Razón del nombre del blog

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El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

domingo, 29 de julio de 2012

Recuerdo a mi tío Julio en mi niñez leyendo en una casita que era mi fantasía, los libros de Alejandro Dumas, sobre todo "El Conde de Montecristo" mi novela predilecta


MARTES, 24 DE JULIO DE 2012

Alejandro Dumas, el rey de la aventura

Si alguien escucha  decir: Los Tres Mosqueteros, El conde de Montecristo, El Tulipán Negro, o El hombre de la máscara de hierro, seguramente les vendrá a la mente uno de los escritores más prodigiosos de toda la historia, el francés Alejandro Dumas que vino al mundo un día como hoy de hace ahora 210 años.

 El rey de la aventura, nacía un 24 de julio de 1802 en un pueblito del norte de Francia de a penas unos 10 000 habitantes, llamado Villers-Cotterêts. Su padre Thomas fue un hombre fuerte y diestro en el uso de la espada, pero Alejandro no le recordaba mucho pues murió cuando el pequeño sólo tenía 4 años. Sin embargo su madre vivo 36 años más a su lado para contarle las numerosas proezas relacionadas con la capacidad y poder físico de su padre, lo que sin duda inspiró a los héroes de las más de 70 aventuras que escribió.

Alejandro casi no pudo estudiar porque  su familia era muy pobre, por lo que comenzó a trabajar como mensajero, de vendedor de tabaco y como pasante de un notario porque tenía una letra hermosa, lo que le abrió las puertas en París como escribiente al servicio del Duque de Orléans. Una vez instalado en la capital y lleno como estaba de ambiciones literarias, continua aprendiendo por su cuenta y el primer fruto de su esfuerzo autodidactico llega en 1826 cuando publica su primera novela Blanca de Beaulieu.

Un joven general de la revolución francesa se enamora perdidamente de una hermosa mujer que está a punto de ser decapitada en la guillotina, una desgarradora historia de amor que lleva a Dumas a escribir: “...desgraciados los hombres que han aplicado su imaginación a inventar medios de muerte”  Una llamada de atención y rechazo que Dumas hizo a la guillotina, una de las crueldades más grandes que se le ha ocurrido a nuestra sabia humanidad.

La guillotina fue la máquina utilizada para aplicar la pena capital por decapitación en varios países europeos como Francia, Reino Unido, Bélgica, Suecia, Italia, y Alemania. Aunque esté asociada con la Revolución francesa de 1789, durante la cual se empezó a utilizar en Francia, se utilizaba en otros países europeos desde el siglo XIII.

Alejandro Dumas aprovechó muy bien su juventud. A los 22 años tuvo su primer hijo a quien puso su mismo nombre y quien más tarde siguiendo los pasos de su padre escribiría "La dama de las camelias." 

Siete años después nació su hija Marie y un año más tarde comenzó a viajar al extranjero. Suiza, Italia, Alemania, Bélgica, el mundo presagiaba la llegada del gran escritor. Tragedias, dramas, melodramas, biografías, aventuras, nada se rendía ante la pluma de Dumas hasta que llegaron las dos grandes novelas que le inmortalizaron para siempre:  "El conde de Montecristo" y "Los Tres Mosqueteros":


   


En 1846, cuando se encontraba en la cúspide de su carrera y su fama desbordaba las fronteras de Francia, el ministro de Instrucción Pública, M. de Salvandy, invitó a Dumas a viajar a Argelia, a donde fue junto a su hijo y a un grupo de amigos. Recorrieron España y luego tomaron el barco La Veloce en el puerto de Cádiz, que los condujo a Argelia y Túnez. Las vivencias durante esos dos viajes se recogen en sus libros La Veloce y De París a Cádiz que además el pintor también francés, Eugene Giraud, inmortalizó en un lienzo.

 
"Viaje de París a Cádiz" - Eugene Giraud, 1846 

Amasó una considerable fortuna que dilapidó en fiestas y cenas. Se hizo construir un castillo en Le Port-Marly denominado Monte-Cristo. Para ello llevó decoradores de Argelia y compró los muebles clásicos más caros. Mantenía a sus hijos, a las madres de ellos y a varias amantes, muchas de ellas actrices. Vivía con gran lujo y derroche porque  llegó a ganar sumas enormes de dinero.

Y como dinero llama dinero, en 1858 fue invitado por una acaudalada familia rusa a un viaje de placer, que lo llevó a San Petersburgo, Moscú, Astrakhan, Bakú, Georgia y las costa del Mar Negro. Ese viaje de nueve meses fue de gran provecho para su trabajo literario. A su regreso publicó varios libros sobre ese tema, así como traducciones de importantes autores rusos de esa época.

 Alejandro era un amante de la cocina, durante su vida recopiló recetas de cocina de varios países que había visitado, para publicarlas en un gran volumen. Ese libro se terminó póstumamente (1873), bajo el título de Gran Diccionario de Cocina.

En 1870 Dumas se refugia en la casa de campo de su hijo en Puys, imposibilitado de regresar a la capital por la guerra con Prusia y su estado de salud. Muere de un ataque al corazón el 5 de diciembre, el mismo día en que los prusianos entraban en el pueblo.

Dumas  tiene un monumento en la Plaza de Malesherbes de París, inaugurado en 1883. Esta estatua fue diseñada por Gustave Doré, y junto a la imagen en bronce del escritor, aparece su personaje más destacado, el famoso mosquetero D'Artagnan.


 
Monumento a Alejandro Dumas en la Plaza de Malesherbes de París

El escritor  fue sepultado en el cementerio de su pueblo natal Villers-Cotterêts hasta el 30 de noviembre de 2002, cuando el Presidente francés Jacques Chirac ordenó fuera sepultado en el Panteón de París. Su cuerpo fue exhumado y en una ceremonia televisada fue depositado en el mausoleo, junto a otros ilustres escritores de Francia como correspondía.


 Publicó aproximadamente 300 obras y numerosos artículos, convirtiéndose en uno de los autores más prolíficos y populares de Francia. Sus novelas van desde la aventura a la fantasía, pasando por la historia.

Humano al fin cometió muchos errores que no he querido mencionar en este homenaje porque como dijo Martí: “Los agradecidos ven del sol, su luz, los desagradecidos sus manchas” y la luz de Dumas es tan fuerte que ha inundado un rinconcito en cada una de las 250 000 bibliotecas que existen en el mundo, porque estamos hablando del autor de la obra, después de la Biblia, más traducida de la historia: El conde de Montecristo.

Edmundo Dantès es un joven marino que, en el día de su compromiso con la bella Mercedes, es víctima de un complot y encarcelado en el castillo de If, de donde no deberá salir jamás. 

 
Castillo de If

Gracias al abate Faria, a quien conoce en la prisión, adquiere una educación y averigua la existencia de un maravilloso tesoro escondido en la isla de Montecristo. Fingiendo su muerte, logra escapar de la fortaleza y se enrola con unos piratas en busca de la fabulosa fortuna. Su siguiente objetivo será llevar a cabo la más despiadada venganza nunca imaginada.