Razón del nombre del blog

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El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

jueves, 11 de junio de 2015

Abajo cadenas

Abajo cadenas

ANTONIO A. HERRERA-VAILLANT |  EL UNIVERSAL
jueves 11 de junio de 2015  12:00 AM
"Abajo cadenas, gritaba el señor...y el pobre en su choza libertad pidió".  Esa estrofa del himno venezolano es todo un compendio político y de historia nacional.

Es probado que los grandes cambios políticos y sociales del mundo provienen de estratos que tienen el tiempo, la ilustración y los recursos que les permiten dedicarse a pensar y a soñar con un mundo mejor.

Quienes tomaron la iniciativa en la gesta independentista en Venezuela fueron los "señores" y las incipientes clases medias. Sus dos prohombres más ricos, el marqués del Toro y su primo político, Simón Bolívar, dirigieron la gesta ante a la asfixiante dominación mercantilista del estatismo español.

Las masas populares -que Karl Marx calificó de "lumpen", otros de chusma o plebe, y algunos demagogos llaman "pueblo" - rara vez miran más allá de la inmediatez de su lucha por la subsistencia.

Las turbas acaso siguen o imitan, a veces con ejemplos individuales de valor y heroísmo (entre constantes deserciones e insubordinaciones), pero resulta insólito que tomen la iniciativa. No existe un "pueblo" protagónico, y menos el vulgo solo.

Esa masa que tanto halagan los populistas no tumba gobiernos. Sale a saquear cuando falta un régimen autoritario, como en febrero de 1936 - a los tres meses de la muerte de J.V. Gómez, o el 23 de enero de 1959, cuando Pérez Jimenez ya viajaba hacia Santo Domingo; y el desaparecido mandatario aclaró en cadena que los saqueos del Caracazo fueron altamente organizados por muchos que hoy hacen parte del régimen.

De modo que la referencia a "bravo pueblo" se refiere a la nación de conjunto y no a la torcida interpretación que a la palabra "pueblo" otorgan demagogos de todos los tiempos.

Por eso las hordas tampoco dan la vida por líderes populistas, y menos por dirigencias colectivas fracasadas y en bancarrota. En la Alemania de 1945 resultó que nadie fue nazi, y en Europa del Este los comunistas hoy son "rara avis". El sobado grito de "patria o muerte" es puro histrionismo subdesarrollado.

Lo que más resalta de toda la reciente experiencia venezolana es la empecinada y persistente resistencia de su gente más decente, valiosa y productiva a arriar las banderas de libertad y democracia.

Y es que aquí -gracias a la democracia- la gran mayoría tiene legítimas aspiraciones de superación. Quien no es clase media quiere serlo, pues esa clase no es un estrato económico sino un estado cultural y mental: Por eso muchos que montan mansiones siguen con el rancho en la cabeza.

A Dios gracias, aquí grita el señor,  y seguirá gritando: Abajo cadenas.

aherreravaillant@yahoo.com 

Quienes tomaron la iniciativa en la gesta independentista en Venezuela fueron los "señores" y las incipientes clases medias. Sus dos prohombres más ricos, el marqués del Toro y su primo político, Simón Bolívar, dirigieron la gesta ante a la asfixiante dominación mercantilista del estatismo español.

Las masas populares -que Karl Marx calificó de "lumpen", otros de chusma o plebe, y algunos demagogos llaman "pueblo" - rara vez miran más allá de la inmediatez de su lucha por la subsistencia.

Las turbas acaso siguen o imitan, a veces con ejemplos individuales de valor y heroísmo (entre constantes deserciones e insubordinaciones), pero resulta insólito que tomen la iniciativa. No existe un "pueblo" protagónico, y menos el vulgo solo.

Esa masa que tanto halagan los populistas no tumba gobiernos. Sale a saquear cuando falta un régimen autoritario, como en febrero de 1936 - a los tres meses de la muerte de J.V. Gómez, o el 23 de enero de 1959, cuando Pérez Jimenez ya viajaba hacia Santo Domingo; y el desaparecido mandatario aclaró en cadena que los saqueos del Caracazo fueron altamente organizados por muchos que hoy hacen parte del régimen.

De modo que la referencia a "bravo pueblo" se refiere a la nación de conjunto y no a la torcida interpretación que a la palabra "pueblo" otorgan demagogos de todos los tiempos.

Por eso las hordas tampoco dan la vida por líderes populistas, y menos por dirigencias colectivas fracasadas y en bancarrota. En la Alemania de 1945 resultó que nadie fue nazi, y en Europa del Este los comunistas hoy son "rara avis". El sobado grito de "patria o muerte" es puro histrionismo subdesarrollado.

Lo que más resalta de toda la reciente experiencia venezolana es la empecinada y persistente resistencia de su gente más decente, valiosa y productiva a arriar las banderas de libertad y democracia.

Y es que aquí -gracias a la democracia- la gran mayoría tiene legítimas aspiraciones de superación. Quien no es clase media quiere serlo, pues esa clase no es un estrato económico sino un estado cultural y mental: Por eso muchos que montan mansiones siguen con el rancho en la cabeza.

A Dios gracias, aquí grita el señor,  y seguirá gritando: Abajo cadenas.

aherreravaillant@yahoo.com