Razón del nombre del blog

Razón del nombre del blog
El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

jueves, 7 de abril de 2011

La caricatura de la genial rayma lo dice todo de políticos, situaciones, humanidad...

El tedio político

La población ve y sufre con absoluta resignación el agudo deterioro del país

ÁXEL CAPRILES M. | EL UNIVERSAL
jueves 7 de abril de 2011 12:00 AM

Estamos llegando a un momento peligroso. La política produce un profundo aburrimiento. La gente, mucha gente, no quiere ver ni escuchar las noticias, no quiere saber nada del acontecer político, la discusión sobre el momento adecuado de las primarias le produce bostezos, la protesta contra cualquier nuevo abuso del Estado le tiene sin cuidado. Es más de lo mismo. El momento es particularmente peligroso porque esa es la técnica cardinal del totalitarismo: después de un largo período de turbulencia social promueve en la población una suerte de rechazo a la acción colectiva, un tedio político. Es el agotamiento de la gente y el triunfo de la aceptación y la desidia.

En condiciones normales, por mucho menos de lo que sucede en el país ya debería haber ocurrido un estallido. Pero la población ve y sufre con absoluta resignación el agudo deterioro del país. Lo acepta con calma. Ya no importa que la autopista que conecta a la capital con el principal puerto del país vuelva a derrumbarse, que al unísono se produzcan cortes eléctricos, fallas en el metro, grietas y filtraciones en las carreteras, mengua de la producción agropecuaria, insuficiencias habitacionales, nuevas epidemias, crisis hospitalarias, secuestros y asesinatos a granel. Ya nada importa. Nada cambia las encuestas. Todos los indicadores miden lo mismo. Es la normalización de la patología. Es la indiferencia a la mentira. Es el bravo pueblo convertido en Juan Bimba.

El sindicalista Robert Michels postuló la Ley de Hierro de las Oligarquías para referirse al triunfo de las ambiciones de poder de los dirigentes que organizan el Estado para consolidar su posición, que utilizan al electorado como simple medio para alcanzar poder, que abusan de la autoridad para perpetuar su influencia y bloquear las ideas. El corolario de la ley es el demócrata decepcionado, el hastío político. Estamos en un momento similar al de los últimos años de la década de 1990, ante el agotamiento de un sistema y la tensa espera de un nuevo discurso.

acaprile@ucab.edu.ve






¡Eventos, eventos!

Los gobiernos se han visto obligados a seguir lo que ocurre en el Medio Oriente y África del Norte

ALFREDO TORO HARDY | EL UNIVERSAL
jueves 7 de abril de 2011 12:00 AM

Una vez le preguntaron al primer ministro británico Harold McMillan qué era lo más difícil de su trabajo, a lo que respondió: ¡los eventos, los eventos! Es decir, aquellos sucesos inesperados que todo lo alteran y que obligan a focalizar la atención en ellos, en detrimento de las políticas de alcance estratégico. La contrapartida natural de los eventos serían las tendencias, las cuales encarnan cursos predecibles de acción. Un claro ejemplo de una tendencia sería el declive de Occidente y el surgimiento del mundo en desarrollo, con particular referencia al declinar de Estados Unidos y al emerger de China. Por su parte, la llamada "primavera árabe" se nos presenta como clara manifestación de un evento. De la noche a la mañana los gobiernos del mundo se han visto obligados a seguir, con alto nivel de prioridad, lo que ocurre en el Medio Oriente y África del Norte, tratando de determinar sus implicaciones y de descifrar el que vendrá.

Y, sin embargo, a pesar de que analistas y gobiernos se vieron sorprendidos por lo ocurrido en el mundo árabe, aquello hubiese debido constituir una tendencia y no un evento. En efecto, las señales precursoras estaban visibles desde hace varios años y éstas apuntaban hacia el estallido de una crisis mayor. El problema estuvo en no haber sabido captarlas. Entre las mismas se encontraban una población mayoritariamente joven y, por ende, naturalmente desafecta a regímenes gerontocráticos; el acceso de esta población a las herramientas de movilización propias de la tecnología de nuestros días; altísimos niveles de desempleo crónico entre la juventud árabe y muy elevado costo de los alimentos, al menos desde 2007.

El 65% de la población árabe es menor de treinta años. Es decir, una generación que nada tiene en común con gobernantes petrificados cuyo anecdotario, lenguaje, políticas y visión de mundo, les resultan lógicamente ajenos. A ello se une la capacidad de movilización brindada por la tecnología de la información. Desde Seattle, en 1999, la misma ha venido dando sustento a las numerosas revueltas multitudinarias del movimiento antiglobalizador. La entrada en escena de Twiter y Facebook, que han venido a proporcionar una nueva dimensión a este fenómeno, hacía suponer que algo realmente significativo ocurriría allí donde el descontento fuese mayor.

Por su parte, el desempleo en general y el juvenil en particular alcanza sus tasas más altas en el mundo árabe. De acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo, éste llega a 10,3% en el Medio Oriente y a 23,6% en África del Norte, con la particularidad de que estos promedios resultan hasta cuatro veces mayores en el caso de los jóvenes (Global Employment Trends 2011, Geneva, 2011). Sobre este telón de fondo viene a operar el impacto derivado del precio de los alimentos, los cuales han venido subiendo drásticamente desde 2007. De hecho, en el período 2007-2008 se produjeron revueltas mayores en 43 países por esta razón. De acuerdo al Banco Mundial, referido por Nomura en septiembre de 2009, el impacto de esta situación resultaba particularmente grave en el mundo árabe.

¿Por qué nadie leyó las señales?

altohar@hotmail.com


Perros rabiosos o charlatanes

Los desquiciados ideológicos que devoran sus propias trazas son apenas utilería

ANTONIO A. HERRERA-VAILLANT | EL UNIVERSAL
jueves 7 de abril de 2011 12:00 AM

Hay una tendencia a equiparar a todos los tiranos con un mismo rasero. Nada más lejos de la realidad. A veces los opositores a determinado régimen buscan los extremos haciendo comparaciones que a la larga resultan contraproducentes y contrarias a los objetivos mismos de su propia oposición.

El mundo hoy presencia horrorizado el ocaso de un perro rabioso llamado Moamar Gadafi, que inmisericordemente ataca a su propia población con bombardeos y asesinatos a mansalva, manteniendo un "poder" predestinado a extinguirse, a base de mercenarios externos y de terror.

No faltan quienes le busquen analogías tropicales, pero la comparación que salta a la mente es el delirante y sanguinario Adolfo Hitler, que buscó su propio "Götterdämmerung" en su bunker de Berlín hasta pegarse un tiro mientras Alemania ardía en llamas por los cuatro costados.

Otros de ese género incluyen a Saddam Hussein, que lanzó a su país a una guerra alocada para terminar escondido en una cueva.

Quizás Fidel Castro, antes de entrar en la senectud, también pudiese haber llevado a su país a un holocausto similar al martirio que hoy atraviesa Libia. Así lo demostró cuando en 1962 personalmente derribó un jet norteamericano en loco afán de provocar una guerra atómica para provocar su propio "ocaso de los dioses". Su hermano Raúl es totalmente harina de otro costal.

Son casos de demencia megalómana y agresiva llevados al extremo.

Pero no todos los tiranos son iguales. Por estas partes abundan charlatanes que alardean la más heroica grandilocuencia para terminar pidiendo perdones.

Se regodean parloteando sobre gestas patrióticas alegando representar a "todo un bravo pueblo" para luego meterse en una Nunciatura, como Manuel Antonio Noriega; o volando al Paraguay, como Juan Domingo Perón.

Se les compara con Hitler pero más se parecen a Mussolini -aunque pocos terminan colgando por las patas en una plaza pública.

Su truco es hacerles creer a partidarios y opositores que lucharán hasta la última gota de su sangre, sacando el pecho y posando cual gallitos de pelea. Pero lo que viven es una permanente huida hacia adelante.

Hablan de revoluciones destinadas a cambiar el curso de la historia y en realidad manejan un libreto en torno a su propio protagonismo.

Su aparente poder omnímodo descansa sobre dos variables: lealtades compradas y la colosal ineptitud de sus opositores. Los desquiciados ideológicos que devoran sus propias trazas son apenas utilería. Si la oposición encuentra su camino, los mercenarios toman el suyo, y los "Alí Blablá" de este mundo terminan pegando la carrera.

aherreravaillant@yahoo.com

La vida de la rebeldía

No hay nada negativo que Chávez haga que el país tolere en silencio

DIEGO BAUTISTA URBANEJA | EL UNIVERSAL
jueves 7 de abril de 2011 12:00 AM

En definitiva, la estrategia de fondo de Hugo Chávez es dejar al país sin aliento. Debilitarlo hasta tal punto que pierda la capacidad de resistírsele y de derrotarlo. Chuparle energía, para poder ejercer su poder omnímodo sobre ese cuerpo exánime. Dejarlo tan sin ánimo, que no tenga siquiera suficiente vida para morir, como dijo alguna vez algún filósofo, hablando de un moribundo.

Para ello lo somete a todo tipo de golpes y señuelos. Observemos la más reciente combinación. Ley de Arrendamientos, reforma de la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas, decisión sobre la instrucción militar por parte de las milicias en todos los institutos educativos del país. Con una medida halaga necesidades populares, con la otra desorganiza a la Fuerza Armada, con la tercera angustia e indigna el país, que no deja de pensar en las tres juntas. En términos boxísticos, golpe a la línea media, luego arriba, luego a las costillas.

Trapos rojos

Lo que en la opinión pública se ha hecho costumbre llamar los "trapos rojos", las "cortinas de humo" que se la pasa Chávez agitando o tirando, vienen a ser instrumentos de cansancio. Su tarea verdadera no es, como sugiere la imagen mencionada, distraer de lo que llaman "los verdaderos problemas del país", pues normalmente el supuesto trapo rojo también se refiere a un verdadero problema del país. La tarea verdadera es fatigar, agotar, perforar la voluntad de lucha.

Pero el efecto ha sido el contrario. Tanto zarandear al país con arbitrariedades y disparates de todas las escalas y materias, tanto darle en la cara bofetadas para demostrarle su impotencia y escupirle que está indefenso, sin leyes ni jueces ni instituciones que defiendan, protejan, castiguen, ha tenido el efecto contrario al que buscaba. Se pensaba que ese cuerpo maltratado terminaría por rendirse. Pero no ha sido así. Lo que ha ocurrido es que la voluntad de luchar y triunfar ha pasado a ser un elemento constante de la psicología nacional. Un reflejo a prueba de todo. Es como una turbina que no deja de resonar sordamente. Siempre está prendida, entre otras cosas precisamente porque Chávez no le da descanso. Lo único seguro que existe hoy en día en Venezuela es que no hay nada negativo que Chávez haga que el país tolere en silencio.

El país no deja de reaccionar nunca. Ya es una rutina. A veces lo hacen unos sectores, a veces otros. En ocasiones se reacciona indignadamente, otras con más serenidad, o de una y otra forma a la vez, unos de una manera, otros de otra. Incluso se produce el reproche de los más indignados o sonoros hacia los que lo son menos, cuando la verdad es que todas las formas juegan su papel.

Esto ha llegado a ser tan así que a veces parece que lo que cunde es el conformismo. El rechazo hecho costumbre pierde su dramatismo y se convierte en un dato de la vida cotidiana. De ahí que las explosiones de indignación tienden a ser pasajeras y son reemplazadas por una búsqueda menos ruidosa. Esa rebeldía más tranquila es la más temible de todas.

El país que no acepta lo que Chávez significa no deja de "josear", como se dice en beisbol. Busca y busca como un topo la salida, la fórmula que le permita derrotar a este intento de aplastar a la nación.

Caminos

Se van logrando cosas, se van encontrando caminos, se van descubriendo acciones exitosas. Se logra una votación mayoritaria en las elecciones de septiembre, producto de un trabajo lento, arduo, difícil. Se da con un mecanismo de presión ante la que el gobierno tiene que retroceder, como la que han puesto en práctica los estudiantes. Se encuentra la energía para amenazar con movilizaciones masivas, como la que obligó al gobierno a claudicar en el caso de Rubén González.

Es en ese estado de rebeldía estable, constante, hecho vida cotidiana, normalizado, que se plantea el gran desafío de las elecciones presidenciales. Sobre esa base se teje el accionar político dirigido a obtener la victoria democrática. Los políticos de oficio entran a ejercer su especialidad, bajo la mirada crítica, impaciente, de la colectividad que bulle, a la cual es imperativo responder de alguna manera. Es el conjunto de tira y afloja, de críticas y opiniones, que vemos diariamente en los medios de comunicación.

Pero a ese cuerpo social al que Chávez quisiera ver casi sin vida, le llegan diariamente grandes cantidades de tranquila energía, insufladas en buena parte por la incansable ofensa que desde las alturas se le inflige al sentido de su propia dignidad.

dburbaneja@gmail.com


Patéticas cobardías

Muchos de los líderes de la mal llamada oposición hacen caso omiso de lo relevante

JUAN C. SOSA AZPÚRUA | EL UNIVERSAL
jueves 7 de abril de 2011 12:00 AM

En mi columna pasada hice preguntas que no recibieron respuesta.

Qué tragedia tan grave y evitable la que genera el desprecio evidenciado por los políticos respecto al imperativo de lograr condiciones decentes para una elección presidencial.

Es grosero que personas que durante años enarbolaron las banderas de la transparencia, hayan decidido ser jugadores de un tablero fraudulento, "olvidándose" de las luchas que paradójicamente les sirvieron de plataforma para alcanzar los cargos que hoy detentan. Esta actitud es condenable y la historia la juzgará con severidad.

Lo cierto es que Venezuela ha llegado a un nivel tan bajo que muchos de los líderes de la mal llamada oposición hacen caso omiso de lo relevante y se ocupan exclusivamente de lo intrascendente, esas parcelitas de poder, bobaliconas hambres presidenciales; mientras el país se va despedazando al caer por el precipicio, empujado por un rufián que no se justifica que todavía esté donde está. Han sido años duros, suficientes para palpar que las razones que nos causaron el tumor que hoy sufrimos no son casuales. Con sus excepciones, tenemos una élite que no le duele el país, claudicó rápido en una lucha que no ha debido abandonarse, y que no se perdería si hubiese un mínimo de reacción por parte de quienes podrían hacer la diferencia.

Empresarios, intelectuales, profesionales que tras doce años aún piensan que lo que aquí ocurre es un accidente pasajero; sus análisis son escandalosamente banales y olímpicamente idiotas. No desean comprender la naturaleza de lo que se confronta y esconden la cabeza como avestruces que creen que nunca serán tocadas si pasan desapercibidas, si ignoran la realidad y se refugian en sus patéticas cobardías.

Piensen mejor. Si seguimos como vamos, aquí no se salvará nadie.

venezuelafenix@gmail.com