Razón del nombre del blog

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El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

miércoles, 21 de marzo de 2012

¿Y la respuesta del Papa a las cartas de los disidentes sobre todo Fariñas?

El Carabobeño 20 marzo 2012

El papa en Cuba, más que

una simple visita apostólica

Son pocos los cubanos que se identifican con la Iglesia Católica. (Foto EFE)

DPA

Aunque el Vaticano subraya el carácter únicamente "pastoral" de la visita de Benedicto XVI a Cuba, los acontecimientos de los últimos días dejan claro que el papa llegará a un país distinto para la Iglesia católica.

La proscrita oposición cubana exige desde hace semanas que Benedicto se reúna también con representantes de la disidencia. El fin de semana, la tensión escaló con el arresto temporal de más de 70 activistas opositoras de las Damas de Blanco.

Y tras la reciente ocupación pacífica de un templo en La Habana, la propia cúpula eclesiástica cubana pidió que no se conviertan sus iglesias en "trincheras políticas".

En cualquier otro país de América el arraigo de la fe cristiana es más profundo que en Cuba, pero, al mismo tiempo, en ningún otro la Iglesia ha adquirido un papel tan crucial como actor político y social como en la isla caribeña en los últimos años.

Sobre todo la llegada de Raúl Castro al poder a partir de 2006 creó nuevos espacios para la jerarquía eclesiástica en el único país comunista del hemisferio occidental. La mediación del arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega, logró hace dos años la liberación de decenas de presos políticos.

La Iglesia cubana, asimismo, reivindica públicamente su papel en la búsqueda de la "reconciliación" nacional y ha conseguido abrir canales de diálogo con la numerosa comunidad cubana en el exilio.

La histórica visita de Juan Pablo II, la primera de un pontífice católico a la isla, marcó en 1998 una senda nueva para la Iglesia cubana. "Que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba", proclamó el papa polaco en la Plaza de la Revolución de La Habana.

Su visita devolvió oficialmente la fe católica a la isla tras décadas de restricciones. Cuba, que se declaró atea tras el triunfo de la Revolución, restituyó desde entonces el día de Navidad como único festivo religioso.

Catorce años después, varios sectores de la sociedad cubana esperan otra vez con expectativas la visita papal, con la isla sumida en un profundo proceso de cambios económicos impulsados por el "raulismo".

"Benedicto XVI llega a un país que está en proceso de transformación, reformas o actualización", señalaba recientemente en un editorial la revista de la Arquidiócesis de La Habana, "Palabra Nueva". Un proceso, agregaba el texto, iniciado "tras un cambio de jefe de Estado y la evidencia del agotamiento del modelo del socialismo real paternalista".

En un país con pocos foros de opinión pública alternativos a la prensa oficial, publicaciones cercanas a la Iglesia como "Palabra Nueva" o "Espacio Laical" piden a menudo mayores posibilidades de participación política para amplios sectores de la sociedad cubana.

Al mismo tiempo, la jerarquía eclesiástica rechaza asumir el papel de "catalizador de cambios radicales" pretendidos por algunos sectores. El riesgo de que se quiera atribuir esa tarea a la Iglesia se debe a "la ausencia de otras entidades, grupos o partidos independientes" en el país, constataba "Palabra Nueva".

La Iglesia se ve también forzada a negar que su función de interlocutora pueda convertirla "en aliada natural del gobierno". Algunos representantes de la disidencia cubana acusan a la jerarquía eclesiástica de "legitimar" con el diálogo la política del régimen.

No se trata de una tarea fácil. Jalonada entre roles antagónicos, la Iglesia insiste en la búsqueda del "diálogo" y la "reconciliación" como su única misión.

Joseph Ratzinger, que cumple 85 años el próximo mes, estará en Cuba entre el 26 y el 28 de marzo. En sus cuatro mensajes públicos en poco más de 48 horas, el papa deberá cimentar o redefinir ese papel de la Iglesia frente al gobierno y la sociedad cubanos, así como el exilio y la disidencia interna.

Además de sus palabras de saludo y de bienvenida y una misa a cielo abierto en Santiago de Cuba, sobre todo la homilía en la Plaza de la Revolución de La Habana del día 28 será el principal catalizador del mensaje más terrenal de su visita.