Razón del nombre del blog

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El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

martes, 13 de mayo de 2014

Se nos están yendo los venezolanos dignos y valiosos...Jacinto Convit (1913-2014) estudió diversas enfermedades endémicas hasta que halló la vacuna contra la lepra en 1973, lo que le valió varios premios internacionales. En sus últimos años, estaba enfocado en dar con la cura del cáncer, "una enfermedad que me quita el sueño", dijo.

Convit, héroe de la salud pública

Jacinto Convit falleció en la madrugada de ayer a los 100 años

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Jacinto Convit (1913-2014) estudió diversas enfermedades endémicas hasta que halló la vacuna contra la lepra en 1973, lo que le valió varios premios internacionales. En sus últimos años, estaba enfocado en dar con la cura del cáncer, "una enfermedad que me quita el sueño", dijo. ARCHIVO
DANIEL GONZÁLEZ CAPPA |  EL UNIVERSAL
martes 13 de mayo de 2014  12:00 AM
La edad no era una limitante para Jacinto Convit. Incluso a sus 100 años se mantenía activo, alimentando su hoja de vida: desarrollador de la vacuna para la lepra y una inmunoterapia contra la leishmaniasis, profesor invitado en la cátedra de Enfermedades Tropicales de la Universidad de Stanford y en el Hospital Jackson Memorial de la Universidad de Miami y fundador del Instituto de Biomedicina en Caracas y la Red Nacional de Dermatología Sanitarias entre tantos otros logros.

Sus investigaciones en enfermedades endémicas le valieron varios reconocimientos, incluyendo el Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 1987, una nominación al Nobel de Medicina en 1988, "Héroe de la Salud Pública" por parte de la Organización Panamericana de la Salud en 2002 y Orden de la Legión de Honor Nacional de Francia en 2011.

Pero su vida se topó ayer en la madrugada con el término al que están destinados cada uno de los seres vivos. La Fundación Jacinto Convit emitió un comunicado en el que corroboraba el fallecimiento de uno de los más insignes médicos venezolanos de los últimos años.

"Cumplimos con informarles que el día de hoy (ayer), a sus más de 100 años de vida y dedicación a la humanidad a través de la medicina, el Dr. Jacinto Convit García ha fallecido", decía el comunicado firmado por su nieta Ana Federica Convit sin especificar la causa.

"Si hay una palabra que lo define es constancia. Llevaba más de 75 años de carrera y nunca se detuvo frente a las adversidades para desarrollar sus investigaciones, incluso ante la falta de recursos", dijo Henry Oviedo, del Instituto de Biomedicina Dr. Jacinto Convit.

Las personas allegadas coinciden en que el doctor Convit se mantenía activo tomando decisiones y firmando documentos, aunque ya no hacía continuos actos de presencia en el instituto. En los últimos días se le veía más débil.

Nació en La Pastora un 11 de septiembre de 1913. Su padre era de Barcelona (España) y su madre de las Islas Canarias. Después de estudiar en el liceo Andrés Bello, ingresa a la Universidad Central de Venezuela (UCV) y obtiene el título de doctor en Ciencias Médicas en 1938.

Su destino quedó atado cuando visitó por primera vez en 1937 la leprosería Cabo Blanco del litoral varguense. Su encuentro con los pacientes que allí residían, excluidos por la sociedad y sometidos a una hospitalización permanente, le dio el impulso para estudiar esta milenaria enfermedad.

Ya en la década de los años 40, dirigiendo la cátedra de Medicina Tropical de la UCV, no tenía reparo en estudiar las condiciones médicas de los pacientes en regiones remotas de Venezuela, "accesibles únicamente a caballo y mula a través de los senderos de Los Andes y posteriormente entre los pueblos indígenas de la selva amazónica y el Delta del Orinoco", recuerda la Fundación Jacinto Convit.

Pero el gran logro de Convit fue en 1973 cuando pudo inocular el bacilo de la lepra en un armadillo (cachicamo) que, al combinarse con la vacuna de la tuberculosis, creaba dos modelos de vacunación para la lepra y la leishmaniasis.

Lo curioso de la historia es que este hallazgo nunca llegó a ser utilizado porque cuando se determinó que tenía un impacto real en humanos, ya se estaba trabajando en medicamentos que atacaban el bacilo de la lepra. No obstante, el descubrimiento le valió el reconocimiento internacional

En sus últimos años, Convit estaba al frente de una investigación para hallar una cura al cáncer, una enfermedad "que me quita el sueño", aseguró en 2013 con la aspiración de ver los resultados en vida. Aunque no pudo verlos la Fundación Jacinto Convit y el Instituto de Biomedicina continúan con estas investigaciones.

Los actos velatorios y funerarios se realizarán en el Cementerio del Este a las 2:30 de la tarde.