Razón del nombre del blog

Razón del nombre del blog
El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

miércoles, 14 de mayo de 2014

"Mis imágenes son reflejos del alma de los venezolanos, son vivencias diarias. Por eso es el impacto, porque en la mirada de cada personaje fotografiado se ve el dolor y la tristeza por lo que estamos pasando". La campaña es una visión del reflejo del alma de todos los que viven en un país donde "no hay libertad de pensamiento y donde no hay respeto a los derechos humanos y al valor más grande del mundo: la vida". El fin de la misma no es contra el Gobierno ni ningún partido político, "es un llamanado a la paz, para que dejemos el odio. Quiero una Venezuela como la de antes, donde no importaba de qué color eras ni qué te gustaba, porque al final del día todos éramos hermanos venezolanos". Daniel Bracci, Fotógrafo: El reconocido fotógrafo capitalino decidió llevar a cabo la campaña, luego del asesinato de su abuelo a manos del hampa."El mundo vio la realidad de nuestro país. Espero que los venezolanos fomentemos el altruismo, que dejemos de pensar solo en el bienestar de uno mismo, cuando pensemos en el que tenemos al lado podremos construir un país mejor".


El Carabobeño 11 mayo 2014

El sentir de los venezolanos sin una sola palabra

(Foto unionradio.net)
Dhameliz Díaz | ddiaz@el-carabobeno.com
Crudas. Dolorosas. Angustiantes. "Mis fotos han pasado a ser fantasías comparadas con la cruel realidad de las torturas a los detenidos durante las manifestaciones". Daniel Bracci comenzó desde hace 4 años a retratar Mordazas en Venezuela. Asesinaron a su abuelo de 95 años para robarle el carro, justo cuando se detenía frente al portón de su casa en la Alta Florida, Caracas. Acostumbraba ir a Sabana Grande a comprarle el pan a la abuelita. No se llevaron el vehículo porque quedó ensangrentado ¿Dónde están los delincuentes que lo mataron? Se pregunta renovando el duelo, porque para ellos tampoco ha llegado la justicia. Entonces, abandonó los colores, se apropió del negro y un grueso mecate como hilo conductor, para expresar las tenazas que cercenan la libertad de expresión, la administración de justicia, el ejercicio ciudadano, los derechos políticos. Nos mantienen amarrados por la inseguridad, sometidos por pensar distinto a quienes detentan el poder político. "La realidad del país superó la ficción de mis fotografías".
Su propósito es mostrar verdades. "Yo no quiero vivir en una país donde el hampa me amedrente día a día cuando salgo de mi casa. No es una crítica al gobierno o a un partido político, sino un ¡ya basta de lo que está pasando!”. Alza su voz.
Diseñador de profesión [su mejor herramienta], abandonó la ilustración de cómics, momentáneamente la producción de portadas, el oficio de fotografiar la belleza, el glamur de la moda y el placer, para expresar su ahogo. "Ya los jóvenes no podemos surgir... las ofertas de trabajos escasean.... Cada vez quedan menos ventanas para expresarnos y estar informados, porque no cesan los ataques a los medios de comunicación. Necesitaba mostrar que cuando nos ponen una mordaza, nos quitan la voz y nos arrancan los ojos para mirar la realidad”.
Aunque ya había retratado a periodistas de la talla de Nelson Bocaranda, Nitu Pérez Osuna, Marianela Salazar, Raima y a destacadas líderes de la opinión pública como Mariela Celis, Ana María Símons y Erika de la Vega, el pronunciamiento de los artistas a favor de la candidatura de Capriles Radonski propició que las fotos corrieran de nuevo a través de las redes sociales y se convirtieran en una campaña viral. El director de la película Hermanos, Marcel Raskin y Prakriti Maduro comenzaron la segunda etapa de las fotografías.
El arte siempre ha estado vinculado a las luchas sociales, justifica ese atrevimiento suyo de ponerle mordazas a la Miss Universo 2009, Estefanía Fernández, impulsando mundialmente su protesta visual. Salió en unos 20 millones de portales Web. “De diferentes rincones del mundo me escribieron felicitándonos por la campaña y ahora hay muchos ojos puestos en Venezuela”.Personalidades de la política nacional y del espectáculo participaron en el proyecto. Gledys Ibarra, Pastor Oviedo, Érika De la Vega, Mariela Celis, Luis Chataing, Ana María Simons, Boris Izaguirre, Leonardo Padrón y Francisco León son algunos de los artistas que colaboraron con Bracci prestando su imagen, hasta invadir las redes sociales convirtiéndose en tendencia, pero tras publicar la foto de Stefanía Fernández, miss Universo 2009, amordazada y atada de manos con la cara sucia y con lágrimas de sangre se convirtió en viral. 
Cuando fotografía, afirma apasionado, cree que la modelo es como una ilustración viva, un lienzo, la protagonista de un cuento que debe ser ilustrado. "La cámara es mi pincel para enfocarla en expresar sentimientos que afloran al comenzar la sesión "...

Una ilustración en vivo

¿Qué ha significado todo este trabajo?

- Un reflejo de lo que sentimos los venezolanos frente a la inseguridad, la falta de oportunidades para los jóvenes, la exclusión por motivos políticos, la represión. Cada uno de los 120 retratos hechos hasta ahora expresan su alma. Muestran melancolía, tristeza, indignación, rabia, dolor, variados sentimientos encontrados con los cuales se identifican los venezolanos, expresados a través del arte, una de las pocas ventanas que nos van quedando. Sin una sola palabra, solo con ver los rostros, podemos conectarnos emocionalmente con lo que pasa en Venezuela.

¿Cómo fue ese quiebre de producir fotografías de portadas para revistas de moda, belleza y placer hacia esta protesta visual que expresa la necesidad de retratar la oscuridad del dolor, la rabia, la tristeza, el rencor, el duelo...?

- Las mismas circunstancias del país me empujaron. Como a todos los jóvenes cada vez nos cuesta más conseguir trabajo, no importa el grado de instrucción ni la preparación. Ni pensar comprar un apartamento para independizarnos de nuestros padres. ¡No podemos surgir como ciudadanos venezolanos! Por eso se van del país para desarrollar su vida, surgir, echar para adelante. Fue el motivo principal que me impulsó a este trabajo creativo. Cada vez tengo menos ofertas para hacer productos editoriales y campañas publicitarias. La industria de la moda está en niveles críticos, ya no se están haciendo desfiles y han sido suspendidos muchos eventos. Ese cierre de espacios para el desarrollo laboral fue clave para emprender esta iniciativa Mordazas en Venezuela.

¿Qué circunstancia específica te llevó a la idea de amordazar con un mecate?

- Trabajaba en la revista Exceso y nos planteamos el tema de analizar la situación de libertad de expresión que limita la información sobre la crisis del país. En Colombia se había representado a través de mujeres que se desnudaban. Como soy creativo, propuse que nosotros debíamos amordazarnos, idea que podía resultar mucho más impactante porque se nos despoja del habla, lo más importante del ser humano. Se publicaron las primeras 10.

Estrepitoso cambio. De la belleza a la cruda realidad, comentamos...

- Es que yo vivo como en un mundo ficticio, imaginario. La gente lo ve como una transición brutal porque he mostrado realidades muy duras y la moda es algo más banal. Pero al final lo veo como arte que está expresando los sentimientos del momento. Ahorita no estoy viviendo algo bonito, no es el sentir de los venezolanos. Antes de comenzar con todo esto venía experimentando la disminución considerable de ofertas para la contratación de mis servicios, la situación económica de Venezuela cada vez es peor porque no hay inversiones. Las mordazas empiezan por ahí.

No podía escapar por más que estuviera en su mundo de luces de colores, encajes…

- Nadie que viva en Venezuela puede escaparse, no importa la ideología política que profeses. Todos estamos amordazados, lo reconozcamos o no. Por eso repito que no es una campaña contra el Gobierno, porque cuando te asaltan no te preguntan si eres "rojo". Si vas al automercado todos tenemos que hacer la cola para adquirir leche o cualquiera de los productos que escasean, no te preguntan cuál es tu preferencia política para favorecerte. Es igualita para todos.
Esta campaña no tiene un cierre, porque cada vez hay más despedidos por la crisis económica, menos libertad de expresión, se multiplican las mordazas. ¡Es lo triste! Nunca me hubiese gustado hacer un trabajo de mi país como este, se te mete en las venas. Mejor sería vivir en una Venezuela donde no estuvieran ocurriendo tales acontecimientos, pudiéramos salir a la calle sin miedo, conseguir empleo y tener perspectivas de futuro.

Y todo este trabajo, literalmente, por amor al arte

- Por amor al arte, porque nadie cobra y es un trabajo arduo, de mucho sacrificio, de largas jornadas.

Fe para la esperanza

"A veces me siento deprimido porque empeora la situación económica, no hay trabajo para los que nos quemamos las pestañas estudiando. Cuando mi nona llegó a Venezuela luego de la guerra, ella que era costurera con su trabajo pudo comprarse una casa, pero ya Venezuela no es ese país de posibilidades donde yo crecí, ni con cinco empleos pudiera adquirir una vivienda... Con mis trabajos creativos anteriores, había recibido propuestas del exterior, ahora se me han abierto un montón de posibilidades, pero no he querido dar ese salto todavía. Soy demasiado familiar y no deseo dejar a Venezuela, porque tengo fe que se puede construir un país mejor. Mantengo la esperanza, porque si la pierdes, ya no luchas más. Siempre afirmo que para salir de esto tenemos que ser altruistas, dejar de pensar en nosotros mismos e importarnos más por el que tenemos al lado. Ser humildes.