Razón del nombre del blog

Razón del nombre del blog
El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

martes, 23 de abril de 2013

Mentir, mentir que algo queda era la divisa de Goebbels. La de Maduro en cambio parece ser la de mentir, mentir, hasta que no quede nada.


Maduro o el discurso de la mentira

por  - Abril 22, 2013 en Opinión


  

Maduro o el discurso de la mentira

Al parecer no hay nadie que le diga que la razón principal por la cual pulverizó en pocos días la herencia electoral del presidente muerto, reside en que sus mentiras han sobrepasado el límite que las contenga. Porque nunca se ha visto en toda la historia de América Latina mentir tanto en tan pocos días como lo ha venido haciendo Nicolás Maduro desde que lo designaron sucesor, como si Venezuela fuera una satrapía hereditaria.
Mentir, mentir que algo queda era la divisa de Goebbels. La de Maduro en cambio parece ser la de mentir, mentir, hasta que no quede nada.
Desde cuando viajaba a Cuba todos los días está mintiendo. Mintió cuando afirmó que el difunto estaba recuperándose de su enfermedad. Mintió con una firma tan impecable como chimba. Mintió cuando habló de una reunión de trabajo de cinco horas, no respetando siquiera el dolor de quien ya emitía sus últimos suspiros. Mintió al hacerse nombrar ilegalmente presidente de la república. Mintió cuando anunció que no iba a haber un “paquetazo” y a los pocos días hubo dos. Mintió grotescamente con la inoculación de cáncer por medio del “imperio”. Mintió movilizando encuestas de manipulación pública, verdadera plaga venezolana. Mintió cuando anunció que Capriles, incapaz de competir con él, retiraría su candidatura. Mintió inventando desestabilizaciones, conspiraciones, atentados de mercenarios que provenían desde El Salvador y Colombia. Mintió siempre, sin presentar jamás prueba alguna. Mintió incluso a Capriles al aceptar el recuento voto a voto. Mintió y miente, como malo de la cabeza, como si estuviera enfermo de tanto mentir. Todos los días una mentira nueva. Por eso le dicen “mentira fresca”. Willie Colon, cuanta razón.
No, no. No fueron fallas técnicas las que lo llevaron a la derrota política. Tampoco su mala oratoria, su falta de ideas, o sus alucinaciones avícolas; ni siquiera sus intentos desesperados por imitar a su padre político. Todos esos son errores pasables, incluso perdonables en alguien que hace sus primeras prácticas en la política pública.
No, no. La verdadera razón de su derrota es que a la gente no le gusta que le mientan tanto. “Miénteme” es sólo un bello bolero, pero aunque lo cantó la divina Olga Guillot, a nadie le hace “tu mentir feliz”.
No, no. Aceptar mentiras como verdades es igual a ser tomado por idiotas, y eso no lo aceptan ni siquiera quienes habían sido incondicionales chavistas.
Como la mentira convertida en sistema termina destruyéndose a sí misma ha sido por lo demás corroborado de modo histórico. Recordemos solamente que si la Perestroika (Reestructuración) de Gorbachov logró imponerse, fue porque iba acompañada de Glasnost, palabra rusa que quiere decir transparencia. La verdad, nunca la mentira, es transparente.
Detrás de cada mentira hay una verdad pero nunca hay una mentira detrás de una verdad. Esa es la razón lógica y no religiosa por la cual la verdad termina imponiéndose por sobre la mentira.
La verdad, por lo menos la verdad a escala humana, corresponde con la realidad gramática que nos rodea. Mentir, en cambio, es des-realizar la realidad por medio del lenguaje. Pero si la realidad es real y no irreal -hablo en sentido convencional y no lacaniano- tarde o temprano desarticulará a la gramática de la mentira, que es irreal y no real. Por lo mismo, como ocurrió con ese edificio de mentiras que era la antigua URSS, la verdad será alguna vez realizada. Por supuesto, no me refiero a las verdades ideológicas, que son simples opiniones, sino a las verdades de hecho.
Fue Hannah Arendt quien en su libro “Pasado y Presente” dilucidó el tema de la verdad y la mentira en la política de un modo casi genial. Decía Arendt, y con toda razón, que la política no es el campo de la verdad; y una de las razones por las que no lo es, es que en la política estamos obligados a emitir opiniones, las que al ser opiniones, no son siempre verdaderas (yo diría, en un tono más bajo, “ciertas”). Por eso mismo distinguía Arendt entre verdades de opinión y verdades de hecho. Las verdades de opinión pueden ser, por cierto, respetadas, pero no necesariamente aceptadas y esa es, por supuesto, la razón por la cual sin discusión no puede haber política.
Para poner un ejemplo: si alguien dice: “Cuba es un mar de la felicidad”, es una opinión, y quien la emite tiene todo el derecho a hacerlo. Pero si alguien dice, “en Cuba no ha habido nunca perseguidos y presos políticos”, esa es una mentira. Y bien, esa mentira no puede ser transformada en una opinión, porque simplemente es un hecho; una verdad de hecho.
Ahora, según Arendt, la intención criminal de las dictaduras reside en querer transformar las verdades de opinión en verdades de hecho, o lo que es igual, en la imposición de un orden según el cual las opiniones no se basan en hechos sino los hechos en opiniones.
De la misma manera, si Maduro dice “la oposición está formada por la oligarquía”, es su opinión. Pero si dice, “los más de siete millones que votaron en contra mía son miembros de la oligarquía”, es una mentira de hecho. O también: si él piensa que Capriles es violento, es su opinión. Pero si dice, Capriles ha llamado a la violencia, ha violado la ley y por eso debe ir preso, es una mentira de hecho. Solo así se explica por qué, igual que los dictadores, Maduro confunde sus opiniones, incluso sus deseos, con la verdad de los hechos. Por eso miente, miente sin parar.
¿No hay en su entorno alguien que le diga que con tanta mentira está cavando su propia tumba política? La historia del recuento de votos solicitada legalmente por Capriles es un caso ejemplar, uno que si no fuera tan candente podría ser utilizado como paradigmático en un seminario de politología.
La verdad, muchos creíamos que los resultados emitidos por la señora chavista Tibisay Lucena del CNE eran los correctos; quizás un par de números más o menos, pero en general correctos. Con mayor razón creímos eso, cuando en la noche del 14 de Abril, Maduro se manifestó públicamente dispuesto a que se llevara a cabo el legal recuento.
Pero cuando al día siguiente Maduro, rompiendo sus palabras, criminalizó a quienes solicitaban el recuento, olvidando que el propio presidente fenecido había tronado el año 2006 exigiendo un recuento de votos a favor de López Obrador en México (quien perdió por una diferencia de votos mayor a la que “perdió” Capriles) entonces, incluso quienes no creíamos en el fraude comenzamos a pensar que sí, que efectivamente hubo fraude y, por lo mismo, Maduro será un presidente ilegítimo. “El ilegítimo” le dicen ya en Venezuela
Mas aún; Maduro, con sus mentiras ha terminado por convencer a todo el mundo que ganó gracias a un fraude. ¿Qué es lo que se encuentra oculto en esas cajas repletas de votos? ¿Por qué no se atreve a revelarlo? ¿Qué es lo que se lo impide? ¿No quedarían todos contentos, sobre todo Maduro, si la verdad asomara en cifras aceptadas por todos?
Ahora bien, si Maduro no se atreve a permitir el recuento constitucionalmente garantizado de los votos, deberá recurrir no a la fuerza de la política sino a la política de la fuerza. No tiene otra alternativa. Solo así la legalidad gubernamental de Maduro será reconocida. Pero lo será del mismo modo como los cubanos están obligados a aceptar la legalidad de los Castro; o como los chilenos cuando fuimos obligados a reconocer la legalidad de Pinochet, para poder, de ese modo, destituirlo.
Fernando Mires.

Gustavo Coronel: Venezuela, un gravísimo caso de podredumbre moral

por  - Abril 22, 2013 en Opinión


Gustavo Coronel: Venezuela, un gravísimo caso de podredumbre moral
Desde Argentina la presidenta Cristina Fernández no solo felicita a un presidente venezolano ilegítimo y analfabeta sino que se permite pedirle a los Estados Unidos, con “humildad”, que haga lo mismo. Desde Nueva York, el embajador en la ONU Jorge Valero produce algo llamado una ODA, ensalzando sin rubor al ya difunto, una obra maestra de la cursilería. Desde Singapore, el embajador Alfredo Toro Hardy publica un artículo en El Universal con un elogio rastrero de Nicolás Maduro. Desde Washington el embajador Roy Chaderton llama a Maduro un “hombre superior”. En Roma el embajador Julián Isaías Rodriguez no solamente tiene contactos con el ectoplasma del difunto sino que marcha por las calles de Roma abrazando la bandera cubana, en apoyo al régimen espúreo.
En Venezuela el ejército prostituído reprime a perdigonazos a los demócratas venezolanos . Un Consejo Nacional Electoral manejado por cuatro harpías le da un palo a la lámpara y proclama ganador al perdedor, rechazando la revisión objetiva del proceso. Una mujer de turbia trayectoria, Luisa Estella Morales, demuestra su ignorancia diciendo que es imposible revisar la votación. En PDVSA la pandilla de forajidos que maneja la empresa pone sus activos y su fuerza-hombre al servicio de una candidatura y su presidente Ramírez declara publicamente que “tenemos una empresa altamente politizada”, como si ello fuera un logro. Mientras siguen los incendios en las plantas de refinación y la caída de la producción, la pandilla “goja” se dedica a sembrar yuca y a hacer negocios ilícitos con empresas fantasmas. Su presidente hace elevados depósitos bancarios en USA sin transparencia alguna. Las demandas contra esta empresa maula, que no paga a sus contratistas, suman varios miles de millones de dólares.
Los ministros tienen prontuario, no Curriculum Vitae. Loyo andaba pistola al cinto, como Juan Charreasqueado, amenazando campesinos. Pedro Carreño firma contratos con groseros sobreprecios para retener millones de dólares sin transparencia y beneficiar a los Cubanos. Tanto el difunto como el chofer han sido los responsables de regalos criminales al régimen cubano, los cuales suman unos $25000 millones de dólares. Farruco Sesto destruye Caracas en nombre de la mision vivienda.
El invertebrado liderazgo político latinoamericano, desde Correa hasta Santos y Piñera, desde Ortega hasta Lula, reconoce y algunos hasta celebran el fraude electoral venezolano. Contempla en silencio como se pisotean los derechos de todo un pueblo. Drogómanos como Maradona vienen pagados por el régimen para apoyarlo. Sinverguenzas como Pastor Maldonado, Danny Glover y Oliver Stone obtienen patrocinios pagados con nuestro dinero para hacerle propaganda al régimen. En los aviones de la nación viajan hampones, ficheras, parásitos y ex-presidentes que cobran sueldo venezolano.
En nuestra administración se encuentran enraizados miles de Cubanos quienes toman decisiones que solo deberían ser tomadas por venezolanos. En las empresas del estado como la CVG cunde la desmoralización y la anarquía y en PDVSA se puede dar el caso insólito que una empresa petrolera, otrora de rango mundial, se acerque peligrosamente a la quiebra financiera, estando ya en quiebra gerencial y ética.
Mientras los payasos están en el poder Venezuela se derrumba. La comida escasea, no hay mantenimiento, proliferan los apagones, la actividad industrial y agrícola se encuentra paralizada, las deuddas se multiplican, la devaluación de la moneda es galopante. Un dólar ya se cotiza en Bs. 24 en el mercado paralelo.
Mueren casi 20.000 venezolanos asesinados por el hampa o por las policías del estado mientras una mujer incompetente e irresponsable hasta inaugura night-clubs en las prisiones, sitios donde correrá la droga y el licor, mientras ella amenaza a los hampones rebeldes de “soltarlos” si no se portan bien.
Muchos compatriotas han sido convertidos en limosneros por la demagogia de los insensatos que están en el poder. Les han ofrecido casas, becas, estudios relámpago para hacerse médicos o ingenieros sin prepararse adecuadamente. Se les ha dado dinero, comida gratis o subsidiada. Lo que el régimen llama “reducción de la pobreza” ha sido un quitarle a Pedro para darle a Juan.
Quienes alaban esta política del régimen tanto en Venezuela como en el exterior no se dan cuenta (o no quieren darse cuenta) de que por cada pobre que hoy tiene más dinero en el bolsillo hay un compatriota de clase media o trabajadora que se ha empobrecido. Porque el reparto de la torta se ha hecho sin que crezca la torta. Y hoy la torta es bastante más pequeña que hace apenas seis años.
Nuestro país ha experimentado una orgía de atropellos, irresponsabilidades, abusos, corrupción e ignorancia, como nunca antes. De una Venezuela que en algun momento pareció lista para integrarse al primer mundo hemos pasado a estar en los peldaños más inferiores del desarrollo, junto a Haití y los países africanos, llevados allí por un régimen vil, cuya podredumbre moral ha contaminado no solo a muchos compatriotas que merecían mejor suerte sino a mucho del liderazgo politico de la región. Estos líderes se han vendido al petrodólar que el difunto repartió con largueza, como si fuera de él, $50.000 millones que hubieran servido para hacer de Venezuela un país progresista y no lo que tenemos hoy.
La podredumbre moral nos lleva hacia escenarios aterradores que incluyen hasta la posibilidad de una fragmentación física del país. Si no puede haber una union espiritual es posible que ello lleve a una separación física, como la que llevó a la separación de las dos Coreas o la que estuvo a punto de fragmentar a los Estado Unidos y a Alemania de manera permanente.
Debe el hermano siamés aun sano morir pegado al que se pudre?
Esto que digo no es un deseo, es una advertencia.