Razón del nombre del blog

Razón del nombre del blog
El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

sábado, 28 de julio de 2012

En vez del "Nudo de la Marín" ya explicado en un libro maravilloso del experto Herrera Vaillant tenemos el "Nudo de Chávez" con su obsesión patológica por ser un zambo, que todos desde Bolívar para abajo debemos ser negros cuando esa vaina es natural en un contienente como el Sudamericano y nunca nos ha ocupado, al menos a mi me sabe, pero me parece psicopatológica la vaina, pues es propia de su resentido incosciente porque Fidel Castro es racista hasta los tuétanos.




Notitarde 26-07-12 |
Albersidades

Un Bolívar digital

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¡Qué bueno! ¡Ya tenemos retrato digitalizado de Bolívar! Nada que ver con las hasta
ahora conocidas facciones del Libertador mostradas en la extensa colección de retratos
esparcidos por los museos del mundo y realizados por retratistas reconocidos de la
época, y acuciosamente compilada y espléndidamente publicada por Don Alfredo Boulton.
Imágenes que retratan a Simón Bolívar en distintas épocas de su vida, y donde
podemos apreciar la evolución de sus facciones a través de los años hasta sus últimos
días, con su rostro ya prematura y notoriamente envejecido, curtido por largos años de
luchas y admirables campañas por toda América bajo las peores condiciones climáticas.
Sin olvidar las supuestas noches de insomnio practicando "gimnasia de alcoba",
que también deteriora el organismo cuando se abusa de ella.
Otra cosa es esta imagen digital ¡Qué realismo! ¡A qué nivel mágico nos puede trasladar
la tecnología, capaz de crear un retrato en tres dimensiones de alguien muerto hace casi
dos siglos, que hasta "despeluca" a un hombre tan embraguetado (según sus adoradores)
como el "comandante"! Solo le falta al retrato moverse y hablar, para escucharlo decirle al
comandante: "¡Hijo mío"!
Pero debo confesar que me ha decepcionado el tal retrato tridimensional. Porque la verdad
es que la imagen, tan difundida como una gran cosa, es la de un hombre con cara de poca
inteligencia, si es que eso tiene cara, con una mirada medio estrábica bajo unas pobladas
cejas (los retratos más bien las pintan finas), una nariz un poco achatada, tal vez para darle
un parecido al "comandante" y unos labios algo gruesos, con la misma intención.
Y ahora parece que todo es un vulgar plagio de un retrato publicado por una revista científica
merideña hace doce años.
Pero así se nos va la vida a los venezolanos. Discutiendo sobre si Bolívar era blanco o
mestizo, mientras los presidiarios siguen dominando a su antojo y conveniencia las cárceles
venezolanas, hacinadas por seres que esperan por una sentencia que llegará cuando hayan
cumplido una condena mucho más larga que la merecida por sus delitos.
Mientras algunos se "despelucan" viendo el retrato tridimensional, unos cuantos venezolanos
mueren a balazos, víctimas de un hampa que un gobierno centralista y corrupto es incapaz
de contener.
Seguirán las alabanzas al inútil cometido de saber si Bolívar era de pelo liso o ensortijado,
mientras los enfermos siguen arrastrando sus males, abandonados a su suerte por un gobierno
centralista y despilfarrador, en ruinosos y sucios hospitales donde la carencia de
medicinas e insumos obliga a sus familiares a llevar hasta el algodón o los famosos
"kits" con el instrumental necesario para el tratamiento de los enfermos.
Se nos pasará un tiempo valioso mientras los venezolanos discutimos si Bolívar tenía las cejas
pobladas a lo Julio Borges o finas, mientras nuestros niños se mal acomodan en escuelas
sin pupitres y sin techo, olvidados por un gobierno centralista e ineficaz que sólo
piensa en tener armas y bases espaciales.
Lo que realmente nos interesa no es si Bolívar era negro o catire, de tez rosada o morena, o
de "pelo malo" o liso. Lo que nos interesa es recordar sus enseñanzas, sobre todo la que
nos previene contra quienes, dictadores de vocación, pretenden eternizarse en el poder y
convertirnos en lacayos suyos.
peterkalbers@yahoo.com


USLAR PIETRI Y EL MESTIZAJE

                                                                                               Enrique Viloria Vera

                                                Es sobre la base de este mestizaje fecundo y poderoso
                                                donde puede afirmarse la personalidad de la América hispana,
                                                       su originalidad y su tarea creadora. Con todo lo que le llega
                                                      del pasado y del presente, puede la América hispana definir un
                                                      nuevo tiempo, un nuevo rumbo y un nuevo lenguaje para la
                                                      expresión del hombre, sin adulterar lo más constante y valioso
                                                      de su ser colectivo, que es su aptitud para el mestizaje
                                                      viviente y creador.
                                                                                                                       Arturo Uslar Pietri         

Enfáticamente Uslar Pietri afirma que “lo verdaderamente importante y 
significativo fue el encuentro de hombres de distintas culturas en el sorprendente 
escenario de la América. Este y no otro es el hecho definidor del Nuevo Mundo.”  
Esta insistencia del escritor no implica, sin embargo, el desconocimiento 
u omisión del hecho sanguíneo, es decir, el mestizaje entre seres humanos 
provenientes de etnias diferentes: la indígena con marcados rasgos de tipo 
mongoloide, que era la originaría de las tierras encontradas; la caucásica 
que vino de Europa y la negroide que – forzada - provino del África.

Este mestizaje étnico tuvo como elementos conformadores las razas o 
etnias ya comentadas: la blanca, la india y la negra, cada una de ellas, 
al decir de Uslar, le otorgará también características propias para que 
el mestizaje sea uno de los principales componentes de nuestra 
Venezolanidad.

  1. Los Blancos
 Recordemos que la discusión sobre la denominada raza blanca, sobre el 
llamado  hombre blanco es, al decir de Luis Moreno Gómez, “tan genérica 
como la que se produce alrededor de cualquier otro color para denominar 
a los seres humanos.” En efecto, esta denominación, hace ya un 
tiempo dejada de lado por antropólogos y etnólogos continúa, sin embargo, 
siendo utilizada por aquellos que buscan establecer una diferenciación 
entre seres humanos de origen caucásico y de origen negro – africano. En el 
caso de la Conquista y Colonización de América, la raza blanca estuvo 
representada, en primer término, por españoles - originarios fundamentalmente 
de Al – Andalus y de Extremadura - que salieron durante los primeros años 
de la Empresa de Indias por los puertos de Cádiz y Sevilla, en búsqueda 
de una nueva ruta para dirigirse a las Indias, y se toparon súbitamente con 
este nuevo, desconocido y desconcertante continente, ampliando así la visión del ecumene que para chinos, árabes y europeos estaba representada exclusivamente por el viejo mundo, al que ahora habría que incorporar este Nuevo Mundo inédito, ignoto y sin nomenclatura, producto del encuentro fortuito entre dos razas, dos civilizaciones, la blanca y la indígena, a la que más tarde se añadiría la africana. En el caso de Venezuela, podemos afirmar entonces que nuestra historia blanca comienza en 1498, cuando en su tercer viaje a las Indias Occidentales, Colón se encuentra con la entonces denominada Tierra de Gracia.

Uslar Pietri, al referirse al español que llegó a aportar tanto su sangre como su concepción imperante del mundo al Nuevo Mundo, nos recuerda: " Los hombres que llegaron detrás de Colón eran los portadores de un complejo pasado cultural. Eran castellanos, cristianos viejos, hijos de la historia mediterránea. (…) Estos castellanos que vinieron a establecerse en la nueva tierra representaban la hora en que la Romania, salida de la Edad Media, creaba el Renacimiento. Eran hijos de las empresas y de los motivos de esa hora, pero a la manera castellana”.

2.  Los indios
A los blancos provenientes de España inevitablemente se unieron, en ese indetenible proceso de entrevero racial, los habitantes originales de América, los indígenas amerindios, quienes, en pasadas épocas, llegaron al continente americano provenientes del Asia y de las Islas del Pacífico, tal como lo evidencian las investigaciones históricas, y en especial las genéticas, como la desarrollada por el Dr. Tulio Arends, quien denominó Diego a un factor sanguíneo encontrado tanto en la sangre de los indios venezolanos como en otros contingentes humanos de diversos países asiáticos.  
Los aborígenes del Nuevo Mundo  pertenecían a muy variadas y diversas etnias que, en algunos casos, como ocurrió básicamente con los incas y los aztecas, eran dueños de verdaderos imperios, de imponentes civilizaciones, que podían competir en pie de igualdad, en términos de organización social y política, de construcciones e infraestructura, de protocolos y riquezas, de gastronomía, con las de los europeos que contaban, empero, con una mejor preparación para la guerra, y con mejores instrumentos para el combate y la exterminación de sus semejantes.
En Venezuela, como acertadamente lo recuerda Moreno Gómez: “contrariamente a lo que sucedió en Perú y en México, no hubo un imperio incaico ni azteca (…) Lo cierto es que el indio venezolano está allí desde el Génesis y toma sus diferentes nombres según sus tribus u organizaciones primitivas, organizaciones ad hoc para su entorno, sus necesidades, sus aspiraciones y su comprensión del mundo y del universo al cual pertenecen. Hablan su propio idioma, que no es siempre el mismo entre todos los grupos según las regiones donde están establecidos. Tienen sus nombres propios, los cuales resultaron ser castellanizados…”

Por su parte, Uslar refuerza la presencia decisiva del elemento indígena en nuestra Venezolanidad: "Hubo, por descontado, el indio, que representa el elemento más telúrico en nuestro sentimiento de nacionalidad. Sentimos la tierra personificada en el indio. Eso explica la paradoja sentimental de que sintamos más como nuestro héroe al Guacaipuro derrotado que al Losada vencedor, a pesar de que nuestras características nacionales sean un resultado de la victoria de éste. En vastos aspectos sociales está presente el indio, en el maíz, en la arepa, en el cazabe, en la coa de cultivar, en el rancho en que habita nuestra gente humilde y en el gran hecho social y económico del conuco, como sistema tradicional de trabajo, vida y producción para la mayoría de nuestro pueblo en lo más de su historia”.      

3.  Los negros
 En lo concerniente al aporte sanguíneo africano al mestizaje americano, es conveniente recordar que en los tiempos de la colonización, según Guerra Cedeño "al indígena americano casi se le exterminó ‘porque su pereza, su resistencia soberbia y su pensamiento profano’ no producían beneficios importantes para Europa: como consecuencia de ello se recurrió al negro africano para explotar al máximo su fortaleza animal y su escaso valor cívico”.

Por estas razones, vino a dar a América un importante contingente de negros que, en calidad de esclavos, llegaron al Nuevo Mundo para contribuir también, con su sangre primero y con su concepción del mundo después, a conformar el mestizaje americano. En este sentido, es conveniente recordar que las dos grandes procedencias del negro que llegó a América en condición de esclavo, se ubican en las regiones Sudán, al noroeste de África, y Bantú, al suroeste del mismo continente, de donde vendrían, respectivamente, los genéricamente denominados mandinga y  angola. 

De acuerdo con Jesús García “en Venezuela la introducción de esclavos negros mediante licencias, asientos y otras formas legales comenzó alrededor de 1530. En 1543 se menciona la introducción por el Cabo de la Vela y desde 1561 hasta 1565 por las costas Borburata. En la Guaira desembarcaron esclavos a partir de 1580 y desde allí fueron distribuidos a diversas regiones del país principalmente a la provincia de Caracas, donde se concentró gran parte de la población negra llegada a Venezuela. Igualmente, hubo una alta entrada y concentración de esclavos negros en las ciudades de San Felipe, Coro y las Costas Orientales. En la provincia de Caracas, una numerosa población de negros esclavos fue instalada en la región de Barlovento para explotar el cultivo de cacao.”

En lo concerniente al aporte negro al mestizaje, a ese clave elemento de nuestra  Venezolanidad, Uslar comenta que: "En la sentina de los barcos negreros con el cargamento de dolorosos brazos encadenados, venían lenguas, creencias, mitos, cantos, danzas, concepciones mágicas del mundo. Esta influencia, no sólo como fuerza de trabajo en la producción de los grandes cultivos coloniales como el cacao y la caña de azúcar, sino como contribución espiritual tuvo gran importancia como pueblo. Se ha estudiado poco la que pudiéramos llamar la pedagogía de los esclavos en la formación de nuestra alma colectiva”.

En fin, concluyamos con esta abarcadora cita de Uslar Pietri: "Este fecundo y original proceso de mestizaje que nos caracteriza está presente en todas las formas de nuestra vida social y cultural. Hay mestizaje vivo en nuestra lengua, en nuestro folklore, en nuestra literatura, en nuestras costumbres: Son mestizas nuestras técnicas de producción y nuestra arquitectura. La chícura va con el arado romano y la pared de bahareque con el techo de tejas. Junto a variantes activas del romancero castellano, está en la mente de nuestro pueblo, lleno de enseñanzas e incitaciones, el vasto ciclo pedagógico de las aventuras de Tío Tigre y Tío Conejo que nos dieron los africanos. Hay todo un muestrario del mestizaje, en una fiesta como la de los diablos del Día de Corpus, y lo hay también en la evolución del barroco en las fachadas de nuestra iglesia, en el mobiliario del hogar tradicional, y en muchas de prácticas medicinales o mágicas. Es mestiza nuestra cocina (...) Nuestro quehacer histórico, nuestra originalidad histórica, tiene que ver esencialmente con ese proceso consciente e inconsciente de creación de formas, de concepciones y actitudes por medio del mestizaje”.



¿Llevamos el rancho en la cabeza?
TOMAS HORACIO HERNÁNDEZ |  EL UNIVERSAL
domingo 29 de julio de 2012  
Fuerte esta expresión ¿no? Lamentablemente pareciera que es verdad. Les cuento.

La semana pasada tuve la oportunidad de competir en la Copa Simón Bolívar de Karate la cual es organizada por la Federación Venezolana de Karate Do. Este evento es probablemente el evento más importante del año en el mundo del karate en nuestro país ya que mide prácticamente a todas las organizaciones a nivel nacional y unas cuantas a nivel internacional. Más de 1.500 karatecas compitieron ese día y debo decir que el nivel estuvo a la altura; muy bueno. Sin embargo hubo ciertos factores que opacaron objetivamente el evento.

La basura. Generada por los propios atletas y por los espectadores. Bolsas de chucherías, potes plásticos, papeles, comida, agua, latas, chicle, en fin, todo esto se veía en el piso. Con mis propios ojos veía a muchos atletas, no todos afortunadamente, botando basura por donde pasaban. Al perder la paciencia y preguntarle a uno que por qué no tiraba ese papel en el piso de su casa me respondió sin vergüenza: es que ahí también lo hago.

Los robos. El campeonato duró tres días y supe por entrenadores y amigos que el día viernes se produjeron diversos robos en los baños del recinto. De la misma manera se robaron bolsos y teléfonos celulares en las gradas.

El agua. No había agua en el sitio más importante de todos: los baños. Los baños eran simplemente nauseabundos. Usted estimado lector se podrá imaginar el estado de un baño utilizado por 2.000 personas en un fin de semana. Paradójicamente donde sí hubo agua fue en el área de competencia. Lamentablemente en distintos puntos había cierta humedad producto de unas goteras en el techo del polideportivo.

La luz. El día sábado en la noche en plena competencia hubo una falla fuerte de luz. Se "cayó" una fase por más de 20 minutos y el torneo tuvo que continuar en ese estado.

Lo más triste de todo, tanto para usted como para mi persona, es que nada de esto resulta sorprendente. Lamentablemente nos hemos acostumbrado a sobrevivir en un país donde las condiciones para desarrollarse como profesional y como atleta son sumamente complejas. La inseguridad nos asfixia hasta en los momentos menos esperados y el mal servicio, en este caso del agua, ya prácticamente es el día a día.

En Venezuela tenemos un altísimo nivel de Karate. Independientemente de la organización que uno representa cada vez que alguien luce la chaqueta tricolor afuera y se monta en un pódium como venezolano nos llenamos de orgullo. Por eso es lamentable que un campeonato de este calibre, con un nivel técnico tan alto especialmente en combate, se tenga que presenciar lo anteriormente mencionado.

La cantidad de basura en el piso, vuelvo y repito, generada por los propios atletas y por los espectadores, fue francamente la gota que derramó el vaso. Un verdadero asco. Aquí no estamos tratando de señalar a alguien en específico, es importante que eso quede claro. Se trata simplemente de resaltar un problema estructural que atraviesa nuestro país y en consecuencia el deporte nacional.

Ante todo esto es natural que nos preguntemos lo siguiente: ¿será que nos hemos acostumbrado a vivir así? ¿Será que ya hemos perdido la noción de ver limpio nuestro alrededor?

¿Será que ahora simplemente llevamos el rancho en la cabeza?

La evidencia desafortunadamente habla por sí sola.

     

1 comentario:

jose enrique montes de oca chirinos dijo...

He leido el comentario señalado anteriormente, en verdad yo entiendo que llevamos un rancho en la cabeza, para mejor decir, un animal oculto que no reconoce los derechos a las demas personas, pero ya no nos pueden cambiar por formar dicha conducta parte de nuestra personalidad; por eso creo que este comentario no tiene sentido plantearlo. Lo que si debe plantearse, es la forma como hacer para que tal rancho o animal influya en lo minimo en nuestra conducta. Desde mi punto de vista, pienso que tal situacion se puede lograr con un gobierno represivo, o no tanto represivo sino con un gobierno que haga cumplir las leyes, sancionando a los que no la cumplan. En este sentido, la persona que lanza basura a la calle, deje que su perro evacue en las aceras o calle u otro, al ser sancionada con un castigo fisico, tendra la tendencia a no cometer tales hechos punibles nuevamente