores murieron por inanición. La defensa de la democracia corresponde exclusivamente al Poder del Pueblo que es donde residen las fuerzas que tienen cifradas las correcciones a que haya lugar tanto desafuero del Poder Ejecutivo, éste lo plantea ante el "altar" de las leyes que es el Poder Legislativo, éste apelará a la Constitución de la República para establecer las sanciones de rigor. Respecto del concepto sagrado de lo que es democracia, se nos da por recordar a Pericles de Grecia, de los años 495 a 429 aC. Hizo probar el sápido fruto de un gobierno de libertades sostenido por el tutor fuerte del respeto a las leyes y el goce pleno de libertades. Desde aquel prehistórico mandamiento de la subsistencia decente y civilizada, la humanidad no olvidó jamás que la felicidad de los pueblos no existe si no hay gobierno que entienda lo que es gobernar para crear bienestar a la ciudadanía. Ni el esplendor de los imperios, ni las guerras victoriosas con sus grandes conquistas, ni los dictadores justos, que sí los ha habido por necesidad... Bolívar tuvo por necesidad que gobernar con la fuerza de una dictadura en Perú; Pinochet si no aprieta la impetuosidad de la defensa contra las arbitrariedades del bandolero Che Guevara en Chile, este país cae en manos de los rusos a través del comunista Salvador Allende. Por su parte Francisco Franco, prefirió la destrucción de Guernica en 1936 por la aviación alemana antes que entregarle España a la Unión Soviética. Ni las más brillantes especulaciones de la filosofía al servicio del despotismo, le impidieron a recordar periódicamente con nostalgia aquellos bárbaros días en que los pastores reunidos en asamblea para organizar la primitiva república, se daban su gobierno para designar con la suma de los votos para ejercerlo a nombre de quien les venía en gana por una delegación revocable... Los pueblos se apegaron desde entonces, a ese sistema como lo más perfecto para la sana convivencia. En todos los países de la América Latina, sin excepción, el juego democrático al momento de elegir, tiene el mismo corte, los mismos principios y casi el mismo fin. La escogencia, el proceso del sufragio y hasta el reconocimiento del ganador de parte de los perdedores se hace bajo el estricto concepto y método democráticos y el cambio llega pero no para el pueblo; para el pueblo que espera siempre ingenuamente el beneficio de la buena intención del gobernante de turno en cumplir y hacer cumplir las leyes que con sólo eso todo marcharía a las mil maravillas, porque se respetarían los postulados de la Constitución y se combatiría con facilidad el cáncer de la corrupción, que es el que acaba en cada turno con las esperanzas de un tiempo mejor y que es el mal por excelencia que se opone al progreso y al desarrollo de los pueblos y es el motivo sine qua non de que hasta ahora, no haya sido posible quitarnos de encima el mote de tercermundistas y no es el mote solamente... es la pobreza hecha tradición hasta la eternidad y que parece no tener remedio. Pero dejamos aquí para continuar próximamente.

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