Razón del nombre del blog

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El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

lunes, 21 de mayo de 2012

TRÁNSITOS ASTROLÓGICOS FIN MAYO – PRINCIPIO JUNIO 2012


sábado, 19 de mayo de 2012

ECLIPSE ANULAR Y ALINEACIÓN SOL-VENUS-TIERRA

Por Remedios López











TRÁNSITOS ASTROLÓGICOS FIN MAYO – PRINCIPIO JUNIO 2012
El signo de Géminis acoge estos días algunos tránsitos importantes, lo cual simbólicamente indica que todo lo que está relacionado con el plano mental: informaciones, comunicación, pensamientos…está especialmente activo.
Los tránsitos más destacados son los siguientes:
-20 de Mayo: Eclipse anular de sol, 23h 54´ TU (hora de Greenwich). Por la diferencia horaria en España será  21 de Mayo a la 1.54 h. El eclipse tendrá lugar con el Sol en el signo de Géminis.
-22/23 de Mayo, dos conjunciones simultáneas:
1) Conjunción Júpiter-Mercurio (en los últimos grados de Tauro) muy cerca del Sol (que se halla en el inicio de Géminis)
2) conjunción Luna-Venus en Géminis
Este doble posicionamiento astronómico hace que durante unos días en el cielo parezca que haya una línea aparente entre Venus, Sol, Mercurio y Júpiter.
Mercurio avanza muy rápidamente separándose de Júpiter y así el día 27 hará una conjunción superior con el Sol, el  29 llegará a su punto más cercano al Sol (el perihelio) y el día 30 Mercurio estará en su máximo brillo.
-6 de Junio: alineación de Venus con el Sol.
En ese momento Venus estará muy próximo a la Tierra y en su máximo brillo. Es una conjunción inferior e inicia un nuevo ciclo sinódico.
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Estos tres tránsitos tienen como protagonistas principales al Sol, la Luna, Mercurio, Venus y Júpiter.
Cada uno de estos cuerpos celestes actúa como un referente simbólico, así:
Sol: simboliza la conciencia, el espíritu, la presencia, el latido y el brillo con el que experimentamos nuestra existencia.
Mercurio: pone en relevancia la comunicación, la forma en como elegimos oír, expresarnos y dinamizar nuestro intelecto y en consecuencia la forma en como vamos a hacer nuestros pequeños movimientos y tomar nuestras pequeñas decisiones.
Júpiter: nos demanda capacidad de expansión, crecimiento e ir más allá de nuestras limitaciones. Aporta alegría, esperanza y fe y nos lleva por el sendero de los grandes movimientos que provocan los giros en nuestra forma de pensar y de contemplar nuestra vida y la existencia en general.
Venus: nos conecta con la armonía, nos pide estabilizar y equilibrar nuestros deseos y valores, recursos, talentos y seguridades interiores, y nos permite dar forma e identidad a aquello que valoramos. Asimismo, nos recuerda que en la vida tenemos que hacer elecciones y posicionarnos y que esas elecciones han de hacerse con autenticidad.
Luna: es la fuerza primordial generadora de vida que nos sustenta imprimando nuestras células con la memoria de nuestras experiencias pasadas y las de nuestros ancestros, nos une y nos atrae recordándonos el sentido de pertenencia, de familia; nos conecta con la forma en cómo ingerimos y digerimos nuestras experiencias, nos permite fluir a través de los ciclos o fases de la vida y nos conecta con nuestra naturaleza instintiva y emocional.
20 de Mayo
El primer movimiento que llega es el eclipse anular de sol. Sus dos actores principales son el Sol y la Luna. Durante un eclipse solar visualmente desde la Tierra observamos que el Sol es cubierto en mayor o menor medida por la Luna, puede decirse que se produce en este momento una “coniunctio”, una alianza entre las dos fuerzas generadoras e impulsoras de vida: el fuego y el agua, la luz y la oscuridad, la conciencia individual y el sentimiento de pertenencia.
Dado que Sol y Luna se consideran astrológicamente como Luminares, la periodicidad de los eclipses nos invita simbólicamente a reconectarnos con nuestras fuentes de luz interior, con nuestros orígenes y con nuestra esencia divina. Al ser un acontecimiento periódico nos indica lo fácil que es en nuestras vidas desconectarnos de nosotros mismos, de nuestra luz interior y como una y otra vez necesitamos sumergirnos de nuevo en esa fuente para no perdernos en la oscuridad.
Cuando se produce un eclipse el Sol y la Luna hacen su particular alquimia. Nuestro presente simbolizado por el Sol está bañado por los recuerdos y las vivencias del pasado simbolizadas por la Luna; así pues, el alimento de la conciencia son las experiencias vividas y la forma en cómo éstas han sido digeridas y canalizadas a través de nuestras emociones. Igual que en el eclipse solar la Luna se sumerge en el Sol, así nuestras emociones, apegos y necesidad de seguridad han de sumergirse en el fuego del espíritu, en la luz de la conciencia.
Un eclipse no puede contemplarse directamente, también nosotros, sea como individuos o como colectivo, necesitamos de una particular disposición para ser capaces de contemplarnos, aceptarnos y alquimizarnos en nuestra totalidad.
En esta ocasión estamos ante un eclipse solar de Nodo Sur, la Luna está en conjunción con su Nodo Sur. El Sol es el elemento activo del eclipse y la Luna el elemento pasivo; tanto a nivel personal como colectivo, la voluntad y el ego se intensifican a la par que los sentimientos se agitan.
El eclipse nos sugiere en el aquí y en el ahora (zodíaco tropical signo de Géminis) posar nuestro intelecto y raciocinio sobre lo que a lo largo de nuestra vida y de sucesivas generaciones hemos nutrido, y lo que como unidad familiar y más allá como gran familia humana hemos creado. Tomando en consideración la precesión de los equinoccios el eclipse se sitúa al final de la constelación de Aries e inicio de la de Tauro reflejando las tensiones y conflictos actuales que en esta etapa de la historia del planeta estamos viviendo en relación a los recursos (dinero, alimento, energía) y planteando una necesidad de liberación de la forma en que individual y colectivamente hemos aceptado alimentarnos, gestionar nuestros recursos y construir nuestra historia.
22/23 de Mayo
            La rapidez con que se mueve Mercurio estos días indica una aceleración en todas las facetas de la alquimia mercurial: palabras, pensamientos, imágenes, actitudes mentales, negociaciones, movimiento…La mente estos días fácilmente entra en desgaste y se fatiga.
La conjunción Júpiter-Mercurio en los últimos grados de Tauro puede implicar que estemos deseosos de expresarnos, de comunicarnos y particularmente receptivos y abiertos a todo tipo de informaciones y pensamientos, también se puede manifestar una placentera sensación mental de confianza y esperanza.
A nivel colectivo refleja también todos los movimientos y negociaciones que se están llevando a cabo para intentar estabilizar la situación económica. La lectura de los tránsitos sin embargo parece indicar que la situación de inestabilidad puede amplificarse.
Tauro nos enseña la cualidad de estabilizar y en esta conjunción particular nos sugiere que, a pesar de la aceleración mental que podamos sentir y de la cantidad de informaciones que podamos recibir, seamos capaces de mantener nuestros sentidos en la realidad  de forma que nuestras decisiones, pensamientos, actitudes mentales, sentido de justicia y ética, palabras, elecciones y movimientos surjan de la seguridad de nuestro interior, de lo que nosotros somos, no de lo que el exterior nos incita a ser.
Esto viene reforzado por la conjunción Luna-Venus en Géminis.
El conjunto de los tránsitos sugiere un momento en que las mentes pueden ser fácilmente bombardeadas con informaciones modeladas para seducir al conjunto de la población. Aquí cobra especial relevancia la forma en cómo cada ser va a elegir usar su inteligencia, lo que elige nutrir y de qué fuente de placer se va a alimentar.
Cuando Mercurio, días después, llega al Sol lo hace en una conjunción superior, está en su posición más alejada de la Tierra y aunque nos muestra su cara más iluminada, dada su cercanía al Sol, resulta difícil de observar. La proximidad de Mercurio al Sol tiene un efecto de “combustión”: cuando hay mucha luz nos cuesta ver. Esto puede dar lugar a que en estos días esos pensamientos, palabras, decisiones, informaciones, etc. que tan rápidamente nos llegan en vez de ser claros y diáfanos, resulten confusos, duales u opacos. El momento de la conjunción superior va a indicar que el período de análisis ha finalizado y que es ya la hora de tomar decisiones y hacer los movimientos pertinentes.
6 de Junio
En este tránsito la Tierra se alinea con Venus y el Sol, se forma una línea y vemos a Venus cruzando el Sol, es similar a un eclipse con la diferencia de que mientras que la Luna cubre toda o la mayor parte del Sol, Venus se ve como un pequeño punto al cruzar la cara del Sol.
Los tránsitos de Venus con el Sol suceden cada ± 113 o 129 años, van por pares en un período de 8 años y solo suceden en los meses de Junio o Diciembre cuando Venus está muy cerca de su nodo sur o de su nodo norte. El último par de tránsitos ocurrió en 1874 y 1882. Ahora vamos a tener el segundo tránsito del par, el primero fue en 2004 y el segundo es ahora en 2012.
Visto desde la Tierra el alineamiento de Venus con el Sol tanto en 2004 como en 2012 tiene como telón de fondo el signo zodiacal de Géminis y la constelación de Tauro. Pero si nos colocamos como espectadores externos, observando el acontecimiento desde el Sol y mirando hacia la Tierra, el sínodo Venus-Tierra tiene como telón de fondo el signo sideral de Tauro y la constelación de Ofiuco.
Venus es el más brillante de todos los planetas y para los antiguos egipcios era una manifestación del espíritu de Ra, el dios solar. Actúa como una señal luminosa que le anuncia al Sol que ha llegado el momento de regenerar su luz. Para nosotros que vivimos en la Tierra el Sol se asocia con nuestra luz interior, es el referente que nos guía, que nos mantiene en la conciencia y en la integridad.
Los alineamientos siempre oscilan entre el signo zodiacal de Géminis y el de Sagitario, pero el inicio del ciclo sinódico ocurre en Géminis. El inicio de ciclo se asocia como indicativo de un movimiento que inicia una fase de aprendizaje y crecimiento en la conciencia, en este nuevo ciclo la mente es joven e inmadura, comienza su aprendizaje; será en el siguiente par de tránsitos cuando con Sagitario llegue el proceso de maduración de todo lo aprendido.
Este es un ciclo amplio, abarca generaciones, lo que iniciemos ahora es lo que continuarán nuestros descendientes.
Desde el s. XIX cuando vivimos el último par de tránsitos el mundo hizo grandes cambios y este nuevo amanecer que llega con la conjunción Venus-Sol nos sugiere un movimiento de análisis y puesta en observación a la luz de la conciencia de hacia donde nos han llevado esos cambios: cuáles son nuestros sistemas de valores, en que basamos nuestras seguridades, como medimos nuestra prosperidad, en que basamos el placer, como usamos nuestros sentidos, como gestionamos los recursos, que capacidad de diálogo tenemos, que tipos de pensamientos generamos, como emitimos las informaciones, como las escuchamos, como usamos nuestra inteligencia y nuestra capacidad de discernimiento…
A nivel global ya estamos viviendo las consecuencias de lo que a nivel económico y ambiental hemos hecho y de lo que los medios de comunicación nos han transmitido…Son los prolegómenos…La conciencia, simbolizada por el sol se ve abocada con el sínodo en Escorpio a un proceso de renovación y transformación, los cambios necesitarán tiempo y quizá alguno o algunos de los modelos existentes vean su final.
La constelación de Ofiuco representa el proceso de sanación, se vincula al mito de la serpiente curativa presente en muchas tradiciones y en la cual el propio veneno de la serpiente contiene a la vez el antídoto de la sanación.
El símbolo de la serpiente en su forma enroscada en vertical lo encontramos en dos logotipos: el de la medicina y el del dólar, es decir salud y dinero. Y quizá son éstas las puertas más visibles por las cuales el cambio de conciencia tenga que comenzar.