Razón del nombre del blog

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El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

sábado, 30 de julio de 2011

Transiciones, demoledores, relojeros y radicales

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Transiciones, demoledores, relojeros y radicales

La eficacia de la acción política eversiva, superó a los defensores del orden

CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ | EL UNIVERSAL
sábado 30 de julio de 2011 12:00 AM
La Universidad Simón Bolívar realizó del 20 al 22 de julio el XI Simposio de Ciencia Política (Caracas 2011). Aníbal Romero, magistral, lo instala. Y Ramón G. Aveledo, José Machillanda, Herbert Koeneke y este servidor, lo clausuran con un foro sobre "las transiciones políticas", secuencia de acontecimientos y decisiones que se producen desde la pérdida de estabilidad de un régimen, su "desconsolidación" según Linz, hasta el comienzo de uno nuevo.

El concepto es de Gramsci en su propia "transición" intelectual del leninismo al reformismo, y es hoy una autopista de dos direcciones. Los comunistas en los sesenta y setenta designaban así los procesos de aherrojamiento totalitario. Pero al colapso del comunismo, treinta y un países se abren y Huntington en La tercera ola habla de cinco tipos de transición. La última marea democrática latinoamericana comenzó en Santo Domingo en 1978. Luego vinieron la caída del comunismo desde 1989, las Revoluciones de Colores y la Primavera Árabe. En el planeta avanza la libertad, el Estado de Derecho y la civilidad, pero en América Latina un grupo de Estados bandidos se "tragan la flecha" con una nueva versión del comunismo, el socialismo del siglo XXI.

O'Donnell, Schmitter y Whitehead en su obra clásica, dan un aporte esencial: los desastres económicos y humanos no derrocan un orden, como demuestran Castro, Kim Yon Il, Mugabe y Mao. Por el contrario, gobiernos de diferente signo pero con gran éxito económico y social, como los de Batista, Pinochet, Carlos Andrés Pérez o Sánchez de Losada, se vienen abajo desvencijados por la turbulencia emergente que no supieron derrotar, y corroe los fundamentos de poder. La eficacia de la acción política eversiva, superó a los defensores del orden. El que no hace gol, se lo hacen.

Ese es uno de los principales aportes de Lenin al pensamiento y la acción: "la vanguardia" crea las condiciones revolucionarias, si ellas no preexisten. Va a la yugular, a destruir los partidos "corruptos e incompetentes". Desde la República de Weimar y la Marcha sobre Roma, hasta Chile, Venezuela y Bolivia, se repite la historia de patanes autoritarios con su comparsa de tontos útiles (intelectuales, artistas, notables, vedettes, empresarios y "políticos honestos" de izquierda y derecha) que realizan la estúpida tarea y después llorarán como adolescentes abandonadas en vaudevilles baratos.

Pinochet se presenta -y pierde- el plebiscito en 1988. Reforma la Constitución para crear "los enclaves autoritarios": ocho senadores vitalicios designados. Los mandos de las FFAA, los Carabineros, el Tribunal Constitucional, la Corte Suprema de Justicia, el Consejo de Seguridad Nacional se declaran intocables para el poder civil. Solo podía hacerlo Pinochet quien permanecería como jefe del ejército hasta 1998 y luego senador vitalicio hasta su detención.

Los radicales casi hunden el experimento democrático. En 1990, cuando el Consejo de Defensa del Estado inicia una torpe investigación al hijo mayor de Pinochet, el ejército se acuarteló. En 1991 el Frente Manuel Rodríguez asesina un senador de derecha, lo que puso todo en vilo. Otro genial intento de procesar al hijo de Pinochet en 1993, y el alto mando aparece en la televisión con traje de tarea, casi en un golpe. Sólo en 2005 se desmantela ese esquema con la reforma constitucional.

En 1988 los Sandinistas estaban acorralados. No podían con la Contra, ni con la implacable presión económica y política de EEUU, ni con la inflación a cuarenta mil por ciento que provocaron. Los presidentes centroamericanos logran la salida suave con el Tratado de Esquipulas. Adelantan las elecciones de noviembre a enero de 1990. Carlos Andrés Pérez, líder socialdemócrata continental decisivo en la caída de Somoza, desatornilla a los sandinistas. El 27 de febrero de 1989, en el Palacio de Miraflores de Caracas, la alianza opositora UNO aprobó la candidatura de Violeta Chamorro.

Los sandinistas pierden categóricamente en 1990 unas "elecciones de apertura" como las llamaría Lamounier. Y el Protocolo de Transición del Poder Ejecutivo prácticamente produjo la disolución de UNO, frente que quería repartir cárceles a granel. Vino la llamada "piñata" y los sandinistas, siempre muy en su calaña, embolsillaron "los medios de producción expropiados a la derecha" (empresas, viviendas, fincas). Chamorro dejó a Humberto Ortega como ministro de la Defensa con la ira radical que quería sangre. Su talento para trabajar con el minimalismo de una relojera, hizo posible la transición.

@carlosraulher