Razón del nombre del blog

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El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

domingo, 31 de julio de 2011

La corrupción es arriba con voz atiplada y maneras de "dama" Hacerse rico en PDVSA I y II

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La corrupción es arriba 0

abr12

Por Gen Carlos Peñaloza

****Illaramendi, el “chinito” del Fondo de Pensiones, es sólo un técnico en el vasto y basto saqueo al Fondo de Pensiones, perpetrado por jerarcas que usando coartadas políticas han engatusado hasta al propio presidente de la República.

Francisco Illaramendi el estafador del Fondo de Pensiones de PDVSA, no pudo haber hecho su indigno trabajo íngrimo y solo, ni sus crímenes se limitaron a desvalijar a los trabajadores de la petrolera. Su asesoría profesional no se confinó a sugerencias sobre la manera de invertir el dinero del fondo de pensiones, sino que se extendió a otras áreas en el Banco Central, Ministerio de Finanzas y la tesorería de PDVSA, donde colosales cantidades de dinero se mueven sin control. Durante varios años este paraíso de bribones de cuello rojo generó fortunas inmensas.

Illaramendi es uno de los autores materiales e intelectuales del desaguisado, pero es un pez pequeño. Su aporte fue el conocimiento operativo que tenia de Wall Street. Pero no es el padre de la idea. Alguien muy poderoso lo descubrió, lo trajo y lo utilizó. Ese descubridor tiene que ser alguien de muy alto nivel y debió contar con la complicidad de sus pares, pues de otro modo lo hubieran descubierto y denunciado. Hubo una asociación para delinquir en grande.

Una manipulación tan sofisticada, de tal magnitud, tan evidente y realizada durante tanto tiempo requería el apoyo de jefes importantes. De gente que ingresó a PDVSA durante el tsunami del 2002, año a partir del cual una horda de aventureros se abalanzó sobre PDVSA para expoliarla.

La saga de Illaramendi es típica de una era de irresponsabilidad. Meteóricamente pasó de actor de reparto en Wall Street a poderoso testaferro de caciques políticos que utilizan a PDVSA como su caja chica personal. Su hazaña se inicia luego de hacerse amigo de José Rojas Ramírez, un joven estadístico alumno de Jorge Giordani y cercano a Rafael Ramírez.

No está claro de dónde vino la iniciativa para montar el monumental fraude. Es posible que algún corrupto político chavista haya dado a Rojas la orden de contactar a Illaramendi, invocando necesidades de la industria. También pudo ser que el yuppie copeyano hiciera motu proprio la propuesta indecente que embelesó a los jerarcas rojos rojitos. Tal vez nunca lo sabremos. Lo que sí está a la vista es que la Fiscalía no averigüa, el TSJ no conoce estos casos, la AN no los discute.

En este juego de grandes ligas los venezolanos tienen el refuerzo de importados cubanos y colombianos, expertos en triangulación financiera y lavado de capitales. El gran mérito de Illaramendi fue poner a trabajar a Wall Street con los cubanos y las FARC. El papel de los venezolanos fue circunstancial, limitándose a cobrar sus comisiones. El lomito se lo llevaron a otras partes.

La base de la operación fue usar para negocios de esta mafia los recursos producidos por la renta petrolera que no van al Banco Central porque se destinan a operaciones encubiertas. Son los colosales fondos secretos usados discrecionalmente por el Presidente. Alguien convenció a Chávez de que así tendría a mano grandes recursos con los cuales ejecutar sus operaciones políticas internacionales. Esos fondos nadie sabe dónde están depositados, nadie rinde cuentas de ellos y nadie las controla, salvo tal vez Fidel Castro. Este dinero pestilente controlado por una tenebrosa mafia cruza fronteras y se lava sin mayores problemas en los principales centros financieros del planeta. Dentro de esta descomunal centrífuga financiera de carácter mundial, el saqueo de los fondos de pensiones es un pecadillo venial y se arregla devolviendo los ahorros a los jubilados. Todo eso es demasiado complicado para Chávez, quien sólo ve la posibilidad de tener dinero a manos llenas para satisfacer su enfermiza prodigalidad. Estamos hablando de montos superiores al dinero asignado al gasto público a través del presupuesto nacional. La mayor parte de ese dinero se evapora sin dejar huella.

Al Presidente de la República se le debe prohibir el escandaloso uso discrecional de los recursos que no pasen por las cuentas del Presupuesto Nacional, y exigírsele rendir cuentas de todas las operaciones realizadas con esos fondos a partir de 1999. Es justicia.

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Hacerse rico en PDVSA (II) 0

abr8

*** La red que fraguó la mega-estafa al Fondo de Pensiones sigue operando en PDVSA, sin que el ministro-presidente de la empresa, Rafael Ramírez, haga otra cosa que pretender una ignorancia que para todos resulta inexplicable.

El Grupo Garibaldi tenía en la mira a PDVSA. Pero “la gallina de los huevos de oro” tiene otros pretendientes. El principal es Fidel Castro y su comisario político: Ali Rodríguez Araque. Fidel necesita controlar PDVSA para financiar su proyecto de una unión castro-comunista hispanoamericana. Comprendiendo el poder del Grupo Garibaldi, ha entrado en conciliación con él.

En 1999, Ali Rodríguez Araque fue nombrado ministro de Energía y Minas. Una de sus primeras decisiones fue designar el comisario de PDVSA. El estado venezolano, único accionista de PDVSA, ejerce su control a través de la figura del comisario, quien no es funcionario de la petrolera sino del Ministerio de Energía y Minas. Para ese cargo clave en el control de PDVSA el comandante Fausto, siendo ministro de energía y minas, nombró a su mejor amigo y compadre Rafael Ramírez. El designado fue su gran camarada en la subversión comunista de los años 60, cuando Ali era el encargado de las finanzas de la guerrilla. En esos peligrosos tiempos su compadre, de profesión contador, fue su principal asistente vigilando los churupos rojos. Este camarada contador fallecido recientemente fue el padre de Rafael Ramírez Carreño, actual presidente de PDVSA. Ali tenía que dejar a PDVSA en manos de alguien de su más absoluta confianza y fácil de controlar.

Siguiendo el mismo principio Ramírez padre, ahora siendo comisario de PDVSA designó como asistente a su hombre de mayor confianza. Eudomario Carruyo ex jefe de finanzas de Palmaven, con un pasado turbio, era el hombre ideal para ese cargo. Al reincorporarlo el comisario difundió la especie que Carruyo había sido jefe de finanzas de PDVSA antes de pasar al retiro. Esto no es cierto. Palmaven es una pequeña filial de PDVSA y Carruyo no se había “retirado” de motu propio sino que fue obligado a renunciar por un caso de irregularidades administrativas. Ni Ali, ni Rafael padre hicieron público este hecho que descalificaba a Carruyo para ocupar ese importante cargo. Para los comunistas la lealtad es más importante que la honradez.

Poco después Ramírez padre solicitó a Ali que le consiguiera un puesto a su hijo en PDVSA. Ali conocía bien a ese hijo de su compadre. Con ese muchacho, Ali tenía una relación como de padrino a ahijado. Rafael Ramírez Carreño era un ingeniero graduado en la ULA, donde se había hecho amigo de Adán Chávez siendo ambos miembros de una célula comunista en Mérida. Su vida profesional parecía destinada a vegetar en cargos de bajo nivel, cuando la llegada de Hugo Chávez al poder cambió su vida. Ali lo metió en Intevep y cuando en el 2002 el comandante Fausto pasó a dirigir PDVSA, creó Enagás y nombró presidente a Ramírez. Todo culmina cuando Rodríguez Araque sale de PDVSA en el 2004. Ramírez sin tener mayores méritos lo reemplaza como presidente de la petrolera y ocupa simultáneamente el cargo de ministro de Energía.

Concurrentemente con estos ascensos, Chávez incorporó a la Junta Directiva de PDVSA a José Rojas Ramírez –recordemos que es ficha importante del Grupo Garibaldi- y lo puso a cargo del área financiera. Rojas que no sabe de finanzas practicas trae a PDVSA a su asesor de Wall Street: Francisco Illaramendi. Éste experto que ya había hecho caída y mesa limpia en el ministerio de finanzas viene a PDVSA como un mago de ingeniería financiera. En PDVSA repite la formula pero además luego de explorar el terreno se le ocurre una genial idea: invertir el dinero del Fondo de Pensiones. En este caso dado que los fondos no eran de la empresa seria mas fácil invertir dichos recursos de una manera no ortodoxa. En lugar de colocarlos a través de una empresa reconocida y especializada; las inversiones las harían ellos mismos a través de un hedge fund que armaría el propio Illaramendi. De esa manera todas las ganancias quedarían en manos de la mafia roja rojita y no habría que pagarle a Credit Suisse. Rojas le vendió esa idea a Ramírez y Carruyo.

Los dineros del Fondo de Pensiones no pertenecen a PDVSA. Pero es la Junta Directiva de PDVSA, con Ramírez a la cabeza, quien autoriza el movimiento de esos recursos, algo que simplemente es así y Ramírez ha tratado desesperadamente de negar. La tortuosa maraña financiera de PDVSA no termina aquí. A la sombra de inauditables operaciones se han hecho fabulosamente ricos personajes como Ricardo Fernández Berruecos, Wilmer Ruperti, Pedro Torres Ciliberto y Walid Makled, entre otros. Las fortunas personales de estos personajes de fábula alcanzan una sumatoria superior a 10 mil millones de dólares. Ese es solo parte del monto defraudado a la nación. Este es un tema profundamente criminal sobre el cual seguiremos perforando con la tenacidad de quien busca petróleo donde sabe que lo hay. La tercera entrega explicará los intrincados detalles de esta fraudulenta operación diseñada para defraudar al estado venezolano y avalada por la propia junta directiva de PDVSA.

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Hacerse rico en PDVSA (I) 7

abr7

Por Gen Carlos Peñaloza

*** La mega-estafa al Fondo de Pensiones ha hecho brotar con la fuerza de un reventón petrolero la tortuosa situación de PDVSA, cuya profundidad ha sorprendido al propio Presidente de la República. En tres entregas, a partir de hoy, haremos una primera exploración de este enredo que amenaza matar la gallina de los huevos de oro.

El Grupo Garibaldi, que ha salido a la luz por su rol en la estafa por más de 500 millones de dólares al Fondo de Pensiones de PDVSA, ha tenido una importancia decisiva en lo que ha ocurrido en Venezuela durante los últimos años. Como representante de los intereses cubanos en Venezuela elaboró la plataforma electoral para la campaña de Chávez en 1998. El líder del grupo, Jorge Giordani, graduado en planificación urbana, se reservó el modesto cargo de ministro de Planificación Económica.

Sorprendentemente, durante la primera etapa del régimen inaugurado en 1999, en el poderoso Ministerio de Finanzas continuó Maritza Izaguirre, una economista de centro izquierda que formó parte del último gabinete de Caldera. Ese nombramiento se hizo para evitar alarmas entre los inversionistas. Entretanto, Giordani, en baja silueta, fue colocando sus piezas en el tablero. Una de sus primeras jugadas fue ubicar a uno de sus fichas, José Rojas, como viceministro de Izaguirre. Otro jugada importante fue reclutar al teniente Rafael Isea, un golpista del 4F quien había sido asistente personal de Chávez al salir de la cárcel. El teniente cayó bajo su influencia cuando fue su discípulo en el CENDES. Luego de las elecciones del 98 Giordani convenció a Isea para que fuera su asistente en el ministerio de Planificación. De allí pasa Isea a Miraflores, de nuevo como asistente ejecutivo de Chávez. Una posición clave que facilitaba el acceso directo y permanente a Chávez. De esa manera Giordani fue enhebrando su espesa telaraña de control sobre la estructura financiera del Estado. Simultáneamente inició una tarea de zapa para sacar del entorno presidencial a rivales como el teniente Alejandro Andrade, asistente y persona de confianza de Chávez, quien manejaba áreas financieras importantes.

Con Rojas en Finanzas “El Monje” Giordani ejerció vigilancia día a día sobre el área y fue imponiendo sus políticas. Una de las primeras movidas de Rojas fue contratar como asesor de su oficina a Francisco Illaramendi, quien hasta ese momento trabajaba para el Credit Suisse. Esta es una conocida compañía internacional que presta servicios financieros de asesoramiento y manejo de dinero a grandes clientes corporativos y gubernamentales. Es el mundo de las cuentas secretas.

Clave para el nombramiento de Rojas fue la primera visita de Chávez a New York, en junio de 1999. José Rojas fue incorporado a la comitiva y se las arregló para presentarle a Chávez su colega Francisco Illaramendi. Ambos acompañaron al Presidente en su visita de la bolsa de Nueva York. En esa visita Credit Suisse logró que Chávez lanzara la primera bola en un juego de los Mets en el Shea Stadium. Pero el hit lo dio Rojas, quien poco después fue designado ministro de Finanzas.

Rojas es un hombre estudioso y su curriculum lo prueba. Es un graduado en Estadística y tiene un PHD en Econometría. Esos títulos son importantes, pero no corresponden al perfil de un ministro de finanzas. En realidad, Rojas es un teórico que se había dedicado a la enseñanza universitaria. Sin experiencia en el área financiera, su principal mérito es ser miembro del Grupo Garibaldi. Otro factor digno de atención es que su segundo apellido Ramírez, el cual tiene un papel importante en esta historia.

Rojas trajo con él a su amigo Francisco Illaramendi, operador financiero con experiencia en Wall Street. Cuando el Ministerio de Finanzas hizo su primera emisión de bonos en febrero del 2000, Illaramendi estuvo al frente del grupo negociador que por supuesto escogió al Credit Suisse para colocarla. El lanzamiento de la primera bola en el Shea Stadium seguía dando sus frutos. Había un evidente conflicto de intereses, pero, por supuesto, nadie dijo nada. Muy pronto Illaramendi se hizo amigo de Giordani, quien cariñosamente lo llamaba “gordo”. Poco a poco su rol se extendió asesorando a Rojas en colocaciones en la banca privada, notas estructuradas y operaciones de cambio con los fondos que maneja discrecionalmente y sin control el presidente Chávez. De esta manera Illaramendi, siendo ficha del Opus Dei criado por los jesuitas, se convirtió en el genio financiero del ultra-izquierdista Grupo Garibaldi.

En 2001 José Rojas deja el Ministerio de Finanzas y va a ocupar el cargo de representante de Venezuela ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Washington. Con el se lleva al teniente Rafael Isea. Ya Giordani había decidido que el joven y obediente teniente había que pulirlo porque sería un Ministro de Finanzas que el podría controlar.

Continuará mañana.

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