Razón del nombre del blog

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El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

jueves, 2 de agosto de 2012

Ahora a seguir. Rubén Limardo no para aquí. Sigue para los Juegos de Río de Janeiro 2016


Limardo: "Soñaba con la de oro"

"Estoy feliz porque fue el mejor día de mi vida. Entré en la historia grande del deporte de mi país (...) Ahora a seguir. Rubén Limardo no para aquí. Sigue para los Juegos de Río de Janeiro 2016".

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Rubén Limardo estalló en júbilo apenas consiguió la victoria (AP)
FERNANDO VERGARA |  ESPECIAL/EL UNIVERSAL
jueves 2 de agosto de 2012  12:00 AM
Londres.- Rubén Limardo se saca fotos con quien se lo pida. El festejo, sencillo pero emotivo, se produjo en un restaurante de comida española, ubicado muy cerca del Hyde Park londinense. Ya pasó la medianoche en la capital inglesa, pero algunos transeúntes locales pasan por la calle, y al ver la medalla dorada colgando en su pecho le piden una fotografía. Limardo gentilmente accede, y nunca pierde la sonrisa, que a esa altura de la jornada parece dibujada en su rostro. Mañana el campeón olímpico cumplirá 27 años de edad. "Será de doble triunfo y doble celebración", confesó. 

No es para menos. Anticipó el mejor regalo que podía darse en su segunda participación en Juegos Olímpicos tras haber debutado en Pekín 2008, cita en la que terminó en el vigésimo tercer lugar. 

El venezolano ganó la medalla de oro en la final de espada del torneo de esgrima de Londres 2012 al vencer ayer al noruego Bartosz Piasecki por 15 toques a 10. Es la segunda presea dorada de la historia en Juegos Olímpicos, luego de que en los Juegos de México 1968, Venezuela conquistara la que era su única medalla de oro olímpica gracias al boxeador Francisco 'Morochito' Rodríguez. 

La dorada de Limardo también significa la segunda para América latina en la disciplina, un siglo y ocho años después de la hazaña del cubano Ramón Fonst, monarca también con la espada en los Juegos de París 1900, donde se convirtió en el primer latinoamericano que ganó una presea en Juegos Olímpicos. Hecho que repitió en Londres 1904. 

Limardo labró su camino a la victoria desde el primer round que se saldó 4-3 a favor. En el segundo tomó la iniciativa en ataque con fulminantes pases y velocidad de piernas para finalizarlo con un 8-3, mientras que en el tercero sólo tuvo que disponer de una fuerte defensa y tres efectivos toques para reclamar el oro pese a perderlo 4-3. 

Para llegar a la final, el zurdo derrotó en las semifinales al estadounidense Seth Kelsey por 6-5, en cuartos de final al actual campeón mundial, el italiano Paolo Pizzo, por 15-12, al suizo Max Heinzer por 15-11 en segunda ronda y en primera al egipcio Ayman Feyez por 15-13. 

-¿Cómo fueron las primeras sensaciones tras la medalla de oro? 

-De verdad que estoy muy feliz, fue el mejor día de mi vida, lejos. Ahora me le uno a Morochito Rodríguez, que ganó esta misma medalla hace ya 44 años. Es una historia más para Venezuela, esto es importante. El trabajo que venia haciendo con Ruperto, mi entrenador, se dio a la perfección. Y valoro la tarea con mi preparador físico José Velázquez, que me ayudó a superar una lesión que tuve en esta temporada. Todo se logró de maravillas, salió como queríamos. 

-¿En quién pensaste primero cuando obtuviste un logro tan importante? 

-En mi madre que está en el cielo. Ella fue quien me guió, mi principal motor. Lamentablemente partió hace dos años, pero me enseñó a luchar en esta vida. Me instruyó y educó para salir al frente, y fue lo primero que se cruzó por mi cabeza cuando me coroné. Esta medalla se la dedico a ella antes que a nadie, luego a Venezuela y obviamente a toda mi familia. Pero si no fuera por mi madre yo no hubiera sido campeón olímpico. 

-¿Cómo fue eso de que tenías visualizados los cinco combates que debías enfrentar para ser campeón olímpico? 

-Mi entrenador sabía ya cual era el tablón, y me dijo que acá había que vencer en las cinco rondas para ganar la medalla olímpica, y así fue. Los mentalicé, los vi de antemano, y todo está en la mente. Yo le dije a mi tío el pasado martes 31 de julio, en el comedor, con el cuerpo erizado: "Mira, siento que la medalla será mía". A lo que él me respondió: "Eso es bueno, ojalá volvamos con la de oro". Y se nos dio. Yo estaba seguro del trabajo que iba a hacer, todo me salió muy bien para mi país y para mí. 

-¿Te hubieras conformado con una medalla de plata o de bronce? 

-No, no me conformé porque este era mi sueño desde pequeño. Era lo que buscaba. Cuando el noruego en la pelea final llegó y me dijo: "Tenemos que disfrutar y jugar", le dije que sí, pero interiormente yo sabía que no, que no llegué a Londres sólo para jugar. Yo soñaba con la de oro, y me di cuenta de que mi rival ya estaba conforme con lo realizado. Ahí es cuando me aproveché de eso, entré muy duro, concentrado, fui marcando diferencias en el tanteador y no tuve ningún problema para derrotarlo. 

-¿Qué significa para ti haber entrado en la historia grande del deporte venezolano? 

-Significa mucho, demasiado, estoy feliz de haber entrado en la historia grande del deporte de Venezuela. Creo que será histórico. Estoy agradecido con toda la gente que me apoyó y me apoya, me dieron mucho. Y en especial con mi pueblo de Venezuela, que han estado siguiéndome, están detrás mío. Todos mis compañeros y la sala de esgrima del Estado de Bolívar me hicieron llegar sus palabras. Ahí es donde nací y dónde me formé. 

-Eres medalla de oro en un Juego Olímpico, ¿a partir de ahora qué? 

-A seguir, Rubén Limardo no para aquí, sigue para los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro 2016, junto con este equipo de trabajo que iniciamos hace un largo tiempo. Y con mis sparrings que también son piezas claves, fundamentales en mis entrenamientos. El preparador físico fue vital, tuve una lesión esta temporada que casi complica mi clasificación a Londres. Pero lo logré, me vino bien llevarlo conmigo a Polonia, donde vivo. Allí trabajamos duro durante dos meses físicamente, y el resultado fue óptimo. Y me resulta emocionante lo del entrenador Ruperto Gascón, que además es mi tío, me enseñó la esgrima desde los siete años, y le debo esto también a él. 

-Seguramente esto motive a toda la delegación venezolana. ¿Qué podrías decirle a tus compañeros? 

-Que gracias por apoyarme en todo momento. Se sintió mucho ese aliento. Quiero dedicarles especialmente esta medalla a todos los niños de Venezuela, que son el futuro. Y que sueñen, porque así es la única manera de cumplir los objetivos. Yo hice un sacrificio muy grande, pero cuando obtienes esto es impagable, ahí te das cuenta lo que vale un esfuerzo tan grande. Todo me salió bien, y estoy feliz.

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