Razón del nombre del blog

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El por qué del título de este blog . Según Gregorio Magno, San Benito se encontraba cada año con su hermana Escolástica. Al caer la noche, volvía a su monasterio. Esta vez, su hermana insistió en que se quedara con ella,y él se negó. Ella oró con lágrimas, y Dios la escuchó. Se desató un aguacero tan violento que nadie pudo salir afuera. A regañadientes, Benito se quedó. Asi la mujer fue más poderosa que el varón, ya que, "Dios es amor" (1Juan 4,16),y pudo más porque amó más” (Lucas 7,47).San Benito y Santa Escolástica cenando en el momento que se da el milagro que narra el Papa Gregorio Magno. Fresco en el Monasterio "Santo Speco" en Subiaco" (Italia)

domingo, 10 de abril de 2011

Soy devota desde niña al Nazareno de San Pablo, además me bautizaron en la Iglesia de Santa Teresa, su Templo en Caracas

Nazareno de San Pablo

De Wikipedia, la enciclopedia libre

NAZARENO DE SAN PABLO 4.jpg


La imagen del Nazareno de San Pablo, es la de devocion de todo hijo de Caracas. Es una talla en madera de pino flandes de Sevilla, España, posiblemente de Felipe de Ribas en el siglo XVII. Dice la tradición que el escultor, después de terminar de tallar la imagen, el Nazareno se le aparece y le dice: "Donde me has visto que tan perfecto me has hecho".

Traída a Caracas (Venezuela), a la Capilla de San Pablo el Ermitaño (de ahí viene el nombre de Nazareno de San Pablo). Consagrada el 4 de julio de 1674 por Fray González de Acuña. La obra de arte contempla la representación de Cristo cargando la cruz vestido de color morado en su calvario camino a su crucifixión.

En 1597 una epidemia de peste del vómito negro o escorbuto afectó a la ciudad de Caracas. En ese entonces la población dedicaba gran parte de su tiempo a labores religiosas de rezos para el Nazareno de San Pablo. Cuenta la leyenda del limonero del Señor que en el lugar cercano al templo de San Pablo existía una huerta plantada de limones cuyos azahares perfumaban el ambiente. En una ocasion una epidemia azotaba a los Caraqueños, por ello, el nazareno fue sacado en procesión a petición de los feligreses. Al pasar la imagen por la huerta, un racimo de limones quedó enredado entre la corona de espinas del Nazareno, cayendo al suelo algunos. Los devotos los recogieron, dándolos como medicina a los enfermos, quienes sanaron prontamente.

En 1880, el anticlerical Guzmán Blanco mandó destruir el templo de San Pablo. Esto fue porque tenía problemas con los sectores católicos del país y con el clero de la Iglesia. Y en ese mismo sitio se levantó el Teatro Municipal que fue inaugurado en 1881. Una de las leyendas más curiosas del Nazareno es que se dice que cuando Guzmán Blanco inauguró el teatro, estando en su palco presidencial vio al Nazareno quien le preguntó ¿Dónde está mi iglesia?, y dicen que él le contó lo sucedido a su señora y de allí nació la construcción de la iglesia de Santa Teresa. Pero en realidad el Presidente Guzmán Blanco, en honor a su esposa Ana Teresa Ibarra, mandó construir la Basílica de Santa Teresa y Santa Ana, lo que nosotros llamamos la Basílica de Santa Teresa y allí fue llevado el Nazareno de San Pablo, donde se encuentra hoy.


Hoy, la rememoración del Nazareno tiene la particularidad de movilizar a los venezolanos desde grandes distancias, hacia las principales iglesias del país donde la tradición ha alcanzado un prestigio notable. Los devotos le pagan penitencia al Nazareno, acompañándolo en una procesión que dura 3 ó 4 horas, todos los miércoles santos. Días antes de la celebración, decenas de feligreses se dedican a resaltar la imagen de esta representación del Hijo de Dios. En medio de una íntima ceremonia, los creyentes adornan la talla de madera con cinco mil orquídeas y la engalanan con una túnica bordada con hilo de oro. El manto que cubre al Nazareno de San Pablo muestra los símbolos de la pasión y muerte: la cruz, la copa, la corona de espinas, los tres clavos, el látigo con que fue azotado, la lanza que traspasó su costado y hasta el hisopo con el que le dieron vinagre. La túnica además está adornada con docenas de perlas ofrecidas por sus fieles, así como sortijas y zarcillos.

Nazareno unió zonas de clase media con sectores populares


Las autoridades civiles y eclesiásticas superaron la polarización

La imagen del Nazareno de San Pablo congregó a más de 35

mil feligreses en las 23 parroquias que visitó (Ángel Dejesús)

DELIA MENESES | EL UNIVERSAL
domingo 10 de abril de 2011 1

Cuando antes se había visto a la jerarquía de la Iglesia, incluido el cardenal, caminando por las calles de la ciudad junto a la feligresía y con el apoyo logístico de las autoridades civiles. El Nazareno de San Pablo, tras su paso por 23 parroquias caraqueñas, obró milagros en la organización vecinal y en la capacidad de respuesta de las autoridades, que atendieron peticiones comunitarias con más eficiencia que de costumbre.

"Se logró también la coordinación e integración entre el poder civil (fuerzas vivas de seguridad del Estado, Guardia Nacional, Sebin, bomberos, funcionarios del tránsito) y la jerarquía eclesiástica, lo que no es fácil en medio de esta situación polarizada", reflexiona el padre Honegger Molina de la parroquia El Salvador, en Las Acacias. Uno de estos gestos de unidad ocurrió el tercer fin de semana de peregrinación cuando el Nazareno visitó la Comandancia General de la Guardia Nacional Bolivariana en El Paraíso, que se llenó de centenares de uniformados y civiles.

Fueron jornadas intensas. En Caricuao, una de las paradas más emblemáticas, la imagen del Cristo con la cruz a cuestas, congregó a más de cinco mil personas. En total, desde el 12 de marzo hasta hoy más de 35 mil personas participaron en las misas y ceremonias del Nazareno, según los cálculos del Cardenal y Arzobispo de Caracas, Jorge Urosa. "Con esta peregrinación se logró la unidad de los católicos independientemente de las zonas de Caracas, la clase social, la situación económica o la simpatía política", dijo Urosa.

A juicio de Molina, el protagonismo lo asumió la feligresía humilde. "La presencia del pueblo católico superó las expectativas, hubo un despertar de la fe, la gente se vio movida por el paso del Nazareno".

También se sintió la conversión. En todas las parroquias hubo colas interminables de gente para confesarse. "En Las Acacias logramos que la zona de San Agustín se integrara con los sectores de clase media. Trabajaron juntos preparando la visita y ahora decidimos integrar la catequesis que antes estaban separadas (la de los niños del barrio y los de las urbanizaciones)", contó Molina.

El arribo del insigne visitante despertó el deseo de mejorar el aspecto de los espacios públicos donde tuvieron lugar las actividades religiosas. En Caricuao se limpió la plaza de la UD3 y se activaron luminarias. En Las Acacias se pintó el rayado, se recuperó la estatua de 12 metros de la la redoma de La Libertad que por la suciedad ya nadie sabía de que color era. Muchos vecinos pintaron las fachadas de sus casas y se mejoró la iluminación. Para el 23 de Enero, el domingo 13 de marzo fue una fecha histórica. Ese día fue la primera vez que la imagen, ya casi cuatricentenaria, visitó esta zona popular. Allí los Frailes Franciscanos hicieron hincapié en cambiar las estructuras de pecado que engendran violencia y desunión.

Para Molina, el Nazareno es la mirada más cercana que podemos encontrar de un Dios que camina con su pueblo, un pueblo cargado de angustias, de necesidades, de pobreza, pero esperanzado. "La peregrinación fue un baño de Dios para Caracas y dejó una grata sensación de fortalecimiento de la fe católica. En las parroquias se respira un nuevo espíritu eclesial y la gente se está poniendo a la orden para evangelizar".

La veneración al Nazareno de San Pablo data del año 1666 cuando se funda la “Venerable Cofradía del Nazareno y de la Virgen del Carmen” en la Iglesia de San Pablo El Ermitaño. Las ceremonias religiosas en su honor datan de 1880 y están enmarcadas dentro de la conmemoración de la Semana Santa, siendo acompañadas de procesiones y ofrendas que se inician a partir del miércoles santo en la Basílica de Santa Teresa (antigua iglesia de San Felipe Neri) fecha a partir de la cual se trasladaron a esta Catedral todas las imágenes y objetos del culto de la antigua iglesia de San Pablo.

La imagen del Nazareno permaneció por muchos años custodiada dentro de los muros de la Iglesia de San Pablo El Ermitaño, donde se le rendía culto y veneración. En 1876, el entonces Presidente de Venezuela General Antonio Guzmán Blanco mandó a demoler la Iglesia de San Pablo el Ermitaño para construir el Teatro Guzmán Blanco, actual Teatro Municipal. Posteriormente, se decide la construcción de una iglesia que llevaría el nombre de Santa Ana y Santa Teresa, en honor de su esposa Ana Teresa Ibarra de Guzmán.

La mayoría de los devotos van ataviados de túnicas moradas y muchos de ellos se encargan de transportar una Cruz, en memoria de la agonía de Cristo y muchos otros, se desplazan descalzos como expresión de sacrificio ante la promesa ofrecida al Nazareno, en pago de las indulgencias concedidas.

Fue en el antiguo templo de San Pablo donde ocurrió el ya conocido Milagro del Nazareno. Se reseña que en el sitio de San Pablo existía una huerta plantada de limoneros y que, durante una terrible epidemia que diezmaba la población caraqueña, la imagen del Nazareno fue sacada en procesión para clamar al cielo indulgencia ante esta calamidad. Al pasar por la referida huerta, un gajo de limones quedó enredado entre la corona de espinas del venerable cayéndose al suelo algunos frutos. Los devotos los recogieron, dándolo como medicina a los enfermos, quienes sanaron prontamente. El poeta y escritor Andrés Eloy Blanco inmortalizó este hecho a través de su verso “El limonero del señor”.-

El limonero del Señor


En la esquina de Miracielos
agoniza la tradición.
¿Qué mano avara cortaría
el limonero del Señor...?
Miracielos; casuchas nuevas,
con descrédito del color;
antaño hubiera allí una tapia
Y una arboleda y un portón.

Calle de piedra; el reflejo
encalambrado de un farol;
hacia la sombra, el aguafuerte
abocetada de un balcón,
a cuya vera se bajara,
para hacer guiños al amor,
el embozo de Guzmán Blanco
En algún lance de ocasión.

En el corral está sembrado,
junto al muro, junto al portón,
y por encima de la tapia
hacia la calle descolgó
un gajo verde y amarillo
el limonero del Señor.
Cuentan que en pascua lo sembrara,
el año quince, un español,
y cada dueño de la siembra
de sus racimos exprimió
la limonada con azúcar
Para el día de San Simón.

Por la esquina de Miracielos,
en sus Miércoles de dolor,
el Nazareno de San Pablo
Pasaba siempre en procesión.

Y llegó el año de la peste;
moría el pueblo bajo el sol;
con su cortejo de enlutados
pasaba al trote algún doctor
y en un hartazgo dilataba
su puerta «Los Hijos de Dios».

La Terapéutica era inútil;
andaba el Viático al vapor
Y por exceso de trabajo
se abreviaba la absolución.

Y pasó el Domingo de Ramos
y fue el Miércoles del Dolor
cuando, apestada y sollozante,
la muchedumbre en oración,
desde el claustro de San Felipe
hasta San Pablo, se agolpó.

Un aguacero de plegarias
asordó la Puerta Mayor
y el Nazareno de San Pablo
salió otra vez en procesión.
En el azul del empedrado
regaba flores el fervor;
banderolas en las paredes,
candilejas en el balcón,
el canelón y el miriñaque
el garrasí y el quitasol;
un predominio de morado
de incienso y de genuflexión.

—¡Oh, Señor, Dios de los Ejércitos.
La peste aléjanos, Señor...!

En la esquina de Miracielos
hubo una breve oscilación;
los portadores de las andas
se detuvieron; Monseñor
el Arzobispo, alzó los ojos
hacia la Cruz; la Cruz de Dios,
al pasar bajo el limonero,
entre sus gajos se enredó.
Sobre la frente del Mesías
hubo un rebote de verdor
y entre sus rizos tembló el oro
amarillo de la sazón.

De lo profundo del cortejo
partió la flecha de una voz:
—¡Milagro...! ¡Es bálsamo, cristianos,
el limonero del Señor...!

Y veinte manos arrancaban
la cosecha de curación
que en la esquina de Miracielos
de los cielos enviaba Dios.
Y se curaron los pestosos
bebiendo el ácido licor
con agua clara de Catuche,
entre oración y oración.

Miracielos: casuchas nuevas;
la tapia desapareció.
¿Qué mano avara cortaría
el limonero del Señor...?
¿Golpe de sordo mercachifle
o competencia de Doctor
o despecho de boticario
u ornamento de la población...?

El Nazareno de San Pablo
tuvo una casa y la perdió
y tuvo un patio y una tapia
y un limonero y un portón.
¡Malhaya el golpe que cortara
el limonero del Señor...!

¡Mal haya el sino de esa mano
que desgajó la tradición...!
Quizá en su tumba un limonero
floreció un día de Pasión
y una nueva nevada de azahares
sobre la cruz desmigajó,
como lo hiciera aquella tarde
sobre la Cruz en procesión,
en la esquina de Miracielos,
¡el limonero del Señor...!


Andrés Eloy Blanco