Razón del nombre del blog

Razón del nombre del blog
El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

domingo, 25 de marzo de 2012

Valencia cumple 457 y ésta es la columna de su periodista del área cultural al mejor Chávez style

El Carabobeño 25 de marzo 2012

Hoy y Después en Valencia

ALFREDO FERMÍN

afermin@el-carabobeno.com

Hace, exactamente, 41 años que publicamos nuestra primera nota en El Carabobeño. ¿Cómo no recordarlo y escribirlo, si fue el inicio de una nueva vida en una ciudad que nos era completamente desconocida? Son más de cuatro décadas dedicadas al Periodismo, presenciando los auges y caídas de esta ciudad, que queremos profundamente por su generosidad y por las oportunidades que nos ha dado de conocer a su gente y a sus instituciones.

La nota que publicamos en El Carabobeño el 25 de marzo de 1971 fue premonitoria. Se refería al aniversario de Valencia y tuvo el honor de ser publicada en primera página, lo que significó que entramos por la puerta grande, por una situación de emergencia. Ese día vine a ver si conseguía trabajo, con una carta de presentación de Eleazar Díaz Rangel, padrino de nuestra promoción egresada aquel año.

Llegamos a la vieja sede de la calle Urdaneta temprano en la mañana, acompañados del gran periodista Héctor Cipriano Villalobos, quien luego se fue a sus actividades como jefe de Prensa de la Universidad de Carabobo. Debíamos ser atendidos por el jefe de Información, Salvador Castillo que, en esos momentos, estaba ocupado ordenando las pautas del día. Nos dijeron que esperáramos.

Pasadas varias horas salió una joven muy bonita, que luego sería nuestra fraterna amiga Marbella Jiménez, y nos preguntó: “¿A quién esperas?”. Al señor Castillo, le respondimos. “Bajó al taller y por allí se fue para la calle. Eso va para largo”, nos advirtió. Decidimos esperar. Cuando el reloj de la Catedral anunciaba las seis de la tarde, se apareció el señor Castillo. Nos impresionaron su tumusa y sus bigotes que le daban un aire de personaje malhumorado. Exhalando bocanadas de un oloroso habano, nos preguntó: “¿Tú eres el que viene de parte de Díaz Rangel? Pasa”. Entramos a la destartalada Redacción que en ese momento era un tropel de resecas máquinas de escribir, tecleando incesantemente.

La prueba

Molesto, Castillo le recriminó al jefe de guardia que siendo tan tarde no se hubiese hecho la nota sobre la celebración del Día de Valencia, que era al día siguiente. Entonces me entregó una tarjeta diciéndome: "Vamos a ver para que sirves tú. Hazme una nota con los datos que están aquí".

Tenía la ventaja de que, en Porlamar, había aprendido mecanografía en la Escuela de Comercio. Rápidamente escribí sobre los actos del Día de Valencia. Leída la nota nos dijo: “Estás muy jojoto, pero yo le hago las correcciones. Te vienes mañana temprano”. Nos fuimos contentos por la calle Colombia hasta el puente Morillo donde se tomaban las camionetas para Maracay, donde vivíamos, no sin antes tomarnos unas cuantas cervezas en La Pilarica, el recordado bar de Iñaki Uzabel, en el edificio Los Cospes. Era mi primer trabajo formal y debía celebrarlo.

Al día siguiente nos esperó don Néstor Hernández, jefe de Redacción del diario, y con suma amabilidad nos encomendó hacer un trabajito sobre el chigüire porque se aproximaba la Semana Santa. Ese animal nos era completamente desconocido pero preguntando a la gente del mercado que quedaba en la misma avenida Urdaneta, machucamos un reportaje. Nuestra sorpresa fue grande cuando un extracto de nuestro trabajo era la nota que abría la primera página: A Bs. 1,50 el kilo de chigüire, más caro que la carne de res.

Una forma de vivir

Días después Salvador Castillo nos llamó y nos dijo que le había resultado mejor de lo que esperaba, por lo cual nos envió a la corresponsalía de Maracay que estaba vacante. Fueron días felices porque todos los días había fiestas al mediodía, en la tarde y en la noche, hasta que nuestro mentor nos llamó diciéndonos: "Te vienes para Valencia porque allá te vas a echar a perder. Mucha rumba, como dicen ahora".

Así comenzamos esta carrera y nuestra fidelidad con El Carabobeño donde hemos hecho, de nuestro trabajo, no una forma de ganarnos la vida sino una manera de vivir, en esta casa en la que pasamos más horas que en nuestro hogar. Ha sido una experiencia fascinante, una adicción por comunicarnos con la gente, por procurar solución para los problemas y para promover las manifestaciones culturales, sociales y religiosas que nunca han sido muy del agrado de nuestras colegas. Hemos tenido reconocimientos. También se nos ha maltratado injustamente. Pero como dice nuestro maestro Salvador Castillo: “Llueve y escampa”.

Nos queda la satisfacción de que a los funcionarios que confunden la gestión pública con la estimación personal el poder les dura poco, por lo cual, pronto deben regresar a ser ciudadanos anónimos. En cambio, nosotros seguimos firmes ejerciendo el Periodismo sin aspiraciones de ser ricos. Esta es una profesión para vivir pobre pero con la riqueza del intelecto, de la bondad y la comprensión. Eso es lo que importa.

MAGNIFICO EL CONCIERTO DE CHINO Y NACHO, en el Gran Salón del World Trade Center Valencia, presentado por María Luisa de Maldonado, presidenta de Egreamigos, cuya misión es darle a la Universidad de Carabobo su Aula Magna. Los dos chamos, con su banda y coros demostraron la excelencia de un espectáculo rutilante y colorido, premiado internacionalmente. Fueron miles de personas que deliraron con estos reyes de la música urbana, a los que se les incorporó, al final, el Potro Alvarez, para un fin de fiesta memorable que demostró que los jóvenes serán los que sacarán al país de la oscura noche en que se encuentra.